jueves, 10 de marzo de 2022

“I do it to feel good to myself”


One of the most becoming-frequent answers in persons who begin any type of training at gym, home, or outdoors, is “I do it because I want to fffeel good to myself.” And they mark aa very clear posture  compared to who go with the evident intention of building muscle or simply keeping fit.

 

The profile of the ones giving this reason is usually professional people with much job or family load, empowered during Covid-19 pandemic, which stress levels are high. In this bunch, there are also who lost relatives or quite beloved people due to the plague that passed away dozens of million lives around the world.

 

There’s no much to explain from the mental health’s perspective. The power of physical exercise as an emotional balance generator is pretty proved because of the simple reason that the training makes your hormonal segregation to be more efficient, especially that avoids or controls conditions like depression or anxiety, and rules your metabolism.

 


“I already sleep once now from 11 at night to 6 in the morning,” a 30-year-old accountant tells us in Tambograndé, Peru, requesting us to be anonymous. If he has played soccer during much time, the untreated anziety has betrayed him almost without warning. “I ate any time, I didn’t sleep good.”  From 154 pounds, he raised to more than 220 pounds! And he’s just 5.6 feet height.

 

After entering a bunch training gymnastics and functional, he is losing weight (he’s around 187 pounds), he has noticed his physical & mental health has improved, add to this that his mood passed from anger to laugh and calm. However, when we asked him to pose for some pictures, he declined: “No, thanks – I just do it because I wanna feel good to myself.”

 

It’s also like a media specialist in Piura, Peru, 31 years old, 6 feet height, who from 220 pounds, today it’s 198 pounds… and decreasing. “I don’t work out for the people to see me or to admire me but because I feel better to myself,” he repeats. And every morning, he attend to the gym for his dumbells-&-functional routine. And testimonials like theirs repeat.

 

If you’re a trainer, you’ve already noticed it. Perhaps it disappoints you that, unlike other pupils who really want to improve their physiques whether for competition or simple vanity, this bunch doesn’t put that goal foreward.

 

Don’t get wrong interpretating they are not interested in growing as visible, what they are really interested in growing inside. Your job, instead criticizing them for not being like the others or mistaking to compare them to the pretty muscled pupil of your class, is raising their personal motivation levels, encouraging them to be a better version of themselves. Maybe sometimes they need to talk to heal, so we remind you how to proceeed in these times.

 

As much as they receive this kind of feedback, it’s probable that you progressively  go stimulating their sport-competitive spirit, and themselves to be who go adding greater exigency levels until reaching similar or better results than your competition pupils or who work out to look fit. Don’t get surprised if someday themselves ask you to prepare them for the next tournament.

 

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“Lo hago para sentirme bien conmigo mismo”


Una de las respuestas que se están haciendo más frecuentes en personas que inician cualquier tipo de entrenamiento en gimnasio, casa o al aire libre es: “Lo hago porque quiero sentirme bien conmigo mismo”. Y con eso marcan una posición muy clara respecto de quienes van con la evidente intención de construir músculo o simplemente estar en forma.

 

El perfil de quienes dan esta razón es usualmente gente profesional con mucha carga laboral o familiar, que se potenció durante la pandemia de la Covid-19, y cuyos niveles de estrés son altos. En este grupo también están quienes perdieron familiares o gente muy querida debido a la peste que se ha llevado decenas de millones de vidas en todo el mundo.

 

Desde el punto de vista de la salud mental, no hay mucho que explicar. El poder del ejercicio físico como un generador de equilibrio emotivo está harto comprobado por la simple razón de que el entrenamiento hace más eficiente tu segregación hormonal, en especial el que evita o controla condiciones como la depresión o la ansiedad, y regula tu metabolismo.

 


“ahora sí duermo de corrido desde las 11 de la noche hasta las 6 de la mañana”, nos cuenta un contador de 30 años de edad en Tambogrande, Perú, quien prefirió no ser identificado. Si bien durante mucho tiempo ha jugado fútbol, la ansiedad no tratada lo ha traicionado casi sin darse cuenta. Comía a cualquier hora, no dormía bien, de 70 kg aumentó a ¡más de 100 kg!Y solo tiene 1,72 metros de estatura.

 

Tras ingresar a un grupo que entrena gimnasia y funcional, está bajando de peso (anda por los 85 kg), ha notado que su salud física y mental ha mejorado, y encima su estado de ánimo pasó de la ira a la risa y la calma. Sin embargo, cuando le pedimos posar para unas fotos, declinó: “Ahí nomás; solo lo hago porque quiero sentirme bien conmigo mismo”.

 

Igual pasa con un comunicador social en Piura, Perú, 31 años, 1,83 metros de estatura, y que de 100 kg ahora está pesando 90 kg… y bajando. “Yo no entreno para que la gente me vea o me admire sino porque me siento mejor conmigo mismo”, repite. Y todas las mañanas acude al gimnasio para su rutina de pesas y funcional. Y testimonios como los suyos se repiten.

 

Y si eres entrenador, ya lo habrás notado. Quizás te frustre el hecho de que, a diferencia de otros alumnos que sí quieren mejorar su físico sea para competición o por simple vanidad, este grupo no pone ese objetivo por delante.

 

No te equivoques al interpretar que no les interesa crecer de forma visible. Lo que en realidad les interesa es crecer internamente. Tu trabajo, antes que criticarles por no ser como el resto, o cometer el error de compararles con el alumno más musculoso de tu clase, es elevar sus niveles de motivación personal, desafiarles a ser una mejor versión de sí mismos. Quizás en algún momento, necesiten conversar para sanar, así que te recordamos cómo proceder en esos momentos.

 

En la medida en que reciban este tipo de retroalimentación, es probable que progresivamente vayas estimulando su espíritu competitivo-deportivo, y ellos mismos sean quienes se vayan agregando mayores niveles de exigencia hasta conseguir resultados similares o mejores que los de tus alumnos de competición o de ejercitarse-para-verse-bien. No te sorprenda si algún día, ellos mismos te pidan que los prepares para el siguiente torneo.

 

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