Una propuesta para afrontar la informalidad en el entrenamiento físico
Ya hemos llamado la atención sobre la aparente falta de control en las maneras cómo se trata al alumnado en los gimnasios de Piura. Desde una ausencia de supervisión en la metodología de entrenamiento, hasta el tráfico de anabólicos esteroides, pasando por una adecuada consejería psicológica, el tema no ha sido del interés de las autoridades pertinentes.
Mientras tanto, hombres y mujeres usan el
servicio sin saber si la inversión que realizan les traerá o no algún beneficio
para su vida. La aparición de una franquicia en las ciudades de Sullana y Piura
ha introducido un servicio que todos los gimnasios no poseen: nutricionistas. Aunque las consultas están
incluídas en el costo de la membresía, éste se ubica por encima de lo que la
mayoría puede pagar.
Una manera de afrontar el problema es la
certificación de instructores e instructoras, pero una búsqueda que realizamos
para tener una entrevista que nos permita poner en perspectiva esta inquietud,
con alguno o alguna, no arrojó resultados. Por otro lado, la Federación de Fisicoculturismo
de Piura sí ha convocado a capacitaciones especializadas con certificación,
pero se desconoce si hay una evaluación que permita conocer si lo aprendido en
estos cursos se aplica, y de qué modo.
Aún así, Piura se ha convertido en una plaza de
este deporte, y todos los meses de marzo se organizan los concursos de Mister y Miss Piura, para
premiar a las personas que en base a su esfuerzo, y alguna ayuda ¿extra’, han
logrado estética y plasticidad… aunque no necesariamente buena salud.
La unión da más fuerza
César Campos fue elegido como Mister Piura
2011, tras años de esfuerzo continuo por obtener un reconocimiento en el fisicoculturismo.
Durante la etapa nacional –el Mister Perú- ocupó el cuarto lugar en la
clasificación general. Desde 2007, Campos trabaja en un conocido gimnasio en el centro de Piura, tras
haberlo hecho desde los 20 años en su natal Sullana.
Antes de que se mudara buscando un mejor futuro
profesional, estuvo empeñado en la creación de una federación de fisicoculturismo
en Sullana. Su principal preocupación era la falta de certificación de
instructores e instructoras de esa localidad. Ni las autoridades ni la mayoría
de sus colegas le apoyó, bien sea porque no entendían la importancia del
proceso, o por simple envidia comercial: juntarse con la competencia y hacer un
solo frente para también exigir mejor trato laboral no fue bien visto por la
patronal sullanera.
El gimnasio donde trabajó en Sullana fue parte
de la franquicia que estaba introduciendo nuevas prácticas en la forma cómo se
trata al alumnado. Hace buen tiempo, intentamos tener una entrevista con el
instructor a cargo para explorar este tema, pero no obtuvimos respuesta.



