martes, 18 de junio de 2019

Cómo ser de ayuda cuando alguien tiene un problema




La presión pública que existe sobre un fisicoculturista o un atleta en general puede ser tan alta como esta persona haya construído una marca, y esa marca sea sinónimo de logros, de conocimiento o de popularidad; pero, el problema llega cuando el personaje sobre el que se aplica presión no siempre va en consonancia con la persona que lo encarna, y cuando eso sucede, la reacción puede ser autodestructtiva.


Cuando eso llega a pasar, la reacción del público suele ser mixta según el grado de simpatía o antipatía hacia el personaje, el que muchas veces tiene que nacer, crecer y mantenerse en una forma vertiginosa, respondiendo más a los mandatos del mercado que a los propios procesos de construcción personal. Y la justificación de muchos deportistas es que, ante todo, tienen que responder ante un auspiciador, si lo tienen, o adaptarse a las condiciones que le impone un potencial auspiciador, si lo encuentran. Y si la persona no se ha preparado mentalmente para entender estas exigencias y saber hasta qué punto puede poner un límite, la frustración, la tristeza, la ansiedad pueden manifestarse por alguna parte hasta explotar en diferentes grados.


Muchas carreras deportivas se han visto frustradas cuando ese punto de no-retorno se ha manifestado súbitamente o se ha hecho público, y si la tendencia autodestructiva ya estaba manifiesta en la cresta de la ola, puede que se acentúe una vez que ésta rompa, y el círculo vicioso termina hundiendo más y más a quien esté dentro de él.


Es por eso que la asistencia psicológica es clave en el trabajo y la vida de cualquier deportista; sin embargo, muchos programas de patrocinio no lo incluyen y muchos instructores o personas reconocidas como mentores no tienen todas las herramientas para servir como un soporte’ emocional porque piensan que no es parte del trabajo, porque creen que eso se corrige solo o porque también están en esa tendencia autodestructiva. Y lo que es peor, los propios fisicoculturistas o atletas prescinden de este tipo de servicio alegando que no están ni locos ni dementes.


Entonces, aquí la clave es romper ese círculo vicioso, y el trabajo no es solo del fisicoculturista o atleta; también tiene que ver su entorno, en particular otros fisicoculturistas oatletas que tengan cierta claridad para detectar cuándo uno como ellos comienza a hacer corto circuito y podría ir acumulando energía que puede estallar en el momento menos esperado. Como este problema suele ser más común de lo que mucha gente piensa, aunque no se hable sobre él, vamos a delinear aquí un protocolo que puede funcionarte.


Si alguien te lanza soga es porque alguien necesita ayuda
Una regla básica consiste en diferenciar entre la persona que necesita ayuda y la persona que busca ayuda. La primera muestra signos evidentes de que sus cosas no están marchando bien pero prefiere guardárselas para sí misma o prefiere ignorarlas; la segunda sabe que algo anda mal, como un barco a la deriva, y siempre estará viendo en la orilla a dónde lanzar soga para que alguien le ayude a recuperar el rumbo. Concéntrate en este segundo tipo de personas porque son las que realmente querrán salir del hoyo.


Entonces, si ves que alguien parece estar en problemas, mantente a la expectativa y procura que lo tenga claro. Un cordial “siempre cuentas conmigo” dicho en privado será más que suficiente para que la persona en problemas esté sobreaviso de que, cuando decida dar el paso, realmente tendrá con quién contar. Por supuesto, haz que no sean palabras vacías o diplomáticas, sino que se trate de una promesa real.


Ahora bien, ¿qué hacer si la persona necesita ayuda y no la busca? A menos que te creas con la capacidad suficiente para asumir todo un proceso de consejería y acompañamiento, lo mejor es esperar a que cambie de actitud. Aún así, si crees que debes lanzarle un “siempre cuentas conmigo”, hazlo, pero no te frustres si después del “gracias” no pasa nada.


Si tú eres quien está en problemas, busca a alguien que va a decirte las cosas claras para salir de ellos, no quien va a decirte lo que quieres escuchar y engañarte de que no pasa nada.


Detecta las frases, anticípate a los temas centrales
Muy poca gente suele pedir ayuda bajo la fórmula de “Me pasa esto, necesito un consejo”. Por lo general, la persona suele proyectar el problema y usa una fórmula del tipo “Qué harías tú si te sucediera esto o aquello?”. Claro que si la persona usa la primera fórmula quiere decir que su decisión de afrontar y resolver su problema es firme… aunque esto es muy relativo.


Sea cual fuere la forma, lo primero que debes hacer antes de responder es verificar si el espacio es el correcto y el tiempo es suficiente (ver el siguiente paso). Si la respuesta es afirmativa, trata de contestar de manera sincera y sintética: recuerda que, por el momento, quien tiene el problema es la otra persona. Aunque eso no resta que tú también puedas estar pasando por lo mismo o por otra situación diferente, sí sería correcto que aprendas a respetar cada caso individual.


Si el espacio y el tiempo no son los adecuados, actúa con sensibilidad. Un “Es una pregunta muy interesante y me gustaría responderla; pero, ¿te parece si lo conversamos más calmados?” puede funcionar, quizás subrayado con un gesto que signifique “aquí no es bueno hablar”, una palmada cálida en el hombro y una sonrisa. Sí, todo eso es un poderoso calmante.


Otra cosa que debes considerar es irte anticipando a lo que va a contarte esa persona. Ponte en todos los escenarios, imagina las frases que puede soltar, y prepara respuestas (mira más abajo en estos consejos). No hay peor retroalimentación para esa persona que poner tu mejor cara de sorpresa, desolación o terror. Simplemente contribuirás con acentuarle la idea de que no tiene remedio, y eso no es cierto. No de primera mano. Claro que esto funciona mejor si sabes mantener tu mente abierta; si no, lo mejor será que digas un “Entiendo, ¿lo hablamos después?”, y asunto arreglado.


Desconectar con el mundo, reconectar consigo mismo
Una vez que acuerden reunirse para conversar sobre el problema, tienes que considerar dos cosas: primero, tener todo el tiempo posible para que la persona se explaye; segundo, que el lugar donde van a reunirse no tenga distracciones de ningún tipo. Además, con esto de la hegemonía tecnológica, tiene que ser un espacio y un tiempo en que puedan prescindir de ella al máximo.


No es una reunión social, es una conversación privada, así que mientras menos elementos distractores tengan podrán concentrarse más en el asunto. Considera que se trata de una actitud de respeto con esa persona, consigo misma y contigo. Si van a depender de un celular prendido, lo mejor es que lo dejen para otro momento, porque no hay nada más desconcertante que abrir el corazón y de pronto una llamada o un mensaje imposibles de evadir corten toda la hilación.


Sobre el tiempo, obviamente busquen aquél cuando ambos no tengan nada que hacer. Los fines de semana son ideales puesto que siempre se dedican al descanso. Sobre el lugar, como dijimos, algo que evite las distracciones y que en todo caso favorezca la comodidad de la otra persona, no la tuya. Aunque nuestro consejo es buscar un sitio como un espacio rural o una playa, si la otra persona se siente más cómoda bajo techo, respeta su decisión.


La primera vez es para desahogarse
Cuando alguien tiene un problema y nunca antes lo ha conversado con alguien más, pasa que experimenta algo llamado catarsis o liberación del yo interior. Lo peor que puedes hacer es cortar este proceso, así que deja que transcurra sin interrumpir. Permite que esa persona vaya tomando confianza, vaya desahogando lo que siente, vaya construyendo su historia o su argumento con toda libertad hasta que se haya deshecho de todo. Por eso insistíamos en la importancia de cuidar el espacio y el tiempo.


Si detectas que tiene dificultad para hacer esa catarsis pero desea experimentarla, podrías crear algún tipo de dinámicas simple que ayude a este propósito. Si manejas ejercicios de meditación, éstos suelen ser muy beneficiosos. Si no manejas ambas técnicas, puedes escribirnos a chulucanasgym@gmail.com para darte ideas.


Sobre tu lenguaje corporal, lo que recomiendan los psicólogos es que se ubiquen cómodamente tan cerca como la confianza se los permita, ya sea frente a frente, o uno al lado del otro. Lo importante es que exista un entorno de intimidad que favorezca desahogarse. Solo si su grado de confianza es alto (especialmente si son amigos personales), una mano en el hombro o un brazo  sobre los hombros con un rostro sereno son increíbles, así que no dejes de experimentar el contacto físico. Pero, si la persona lo rechaza, no insistas.


Escucha sin juzgar
Dijimos anteriormente que una de las cosas que debes hacer cuando alguien te pide ayuda es anticiparte para saber cómo reaccionar. No se trata de armarte con prejuicios; se trata de hacerte más fuerte para poder proporcionar la ayuda que se requiere. Por lo mismo, cuando esa persona comience a desahogarse, y mientras lo haga, no la interrumpas para decirle si fue bueno o malo lo que hizo o dijo, solo deja que haga su proceso. Una vez que haya finalizado, puedes emitir algún juicio de valor cuidando ser muy sensible y firme al mismo tiempo.


Dijimos anteriormente que debes tener una mente muy abierta para enfrentarte a lo que tengan que contarte, y en este aspecto considera que cualquier tema controvertido puede aparecer en la conversación. En nuestra experiencia, los escenarios probables que constituyen cargas emotivas muy fuertes para cualquier persona son: su situación familiar o económica, el consumo de sustancias prohibidas o adictivas, alguna condición crónica de salud, acoso o violencia, algún problema legal, una orientación sexual reprimida o una decisión laboral poco convencional o extradeportiva.


Sería complicado aquí decirte cómo reaccionar ante cada escenario porque los problemas varían de persona a persona; sin embargo, insistimos en que tu serenidad, tu firmeza, tu afecto y tu sentido común (especialmente) van a ser de muchísima ayuda.


Aconseja con sinceridad y aprende a poner límites
Una de las cosas que más se va a valorar cuando te toque dar tu punto de vista es decir lo que piensas con honestidad, no lo que la otra persona esperaría escuchar, si no, ¿por qué te buscó a ti? Sin embargo, aunque la persona tenga toda la intención de solucionar el problema, es probable que oponga resistencia al inicio. Si eso pasa, no te esfuerces en hacerle cambiar de opinión porque será peor; solo da tu punto de vista y deja que, tras la charla, lo reflexione consigo misma y tome el curso de acción más adecuado.


Una vez que ambos no tengan más que conversar, cierren el momento de manera natural, amistosa, alegre, que se sienta como algo liberador todo el rato que se invirtió, no que se añada más cargas ni para ti ni para esa persona, porque de eso no se trata.


Si ambos creen que una sesión no bastará, pónganse a disposición para hablar y escuchar según sea el caso; pero, eso sí, adviértele cuáles son tus tiempos disponibles para que también exista sentido de respeto desde su propio proceso. Recuérdale que te dará gusto escucharle, agradécele por la confianza que te depositó, y desafíale a que vaya tomando pasos para resolver lo que le agobia. Esto tiene que estar claro de todas maneras. Lo mismo con los espacios personales: ¡no pueden invadirse cuando a alguno le dé la gana!


Por nada del mundo dejes que tu participación se convierta en dependencia de ningún tipo. Eso sí sería perjudicial. Una cosa es la humanidad y el sentido de solidaridad, pero otra cosa es aprovechar la oportunidad para subyugarse en cuerpo y alma. No permitas eso, y cuando sientas que está sucediendo, páralo y toma la mejor decisión para ambos, incluso tomar distancia.


Tu ayuda no reemplaza la ayuda profesional
Como dijimos al inicio, muchos fisicoculturistas y atletas prescinden de una atención profesional por parte de un psicólogo o un psiquiatra, si fuera el caso, pero también son conscientes que en varios momentos de su vida requieren tener su mente saludable (tanto o más que su cuerpo). Es allí cuando tu ayuda como un soporte emocional funciona favorablemente; sin embargo, una cosa que debes tener muy clara es que tú no reemplazas el trabajo de un psicólogo o un psiquiatra, a menos que lo seas, lo que significa una doble ventaja para quien te pide ayuda. Pero, si no eres ninguno de esos profesionales, tu trabajo consiste en complementar y apoyar las terapias o los tratamientos siempre que se indiquen.


En ese sentido, tu responsabilidad como soporte emocional es incluir dentro de tu paquete de consejos el que la persona que te pida ayuda consulte a uno de estos profesionales de la salud. Incluso podrías acompañarlo el día de la consulta.


Ahora bien, no todos los casos tienen que terminar ante un psicólogo o un psiquiatra, sino aquéllos donde tus recursos como soporte y los recursos de esa persona para sanarse a sí misma estén limitados, cuando sinceramente vean que hay una barrera que el simple consejo no va a superar. Ahí es cuando uno tiene que ser valiente y aceptar la ayuda profesional.


Si en tu comunidad no hay un psicólogo deportivo, averigua qué psicólogos clínicos hay, así como los médicos psiquiatras existentes. Vale la pena tener a mano sus números de teléfono y preguntar por referencias a personas serias para que las consultas sean realmente sanadoras, porque –hay que decirlo- muchos profesionales de la salud mental suelen tenerla más deteriorada que una persona promedio.


Edúcate al respecto, acumula sabiduría
¿Recuerdas cuando hablábamos de anticiparte a la conversación? Es probable que esta etapa la hagas sobre la información que ya conoces; pero, ¿cuán acertada es esa información? Si eres de quienes adora leer de todo y tener una cultura general por encima del promedio, puede que te dé más amplitud de criterio para comprender lo que la persona que pide ayuda va a decirte. Eso suma puntos.


Sin embargo, por más que te anticipes, habrán temas que estarán fuera de tu alcance. No es tu culpa porque no podemos saberlo ni intuirlo todo. Cuando eso suceda, ayuda dentro de tus posibilidades, pero comprométete a investigar y aprender sobre el tema en fuentes confiables que puedes encontrar ahora incluso en la Internet. Si consigues que ese proceso de investigación y educación lo hagas con la persona que te pide ayuda, mucho mejor. Es probable que ambos descubran que la solución era mucho más sencilla de encontrar.


De todos modos, date un tiempo y un espacio para continuar aprendiendo sobre el tema que involucra a la persona que te pide ayuda. Si es posible, consulta especialistas serios, intenta educar a tu entorno, especialmente en el lugar de entrenamiento. Tú sabes muy bien que es uno de los lugares donde los prejuicios son abundantes, y muchas veces mata más la ignorancia que el propio problema. Hasta puede salvar tu propia vida.


Recuerda que ayudarás a resolver un problema, no que vas a resolver el problema por la otra persona
Como dijimos anteriormente, un error fatal cuando se da soporte emocional es dejar que la persona que te pide ayuda te deje todo el problema encima para que tú se lo resuelvas, o generar lazos de dependencia mediante los que esa persona no va a mover un dedo a menos que tú se lo indiques. Ambos escenarios no son adecuados ni saludables, así que debes evitarlos desde el inicio del proceso.


Un “Mira, yo voy a ayudarte en lo que pueda, pero quien va a resolver el problema eres tú” dicho con amabilidad y firmeza desde el primer momento es un buen inicio. Nunca dejes de incluir esta advertencia. Del mismo modo, cuando sientas que esa persona te lanza un “hazlo por mí” o fórmulas similares, tú responde con la misma actitud algo como “eso no fue lo que acordamos” o “Es como si quisieras ser Mr. Universo pero yo entreno por ti”.


Siempre hazle hincapié a la persona que aunque tú puedas darle pautas o ideas para encontrar una solución al problema, es esa persona quien tiene la responsabilidad exclusiva de resolverlo. No cedas al chantaje emocional de “si fueras mi amigo” o “pero tú me dijiste”, Recuérdale y recuerda que cada individuo tiene libertad para tomar sus decisiones, así que el éxito o el fracaso está en sus manos, no en tus manos ni en las manos de nadie.


Lo que te diga muere contigo
Uno de los requisitos de cualquier soporte emocional es la confidencialidad. Todo lo que se converse, la forma cómo se reaccione, el contenido de la conversación es algo que debe quedar únicamente entre ustedes. Nadie más tiene derecho a saberlo, y en todo caso, es la persona que pide ayuda quien tiene que decidir con quién y cómo comparte lo que le está pasando.


Incluso si el contacto se hace mediante las redes sociales (que es una posibilidad válida), nunca se te ocurra utilizar los espacios virtuales públicos para establecer contacto o aconsejar. En todo caso, utiliza el chat, que ofrece cierta privacidad. Aunque en la medida de lo posible, lo mejor es el contacto presencial.


Si tienes que felicitar a la persona por haber avanzado en su proceso o haberlo concluído, procura que sea en privado. Si la persona, a pesar de tus precauciones, desea que su problema se haga público, es su derecho. Decide si también quieres salir a la luz como la persona que ayuda, pero hazlo siempre que la persona te lo pida. Jamás tomes la iniciativa de destacar por tu cuenta porque destruirás todo el proceso de sanación y se verá como una acción muy desagradable.


Como siempre, cualquier duda que tengas, nos puedes escribir a chulucanasgym@gmail.com o seguirnos en nuestra cuenta de Twitter.


Nuestro equipo fundador de ChulucanasGym aparece en este artículo.

How to help when somebody has a problem



The existent public pressure over a bodybuilder or an athlete in general could be as high as this person had built a brand, and that brand means achievement, knowledge, or popularity. But the problem comes in when the carácter over that pressure is applied is not ever consonant to the person playing that role, and when it happens, the reaction could be self-destructive.


When that comes to happen, the reaction of the public uses to be mixed according to the degree of sympathy or antipathy to the character, which has to born, grow, and keep many times  in a vertiginous way, responsing much to the market commandments in spite of the own processes of personal building. And the justification of many athletes is that, before everything, they have to response to a sponsor, if they have one, or adapting to the conditions a potential sponsor imposes them, if they find one. And if the person has not been prepared mentally for understanding those exigences and knowing until what point he can put a limit, the frustration, the sadness, the anxiety can manifest anywhere until blasting in different grades.


Many sports careers got frustrated when that no-return point has manifested suddenly or become public, and if the self-destructive trend was already manifested on the top of the wave, it can be stressed once it breaks and the vicious circle ends to sink who be inside it again and again.


That’s how much important the psychological assistance is key in the work and life of any athlete. However, many sponsorship programmes don’t include it and many trainers or people recognized as mentors don’t have all the tools for serving as an emotional support because they think it is not a part of the work, because they think it corrects alone, or because they are also into that self-destructive trend. And what is worst, the own bodybuilders and athletes prescind of this kind of service alleging they are not mad nor freak.


Then, the key here is breaking up that vicious circle and the work is not only bodybuilder’s or athlete’s. It also has to be his possé, particularily other bodybuilders or athletes having some clarity for detecting when someone as them begins to bring down, and could be gathering energy that can blast in the less expected moment. As this problem uses to be more common than many people think, although they don’t speak about it, we go to draw here a possibly useful protocol for you.


If somebody claims for help is because somebody needs help
A basic rule consists in differentiate between the person who needs help and the person who looks ffor help. The first one shows evident signs that his things are going wrong but prefers to keep them inside or prefers to ignore them. The second one learns that something goes wrong, like a lost ship, and he ever will be seeing who can help him from the shore for correcting the course. Get focused in this second group of people because they are who really would get out the hole.


Then, if you see that somebody seems to be in trouble, keep expectant and try that he has it in clear. A friendly “you ever stand by me” said privately will be enough at all for that person in trouble to be aware of, when he decides to step ahead, he really will have whom ststands by. Of course, don’t make them empty or diplomatic words but a real promise.


So, what to do if the person needs help and doesn’t look for it. Unless you think you are enough able to asume a whole adbisory and companion process, the best is waiting for him to change his attitude. If you still think you have to pitch him a “you ever stand by me”, do it, but don’t feel frustrated if nothing happens after the “thanks”.


If you are in trouble, look for someone who is going to say you the clear things to get it out, not who is going to say you what you want to hear and cheating you that nothing is happening.


Detect the phrases, anticipate the main topics
Very few people uses to ask for help with the “This happens to me, I need some advice” formula. Generally, the person uses to project the problem and uses a formula like “What do you do if this could happen to you.”Surely if the person uses the first formula, means his decision to face and solve his problem is strong… although this is very relative.


Whatever the formula is, the first you must do before replying is to verify if the space is right and the time is enough (see the next step). If the answer is affirmative, try to answer sincerely and briefly. Remember that, at the moment, who has the problem is the another person. Although that doesn’t remove you ccan be passing through the same too, or another different situation, it could be right you learn to respect each individual case.


If the space and the time are not adequate, act sensitively. A “It’s a very interesting question and I’d like to answer it, but would you like if we talk about it much calm?” can work, maybe underlined by a gesture meaning “it’s not good to talk here”, a warm hand on the shoulder, and a smile. Yes, all that is a powerful pain relieving.


Another thing you must consider is anticipating to that person is going to tell you. Put in every scenario, imagine the phrases he can release, and prepare answers (look below in those tips). There’s no worst feedback for that person than putting a face of surprise, devastation, or thriller.  You simply will contribute to stress the idea that he has no relief, and that’s not true – not first hand. Surely it works better if you know to keep your mind open. If not, the best will be you say a “I got it – may we talk about it later?”, and solved case.


Unlink the world, relink inside
Once you agree to meet for talking about the problem, you have to consider two things: first, having all the possible time for the person to expand; second, the place where you are going to meet has none distraction. Also, regarding the technologic hegemony, it has to be a space and time you can prescind it at the most.


It’s not a social meeting, it’s a private conversation, so while the less distracting elements you have, you could concentrate more into the issue. Consider it’s about a respectful attitude to that person, himself, and yourself. If you are going to depend on a turned-on cellphone, the best is you take it another time later, because there’s not much baffling than opening the heart and suddenly a call or a message impossible to elude break up the whole thread.


About the time, obviously look for that one when you have nothing to do. The weekends are ideal because they are ever dedicated to rest. About the place, as we said, look for somewhere that avoids the distractions and that favors the comfortability of the another person in all case, not the yours. Although our advice is looking for a place like the countryside or a beach, if the person feels more comfortable indoors, respect his decision.


The first time is for relieving
When somebody has a problem and never has spoken about it to somebody else, experiences something called catharsis or releasing the inner me. The worst you can do is to cut off this process, so let it happens without interruption. Allow that person to take confidence, relieving what he feels, going to build his story or his argument totally free until he takes everything off. That’s why we insisted on the importance to care the space and the time.


If you detect he has difficulty to do that catharsis but he wants to experience it, you could create some kind of a simple task helping to that purpose. If you learned meditation exercises, those use to be pretty good. If you don’t know both techniques, you can write us down at chulucanasgym@gmail.com for bringing you some ideas.


About your body language, what the psychologists recommend is you set comfortabily as close as you trust each one, face-to-face as well as besides. It’s important there is an intimacy environment that favors to relieve. If your degree of trust is high (especially if you’re buddies), a hand on the shoulder or an arm over both shoulders with a quiet face are amazing, so don’t miss to experience the physical contact. But if the person rejects it, don’t insist.


Listen to without judging
We said before that one of the things you must do when somebody asks your for help is to anticipate for knowing how to react. It’s not about filling with prejudges, it’s about making you stronger to provide right the required help. So, when that person begins to relieve and wwhile he does it, don’t disturb him to say if what he did or said was good or bad, just let him to do his process. Once he finishes, you can evaluate caring to be very sensitive and firm at the same time.


We said before you need to have a widest mind for facing what he has to tell you, and in this respect, consider that any controversial issue can appear in the conversation. In our experience, the probable scenarios forming very hard emotional charges for any person are: his family or economic situation, consumption of forbidden or addictive substances, some chronic health condition, stalking or violence, some legal trouble, a repressed sexual orientation, or a few conventional, extra-spor either, job decision.


It could be complicated here to say you how to react before each scenario because the problems are different from person to person. However, we insist that your serenity, your strength, your affection, and your common sense (especially) are going to be much helpful.


Advise honestly, learn to set limits
One of the most valuable things  when you expose your point of view is saying what you think honestly, not what the another person would expect to listen, if not why did he look for you? However, even when the another person has the whole intention to solve the problem, it’s probable he sets some resistance in the beginning. If that happens, don’t work on him to change his mind because it will be worst. Just expose your point of view, let him that after the conversation, to meditate himself and to take the most adequate action course.


Once both of you have nothing more to talk, close the moment naturally, friendly, happy, that the whole moment you stood feels like something releasing, not like something uploading more for you or for that person because it’s not about it.


If both of you think a session won’t be enough, arrange a new meeting for talking and hearing as the role is, but indeed, warn him of your available time for a sense of respect also exists from his own process. Remember him you will agree to listen to him, thank him for trusting in you, encourage him for stepping to solve what concerns him. This has to be clear everyway. The same thing about the personal spaces - You can’t invade  them when any of both wants so!


Don’t let for any reason that your participation turns into a dependence of any kind. That would be harming for real. One thing is the humankind and the sense of solidarity, but one another is taking advantage for submitting body and soul. Don’t allow that, and wwhen you feel that is happening, stop it and take the best decision for both, including to get out apart.


Your help doesn’t replace the professional help
As we said in the beginning, many bodybuilders and athletes prescind a professional assistance from a psychologist or a psychiatrist, just in case. But they are also clear that in many times of their life they require to have their mind healthy (as much as or more than their body). It’s that time when your help as an emotional support works right. However, one thing you must have very clear is you don’t replace the work of a psychologist or a psychiatrist, unless you are, what means a double advantage for who asks your for help. But if you are not both proffesionists, your work consists in complementing and supporting the therapies or the treatments when they are ordered.


In that sense, your responsibility as an emotional support is including into your advisory package  that the person asking you for help to attend one of those health specialists. Inclusive you could go with him the day of the consult.


So, no all the cases have to end before a psychologist or a psychiatrist, but those ones what your resources as a support and the resources of that person for healing himself are limited, when you sincerely see there is a barrier  that the simple advice is not going to overcome. That’s when one has to be brave and accepting the professional assistance.


If in your community there’s no sports psychologist, look if there are clinic psychologists or psychiatric doctors. It’s good to have their phone numbers so easy and ask for references to serious persons for the sessions to be really healing, because –it’s good to say- many mental health specialists use to be badly mad than an average guy.


Educate about, accumulate wisdom
Do you remember when we talked about anticipating to the conversation? It’s probable this step you make base don the information you already know, but how much accurate is that information? If you are who loves to read everything and to have a general culture above the average, it’s probable you get more criteria width to understand what the person asking you for help is going to say you. That affords much.


However, no matter how much you anticipate, there will be issues out of your range. It’s not your fault because we can’t know or guess all. When that happens, help inside your skills, but get committed to search and learn about the issue on reliable sources that you can find now even on the Internet. If you get that researching and educating process to be made with the person asking you for help, the better. It’s probable that both realize that the solution was much more simple to find.


Anyway, have a time and a space to continue learning about the issue that involves the person asking you for help. If possible, ask serious specialists, try to educate around you, especially your training place – you know very well it’s one of the places where the prejudges are abundant, and many times the ignorance kills more than the own problem. Even it can save your own life.


Remember you’ll help to solve a problem, not that you are going to solve the problem on behalf of the another person
As we said before, a fatal mistake when an emotional support is provided is letting the person who asks you for help to leave the whole problem up for you to solve him, or generating dependence ties through that person is not going to move a finger unless you request it. Both scenarios are not adequate nor healthy, so you have to avoid them from the beginning of the process.


A “Look – I’m going to help you as much as I can, but who is going to solve the problem is you” said friendly, firmly since the first moment is a good beginning. Never let to include this disclaimer. In the same way, when you feel that person pitches you a “Do it on behalf of me” or similar formulas, you answer with the same attitude something like “That wwas not we agreed” or “It’s like you would be Mr. Universe but I work out instead of you.”


Ever encourage the person that although you can give some tips or ideas to find a solution for the problem, its that person who has the exclusive responsibility to solve it. Don’t give up to the emotional blackmail  of “If you were my friend” or “But you said me.” Remember him and remember that every guy has freedom to take own decisions, so the success or the defeat are on their hand, not your hands, nor nobody’s hands.


What he says you is a secret
One of the requirements of any emotional support is the confidentiality. Everything talked, the way how reacted, the content of the conversation is something that must keep only between you. Nobody else has the right to know it, and it’s the person asking for help who has to decide who and how shares it to what is happening him anyway.


Even if the contact is made by social media (what is a valid possibility), never go to use the virtual public spaces for making contact or advising. Instead, use the chat, that offers some privacy, although as much as you can, the better is the face-to-face contact.


If you have to congratulate the person for advancing on the process or closing it, try to be in private. If the person, despite your caution, wants his problem to become public, is his right. Decide too if you want to get out to the open as the person who helpsbut make it whenever the another person request it to you. Never take the initiative to highlight yourself because you’ll bring down all the healing process and it will be seen as a very disgusting action.


As everytime, any doubt you have, wwrite us down at chulucanasgym@gmail.com or follow us on our Twitter account.


The ChulucanasGym founder team appears on this entry.

lunes, 13 de mayo de 2019

You can control this way if your body improves or not



Everyone who goes to the gym or does any type of training  is expectant about his or her progress. Have I overcome something I couldn’t overcome before, am I on the same spot when I started, or, in the worst scenario, am not I closer where I started neither?


The problem about measuring our progress is how much objectivity we put to our appreciation. In that sense, the first mistake we use to commit is trusting in the bare-eye, in what we see on the mirror, and almost never the diagnosis we get is reliable. Then, the prognosis we set uses to be wrong.


Is there any objective form to control our progress? Yes, there is. The anthropometrics is the discipline that helps us to have information adjusted to the reality on we can do our analysis and set up our strategies for improving or correcting our physical achievement. This information must be key for your and your trainer at the time to define if it’s necessary to adjust the training routine, the diet, the lifestyle in general, or everything.


Coming up next, we introduce you those key indicators you can control from your home, inclusive, and those will give you that objective vision about what is happening to your body. Look at the data you get – they can’t be taken isolated but grouped. So, the conclusions you arrive and the action plans you take will be more accurate than acting by simple supposition or guessing.


Height
This measure is basic because it serves to calculate other body measures such as absolutes, indexes, and percentages, we will talk about later. You can use a stadiometer, that is the specialized tool in measuring your height, although you can also take the job to paste a measuring tape on the wall or to paint a number scale in centimeters (or feet and inches in the U.S.) setting the ground as the point zero.


Next, take off your shoes, raise naturally, stick your body to the stadiometer or the wall column. Over 20 years old, the height is unvariable for both sexes, at least until the senescence when it can reduce because you will lose bone and muscular tissue.


Body Weight (BH)
It’s a first progress indicator, but alone is not enough because it only will say us if we have increased or have decreased respect to the last measuring. However, it offers us first clues.


The manner of taking it is as easy as put you up on the weighing machine and waiting for the reading in kilos and grams (pounds and ounces in the U.S.). What you have to be careful for sure is  how you take your weight: you ever have to take your shoes off and put on the device; don’t worry about your clothes (if sportswear) because the adding increase is irrelevant, unless you’re a professional or contesting athlete or bodybuilder, and it will be actually necessary you take off almost all your clothes or get naked for having the correct number. Of course, it will depend on how much privacy the place has and how much you trust in the one who could be with you.


The bathroom weighing machines use not to be much accurate as the clinic weighing machines that might be at every good gymnasium. Some electronic devices are only reliable as much as the manufacturer warns it so; then, read the instructions carefully before considering it as reliable and compare many readings taken with different devices to know what is the most accurate. In the same way, we suggest you have a monthly or biweekly record of your weight. Some trainers probably will demand you to have a weekly control if you’re training for a competition. Obbey them.


Absolute Body Measures (ABM)
We call them absolute body measures or ABM because they give us advance or slowing down indicators what only apply to our body as much as parts of it have got wider or have got thinner than a previous control. For that, what interests us is to have countour or perimeter measures expressed in centimeters (or inches in the U.S.), those put in a table give us a mathematical idea of your body volume. Who are dedicated to be models or bodybuilders or athletes know perfectly what we mean. However, a proffessional physical trainer will have here compplementary information to the BW  through he or she can evaluate the effectiveness of the training plan, the diet, or the lifestyle.


The best manner to take these measures  is by using a measuring tape that is put over the skin, not stretching it or releasing it too much, but letting it adjusts naturally to the shape of your body. The precission of the measure gets when the tape makes direct contact with your skin. If there are clothes between them, the excess must be depreciated or definetly avoided. Another trick, if you want more precission, is taking the measure before having meals or starting your training session. And if you still want more precission, take three measures of the same zone and then go to have the average for eliminating the excess or default error.


The measures are taken on specific areas of your body. Remember we need to know the contours, in other words you have to take the measuring tape and round each part of the body, going around it. We are not interested on lineal measures (as taken in dressing), we want to have an idea about volume. The places where those measures are gotten:
  • Shoulders: Take as reference the part where it is seen more prominent and put there the start line of the tape. Then, pass it under your two clavicles until arriving to the most prominent part of your another shoulder. From here, make the tape to run over the upper part of your backuntil meeting the pointwhere the tape begins. For you to have an idea if you have taken the measure correctly, if you’re a male and you’re 170 centimeters or 5 feet 7 inches height, your shoulders perimeter should be between 118 to 120 centimeters or 46.5 to 47.1 inches. However, this measure is relative according to your age, body shape, and sport goalds.
  • Chest: Whether you are a male or a female, take as a reference the part where it is more prominent (probably the nipples in both cases) and go the tape around you including your scapulas. For the women, taking this measure will be easy because it belongs to the same like the bust contour, very required in dressing or beauty contests. If you’re a 170-cm or 5’7-feet male height, your chest contour could be between 106 and 108 centimeters, or 41.2 and 42.5 inches, but we remind you the measures are relative, as we clarified you on the previous point.
  • Arms and forearms: The biceps and triceps allow your to know how you are in arms, so you will have to round them at the same time with the measuring tape and take the reading. If you’re a male 170 centimeters or 5’7 feet height, it is possible your arms grow until 38 or 39 centimeters, or 15 or 15.4 inchescontour. In forearms case, take as a reference its most prominent part and put you the tape around, although this measure is almost never used.
  • Waist:    In the males, it’s taken as a reference a point 3 centimeters or 1.2 inches below your belly button, and in the females, the zone where it becomes strechest, 2 centimeters or 0.8 inches above the belly button in general. Then, you take the tape around including the lower back in the case of males and the medium back in the case of women. The World Health Organization recommends the males should not be more than 95 centimeters or 37.4 inches waist contour, and the females no more than 65 centimeters or 25.6 inches, although not much because of a beauty criterion but preventing many conditions caused by the overweight and the obesity.
  • Belly: In the case of women it’s the same than the taken for waist in men. Basically, it looks to know how much flat your belly is, in mathematical terms, obviously.
  • Hips: In male as well as female, it’s taken as a reference the most prominent part of your gluteus, rounding both sides where the pelvic bone is more prominent, passing over your pubis. If you’re a male (and adding the squads, your genetics helps you too), it is possible you reach 102 centimeters or 40.2 inches contour if you’re 170 centimeters or 5’7 feet height.
  • Thighs: It’s the section of your leg that begins in your pelvis and ends in your knee. Look for its widest part and round it with the measuring tape. Look! You have to take just one thigh per measuring, never both at the same time. If you’re a male 170 centimeters or 5’7 feet height, your thigh can be between 59 and 60 centimeters or 23.2 and 23.6 inches at least, although it’s going to depend on your kind of training. What is clear, indeed, is that for every 3 centimeters or 1.2 inches of thigh you get, your arm can not be more than 2 centimeters or 0.8 inches.
  • Calf: It’s the part of your leg between your knee and your ankle. Look for its more prominent part and round it here with the measuring tape. As equal as the thigh, both calves never must measured at the same time but one at once. If you’re a male 170 centimeters or 5’7 feet height, your calf can be 37 to 38 centimeters or 14.6 to 15 inches at least. Yes, at least.



Indexes And Body Percentages
If you think it’s too many Maths for today, we have not finished yet. There are more specialized indicators those allow you to measure your progress, especially if you are in a professional or competition training environment.
  • Body Mass Index (BMI): Basically, it gives us a more accurate idea if you are your ideal weight, or if you are overweight or in obesity. It is calculated by dividing your weight in kilos by your height’s square. Let’s suppose you’re a male 170 centimeters (1.7 meters or 5’7 feet) and you’re 70 kilos (154.3 pounds), your BMI will be 24.2 – it’s inside the healthy.  If it would exceed beyond 30, we could talk  about obesity.
  • Body Fat Percentage (BFP): It’s a more specialized measure that, as its name says, looks for knowing if there is a healthy balance between the body fat you need for your vital functions and the fat you store to do your elective functions –we mean- as training. Here Maths are not enough but we need to use special procedures and devices for having us a reading. It is obtained by multiplying the quantity of your body fat by the quantity of your body mass and all that divided by 100. Women will ever have a BFP greater than men because some fat is reserved for reproductive functions. About percentages, it is considered that athletes go from 10% to 15% depending on the physical activity they do. A professional trainer will educate you about how to control your BFP for optimizing better your training, although will combine it with diet and improvement in your lifestyle. In fact, it is probable this catch more attention.



So, if you only trusted in your mirror, your weighing machine, or your measuring tape, you see we have to combine all this and much more in the end if we want to measure progress. And, by the way, it’s not a bad idea you feed all your data on an electronic  spreadsheet that allow you to view graphically if you improve, you keep, or you need to work harder. Yes, it’s a lot of work but you deserve it well. It also will give you more conscience about you, especially if you add some psychological advisory to see if there is any motivation problem, or something like this.


Like everytime, we will be pleased to know your questions here on the comments, or on our Twitter account, or by writing us at chulucanasgym@gmail.com


The models featured on this post are Pedro Changanaquí, Fran Checa, Alfredo Rivera, and Anderson Sandoya


Así puedes controlar si tu cuerpo mejora o no



Todas las personas que vamos a un gimnasio o realizamos cualquier tipo de entrenamiento estamos pendientes de nuestros progresos. ¿Hemos superado algo que antes no podíamos superar, estamos en el mismo estado cuando comenzamos o, en el peor de los escenarios, ni siquiera estamos cerca de donde hemos comenzado?


El problema de medir nuestros progresos es cuánta objetividad ponemos a nuestra apreciación. En ese sentido, el primer error que solemos cometer es confiar en la simple vista, en lo que vemos en el espejo, y casi siempre el diagnóstico que obtenemos es engañoso; por lo mismo, el pronóstico que establecemos tiende a ser equivocado.


¿Hay alguna forma objetiva de controlar nuestro progreso? Sí, la hay. La antropometría es la disciplina que nos ayuda a tener información ajustada a la realidad sobre la que podemos realizar nuestros análisis y plantear nuestras estrategias para mejorar o corregir nuestro desarrollo físico. Esta información debe ser clave para ti y tu instructor a la hora de definir si es necesario ajustar la rutina de entrenamiento, la dieta, el estilo de vida en general, o todo en su conjunto.


A continuación te presentamos esos indicadores clave que tú puedes controlar desde tu casa, incluso, y que te darán esa visión objetiva sobre lo que está pasando a tu cuerpo. Ojo que los datos que obtengas no pueden ser tomados de forma aislada sino en conjunto; de ese modo, las conclusiones a las que llegues y los planes de acción que tomes serán mucho más precisos que actuar por simple suposición o adivinanza.


Estatura
Esta medida es básica puesto que sirve para hacer cálculos de otras medidas corporales como las absolutas, los índices y los porcentajes, de los que hablaremos más adelante. Puedes usar un tallímetro, que es la herramienta especializada en medir tu estatura, aunque también puedes tomarte el trabajo de pegar una cinta métrica en la pared o pintar una escala numérica en centímetros (o pies y pulgadas en los Estados Unidos) tomando como punto cero al nivel del suelo.


A continuación, quítate tus zapatos, yérguete naturalmente y pega tu cuerpo a la columna del tallímetro o la pared. Sobre los 20 años de edad, para ambos sexos, la estatura es invariable al menos hasta la senectud cuando puede reducirse debido a que perderás tejido óseo y muscular.


Peso corporal (PC)
Es un primer indicador de progreso, pero por sí solo es insuficiente ya que solo nos dirá si hemos aumentado o hemos disminuido respecto de la última medición. Sin embargo, ofrece primeras pistas.


La forma de tomártelo es tan sencilla como subir a la balanza y esperar la lectura en kilogramos y gramos (en los Estados Unidos, en libras y onzas). En lo que sí hay que tener cuidado es cómo te tomas el peso: siempre tienes que descalzarte y subir al aparato; por tu ropa no te preocupes (siempre que sea deportiva) ya que el incremento que añade es irrelevante, a menos que seas atleta o fisicoculturista profesional o de competencia, y sí será necesario que te quites casi toda o toda la ropa para tener el dato correcto. Por supuesto que esto dependerá de cuánta privacidad haya en el lugar y cuánto confíes en quien pudiera estar contigo.


Las básculas de baño no suelen ser tan precisas como las balanzas clínicas que deberían existir en todo buen gimnasio. Algunos aparatos electrónicos solo son confiables en la medida en que el fabricante así lo advierta; entonces, lee bien las instrucciones antes de darle credibilidad y compara varias lecturas tomadas con diferentes aparatos para saber cuál es la más acertada. De igual manera, sugerimos que tengas un registro mensual o quincenal de tu peso. Algunos instructores probablemente te exigirán tener un control semanal si estás entrenando para una competencia. Hazles caso.


Medidas corporales absolutas  (MCA)
Las llamamos medidas corporales absolutas o MCA porque nos dan indicadores de avance o retroceso que solo aplican a nuestro cuerpo tanto como partes de él se han ensanchado o se han adelgazado respecto de un control previo. Para ello, lo que nos importa es tomar lecturas de contorno o perímetro, expresadas en centímetros (o pulgadas en los Estados Unidos) que, puestos en una tabla, nos den una idea matemática de tu volumen corporal. Quienes se dedican al modelaje y al fisicoculturismo/fitness saben muy bien a qué nos referimos; sin embargo, un instructor físico profesional tendrá aquí información complementaria al PC mediante el que pueda evaluar la eficacia del plan de entrenamiento, dieta o estilo de vida.


La mejor forma de tomar estas medidas es con una cinta métrica que se posa encima de la piel sin apretarla demasiado ni soltarla tanto, sino dejando que se ajuste naturalmente a la forma de tu cuerpo. La precisión de la medida se obtiene cuando la cinta hace contacto directo con tu piel. Si entre ambas hay ropa de por medio, se debe depreciar este exceso, o se debe prescindir de él definitivamente. Otro truco, si deseas mayor precisión, es tomarte la medida antes de consumir alimentos o comenzar a entrenar. Y si quieres mayor precisión aún, toma tres medidas de la misma zona y luego date el trabajo de promediarlas para eliminar el error por exceso o por defecto.


Las medidas se toman sobre áreas específicas de tu cuerpo. Recuerda que necesitamos conocer los contornos, es decir, debes tomar la cinta métrica y rodear cada parte del cuerpo, ir alrededor de ella. No nos interesan medidas lineales (como las que se toman en costura); queremos tener una idea de los volúmenes. Los lugares donde se obtienen estas lecturas son:
  • Hombros: Toma como referencia la parte donde se vea más pronunciado y coloca allí el inicio de la cinta; entonces, pásala por debajo de tus dos clavículas hasta llegar a la parte más pronunciada de tu otro hombro. Desde aquí, haz que la cinta recorra la parte superior de tu espalda hasta encontrarse con el punto donde inicia la cinta. Para que tengas una idea si has tomado correctamente la medida, si eres varón y mides 170 centímetros o 5 pies 7 pulgadas de estatura, tu contorno de hombros debería estar entre los 118 y los 120 centímetros, o 46,5 pulgadas y 47,1 pulgadas; sin embargo, esta medida es relativa según tu edad, contextura y metas deportivas.
  • Pecho: Seas varón o seas mujer, toma como referencia la parte donde esté más pronunciado (probablemente los pezones, en ambos casos) y rodéate con la cinta incluyendo tus omóplatos. Para las mujeres, tomarse esta medida será sencillo pues corresponde a la misma que el contorno de busto, muy requerida en costura o los concursos de belleza. Si eres un varón de  170 centímetros o 5,7 pies de estatura, tu contorno de pecho podría estar entre los 106 y los 108 centímetros, o 41,2 y 42,5 pulgadas, pero te recordamos que las medidas son relativas, como lo aclaramos en el punto anterior.
  • Brazos y antebrazos: Los bíceps y tríceps te permiten saber cómo andas de brazos, así que tendrás que rodearlos al mismo tiempo con la cinta métrica y tomar la lectura. Si eres un varón de 170 centímetros o 5,7 pies de estatura, puede que tus brazos crezcan hasta 38 o 39 centímetros, o 15 o 15,4 pulgadas de contorno. Para el caso de los antebrazos, toma como referencia su parte más pronunciada y rodéalos con la cinta, aunque esta medida se usa muy poco.
  • Cintura: En los varones se toma como referencia un punto a 3 centímetros o 1,2 pulgadas debajo del ombligo, y en las mujeres la zona donde se hace más estrecha, , por lo general 2 centímetros o 0,8 pulgadas arriba del ombligo. Entonces te rodeas con la cinta incluyendo la espalda baja en el caso de los varones y la espalda media en caso de las mujeres. La Organización Mundial de la Salud recomienda que los varones no deberían tener más de 95 centímetros o 37,4 pulgadas de contorno de cintura y las mujeres no más de 65 centímetros o 25,6 pulgadas, aunque no tanto por un criterio de belleza sino para prevenir varias condiciones causadas por el sobrepeso y la obesidad.
  • Abdomen: En el caso de las mujeres, es la misma que se toma para la cintura en los varones. Básicamente busca saber cuán plana está tu panza, en términos matemáticos, obviamente.
  • Cadera: Tanto en varones como mujeres, se toma como referencia la parte más prominente de tus glúteos y se rodean ambos lados donde se pronuncia más el hueso de la pelvis, pasando por tu pubis. Si eres un varón (y, además de las sentadillas, tu genética te ayuda), puede que llegues a tener hasta 102 centímetros o 40,2 pulgadas de contorno si mides 170 centímetros o 5,7 pies de estatura.
  • Muslo: es la sección de tu pierna que comienza en tu pelvis y acaba en tu rodilla. Busca su parte más ancha y rodéatela con la cinta métrica para medirla. ¡Ojo! Se toma un solo muslo por medida, nunca los dos al mismo tiempo. Si eres varón con 170 centímetros o 5,7 pies de estatura, tu muslo puede tener entre 59 a 60 centímetros, 23,2 a 23,6 pulgadas  cuando menos, aunque va a depender de tu tipo de entrenamiento. Lo que sí está claro es que por cada 3 centímetros o 1,2 pulgadas de muslo que tengas, tu brazo no puede superar los 2 centímetros o 0,8 pulgadas.
  • Pantorrilla: Es la parte de tu pierna que está entre tu rodilla y tu talón. Busca su parte más prominente y rodéate allí con la cinta métrica. Igual que con el muslo, nunca se miden ambas pantorrillas al mismo tiempo sino una a la vez. Si eres un varón de 170 centímetros o 5,7 pies de estatura, tu pantorrilla puede tener entre 37 a 38 centímetros, o 14,6 a 15 pulgadas cuando menos. Sí, cuando menos.



Índices y porcentajes corporales
Si te pareció que ya es mucha matemática por hoy, aún no hemos terminado. Hay indicadores más especializados que te permiten ir midiendo tus progresos, especialmente si estás en un entorno de entrenamiento profesional o de competencia.
  • Índice de masa corporal (IMC): Básicamente nos da una idea más exacta de si estás en tu peso ideal, o si estás en sobrepeso u obesidad. Se calcula dividiendo tu peso en kilogramos entre tu estatura elevada al cuadrado. Supongamos que eres un varón de 170 centímetros (1,7 metros o 5,7 pies) y pesas 70 kilogramos (154,3 libras), tu IMC será 24,2. Está dentro de lo saludable; si excediera de 30, podríamos estar hablando de obesidad.
  • Porcentaje de grasa corporal (BFP): es una medida mucho más especializada que, como dice su nombre, busca saber si hay un balance saludable entre la grasa corporal que necesitas para tus funciones vitales y la que almacenas para realizar tus funciones –digamos- electivas, como entrenar. Aquí no basta la matemática sino que se deben usar procedimientos y aparatos especiales que nos den una lectura. Se obtiene multiplicando la cantidad de tu grasa por la cantidad de tu masa corporal y todo eso dividido entre 100. Las mujeres siempre tendrán un BFP mayor que los varones puesto que se reserva grasa para funciones reproductivas. Sobre porcentajes, se considera que los atletas van entre el 10% y el 15% dependiendo de la actividad física que desarrollen. Un instructor profesional te educará cómo controlar tu BFP para optimizar mejor tu entrenamiento, aunque también lo combinará con dieta y mejoras en tu estilo de vida. De hecho, es probable que le preste mayor atención.



Así que si solo confiabas en tu espejo, o tu báscula o tu cinta métrica, ya ves que al final tenemos que combinar todo eso y mucho más si queremos medir progresos. Y por cierto, no es mala idea que ingreses todos tus datos en una hoja de cálculo electrónica que te permita apreciar gráficamente si mejoras, te mantienes, o necesitas esforzarte más. Sí, es mucho trabajo, pero bien vale la pena; además, te dará más conciencia de ti, especialmente si le agregas una asesoría psicológica para ver si hay algún problema de motivación o algo por el estilo.


Como siempre, nos dará gusto conocer tus inquietudes aquí en los comentarios, en nuestra cuenta de Twitter o en nuestro correo electrónico: chulucanasgym@gmail.com


Los modelos que aparecen en esta entrada son Frank Álamo, Edgard Córdova, Christian Mauricio y Alfredo Rivera.

lunes, 22 de abril de 2019

Should You Have A Massage?



George  has finished his training routine for today. He had legs, and squads concentrated a big part of his time. While he warms down a Little before taking a shower, he notices there is some corner  in the back part of his waist, the lower back to be more specific. And this is not the first time ever, apparently.


He comments it to his trainer, who does a quick exam and notices the muscle is evidently resented. “You should check it up with a specialist, although you should treat the pain with a masseur,”  he advices. While George walks on the gym’s showers, his trainer reviews other similar cases. It seems the waist pains  were a common illness among his pupils. Maybe, he is not so far away the truth.


Many trainers we have talked to, coincide in this type of injury – the lower back’s. And in some cases, they add knees’, independently if it’s about a power or resistance training or the mixed ones as functional training. The causes could be a bad pose, a wrong movement, or the excessive weight in power trainings. It could be the George’s case, maybe. But what about the advice of having a massage?


JonatanChero is a Piura, Peru-based masseur and has a clear answer about: “yes, depending on the case.”  When somebody works out, especially heavy, trends to break the muscular fibers at mycroscopic scale. In compensation, the body segregates lactic acid and repairs the mycro-injuries. And if proteins were consumed, those go to be part of the new tissue. That is in brief the principle of muscular reparation and the building of new muscular fibers.


But, how does a massage help? It can be very effective to calm the effects of the intense exercise because it has the ability of decreasing the muscular spasms, relieving the muscular pain, and accelerating the recuperation process. “It removes the accumulating liquids to cause inflamation, helps the blood circulation, and shifts the reparation of muscular fiber,” Chero adds, who warns it doesn’t ever work in all the cases.


“We have to see the injury degree that the patient has,” he clarifies. “When it is much severe, it is not recommendable.” That means, when there are too much broken fibers. “That can be verifiable by the swelling level, and over all by the pain and the movement ability the patient has.”


Chero also discards the prejudge that a massage can increase the muscular mass.  It is only a very punctual therapy that, instead, reduces the muscular fatigue, what means a minor recuperation time between training routines, that favors a better performance during them.


When  To Have A Massage?
For bodybuilders and athletes in general, the massage is a very usual activity as the training routine, the feeding, or the rest time, and there are two moments its application must be considered: just finished the training session, in a preventive way, and when there is an evident injury, in a therapeutic way.


In the first case, do your training routine as you accostum. Once finished, warm down about 5 to 10 minutes, go to take a refreshing and relaxing shower, and just when you get dry, put yourself under the masseur’s hands. Usually, a session lasts from 15 to 20 minutes, although it is relative according to your needs. In the preventive procedure, the key is letting not to spend the time but doing one activity after another.


The therapeutic procedure does have another timing. “It’s never good to have massage just the injury is evidenced,” Jonatan Chero warns. “The best is letting to spend some hours; for example, if you injure at night, attend the next morning; if it happens in the morning, go in the afternoon; if in the afternoon, have the massage at night.” In this specific case, it’s better a specialist exams you before the massage, as a traumatologist or similar, and proceed only if he prescribes it to you.


Finally, Jonatan Chero shares us some key tips regarding the massage sessions, those can be useful for you.


Before the massage:
  • Preferently schedule your date when you are completely free, maybe at the end of your day, or don’t accumulate many activities one after another for the next couple of hours.
  • Think deeply about it will be good for you.
  • Attend after take a meticulous bath.
  • Turn off your cellphone or turn it silent. Avoid the technology to distract you.



During the massage:
  • Relax, breathe deeply. Get disconnected from your problems.
  • Trust in the therapist, only provided his experience is certified.
  • Let get involved by the sensations that the experience produces in you. It’s part of the therapy.



After the massage:
  • Have a time to rest deeply.
  • Avoid the episode that produces you stress or injury.



Don’t forget to share your experience giving or having a massage at chulucanasgym@gmail.com, or on our Twitter account, or leaving a message just right below.


Jorge Ramírez has been the model of this post. Photos distributed by FACTORTIERRA.NET

¿Deberías practicarte un masaje?



Jorge ha terminado su rutina de entrenamiento por hoy. Le ha tocado piernas y las sentadillas concentraron gran parte de su tiempo. Mientras se enfría un poco antes de tomar una ducha, nota que hay cierto hincón en la parte posterior de su cintura, en la zona lumbar para ser más preciso. Y aparentemente no es la primera vez.


Se lo comenta a su instructor quien hace un examen rápido y nota que el músculo está evidentemente resentido. “Deberías examinarte con un especialista, aunque el dolor podrías tratártelo con un masajista”, le aconseja. Mientras Jorge camina hacia las duchas del gimnasio, su instructor repasa otros casos similares. Pareciera que los dolores de cintura fueran una dolencia común entre sus alumnos. Quizás no esté lejos de la verdad.


Varios instructores con quienes hemos conversado  coinciden en este tipo de lesión, la de la zona lumbar, y en algunos casos le agregan la de rodillas, independientemente de si se trata de un entrenamiento de potencia o resistencia o los combinados como el entrenamiento funcional. Las causas podrían ser una mala postura, un movimiento mal ejecutado, o el exceso de peso en los entrenamientos de potencia. Quizás ése sea el caso de Jorge. ¿Pero qué hay sobre el consejo de practicarse un masaje? ¿Funcionaría?


Jonatan Chero es un masajista en la ciudad de Castilla, Piura, y tiene una respuesta clara al respecto: “Sí, dependiendo del caso”. Cuando uno entrena, especialmente con fuerza, tiende a romper las fibras musculares a niveles microscópicos. En compensación, el cuerpo segrega ácido láctico y repara las microlesiones; y si se han consumido proteínas, éstas pasan a ser parte del nuevo tejido. Ése es, de modo resumido, el principio de la reparación muscular y la construcción de nuevas fibras musculares.


¿Pero cómo ayuda un masaje? Puede ser muy eficaz para calmar los efectos del ejercicio intenso ya que tiene la capacidad de reducir los espasmos musculares, aliviar el dolor
muscular y acelerar el proceso de recuperación. “Remueve los líquidos que se acumulan y causan la inflamación, ayuda a la circulación y fomenta la reparación de la fibra muscular”, añade Chero, quien advierte que no siempre funciona en todos los casos.


“Hay que ver el grado de lesión que tenga el paciente”, aclara. “Cuando es muy severo, no es recomendable”; esto es, cuando hay demasiadas fibras rotas. “Eso se puede verificar por el nivel de la hinchazón y sobre todo por el dolor y capacidad de movimiento que tiene el paciente”.


Chero también descarta el prejuicio de que un masaje permita incrementar la masa muscular; solo es una terapia muy puntual que, en todo caso, reduce la fatiga muscular, lo que significa un menor tiempo de recuperación entre rutinas de entrenamiento que favorece un mejor desempeño durante ellas.


¿Cuándo aplicarte un masaje?
Para fisicoculturistas y atletas en general, el masaje  es una práctica tan usual como la rutina de entrenamiento, la alimentación o el descanso, y son dos los momentos en que se debe considerar su aplicación: de modo preventivo apenas termine la sesión de entrenamiento; de modo terapéutico cuando exista una lesión evidente.


en el primer caso, haz tu rutina de entrenamiento como acostumbras. Una vez finalizada, enfríate por unos cinco a diez minutos, ve a tomar una ducha que te refresque y relaje, y apenas estés seco, ponte en manos del masajista. Usualmente una sesión dura entre 15 a 20 minutos, aunque es relativo de acuerdo con tus necesidades. En el procedimiento preventivo la clave es no dejar pasar el tiempo, sino hacer una actividad después de la otra.


El procedimiento terapéutico sí tiene otro manejo de los tiempos. “Nunca es bueno hacer un masaje apenas se evidencie la lesión”, advierte Jonatan Chero. “Lo mejor es dejar pasar unas cuantas horas; por ejemplo, si te lesionas por la noche, acude la mañana siguiente; si es por la mañana, ve por la tarde; si es por la tarde, practícate el masaje por la noche”. En este caso específico, lo mejor es que antes del masaje te revise un especialista, como un médico traumatólogo o similar, y proceder solo si te lo prescribe.


Finalmente, Jonatan Chero comparte con nosotros algunos consejos clave respecto a las sesiones de masaje que pueden serte útiles.


Antes del masaje:
  • Preferentemente programa tu cita para cuando estés completamente libre, quizás al final de tu día, o no te acumules muchas actividades sucesivas por un par de horas.
  • Mentalízate en que será bueno para ti.
  • Acude después de bañarte meticulosamente.
  • Apaga tu celular o ponlo en silencio. Evita que la tecnología te distraiga.



Durante el masaje:
  • Relájate, respira profundo. Desconéctate de tus problemas.
  • Confía en el terapista, siempre que su experiencia esté comprobada.
  • Déjate envolver por las sensaciones que te produce la experiencia: es parte de la terapia.



Después del masaje:
  • Date un tiempo para descansar profundamente.
  • Evita el episodio que te produzca tensión o lesión.



Como siempre, cuéntanos tu experiencia dando o recibiendo masajes a nuestro correo electrónico chulucanasgym@gmail.com, o a nuestra cuenta de Twitter, o deja un comentario a continuación.


Jorge Ramírez ha sido el modelo de este artículo. Fotos distribuídas por FACTORTIERRA.NET