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viernes, 23 de abril de 2021

Certificación requerida

Una propuesta para afrontar la informalidad en el entrenamiento físico

 



Ya hemos llamado la atención sobre la aparente falta de control en las maneras cómo se trata al alumnado en los gimnasios de Piura. Desde una ausencia de supervisión en la metodología de entrenamiento, hasta el tráfico de anabólicos esteroides, pasando por una adecuada consejería psicológica, el tema no ha sido del interés de las autoridades pertinentes.

 

Mientras tanto, hombres y mujeres usan el servicio sin saber si la inversión que realizan les traerá o no algún beneficio para su vida. La aparición de una franquicia en las ciudades de Sullana y Piura ha introducido un servicio que todos los gimnasios no poseen: nutricionistas. Aunque las consultas están incluídas en el costo de la membresía, éste se ubica por encima de lo que la mayoría puede pagar.

 

Una manera de afrontar el problema es la certificación de instructores e instructoras, pero una búsqueda que realizamos para tener una entrevista que nos permita poner en perspectiva esta inquietud, con alguno o alguna, no arrojó resultados. Por otro lado, la Federación de Fisicoculturismo de Piura sí ha convocado a capacitaciones especializadas con certificación, pero se desconoce si hay una evaluación que permita conocer si lo aprendido en estos cursos se aplica, y de qué modo.

 

Aún así, Piura se ha convertido en una plaza de este deporte, y todos los meses de marzo se organizan los concursos de Mister y Miss Piura, para premiar a las personas que en base a su esfuerzo, y alguna ayuda ¿extra’, han logrado estética y plasticidad… aunque no necesariamente buena salud.

 


La unión da más fuerza

César Campos fue elegido como Mister Piura 2011, tras años de esfuerzo continuo por obtener un reconocimiento en el fisicoculturismo. Durante la etapa nacional –el Mister Perú- ocupó el cuarto lugar en la clasificación general. Desde 2007, Campos trabaja en un conocido gimnasio en el centro de Piura, tras haberlo hecho desde los 20 años en su natal Sullana.

 

Antes de que se mudara buscando un mejor futuro profesional, estuvo empeñado en la creación de una federación de fisicoculturismo en Sullana. Su principal preocupación era la falta de certificación de instructores e instructoras de esa localidad. Ni las autoridades ni la mayoría de sus colegas le apoyó, bien sea porque no entendían la importancia del proceso, o por simple envidia comercial: juntarse con la competencia y hacer un solo frente para también exigir mejor trato laboral no fue bien visto por la patronal sullanera.

 

El gimnasio donde trabajó en Sullana fue parte de la franquicia que estaba introduciendo nuevas prácticas en la forma cómo se trata al alumnado. Hace buen tiempo, intentamos tener una entrevista con el instructor a cargo para explorar este tema, pero no obtuvimos respuesta.

 

miércoles, 31 de julio de 2019

Por qué deberías enamorarte de la cultura física

Como Luis Rodríguez se lo contó a ChulucanasGym


Hace poco descubrí muchas cosas sobre la cultura física, cosas que no sabía en absoluto que existían. Por eso es importante la historia. Estoy actualmente haciendo un curso de la Federación Internacional de Fisicoculturismo y Fitness, la IFBB como se le conoce en inglés, paraperfeccionarme como entrenador personal. La IFBB está en más de 160 países, entre ellos Perú.


Entre los profesores que nos ilustran con sus enseñanzas, se encuentra Jorge Montero, un conocedor de la cultura física milenaria. Yo le llamaría a esta cátedra Historia de la Cultura Física, la que se remonta al sigloXV con la escuela francesa de Marcet Rouet, cuando se creó el primer centro de entrenamiento con mancuernas hechas con balas de cañón, y otros instrumentos que se siguen utilizando actualmente, y una de las cosas que siempre confirmo en clases es que no se ha inventado nada sobre la cultura física: todo existía.


Ahora, a mi criterio, la cultura física representa movimiento. El cuerpo humano está diseñado para movernos, para estar activos, y es algo que debe ser fundamental en nuestras vidas. Y me llega ahora un pensamiento del padre de la cultura física, Hipólito Triat, que "hay que cultivar, al mismo tiempo tanto el cuerpo como el espíritu, pues ambos son los que conducen, como dos caballos, al hombre", y siempre lo llevo presente.


Para mí, la cultura física se convirtió en algo fundamental. Desde los 15 años hago musculación. Principalmente lo hice por que no me sentía bien siendo tan delgado: pesaba 50 kilos, estaba esquelético, siempre he luchado con mi peso. Soy de somatotipo ectomorfo, bien complicado para ganar masa muscular; pero me enamoré de los resultados, de olvidar todo por 45 minutos. Es que el solo entrenar demanda mucha capacidad cerebral: te conectas entre respirar, contraer, estirar. ¡No tienes cabeza para nada más!


Actualmente ya es parte de mi vida. No sé qué haría sin realizar actividad física, porque no solo soy amante de las pesas si no todo lo que tenga que ver con actividad física: correr, trail (montaña) nadar, escalar, deportes extremos, carreras de obstáculos( inkaChallenge, SpartaRace). Me gusta la adrenalina y la satisfacción de lograr cosas. Creo que de eso se trata la vida.


Beneficios increíbles

    • Antienvejecimiento: tengo 32 años de edad y parezco de 25. Bueno, así me dicen y yo me lo creo. Sinceramente me siento de esa edad.
    • Inmunosuficiencia: ¿En el año sabes cuantas veces me enfermo? ¿Cuantas veces tengo resfriados? Una o dos veces si acaso.
    • Mayor potencia sexual: Mis niveles de testosterona siempre están altos debido al trabajo de fuerza. Ésto se traduce a más vigor, más ejercicio cardiovascular cuando hago el amor.
    • Exfoliación: Mi piel está siempre limpia ya que al sudar liberamos toxinas, y posteriormente regeneramos tejido.
    • Felicidad: Debido a las endorfinas, serotoninas, y otras hormonas de la felicidad y el placer. Claro todo ésto va en combinación con una buenaalimentación, ya que es el equilibrio perfecto.


¿Cómo tú deberías motivarte?
Primero, pensar en las palabras salud y bienestar, y luego, preguntarse cómo quiero vivir mi vejez. Justo de ese tema discutíamos en clases, y es el hecho que la sociedad asocia la palabra "vejez" con múltiples factores que degradan nuestra calidad de vida (debilidades motoras, Sarcopenia, e infinidades de condiciones deprorables para el ser humano). Pues, actualmente, se demostró que todas estas condiciones "propias de la vejez" se pueden eliminar, llegar a una edad, como 60 años, activos, y creeme que lo he visto y vivido: señores de 60 años cargando el mismo peso que yo. Yo los veo y me veo a mí mismo más adelante. Son un orgullo.


Las personas deben pensar en eso, no en bajar tus kilos para el verano y luego lo olvido; pensar en cómo quieren terminar sus días. Y que nadie me venga con la excusa de que no hay tiempo. El día tiene 24 horas -8 horas de sueño =16, -8 horas laborales =8 horas, y solo 45 minutos son suficientes para entrenar. En la actualidad existen miles de formas cómo ejercitarse: parques, entrenadores personales a domicilio capacitados, los cuales debemos ser generadores de salud más que de estética.



Así que motívense, den el primer paso, ahí es cuando se comienza, y una vez que lo hagas y te des cuenta de que es más una cuestión de espíritu que de cualquier otra cosa, "te vas a enamorar de la cultura física" . Y me despido con un pensamiento increíble el que confirma todo lo que digo: "Hay que fortalecer la salud del cuerpo por que de ella depende el dominio del espíritu " . (Platón: república, 597b)


Entrena con Luis Rodríguez: búscalo como LR Fit Plan.

martes, 18 de junio de 2019

Cómo ser de ayuda cuando alguien tiene un problema




La presión pública que existe sobre un fisicoculturista o un atleta en general puede ser tan alta como esta persona haya construído una marca, y esa marca sea sinónimo de logros, de conocimiento o de popularidad; pero, el problema llega cuando el personaje sobre el que se aplica presión no siempre va en consonancia con la persona que lo encarna, y cuando eso sucede, la reacción puede ser autodestructtiva.


Cuando eso llega a pasar, la reacción del público suele ser mixta según el grado de simpatía o antipatía hacia el personaje, el que muchas veces tiene que nacer, crecer y mantenerse en una forma vertiginosa, respondiendo más a los mandatos del mercado que a los propios procesos de construcción personal. Y la justificación de muchos deportistas es que, ante todo, tienen que responder ante un auspiciador, si lo tienen, o adaptarse a las condiciones que le impone un potencial auspiciador, si lo encuentran. Y si la persona no se ha preparado mentalmente para entender estas exigencias y saber hasta qué punto puede poner un límite, la frustración, la tristeza, la ansiedad pueden manifestarse por alguna parte hasta explotar en diferentes grados.


Muchas carreras deportivas se han visto frustradas cuando ese punto de no-retorno se ha manifestado súbitamente o se ha hecho público, y si la tendencia autodestructiva ya estaba manifiesta en la cresta de la ola, puede que se acentúe una vez que ésta rompa, y el círculo vicioso termina hundiendo más y más a quien esté dentro de él.


Es por eso que la asistencia psicológica es clave en el trabajo y la vida de cualquier deportista; sin embargo, muchos programas de patrocinio no lo incluyen y muchos instructores o personas reconocidas como mentores no tienen todas las herramientas para servir como un soporte’ emocional porque piensan que no es parte del trabajo, porque creen que eso se corrige solo o porque también están en esa tendencia autodestructiva. Y lo que es peor, los propios fisicoculturistas o atletas prescinden de este tipo de servicio alegando que no están ni locos ni dementes.


Entonces, aquí la clave es romper ese círculo vicioso, y el trabajo no es solo del fisicoculturista o atleta; también tiene que ver su entorno, en particular otros fisicoculturistas oatletas que tengan cierta claridad para detectar cuándo uno como ellos comienza a hacer corto circuito y podría ir acumulando energía que puede estallar en el momento menos esperado. Como este problema suele ser más común de lo que mucha gente piensa, aunque no se hable sobre él, vamos a delinear aquí un protocolo que puede funcionarte.


Si alguien te lanza soga es porque alguien necesita ayuda
Una regla básica consiste en diferenciar entre la persona que necesita ayuda y la persona que busca ayuda. La primera muestra signos evidentes de que sus cosas no están marchando bien pero prefiere guardárselas para sí misma o prefiere ignorarlas; la segunda sabe que algo anda mal, como un barco a la deriva, y siempre estará viendo en la orilla a dónde lanzar soga para que alguien le ayude a recuperar el rumbo. Concéntrate en este segundo tipo de personas porque son las que realmente querrán salir del hoyo.


Entonces, si ves que alguien parece estar en problemas, mantente a la expectativa y procura que lo tenga claro. Un cordial “siempre cuentas conmigo” dicho en privado será más que suficiente para que la persona en problemas esté sobreaviso de que, cuando decida dar el paso, realmente tendrá con quién contar. Por supuesto, haz que no sean palabras vacías o diplomáticas, sino que se trate de una promesa real.


Ahora bien, ¿qué hacer si la persona necesita ayuda y no la busca? A menos que te creas con la capacidad suficiente para asumir todo un proceso de consejería y acompañamiento, lo mejor es esperar a que cambie de actitud. Aún así, si crees que debes lanzarle un “siempre cuentas conmigo”, hazlo, pero no te frustres si después del “gracias” no pasa nada.


Si tú eres quien está en problemas, busca a alguien que va a decirte las cosas claras para salir de ellos, no quien va a decirte lo que quieres escuchar y engañarte de que no pasa nada.


Detecta las frases, anticípate a los temas centrales
Muy poca gente suele pedir ayuda bajo la fórmula de “Me pasa esto, necesito un consejo”. Por lo general, la persona suele proyectar el problema y usa una fórmula del tipo “Qué harías tú si te sucediera esto o aquello?”. Claro que si la persona usa la primera fórmula quiere decir que su decisión de afrontar y resolver su problema es firme… aunque esto es muy relativo.


Sea cual fuere la forma, lo primero que debes hacer antes de responder es verificar si el espacio es el correcto y el tiempo es suficiente (ver el siguiente paso). Si la respuesta es afirmativa, trata de contestar de manera sincera y sintética: recuerda que, por el momento, quien tiene el problema es la otra persona. Aunque eso no resta que tú también puedas estar pasando por lo mismo o por otra situación diferente, sí sería correcto que aprendas a respetar cada caso individual.


Si el espacio y el tiempo no son los adecuados, actúa con sensibilidad. Un “Es una pregunta muy interesante y me gustaría responderla; pero, ¿te parece si lo conversamos más calmados?” puede funcionar, quizás subrayado con un gesto que signifique “aquí no es bueno hablar”, una palmada cálida en el hombro y una sonrisa. Sí, todo eso es un poderoso calmante.


Otra cosa que debes considerar es irte anticipando a lo que va a contarte esa persona. Ponte en todos los escenarios, imagina las frases que puede soltar, y prepara respuestas (mira más abajo en estos consejos). No hay peor retroalimentación para esa persona que poner tu mejor cara de sorpresa, desolación o terror. Simplemente contribuirás con acentuarle la idea de que no tiene remedio, y eso no es cierto. No de primera mano. Claro que esto funciona mejor si sabes mantener tu mente abierta; si no, lo mejor será que digas un “Entiendo, ¿lo hablamos después?”, y asunto arreglado.


Desconectar con el mundo, reconectar consigo mismo
Una vez que acuerden reunirse para conversar sobre el problema, tienes que considerar dos cosas: primero, tener todo el tiempo posible para que la persona se explaye; segundo, que el lugar donde van a reunirse no tenga distracciones de ningún tipo. Además, con esto de la hegemonía tecnológica, tiene que ser un espacio y un tiempo en que puedan prescindir de ella al máximo.


No es una reunión social, es una conversación privada, así que mientras menos elementos distractores tengan podrán concentrarse más en el asunto. Considera que se trata de una actitud de respeto con esa persona, consigo misma y contigo. Si van a depender de un celular prendido, lo mejor es que lo dejen para otro momento, porque no hay nada más desconcertante que abrir el corazón y de pronto una llamada o un mensaje imposibles de evadir corten toda la hilación.


Sobre el tiempo, obviamente busquen aquél cuando ambos no tengan nada que hacer. Los fines de semana son ideales puesto que siempre se dedican al descanso. Sobre el lugar, como dijimos, algo que evite las distracciones y que en todo caso favorezca la comodidad de la otra persona, no la tuya. Aunque nuestro consejo es buscar un sitio como un espacio rural o una playa, si la otra persona se siente más cómoda bajo techo, respeta su decisión.


La primera vez es para desahogarse
Cuando alguien tiene un problema y nunca antes lo ha conversado con alguien más, pasa que experimenta algo llamado catarsis o liberación del yo interior. Lo peor que puedes hacer es cortar este proceso, así que deja que transcurra sin interrumpir. Permite que esa persona vaya tomando confianza, vaya desahogando lo que siente, vaya construyendo su historia o su argumento con toda libertad hasta que se haya deshecho de todo. Por eso insistíamos en la importancia de cuidar el espacio y el tiempo.


Si detectas que tiene dificultad para hacer esa catarsis pero desea experimentarla, podrías crear algún tipo de dinámicas simple que ayude a este propósito. Si manejas ejercicios de meditación, éstos suelen ser muy beneficiosos. Si no manejas ambas técnicas, puedes escribirnos a chulucanasgym@gmail.com para darte ideas.


Sobre tu lenguaje corporal, lo que recomiendan los psicólogos es que se ubiquen cómodamente tan cerca como la confianza se los permita, ya sea frente a frente, o uno al lado del otro. Lo importante es que exista un entorno de intimidad que favorezca desahogarse. Solo si su grado de confianza es alto (especialmente si son amigos personales), una mano en el hombro o un brazo  sobre los hombros con un rostro sereno son increíbles, así que no dejes de experimentar el contacto físico. Pero, si la persona lo rechaza, no insistas.


Escucha sin juzgar
Dijimos anteriormente que una de las cosas que debes hacer cuando alguien te pide ayuda es anticiparte para saber cómo reaccionar. No se trata de armarte con prejuicios; se trata de hacerte más fuerte para poder proporcionar la ayuda que se requiere. Por lo mismo, cuando esa persona comience a desahogarse, y mientras lo haga, no la interrumpas para decirle si fue bueno o malo lo que hizo o dijo, solo deja que haga su proceso. Una vez que haya finalizado, puedes emitir algún juicio de valor cuidando ser muy sensible y firme al mismo tiempo.


Dijimos anteriormente que debes tener una mente muy abierta para enfrentarte a lo que tengan que contarte, y en este aspecto considera que cualquier tema controvertido puede aparecer en la conversación. En nuestra experiencia, los escenarios probables que constituyen cargas emotivas muy fuertes para cualquier persona son: su situación familiar o económica, el consumo de sustancias prohibidas o adictivas, alguna condición crónica de salud, acoso o violencia, algún problema legal, una orientación sexual reprimida o una decisión laboral poco convencional o extradeportiva.


Sería complicado aquí decirte cómo reaccionar ante cada escenario porque los problemas varían de persona a persona; sin embargo, insistimos en que tu serenidad, tu firmeza, tu afecto y tu sentido común (especialmente) van a ser de muchísima ayuda.


Aconseja con sinceridad y aprende a poner límites
Una de las cosas que más se va a valorar cuando te toque dar tu punto de vista es decir lo que piensas con honestidad, no lo que la otra persona esperaría escuchar, si no, ¿por qué te buscó a ti? Sin embargo, aunque la persona tenga toda la intención de solucionar el problema, es probable que oponga resistencia al inicio. Si eso pasa, no te esfuerces en hacerle cambiar de opinión porque será peor; solo da tu punto de vista y deja que, tras la charla, lo reflexione consigo misma y tome el curso de acción más adecuado.


Una vez que ambos no tengan más que conversar, cierren el momento de manera natural, amistosa, alegre, que se sienta como algo liberador todo el rato que se invirtió, no que se añada más cargas ni para ti ni para esa persona, porque de eso no se trata.


Si ambos creen que una sesión no bastará, pónganse a disposición para hablar y escuchar según sea el caso; pero, eso sí, adviértele cuáles son tus tiempos disponibles para que también exista sentido de respeto desde su propio proceso. Recuérdale que te dará gusto escucharle, agradécele por la confianza que te depositó, y desafíale a que vaya tomando pasos para resolver lo que le agobia. Esto tiene que estar claro de todas maneras. Lo mismo con los espacios personales: ¡no pueden invadirse cuando a alguno le dé la gana!


Por nada del mundo dejes que tu participación se convierta en dependencia de ningún tipo. Eso sí sería perjudicial. Una cosa es la humanidad y el sentido de solidaridad, pero otra cosa es aprovechar la oportunidad para subyugarse en cuerpo y alma. No permitas eso, y cuando sientas que está sucediendo, páralo y toma la mejor decisión para ambos, incluso tomar distancia.


Tu ayuda no reemplaza la ayuda profesional
Como dijimos al inicio, muchos fisicoculturistas y atletas prescinden de una atención profesional por parte de un psicólogo o un psiquiatra, si fuera el caso, pero también son conscientes que en varios momentos de su vida requieren tener su mente saludable (tanto o más que su cuerpo). Es allí cuando tu ayuda como un soporte emocional funciona favorablemente; sin embargo, una cosa que debes tener muy clara es que tú no reemplazas el trabajo de un psicólogo o un psiquiatra, a menos que lo seas, lo que significa una doble ventaja para quien te pide ayuda. Pero, si no eres ninguno de esos profesionales, tu trabajo consiste en complementar y apoyar las terapias o los tratamientos siempre que se indiquen.


En ese sentido, tu responsabilidad como soporte emocional es incluir dentro de tu paquete de consejos el que la persona que te pida ayuda consulte a uno de estos profesionales de la salud. Incluso podrías acompañarlo el día de la consulta.


Ahora bien, no todos los casos tienen que terminar ante un psicólogo o un psiquiatra, sino aquéllos donde tus recursos como soporte y los recursos de esa persona para sanarse a sí misma estén limitados, cuando sinceramente vean que hay una barrera que el simple consejo no va a superar. Ahí es cuando uno tiene que ser valiente y aceptar la ayuda profesional.


Si en tu comunidad no hay un psicólogo deportivo, averigua qué psicólogos clínicos hay, así como los médicos psiquiatras existentes. Vale la pena tener a mano sus números de teléfono y preguntar por referencias a personas serias para que las consultas sean realmente sanadoras, porque –hay que decirlo- muchos profesionales de la salud mental suelen tenerla más deteriorada que una persona promedio.


Edúcate al respecto, acumula sabiduría
¿Recuerdas cuando hablábamos de anticiparte a la conversación? Es probable que esta etapa la hagas sobre la información que ya conoces; pero, ¿cuán acertada es esa información? Si eres de quienes adora leer de todo y tener una cultura general por encima del promedio, puede que te dé más amplitud de criterio para comprender lo que la persona que pide ayuda va a decirte. Eso suma puntos.


Sin embargo, por más que te anticipes, habrán temas que estarán fuera de tu alcance. No es tu culpa porque no podemos saberlo ni intuirlo todo. Cuando eso suceda, ayuda dentro de tus posibilidades, pero comprométete a investigar y aprender sobre el tema en fuentes confiables que puedes encontrar ahora incluso en la Internet. Si consigues que ese proceso de investigación y educación lo hagas con la persona que te pide ayuda, mucho mejor. Es probable que ambos descubran que la solución era mucho más sencilla de encontrar.


De todos modos, date un tiempo y un espacio para continuar aprendiendo sobre el tema que involucra a la persona que te pide ayuda. Si es posible, consulta especialistas serios, intenta educar a tu entorno, especialmente en el lugar de entrenamiento. Tú sabes muy bien que es uno de los lugares donde los prejuicios son abundantes, y muchas veces mata más la ignorancia que el propio problema. Hasta puede salvar tu propia vida.


Recuerda que ayudarás a resolver un problema, no que vas a resolver el problema por la otra persona
Como dijimos anteriormente, un error fatal cuando se da soporte emocional es dejar que la persona que te pide ayuda te deje todo el problema encima para que tú se lo resuelvas, o generar lazos de dependencia mediante los que esa persona no va a mover un dedo a menos que tú se lo indiques. Ambos escenarios no son adecuados ni saludables, así que debes evitarlos desde el inicio del proceso.


Un “Mira, yo voy a ayudarte en lo que pueda, pero quien va a resolver el problema eres tú” dicho con amabilidad y firmeza desde el primer momento es un buen inicio. Nunca dejes de incluir esta advertencia. Del mismo modo, cuando sientas que esa persona te lanza un “hazlo por mí” o fórmulas similares, tú responde con la misma actitud algo como “eso no fue lo que acordamos” o “Es como si quisieras ser Mr. Universo pero yo entreno por ti”.


Siempre hazle hincapié a la persona que aunque tú puedas darle pautas o ideas para encontrar una solución al problema, es esa persona quien tiene la responsabilidad exclusiva de resolverlo. No cedas al chantaje emocional de “si fueras mi amigo” o “pero tú me dijiste”, Recuérdale y recuerda que cada individuo tiene libertad para tomar sus decisiones, así que el éxito o el fracaso está en sus manos, no en tus manos ni en las manos de nadie.


Lo que te diga muere contigo
Uno de los requisitos de cualquier soporte emocional es la confidencialidad. Todo lo que se converse, la forma cómo se reaccione, el contenido de la conversación es algo que debe quedar únicamente entre ustedes. Nadie más tiene derecho a saberlo, y en todo caso, es la persona que pide ayuda quien tiene que decidir con quién y cómo comparte lo que le está pasando.


Incluso si el contacto se hace mediante las redes sociales (que es una posibilidad válida), nunca se te ocurra utilizar los espacios virtuales públicos para establecer contacto o aconsejar. En todo caso, utiliza el chat, que ofrece cierta privacidad. Aunque en la medida de lo posible, lo mejor es el contacto presencial.


Si tienes que felicitar a la persona por haber avanzado en su proceso o haberlo concluído, procura que sea en privado. Si la persona, a pesar de tus precauciones, desea que su problema se haga público, es su derecho. Decide si también quieres salir a la luz como la persona que ayuda, pero hazlo siempre que la persona te lo pida. Jamás tomes la iniciativa de destacar por tu cuenta porque destruirás todo el proceso de sanación y se verá como una acción muy desagradable.


Como siempre, cualquier duda que tengas, nos puedes escribir a chulucanasgym@gmail.com o seguirnos en nuestra cuenta de Twitter.


Nuestro equipo fundador de ChulucanasGym aparece en este artículo.

viernes, 29 de marzo de 2019

Cómo comenzar a construir una marca personal



En los tiempos actuales, cuando cualquier mercado se vuelve altamente competitivo, sobrevivir a la pregunta “¿qué fisicoculturista o atleta destaca en tu localidad?” y hallar un “no sé” como respuesta, quiere decir que simplemente no existes, que tu trabajo o tu trayectoria no han impactado en gran parte o en una parte significativa de tu comunidad.

Claro que lo usual es no ser profeta en tu propia tierra; sin embargo, miremos más allá. Piensa lo que pasaría en un mercado global, donde las posibilidades en que tu nombre destaque gracias a las tecnologías de la información son, relativamente, más asequibles pero, notoriamente, más desafiantes.

Por eso, aquí te brindaremos algunos consejos que podrían serte útiles para comenzar a construir tu propia marca personal, es decir, lograr que tu identidad individual esté conectada a excelencia o, al menos, destreza en el fisicoculturismo o en cualquier disciplina deportiva.

1.       Ten clara cuál es tu identidad individual
Dos preguntas básicas y obligatorias inician todo el proceso de construir una marca personal: ¿quién soy? ¿qué sé hacer? Ojo, no estamos preguntando quién es la otra persona, o qué sabe hacer la otra persona; nos estamos enfocando solamente en ti.

Las preguntas son más que elocuentes; sin embargo, vale la pena que expliquemos rápidamente a qué se refieren: la primera busca identificarte con un nombre y apellido o un seudónimo (“Soy Fulano de Tal”); la segunda busca especificar qué destreza te destaca en medio de otras personas que también practican tu disciplina (“Me especializo en entrenamientos de potencia para la categoría de 80 kg”.).

El “quién eres” no se refiere a una idea gaseosa o una marca impersonal; se refiere a ti: tu nombre y apellido o tu seudónimo, la manera cómo quieres que la gente te conozca o cómo la gente ya te conoce y que puedes usar como tu marca. El consejo de mercadeo es que siempre uses un nombre fácil de recordar, y por lo general la norma dice que trates de usar nombres (y apellidos) de dos sílabas cuando mucho, excepcionalmente tres; además, procura que sea fácil de escribir y pronunciar tanto en tu idioma como en cualquier otro.

Sobre lo que sabes hacer, la clave es que sea aquello en lo que te sientas más cómodo y que te da gusto practicar una y otra vez sin aburrirte. No hay mucho secreto aquí: uno hace mejor y llega a ser el mejor cuando hace lo que realmente le fascina. Entonces, vas a tener que armarte de mucha sinceridad contigo mismo para hallar ese campo donde vas a destacar. Engañarte a ti mismo ya sea minusvalorándote o sobrevalorándote solo te va a frustrar, y así no llegarás a ninguna parte.

2.       ¿Quién eres cuando se apagan las luces?
Otra causa de frustración personal suele ocurrir cuando la imagen que proyectamos no tiene nada que ver con quienes somos en lo íntimo, cuando no somos realmente lo que decimos o mostramos. A eso se le conoce como disonancia cognitiva, y es un problema mucho más común de lo que sospechamos.

Si te has enfocado en ser un fisicoculturista o un deportista de éxito, enfócate en serlo no solo cuando todo el mundo te ve entrenando en el gimnasio o en la sala o cancha de entrenamiento, sino especialmente cuando nadie te ve. De nada sirve que te vean haciendo prensa de piernas con 120 kilos cuando a solas en tu casa consumes sustancias prohibidas.

Si no estás preparado para soportar personalmente la propia presión que esto significa, lamentablemente no estás hecho para brillar, lo que no descarta que puedas tener logros visibles pero que son insuficientes para una meta mayor. Piensa que no son en vano.

Otro consejo útil es evitar esconderse tras un nombre impersonal como una marca comercial porque se presta precisamente al juego de las caretas: públicamente puedes ser un gran referente pero en privado no, y el salto entre ambos campos tiende a ser peligroso; en algún momento una terminará invadiendo la otra, y ahí comenzarán los problemas. Por eso, lo mejor es que tu marca personal sea tu nombre o ese seudónimo con el que todo el mundo te conoce.

3.       Tu plan de crecimiento debe imitar a los árboles
El error máximo que comete cualquier fisicoculturista o atleta al inicio de su carrera es pretender que ya llegó a donde quería llegar. Falso. Apenas está comenzando. La pregunta es a dónde y cómo crecer en todos los sentidos.

Una dinámica que puede hacerte reflexionar al respecto es sembrar cualquier tipo de semilla, mejor si es la de un árbol. La semilla es pequeña y cuando brota es una inofensiva brizna; pero, con cuidado, tiempo y paciencia, puede convertirse en un frondoso y alto árbol bajo el que puedas encontrar sombra.

Lo mismo pasa contigo. Ir al gimnasio, inscribirte y sobrevivir a la primera semana de entrenamiento no es tu meta máxima, es apenas el paso cero, la semilla. te tomará varias semanas que tus músculos, o tu resistencia o tu velocidad comiencen a brotar. Te tomará meses que comiences a romper tus propias marcas. Podría tomarte años hasta que consigas tus primeros reconocimientos. Y tú tienes que estar altamente preparado para seguir todo ese trecho sin desmayo y a pesar de todo, especialmente el desánimo.

Y como en un árbol primero se fija la raíz, luego emerge un tronco, del tronco salen ramas, y de las ramas brotan hojas… igual pasa con tu carrera: comienza con metas pequeñas, una a la vez, que se hagan más complejas progresivamente hasta que consigas llegar a ese pedestal que estás buscando y por el que todo el mundo va a reconocerte… igual que se reconocen los árboles más altos y frondosos. Nunca te olvides de esa imagen.

4.       Reinvéntate cada cierto tiempo
Llegar a ser reconocido no implica que ganes un premio o un par de ellos. Ésa es una gran meta, pero no es toda la meta. De hecho, llegar puede costarte, pero mantenerte constante en el ttiempo puede costarte mucho más aún, y ésta es una de las formas cómo tu marca personal se mantiene no por meses sino por años, y hasta por décadas.

Si tienes claro quién eres, qué sabes hacer, a dónde y cómo quieres crecer, también debes tener claro que debes aprender a adaptarte a las circunstancias que aparecen conforme cambian los tiempos.

En ese aspecto, tienes que analizarte constantemente para saber innovarte, para saber reinventarte, para tomar algo de lo que sabes hacer muy bien o de lo que eres y trabajarlo de tal forma que mañana sea una mejor versión de hoy. Quizás una técnica de entrenamiento, quizás la dieta, quizás el espacio donde entrenas, o hasta quizás la apariencia. Aunque es cierto que una imagen se tiende a hacer más sólida a medida que acumula años, también es cierto que cuando no refrescas esa imagen podría comenzarse a quedar en el pasado aunque cronológicamente estés en el presente.

Ojo que no estamos hablando de estar fuera de moda, estamos hablando de saber responder positivamente y propositivamente a los desafíos que aparecen aquí y ahora, especialmente si aparece gente que intenta competir contigo. No le temas a la competencia; mas bien analízala para trabajar en tu propio proceso de evolución sin perder tu esencia.

5.       Prepárate para ser un mentor
Conforme tu experiencia y tu imagen crezcan, al igual que el árbol ha crecido, habrá gente nueva que querrá cobijarse bajo tu sombra, que es lo mismo que aprender de ti porque te identifica como un referente positivo. Alégrate si eso pasa porque significa que tu carrera y todo el sacrificio que te ha demandado tienen sentido.

Entonces, ni te pongas en una actitud en la que hagas a esas personas que se te acercan como dependientes afectivos o profesionales tuyos, ni te desentiendas de ellos porque crees que solo hay tiempo para ti. Dales espacio, dales tiempo, dales conocimiento, dales desafíos; pero también respeta sus espacios, sus tiempos, sus aprendizajes y sus logros.

Y jamás temas aprender de quien recién comienza. Posiblemente tenga que enseñarte (sin saberlo) algo que tú no sabías y que te toca aprender. Y recuerda que el truco no se trata de pretender ser quien no eres o desafiar a hacer lo que no haces. Tu ejemplo enseña más que tus palabras. Tampoco olvides desafiarlos a que no te imiten, sino que esas personas luchen por encontrar su propia identidad y habilidades.

6.       Maneja tu propio archivo
En tiempos actuales no basta tu palabra para sustentar tu experiencia, ni las recomendaciones o referencias de la gente que te conoce. Debes mostrar que le has dedicado tu vida a ser quien eres y ser el mejor en lo que sabes hacer; por lo tanto, tómate tiempo para ir armando y administrando tu propio archivo con fotos, videos, recortes periodísticos, entrevistas, diplomas, en fin, todas las evidencias que sustenten tu trayectoria.

Ten un espacio físico y otro virtual dedicados exclusivamente a guardar esa información. Ambos deben ser seguros y de fácil acceso para ti y para personas de tu confianza, y a la vez deben estar protegidos de otras personas que puedan alterarlos o desaparecerlos deliberadamente.

La utilidad de un archivo es doble: te permite reflexionar sobre todo lo que has recorrido (y ver si necesitas innovar algo), y es de mucha utilidad cuando los medios de comunicación te buscan para hablar sobre tu vida y trayectoria.

Materiales como álbumes, armarios, y por supuesto el uso de los sistemas de almacenamiento en línea que ofrecen diversas plataformas, especialmente de fotos y videos, te serán de mucha utilidad. Aprende a utilizarlos. Quien sabe en el futuro te permitan armar una especie de museo personal con lo que hiciste y fuiste en el presente.

También lee:

Como siempre, si deseas asesoría personalizada sobre éste y otros temas, no dudes en encontrarnos por nuestra cuenta de Twitter o mediante chulucanasgym@gmail.com o o deja tu comentario aquí abajo, que te ayudaremos con el mejor de los gustos.

Gracias a Pedro Changanaquí por compartirnos las imágenes de su archivo personal que ilustran este artículo.

lunes, 19 de septiembre de 2016

La estrategia de Baró


Cuatro pasos para que el Perú camine a la excelencia deportiva



Hace unas tres décadas, el Comité Olímpico Peruano comenzó a recibir especialistas deportivos de Cuba para incrementar nuestro rendimiento en diversos eventos.
Como parte de esa tradición, hace cinco años que René Baró Suárez, 56, máster por el Instituto Superior de Cultura Física Manuel Fajardo de la Universidad de La Habana, llegó a nuestro país siendo inicialmente asignado a Tacna, pero hace un año que lo tenemos por Piura.

Uno de sus retos es descubrir y entrenar nuevos talentos del tenis de mesa en La Unión (Bajo Piura), donde ya hay un grupo significativo de niños y niñas en preparación. “La municipalidad me está dando todas las facilidades”, aclara.
Baró está tratando de introducir el modelo cubano que le ha llevado a tener éxito en toda competencia deportiva, o al menos la mayoría de ellas, incluyendo los Olímpicos. “Si tú comparas la cantidad de medallas que tiene Cuba por habitante contra la cantidad de medallas que tiene Estados Unidos por habitante, verás que Cuba tiene muchas más acumuladas”, me explica.

Sin embargo, un primer elemento de resistencia es la idiosincrasia peruana, que todo lo juzga, que parece cumplir aquello de que el peor enemigo de un peruano es otro peruano, y una gran ‘habilidad’ para movernos en la informalidad. Y todo eso afecta el desempeño deportivo.
¿Hay solución al problema? El profesor Baró piensa que sí y tiene una estrategia que puede funcionar bajo la condición que la apliquemos de verdad.


1. Construir una pirámide
En el Perú, la política deportiva más extendida continúa siendo promover el fútbol y el voley, ignorando que hay más deportes y disciplinas mejor ajustados a nuestro biotipo (la configuración general de nuestros cuerpos), en la que destaca nuestra baja estatura. Curiosamente, ésta sería nuestra fortaleza si nos enfocamos en resultados exitosos.

Piura puede ser un buen lugar para promover los deportes de lucha, como el judo, el karate, o la lucha grecorromana”, sugiere Baró. “También la gimnasia, el atletismo o el tenis de mesa”.
La detección del talento debe basarse en pruebas estandarizadas mundialmente, que hagan de lado los cabildeos, la clase social o la red de amistades.

“Entonces, una vez que los detectes, ingresarlos a un Centro de Alto Rendimiento Provincial, donde se les interne para recibir instrucción académica y entrenamiento deportivo controlado”, explica. “Tiene que haber uno en cada provincia del Perú”.

Los mejores talentos a nivel provincial pueden ser promovidos a un Centro de Alto Rendimiento Regional (o Departamental), y quienes destaquen a ese nivel, llegar a un Centro de Alto Rendimiento Nacional.
“Ahí tienes los tres niveles de la pirámide, y si los aplicas, verás que el deporte en el Perú mejora un montón”, asegura Baró.


2. El arte del deporte se basa en su ciencia.
LA tesis que René Baró escribió para graduarse en Cuba inicia explicando la realidad bíopsicosocial del deporte, esto es, que obedece a procesos anatómicos y fisiológicos, que involucra mucho el estado mental de quien lo practica y que es un elemento integrador a nuestra comunidad.

¿Cuántos y cuántas docentes de educación física o instructores e instructoras lo saben?”En Piura hay mucho empirismo”, observa Baró. “es necesario dar seminarios a la gente y hacerle entender que el deporte obedece a un sistema y una metodología”, señala.

“Los dos problemas más fuertes acá son la poca motricidad y lateralidad”, manifiesta el especialista, y esto se refleja en que no sabemos lograr las posturas correctas para practicar cada deporte y… confundimos frecuentemente izquierda y derecha.

“Por eso es importante la educación en cultura física desde que son chiquitos, no para que agarren peso, sino para que se familiaricen con los movimientos y su espacio”, comenta.
El otro aspecto que no se debe perder de vista es la edad mínima y máxima ideales para iniciarse en cualquier deporte o disciplina.




3. Los y las mejores deportistas tienen un alto nivel de instrucción.
Para René Baró, buen deportista es antónimo de cabeza hueca: “Es una persona que debe manejar toda la información relacionada con lo que practica para que su desempeño sea bueno y sea el mejor”.
El especialista recuerda que en Cuba los niveles de instrucción académica –como lo demuestran estudios de organismos internacionales- son altos no solo enfocándose en las matemáticas y el lenguaje, sino en todas las ciencias y las artes, de tal forma que la persona tenga amplia cultura y un criterio más acertado. Y si practica deporte, esto se refleja de inmediato como resultados excelentes: alta competitividad.

“Los dos componentes básicos de cada deportista son la instrucción y la comunicación: sabe cómo actuar, sabe cómo expresarse”, subraya.
Incluso, Baró sugiere que la televisión pública se convierta en una telescuela que combine criterios escolarizados y no escolarizados que le permitan a cada persona obtener mejores calificaciones en sus procesos de graduación.

Por lo tanto, si se sigue explotando la violencia, seguiremos teniendo un país violento.
También recomienda preferir la Internet como fuente de investigación antes que de entretenimiento; de lo contrario, seguiremos teniendo una sociedad que solo consume pero que no evoluciona.



4. Cero actitud negativa.
Cuenta la fábula que en un balde se pusieron cangrejos peruanos y en otro cangrejos japoneses. Se les pidió buscar un líder. Los cangrejos peruanos pugnaban por salir al frente del resto, pero los de abajo los halaban de las patas, y al final toda la multitud terminaba dando vueltas dentro del balde. En el caso de los japoneses, uno salió al frente, y el resto comenzó a seguirlo en fila.

La falta de disciplina, coraje y autoestima son, desde la óptica de Baró, los factores que impiden  al deporte peruano ser una potencia mundial a pesar de tener mucho talento.
“Los peruanos ven a un rival más fuerte y de inmediato tienen una visión negativa de sí mismos, cuando un deportista debe salir a luchar”, critica Baró.
Y cuando la visión negativa no es autosugerida, siempre habrá otro u otra compatriota que se encargue de recordarlo. Y de desánimo en desánimo, no se llega a ninguna parte, como los cangrejos del balde.

Post-producido por Sheyla Benavente

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