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domingo, 4 de diciembre de 2022

¿Qué es realmente un gymbro?

entre la admiración, la curiosidad o la incomprensión, aquí te orientamos sobre lo bueno o lo malo de serlo.

 


Si eres una de esas personas que se pasa todos sus ratos libres entrenando o permaneciendo en el gimnasio, si estás al día con los suplementos, si pagas puntualmente tu membresía, si estás vigilando al milímetro lo que comes(lo que incluye cuánto, cómo, cuándo y por qué), si te has vuelto experto en descifrar las tablas de datos nutricionales… en fin, si tu vida personal y social gira en torno al gimnasio, quizás seas un gymbro (del inglés gym brother o hermano del gimnasio).

 

Por extensión, al menos en Perú, se denominan gymbros a esos compañeros de entrenamiento con quienes se comparte el mismo exacto estilo de vida en el mismo exacto lugar, al punto que la relación iniciada en el gimnasio puede trascender a otras esferas de tu vida.

 

“Por lo general, los gymbros comienzan compartiendo la misma máquina, y pronto cuadran toda su vida para entrenar el mismo grupo muscular, usar el mismo suplemento, y hasta llegar al punto que si uno se cambia de gimnasio, el otro lo sigue”, nos cuenta un entrenador.

 


Cuándo sí, cuándo no

Los gymbros pueden transformarse en verdaderas comunidades, las gymfrats (del inglés gym fraternity o fraternidad de gimnasio). Para la gente que no pertenece al mundo del fitness, esto les puede causar curiosidad y hasta motivo de burla (hay muchos memes al respecto), pero para varios entrenadores profesionales, toparse con gymbros es cosa seria porque pueden ser capaces de mover clientela a favor o en contra, dependiendo de la experiencia que tengan en el gimnasio.

 

“Todos quienes ahora somos entrenadores en algún momento comenzamos siendo gymbros”, nos agregan.

 

También hay quienes utilizan el término para enmascarar una relación romántica o sexual que se inició en las salas del gimnasio. En principio, no es malo enamorarte de tu gymbro, pero sería bueno no usarlo como eufemismo para evitar decir compañero sentimental o pareja sexual, especialmente si vas a una consulta médica por algún problemita de salud íntima: los médicos no son tontos, aunque tú creas que sí.

 


Beneficios y perjuicios

¿Es bueno o malo ser un gymbro, fitness freak (loco del fitness) o gymrat (rata de gimnasio)? Como solemos decir aquí, depende de la situación.

 

  • Positivo: Tu tiempo está mejor organizado tanto que tu calidad de vida mejora notablemente respecto del promedio.
  • Negativo: Llegas al punto en que estás en el gimnasio por el puro gusto de estar allí, creyendo que no serás feliz en alguna otra parte.

 

  • Positivo: Tu otro gymbro se convierte en tu principal motivador para nunca abandonar el entrenamiento, tanto que las metodologías tipo sparring les funcionan de maravillas.
  • Negativo: Ir al gimnasio depende de que tu gymbro vaya; si no va, no vas. En otras palabras, anulas tu proactividad.

 

  • Positivo: No eres fácilmente seducible por la publicidad cuando se trata de presentarte algún producto nuevo.
  • Negativo: La euforia te invade y te conviertes en comprador compulsivo de cuánto suplemento, aparato, prenda, método  o ‘receta milagrosa’ se anuncie.

 

  • Positivo: Tu gymfrat no solo está en las buenas; también está en las malas, y especialmente en las peores.
  • Negativo: Creer que tu gymfrat es todo el círculo social al que puedes aspirar.

 

  • Positivo: Tu gymbro siempre te animará a conquistar un nuevo logro.
  • Negativo: Tu gymbro usa su influencia para inducirte conductas opuestas al deporte.

 


A tener en cuenta…

Dicho esto, ser un gymbro no tiene nada de malo siempre que sepas tenerlo a raya en el gimnasio, o si de pronto se convierte en un gran apoyo físico y apoyo emocional; pero si comienza a invadir tus otras dimensiones, preocúpate. Quizás necesites ayuda profesional para ver qué te está pasando.

 

Finalmente, no confundir un gymbro con un gympro, que es la persona que entrena a conciencia en un gimnasio porque vive de su cuerpo, ya sea para una competición o porque tiene una carrera en la que el físico es clave (modelos, artistas, agentes de seguridad, rescatistas). De hecho, un gympro sabe que debe darle la dedicación necesaria al entrenamiento, pero también es consciente que debe guardar un equilibrio  físico,mental o social.

 

¿te gustaría compartirnos tu historia como un gymbro? Cuéntanos en nuestra cuenta de Twitter o en chulucanasgym@gmail.com. A lo mejor vale la pena publicarse. 

sábado, 17 de agosto de 2024

Los riesgos de contagiarse de viruela del mono en el gimnasio: ¿Qué debes saber?


La viruela del mono, también conocida como monkeypox, es una enfermedad viral rara que ha ganado atención en los últimos años debido a brotes en diferentes partes del mundo. Aunque la mayoría de los casos se han limitado a ciertos grupos de población y situaciones específicas, es natural preguntarse si lugares de alta concurrencia, como los gimnasios, podrían representar un riesgo de contagio.

 

¿Qué es la viruela del mono?

La viruela del mono es una enfermedad causada por un virus de la misma familia que el virus de la viruela, aunque mucho menos grave. Se transmite principalmente a través del contacto directo con fluidos corporales, lesiones en la piel, o superficies contaminadas, así como por gotas respiratorias en distancias cortas.

 

Mecanismos de transmisión

Para comprender el riesgo en un gimnasio, es importante considerar cómo se transmite la viruela del mono:

 

  • Contacto directo: El riesgo más alto proviene del contacto directo con la piel o lesiones de una persona infectada. En un gimnasio, este tipo de contacto podría ocurrir si se utilizan equipos compartidos sin la debida limpieza, o si hay contacto físico estrecho durante ciertas actividades.
  • Superficies contaminadas: El virus puede sobrevivir en superficies como máquinas de ejercicio, pesas, tapetes o toallas. Si alguien infectado toca una superficie y otra persona entra en contacto con esa misma área, existe un riesgo potencial de transmisión.
  • Gotas respiratorias: Aunque la transmisión por aire es menos común y generalmente requiere un contacto prolongado cara a cara, sigue siendo una posibilidad en espacios cerrados y concurridos, como los gimnasios.

 


Factores que aumentan el riesgo en el gimnasio

  • Altas frecuencias de uso: Los gimnasios son lugares donde muchas personas comparten equipos y espacios. Si no se siguen las prácticas de limpieza adecuadas, esto puede aumentar el riesgo de que el virus se propague.
  • Higiene inadecuada: La falta de higiene, como no lavarse las manos regularmente, no desinfectar el equipo antes y después de usarlo, o no ducharse después de hacer ejercicio, puede facilitar la transmisión.
  • Espacios cerrados y mal ventilados: La mala ventilación en áreas cerradas puede aumentar el riesgo de transmisión por gotas respiratorias, especialmente en áreas donde se realizan ejercicios de alta intensidad.

 


Medidas para reducir el riesgo

Para minimizar el riesgo de contagiarse de viruela del mono en el gimnasio, es importante seguir algunas recomendaciones:

 

  1. Desinfección regular: Siempre limpia y desinfecta el equipo antes y después de usarlo. Lleva tus propias toallas y esteriliza las superficies con las que vayas a tener contacto.
  2. Higiene personal: Lávate las manos frecuentemente y evita tocarte la cara. Cambia de ropa inmediatamente después de entrenar y dúchate tan pronto como sea posible.
  3. Distancia social: Mantén una distancia segura de otros usuarios cuando sea posible, especialmente en áreas donde se realizan ejercicios de alta intensidad.
  4. Uso de equipo personal: Si es posible, lleva tu propio equipo, como tapetes de yoga, pesas pequeñas o bandas de resistencia, para evitar compartir objetos con otras personas.

 

Aunque el riesgo de contagiarse de viruela del mono en un gimnasio existe, puede ser minimizado con buenas prácticas de higiene y precaución. Mantente informado sobre las recomendaciones de salud pública y toma medidas para protegerte y proteger a los demás. Si experimentas síntomas o crees que has estado en contacto con alguien infectado, consulta a un profesional de la salud y evita asistir al gimnasio hasta que estés seguro de que no representas un riesgo para otros. | X | WhatsApp | chulucanasgym@gmail.com

  

miércoles, 20 de junio de 2018

Entrenar en casa



¿Se pueden conseguir los mismos resultados que si entrenaras en un gimnasio?

Por ChulucanasGym

A pesar de lo que dicen varias publicaciones en la red, entrenar en casa es una opción para personas que no disponen de mucho tiempo para asistir a un gimnasio, pero que tendrían toda la fuerza de voluntad necesaria para inscribirse en uno.

También es una alternativa para quienes no tienen dinero suficiente para pagar una membresía por diferentes razones, pero que también ostentan la suficiente fuerza de voluntad para destinar una parte del día a ponerse en forma.

Y ése podría ser el punto de partida: la fuerza de voluntad. Si no tienes la suficiente motivación para señalarte una hora de tu día, o disponer de tiempo para ejercitarte, no harás nada. Claro que podrías pedirle a tu mejor amigo o amiga que te visite en casa para hacerlo juntos; pero, ¿qué pasaría el día que no pueda asistir?

Dejar de entrenar no debería ser tu opción, así que la causa que te motive debe nacer de ti, en principio.



Define tus objetivos
La pregunta que todo el mundo se hace es qué ejercicios se puede hacer en casa, y la respuesta es que, antes de diseñar una rutina, primero establece tus metas de desarrollo físico: bahjar de peso, mantenerte o aumentar masa (sí, también es posible).

A menos que ya tengas experiencia previa con entrenamiento dirigido en un gimnasio (lo que tiende a desarrollar disciplina), valdría la pena que inviertas en un entrenador personal que te ayude a establecer esas metas con mayor objetividad y sobre base científica, ésto es, sobre biotipo y medidas corporales, así como la dieta que sueles tener y puedes optimizar, y alguna otra información relevante.

Busca varias opiniones antes de elegir un entrenador personal. Lo ideal es que pueda acompañarte en todo tu proceso de entrenamiento; pero si tu presupuesto no lo permite, podría ayudarte a arrancar con tu primera sesión y luego irte supervisando cada semana, cada quincena, o cada mes.

Recuerda que, aunque puedes desarrollar un grado de confianza y amistad con tu entrenador personal, lo ideal sería que a la hora de ejercitarte, la relación sea estrictamente profesional.

Si no tienes disponibilidad de un entrenador personal, sea por la razón que sea, puedes escribirnos a chulucanasgym@gmail.com para poderte orientar de forma remota (no presencial). Este servicio que te ofrecemos tiene un costo simbólico.



Necesitas espacio
Si bien no hay una norma general sobre el espacio que necesitas para realizar el entrenamiento, el criterio que te recomendamos es tu propia comodidad: quizás necesites un par de metros cuadrados o quizás necesites toda una habitación, o hasta el patio completo de tu casa. Dependiendo de ti, de tu rutina y de la disponibilidad existente, tú debes determinar cuánto espacio vas a abarcar mientras te ejercitas.

La sugerencia que sí podríamos señalar como universal es que tu espacio debe estar libre de obstáculos que pudieran hacerte daño durante tus jornadas. Imagina que entrenas en tu cuarto y tienes todo regado por el suelo; a lo mejor termines lastimándote con tu propia ropa o estropeando tus cosas. Así que, aunque el espacio sea pequeño, mientras esté ordenado y libre, te irá bien.



Versatilidad
Uno de los principales beneficios de entrenar en casa es que tú te pones el horario de entrenamiento y no dependes de los turnos de un gimnasio. Puede que haya uno cerca de tu casa pero el horario que elegiste ya esté saturado de alumnos y alumnas; en cambio, en tu hogar o tu dormitorio ese problema queda resuelto.

A menos que las actividades de tu vida no tengan una hora fija de inicio o de fin, o tus horarios sean irregulares, tú decide el momento en que comenzarás a moverte.

Claro que lo recomendable es, si tienes el control de tu tiempo, establecer una hora fija para entrenar, quizás apenas al despertarte; pero si no es así, cualquier momento libre que tengas viene bien.

Otro aspecto más personal es que en casa, y dependiendo del grado de privacidad que tengas, tú decides con qué ropa entrenas. Incluso puedes hacerlo en ropa interior, o hasta al estilo griego antiguo (sin ropa). Lo que sí debes considerar es que hay ciertas prendas que favorecen mejor determinados tipos de rutina dependiendo de tus objetivos físicos.

Si entrenas con música, otra ventaja es que podrás hacerlo con aquélla que más te guste. Tampoco aquí hay un consenso de cuál música es la ideal. Usa la que te motive y pueda marcarte un ritmo, especialmente si haces entrenamiento de resistencia o funcional. Tanto una selección de Bach como la banda sonora de Rocky son perfectamente válidas.

Otro aspecto que representa una ventaja de la casa o el dormitorio sobre el gimnasio es que no tendrás que esperar en ningún vestuario por la disponibilidad de las duchas. Tras enfriar tu cuerpo, vas directo a la tuya y te aseas.

¿Cuánto tiempo necesito?
Otra ventaja de entrenar en casa es que, si tu turno es concurrido, ya no tendrás que esperar porque la máquina o el espacio esté libre, lo que representa un ahorro en tu tiempo; pero, si crees que el mismo lapso que necesitas en un gimnasio, lo necesitas en tu casa, adelante.

Si la falta de tiempo es tu enemiga o tu justificación, destina al menos 20 a 30 minutos. Puedes controlarlos al estilo clásico, o sea viendo un reloj, o programando las alertas en tu celular. Si entrenas con música, puedes tomar como referencia que cinco canciones completas(usualmente, las versiones para radio) suman unos 20 minutos; si agregas tres más, tienes la media hora.

¿en la mañana, la tarde o la noche? El consenso médico general es que cuando entrenas a primera hora, apenas te despiertas, te cargas de endorfinas para todo el día, que te mantendrán alerta y de buen humor; de paso que no tendrás excusa para huir de tu propio régimen. Sin embargo, repetimos, ésto se ajusta a tu propio ritmo de vida; lo importante es que seas constante, que nunca lo abandones.



¿Con aparatos o sin aparatos?
Uno de los prejuicios existentes es que no es posible conseguir en casa los mismos resultados que en un gimnasio porque no tenemos los equipos suficientes, o simplemente no los tenemos. Por supuesto que si pretendes ser un atleta de alto rendimiento, probablemente esta razón pudiera justificarse; pero, si tus propósitos son conservar la línea, o recuperarla, la creatividad es más importante que la complejidad.

Lo universal que aplica a los entrenamientos en un gimnasio, en casa, al aire libre, donde sea, es que al cuerpo se lo debe dividir en grupos musculares clave: hombros, brazos, pecho, espalda, abdomen, glúteos, muslos y pantorrillas. Por lo tanto, tu plan de entrenamiento debe considerarlos todos, ya sea de forma general, focalizada o en circuito.

Las rutinas generales o de cuerpo entero buscan activarte desde la cabeza a los pies con ejercicios que trabajan al mismo tiempo más de un grupo muscular, con movimientos relativamente acrobáticos (hay de todo nivel de dificultad), los que pueden usarse tanto para ganar resistencia como para aumentar potencia, según la cantidad y la intensidad que le pongas.

Muchas veces, conforme ganes más confianza en tus rutinas, terminan pareciendo sesiones de gimnasia olímpica sin aparatos. No te sientas mal si la pirueta no te sale a la primera; tendrás que practicarla hasta conseguirla. Los resultados aparecerán en el proceso.


Las rutinas focalizadas son las que se concentran en un determinado grupo muscular, o un par de ellos, cada jornada, y usualmente se emplea en los entrenamientos de potencia, o sea, los que buscan ganar fuerza y volumen.

Las rutinas de circuito se refieren a las que se focalizan de manera metódica en ciertos grupos musculares, o en todos, por cada sesión, alternándolos para sacar provecho de los momentos de descanso;en otras palabras, en una misma sesión, puedes comenzar con un ejercicio para muslos mientras no haces nada con los brazos, entonces cuando dejas de hacer muslos pasas a los brazos y cuando acabes con ellos regresas a los muslos o pasas a espalda y luego haces pantorrillas.

El entrenamiento funcional es un buen ejemplo de entrenamiento en circuito, aunque no es el único. Recuerda que una de sus ventajas es que aprovecha lo que exista a tu alrededor convirtiéndolo en accesorio para hacer cada ejercicio, desde tu propio peso sobre el suelo hasta los muebles que haya cerca de ti.

Sí, una silla, tu cama, una mesa, un pequeño muro pueden ser útiles para este propósito.

[LEE TAMBIÉN: Aeróbicos en la playa.]

Si eres de quienes ha adquirido o tiene acceso a una máquina casera de entrenamiento del tipo que sea, también se le puede sacar ventajas tan notables como si usaras una docena de ellas en un gimnasio. Algunos entrenadores personales son tan hábiles que incluso te enseñan a adoptar ciertos ángulos con tu cuerpo, de tal modo que un peso de 20 kilos parezca de 60, logrando resultados significativos (por éso te decíamos que debes preguntar bien antes de tener una asesoría en casa).

Algunas personas pueden fabricarse sus propios aparatos o accesorios de entrenamiento como las mancuernas, las que son perfectamente válidas. Lo mismo si las compras en una tienda especializada. Métete en la cabeza que, aunque el cómo es importante, también lo son el qué, el cuándo, el cuánto, el dónde y el por qué.

¿Qué rutina puedo hacer?
Si ya resolviste todos los detalles previos, puedes ponerte en movimiento. Sea con o sin aparatos o accesorios, las partes claves que debe tener tu sesión de entrenamiento son el calentamiento y las rutinas propiamente dichas.

Aunque no somos fanáticos de las fórmulas rígidas, si insistes en saber qué rutina tipo podrías seguir, aquí te damos una, la que puedes ir variando según ganes más potencia o resistencia.


Calentamiento:
- 4 series de 10 abdominales (si las haces sobre el suelo, recuerda proteger tu espalda con una colchoneta o varias prendas que amortigüen y no magullen tu piel).
- 5 minutos de trote o carrera sobre el sitio (si no tienes caminadora, puedes cogerte de una silla con respaldo para no avanzar ni retroceder).
- 15 a 20 lagartijas (en Perú les llamamos planchas) sobre la pared.

brazos,  incluye hombros y torso (pecho y espalda):
- 4 series de 12 lagartijas sobre el suelo (con manos juntas trabajas pectorales, a la altura de tus hombros los trabajas junto con tus brazos, y si alejas más tus manos trabajas espalda).
- 4 series de 10 lagartijas con los pies elevados sobre un sofá, una silla o tu cama (ésto demanda mayor dificultad, aunque según cómo coloques las manos, al igual que el ejercicio anterior, tienes los mismos niveles de trabajo).


Muslos y glúteos:
- 4 series de 20 sentadillas completas (bajando tus nalgas tanto como puedas y sin poner rectas tus piernas, probando primero con los pies juntos, luego algo separados y luego más separados).
- 4 series de 15 flexiones con salto (en Perú les llamamos canguros) sea con los pies juntos o alternando un pie delante y otro detrás).
- 4 series de 10 sentadillas con una pierna mientras la otra la tiras hacia atrás para hacer presión sobre tu glúteo a la hora de bajar; luego haces 10 con la otra pierna.
- una variante es hacer el mismo movimiento y con la misma frecuencia pero avanzando sobre el suelo (en Perú les llamamos zancadas).

Pantorrillas:
- 4 series de 30 elevaciones poniendo la punta de tus pies en un escalón o desnivel y dejando tus talones suspendidos en el aire, los que elevarás y bajarás (procura agarrarte de algo para no perder el equilibrio).
- 4 series de caminata en puntillas durante un minuto (nuestro director dice que probablemente no te comprendan, pero de que trabaja las pantorrillas, las trabaja).

Repetimos que si en tu casa tienes máquinas, aparatos o accesorios, puedes replicar los mismos movimientos como en el gimnasio. Funcionan exactamente igual. También puedes combinarlos con el entrenamiento sin aparatos que te sugerimos líneas arriba.

Y, por último, recuerda siempre que el ejercicio sin una dieta balanceada ni el descanso suficiente, no te será útil.

[LEE TAMBIÉN: La dieta que puedes seguir si eres fisicoculturista, atleta o deportista de alto rendimiento.]

viernes, 20 de febrero de 2015

¿Te animaste a ir al gym?



Por Eder Dioses. Fotos por Jhon Gómez.


Te miras al espejo y quieres lucir un cuerpo bello y saludable. Lo primero que piensas es iniciar una
rutina en el gimnasio.
Lo recomendable es que escojas un gym (del inglés “gymnasium”) que este ubicado dentro de tu ruta diaria. Puede ser camino a tu trabajo, universidad o casa, ya que una de las principales excusas para no ir es la lejanía.
Haz que el gym entre en tu rutina diaria. Así como tienes que ir a trabajar, estudiar, etc.,tienes que ir a ejercitarte.
A continuación te presentaremos algunos puntos para que tu estancia en el gimnasio sea duradera, cómoda y no desistas de tus objetivos.


Costo: Debes tener en cuenta que el gimnasio más caro no necesariamente es el mejor. Antes de inscribirte debes verificar que el gimnasio cuente con las cosas básicas para que tu entrenamiento sea el mejor y por ende los resultados también. Lo ideal es contar con lo siguiente:

_ Aparatos de cardio: verifica que cuente con bicicletas y máquinas elípticas, si no hay zona de cardio será muy difícil que oxides grasa o que tengas calentamientos óptimos.
_ Mancuernas: que tengan los agarres en buenas condiciones.
Amplitud: _ Verifica que haya buen espacio. Lo ideal es hacer ejercicio sin tener que sentir el sudor del usuario de a lado
Seguridad: _ Los aparatos tienen que estar en buena condición. El mantenimiento de las máquinas tiene que ser continuo. Revisa que las poleas, cables y mancuernas estén en condiciones para su uso. Podrías tener un accidente.
_ Instructor(a) certificado(a): como mínimo debe de contar con dos instructores o instructoras que te guíen con tu respectiva rutina y según los objetivos que deseas alcanzar, así como para que te asesore nutricionalmente. Algunos gimnasios tienen un o una especialista en nutrición aparte de la instrucción; no está de más verificar su certificación profesional.

Los primeros días: Si es tu primera vez en el gimnasio, se te tornará algo difícil y probablemente te sentirás intimidado o intimidada ya que es algo nuevo y desconocido para ti; pero ¡¡tranquilo, tranquila!!
Una vez dentro, habla con tu instructor o instructora. Plantea tus dudas y tus objetivos. Él o ella debe ayudarte a  aclarar todo el panorama.
No olvides llevar una toalla, agua, desodorante y ropa extra.

Movimientos básicos: Lo primero que tienes que hacer es CALENTAR para evitar que tus articulaciones y ligamentos se lesionen, pues tienes que prepararlos para un ejercicio más fuerte y al que no estás acostumbrado o acostumbrada.
Monta la bicicleta o sube a la elíptica de 10 a 15 minutos.
Si vas a hacer pesas, es recomendable que preguntes sobre el funcionamiento de la máquina. La intuición en este caso no es muy buena. Puedes realizar cosas que van contra la biomecánica.


Tras la clase: Después de acabar tu rutina toma un baño relajante, cambia de ropa e inmediatamente debes ir a comer. Tu cuerpo esta en un punto crítico donde necesita combustible y de urgencia. Como ya lo habíamos resaltado en artículos anteriores, el cuerpo necesita los nutrientes y proteínas para reponer el desgaste físico.

El dolor es normal: Lo más seguro es que el segundo o tercer día tu cuerpo esté completamente molido y no quieras saber nada con el gimnasio; pero tranquilo, tranquila, es normal.
 Hay un dicho: “si duele es porque lo estás haciendo bien”, y la explicación es que tus niveles de ácido láctico estarán al máximo, y por eso se da el dolor.
Sin embargo, levántate y ve al gym. El remedio para ese dolor es volver a someter tus fibras musculares a actividad física.


Si tienes dudas, preguntas o comentarios, déjalos a continuación, o en nuestras cuentas de Facebook o Twitter.

jueves, 4 de abril de 2019

¿Le digo a mi instructor que tengo una condición preexistente de salud?


Óscar tiene 33 años y entrena regularmente en el gimnasio, aunque dejándolo por periodos debido a su carga de trabajo; sin embargo, se ha aficionado al cardio –el spinning en especial- y rara vez hizo pesas y máquinas.

Sin embargo, tras su último receso, ha regresado y su instructor lo ha enviado a entrenar directamente máquinas y pesas sin considerar primero el ligero sobrepeso que tenía. A un mes y medio de reiniciarse en su entrenamiento, Óscar siente que no puede llegar a completar toda la rutina, se cansa muy rápido, y, aunque se lo ha comunicado a su instructor, a éste parece no importarle y le repite que ya se acostumbrará.

La familia de Óscar tiene historial de diabetes, una condición de salud que consiste en el aumento de los niveles de glucosa (azúcar) en la sangre. Sabemos por nuestra experiencia entrenando, que la glucosa nos proporciona energía que vamos a emplear durante nuestras rutinas y nuestra vida diaria, y usualmente es regulada por la hormona llamada insulina. Pues bien, una persona con diabetes no es capaz de producir insulina para crear esta reacción, así que si los niveles de glucosa no son controlados, la persona puede llegar a colapsar.

Óscar confiesa que ya comenzó a hacerse análisis frecuentes para determinar el riesgo de diabetes, y hasta ahora todo parece encontrarse dentro de los límites, “pero mi instructor no lo sabe”. Dice el alumno que una de las razones por las que ha preferido obviar este dato médico ante su instructor es porque cree que éste no sabrá cómo procesar la información y porque podría luego estarla comentando indiscretamente ante gente que no corresponde.

El caso es que Óscar sí tendría que advertir esta información a su instructor, primero por su seguridad, para que el entrenamiento se adapte de tal modo que colabore con la prevención de la diabetes (como sería su caso), y lo segundo es que si Óscar sufriera algún tipo de problema asociado, su instructor no podría ser procesado legalmente. sin embargo, ésta no es una disculpa.

Una política de datos
Independientemente del tamaño y el presupuesto del gimnasio, tener un fichero con información clave de cada alumno o alumna es necesario: nombre completo, dirección, teléfonos de contacto (especialmente en caso de urgencias), talla, peso, edad y rutina actual.

Si el gimnasio puede invertir un extra en documentar información, podría incluir datos clínicos clave como grupo sanguíneo, suplemento que estuviera tomando, si existe alguna condición de salud preexistente, y un historial de la rutina y hasta la dieta que se le hubiera sugerido. Los aplicativos de Ofimática permiten administrar esta información.

Esta información es una garantía tanto para el alumno o la alumna, el instructor y el gimnasio, en la medida en que sea verdadera y sea tomada como una guía para determinar qué rutina o qué dieta de entrenamiento son las más adecuadas para cada persona. Y recordemos que éstas deben ser absolutamente personalizadas debido a que los procesos de cada organismo son diferentes entre sí. Entonces, si el gimnasio, el instructor o el alumno deciden unilateralmente obviar este contexto, una investigación simple basada en estos documentos hará más sencillo identificar responsables.

Por último, los instructores que no están manejando a atletas de alto rendimiento, deberían pensar en que si un alumno o una alumna le advierte sobre una condición de salud preexistente, sea cierto o falso, lo que le está diciendo es que no busca un entrenamiento exhaustivo, así que debe dar el dato como cierto, y adaptar la exigencia al cuadro que supuestamente le es indicado o descrito. En este caso, sí vale la pena que peque por defecto a que peque por exceso.

Y sobre la queja de Óscar respecto a una presunta conducta indiscreta de su instructor, debería advertirlo a la gerencia del establecimiento para que tome los correctivos; pero cada gimnasio debe tener clara una directiva de confidencialidad que se indique en el documento mediante el que se matricula el alumnado.

Sí, parecen demasiadas cosas que incluir, pero estamos hablando de vidas humanas, no de objetos. Si no se tiene claro este detalle, no se tiene clara la verdadera naturaleza de la cultura física.

viernes, 22 de octubre de 2021

Bailando por puro gusto

Mientras asistimos a una de sus clases, recorremos su historia marcada por el triunfo.

 




7:25 de la mañana. La clase aún no comienza. Sólo están algunos jóvenes que usan la sala de máquinas del gimnasio. La señora Cruz “Cucha” Castillo comienza a colocar los steps esperando a los alumnos (más alumnas, en realidad) de todas las mañanas. El equipo de sonido está sintonizado a una estación local, que pasa algo de música y noticias, mientras el sol se cuela por las ventanas. Es el gimnasio Rosmy, en Jardín, en el sector oeste de Sullana, Perú, y todos están esperando a Cristian Reyes, el instructor de aeróbicos que va a dar su primera clase del día.

 

 La vida entre el día de su nacimiento, un 29 de agosto de 1984 en la ciudad de Sullana (Perú), y poco después que cumplió 14 años era como la de cualquier muchacho. Ese día, la instructora de un gimnasio lo vio bailar y quedó sorprendida. La oferta fue directa: “¿Te interesa bailar para mi gimnasio?” Cristian cuenta que respondió afirmativamente; desde entonces, todo ha sido distinto. Se involucró con el mundo de los gimnasios, y perfeccionó su talento. Se presentó en varios eventos y siempre lograba obtener las primeras ubicaciones.

 

Cristian ha llegado. Todos ingresan a la sala de aeróbicos del gimnasio. La música comienza a sonar. Él dice que es mezclada ex profeso para las clases. Se comienza respirando; hay que henchir los pulmones, pues de esto se trata. Lo que pocos advierten es que el compás de la música está secuenciado al mismo ritmo de los latidos del corazón.

 

 El aeróbico busca mejorar la circulación de la sangre y la respiración. Además permite eliminar grasa y toxinas eficazmente si es que se hace de forma constante y sostenida. Cristian comienza un básico frente al step. La cosa hasta acá es sencilla; sólo subes, bajas, y, eventualmente haces una flexión. La idea es hacerlo al ritmo de la música.

 




 La gran oportunidad llegó a sus 20 años. Cristian fue delegado a un concurso nacional de baile, y no defraudó. Se enfrentó a concursantes de todo el país y regresó a Sullana con el título bajo el brazo. Para entonces, no sólo se había dedicado al baile, sino que había incursionado en los aeróbicos.  Algunas de sus alumnas se quedaron fascinadas por logros evidentes: control de peso, agilidad…

 

 “Te sientes bien cuando la gente comienza a mencionar las cosas que ganaste, en lo que trabajas”, comenta. El parlante ahoga la voz de Cristian, mientras intenta explicarnos cual será el próximo movimiento. Cuestión de coordinación: el aeróbico pone a prueba nuestras sinapsis con la finalidad de acertar a dar el paso correcto en el tiempo correcto, y encima, guardar armonía con el resto del grupo. Trabajo colectivo, también.

 

 La música tiene la cadencia del secuenciador techno, pero de pronto se oyen crossovers con el pop, el rock, el latin-pop, el merengue, el huayno elegante, y hasta la saya. “Es la nueva tendencia: se trata del full-body”, nos explicará después. Es  la mitad de la clase, y los efectos se comienzan a sentir además del sudor copioso, algo de agotamiento y sed. Pero hay que seguir; al menos los de la primera fila de steps no parecen estar pasándola tan mal.

 

 No es casualidad que Sullana obtenga logros. “Está a mejor nivel incluso que [la ciudad de] Piura”, sentencia Cristian. No es un pionero en el tema, pero es uno de los más entusiastas, en realidad. Por eso trata de no perder una oportunidad para bailar, o, como hace ahora, enseñarle a otros a hacerlo.

 


Ha recibido muchos reconocimientos por haber instruido a niños, principalmente,  de diversos colegios de Sullana.  “Lo que nos hace falta es apoyo”, dice. “No es como en otros países donde sí se da ese apoyo”, y aunque reconoce que cada vez hay más profesionales en el campo, siente que las oportunidades no están fácilmente al alcance de la mano.

 

 Ya han pasado cincuenta minutos desde que la clase comenzó. Uno que otro ha desertado. Respiramos de nuevo, nos estiramos. Cinco minutos de eso. Cristian aplaude dirigiéndose a los alumnos (de acuerdo, más alumnas que alumnos) de ese día, señalando el fin de la clase. Algunos aún se quedarán a trabajar cintura. Si es lunes, miércoles o viernes, Cristian continuará una rutina de máquinas.

 

El día acaba de comenzar. Él tiene muchas cosas por hacer, y aún regresar al gimnasio para la clase con el grupo de la tarde. El fin de semana posiblemente haya una presentación, o a lo mejor lo pasará con su familia.

 

El día que la Asociación de Jóvenes Residentes de la Urbanización Jardín (AJR Jardín) de Sullana condujo una jornada con estudiantes del último año de secundaria del colegio INIF 48, Cristian estuvo presente. Su misión era lograr que ciento y medio de chicas se movieran al ritmo de la batuca, con ayuda de algunos de los chicos de la asociación. Todos se movieron; bueno, casi todos, pues al fondo la directora del plantel y algunos profesores sólo miraban.

 

 Otro talento que tiene escondido este muchacho es una buena voz para el canto. “Pero sólo canta para mi en ocasiones especiales”, bromea la señora Castillo. Ni modo, el chico es algo tímido, aunque el escenario no le es un terreno desconocido. Al fin y al cabo, es un ganador, y el que gana algo, siempre espera algo mucho mayor. Y que conste que cuando le preguntan por qué hace todo esto, él sólo tiene una respuesta: “Porque me gusta”.

 

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