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sábado, 17 de agosto de 2024

Los riesgos de contagiarse de viruela del mono en el gimnasio: ¿Qué debes saber?


La viruela del mono, también conocida como monkeypox, es una enfermedad viral rara que ha ganado atención en los últimos años debido a brotes en diferentes partes del mundo. Aunque la mayoría de los casos se han limitado a ciertos grupos de población y situaciones específicas, es natural preguntarse si lugares de alta concurrencia, como los gimnasios, podrían representar un riesgo de contagio.

 

¿Qué es la viruela del mono?

La viruela del mono es una enfermedad causada por un virus de la misma familia que el virus de la viruela, aunque mucho menos grave. Se transmite principalmente a través del contacto directo con fluidos corporales, lesiones en la piel, o superficies contaminadas, así como por gotas respiratorias en distancias cortas.

 

Mecanismos de transmisión

Para comprender el riesgo en un gimnasio, es importante considerar cómo se transmite la viruela del mono:

 

  • Contacto directo: El riesgo más alto proviene del contacto directo con la piel o lesiones de una persona infectada. En un gimnasio, este tipo de contacto podría ocurrir si se utilizan equipos compartidos sin la debida limpieza, o si hay contacto físico estrecho durante ciertas actividades.
  • Superficies contaminadas: El virus puede sobrevivir en superficies como máquinas de ejercicio, pesas, tapetes o toallas. Si alguien infectado toca una superficie y otra persona entra en contacto con esa misma área, existe un riesgo potencial de transmisión.
  • Gotas respiratorias: Aunque la transmisión por aire es menos común y generalmente requiere un contacto prolongado cara a cara, sigue siendo una posibilidad en espacios cerrados y concurridos, como los gimnasios.

 


Factores que aumentan el riesgo en el gimnasio

  • Altas frecuencias de uso: Los gimnasios son lugares donde muchas personas comparten equipos y espacios. Si no se siguen las prácticas de limpieza adecuadas, esto puede aumentar el riesgo de que el virus se propague.
  • Higiene inadecuada: La falta de higiene, como no lavarse las manos regularmente, no desinfectar el equipo antes y después de usarlo, o no ducharse después de hacer ejercicio, puede facilitar la transmisión.
  • Espacios cerrados y mal ventilados: La mala ventilación en áreas cerradas puede aumentar el riesgo de transmisión por gotas respiratorias, especialmente en áreas donde se realizan ejercicios de alta intensidad.

 


Medidas para reducir el riesgo

Para minimizar el riesgo de contagiarse de viruela del mono en el gimnasio, es importante seguir algunas recomendaciones:

 

  1. Desinfección regular: Siempre limpia y desinfecta el equipo antes y después de usarlo. Lleva tus propias toallas y esteriliza las superficies con las que vayas a tener contacto.
  2. Higiene personal: Lávate las manos frecuentemente y evita tocarte la cara. Cambia de ropa inmediatamente después de entrenar y dúchate tan pronto como sea posible.
  3. Distancia social: Mantén una distancia segura de otros usuarios cuando sea posible, especialmente en áreas donde se realizan ejercicios de alta intensidad.
  4. Uso de equipo personal: Si es posible, lleva tu propio equipo, como tapetes de yoga, pesas pequeñas o bandas de resistencia, para evitar compartir objetos con otras personas.

 

Aunque el riesgo de contagiarse de viruela del mono en un gimnasio existe, puede ser minimizado con buenas prácticas de higiene y precaución. Mantente informado sobre las recomendaciones de salud pública y toma medidas para protegerte y proteger a los demás. Si experimentas síntomas o crees que has estado en contacto con alguien infectado, consulta a un profesional de la salud y evita asistir al gimnasio hasta que estés seguro de que no representas un riesgo para otros. | X | WhatsApp | chulucanasgym@gmail.com

  

miércoles, 20 de junio de 2018

Entrenar en casa



¿Se pueden conseguir los mismos resultados que si entrenaras en un gimnasio?

Por ChulucanasGym

A pesar de lo que dicen varias publicaciones en la red, entrenar en casa es una opción para personas que no disponen de mucho tiempo para asistir a un gimnasio, pero que tendrían toda la fuerza de voluntad necesaria para inscribirse en uno.

También es una alternativa para quienes no tienen dinero suficiente para pagar una membresía por diferentes razones, pero que también ostentan la suficiente fuerza de voluntad para destinar una parte del día a ponerse en forma.

Y ése podría ser el punto de partida: la fuerza de voluntad. Si no tienes la suficiente motivación para señalarte una hora de tu día, o disponer de tiempo para ejercitarte, no harás nada. Claro que podrías pedirle a tu mejor amigo o amiga que te visite en casa para hacerlo juntos; pero, ¿qué pasaría el día que no pueda asistir?

Dejar de entrenar no debería ser tu opción, así que la causa que te motive debe nacer de ti, en principio.



Define tus objetivos
La pregunta que todo el mundo se hace es qué ejercicios se puede hacer en casa, y la respuesta es que, antes de diseñar una rutina, primero establece tus metas de desarrollo físico: bahjar de peso, mantenerte o aumentar masa (sí, también es posible).

A menos que ya tengas experiencia previa con entrenamiento dirigido en un gimnasio (lo que tiende a desarrollar disciplina), valdría la pena que inviertas en un entrenador personal que te ayude a establecer esas metas con mayor objetividad y sobre base científica, ésto es, sobre biotipo y medidas corporales, así como la dieta que sueles tener y puedes optimizar, y alguna otra información relevante.

Busca varias opiniones antes de elegir un entrenador personal. Lo ideal es que pueda acompañarte en todo tu proceso de entrenamiento; pero si tu presupuesto no lo permite, podría ayudarte a arrancar con tu primera sesión y luego irte supervisando cada semana, cada quincena, o cada mes.

Recuerda que, aunque puedes desarrollar un grado de confianza y amistad con tu entrenador personal, lo ideal sería que a la hora de ejercitarte, la relación sea estrictamente profesional.

Si no tienes disponibilidad de un entrenador personal, sea por la razón que sea, puedes escribirnos a chulucanasgym@gmail.com para poderte orientar de forma remota (no presencial). Este servicio que te ofrecemos tiene un costo simbólico.



Necesitas espacio
Si bien no hay una norma general sobre el espacio que necesitas para realizar el entrenamiento, el criterio que te recomendamos es tu propia comodidad: quizás necesites un par de metros cuadrados o quizás necesites toda una habitación, o hasta el patio completo de tu casa. Dependiendo de ti, de tu rutina y de la disponibilidad existente, tú debes determinar cuánto espacio vas a abarcar mientras te ejercitas.

La sugerencia que sí podríamos señalar como universal es que tu espacio debe estar libre de obstáculos que pudieran hacerte daño durante tus jornadas. Imagina que entrenas en tu cuarto y tienes todo regado por el suelo; a lo mejor termines lastimándote con tu propia ropa o estropeando tus cosas. Así que, aunque el espacio sea pequeño, mientras esté ordenado y libre, te irá bien.



Versatilidad
Uno de los principales beneficios de entrenar en casa es que tú te pones el horario de entrenamiento y no dependes de los turnos de un gimnasio. Puede que haya uno cerca de tu casa pero el horario que elegiste ya esté saturado de alumnos y alumnas; en cambio, en tu hogar o tu dormitorio ese problema queda resuelto.

A menos que las actividades de tu vida no tengan una hora fija de inicio o de fin, o tus horarios sean irregulares, tú decide el momento en que comenzarás a moverte.

Claro que lo recomendable es, si tienes el control de tu tiempo, establecer una hora fija para entrenar, quizás apenas al despertarte; pero si no es así, cualquier momento libre que tengas viene bien.

Otro aspecto más personal es que en casa, y dependiendo del grado de privacidad que tengas, tú decides con qué ropa entrenas. Incluso puedes hacerlo en ropa interior, o hasta al estilo griego antiguo (sin ropa). Lo que sí debes considerar es que hay ciertas prendas que favorecen mejor determinados tipos de rutina dependiendo de tus objetivos físicos.

Si entrenas con música, otra ventaja es que podrás hacerlo con aquélla que más te guste. Tampoco aquí hay un consenso de cuál música es la ideal. Usa la que te motive y pueda marcarte un ritmo, especialmente si haces entrenamiento de resistencia o funcional. Tanto una selección de Bach como la banda sonora de Rocky son perfectamente válidas.

Otro aspecto que representa una ventaja de la casa o el dormitorio sobre el gimnasio es que no tendrás que esperar en ningún vestuario por la disponibilidad de las duchas. Tras enfriar tu cuerpo, vas directo a la tuya y te aseas.

¿Cuánto tiempo necesito?
Otra ventaja de entrenar en casa es que, si tu turno es concurrido, ya no tendrás que esperar porque la máquina o el espacio esté libre, lo que representa un ahorro en tu tiempo; pero, si crees que el mismo lapso que necesitas en un gimnasio, lo necesitas en tu casa, adelante.

Si la falta de tiempo es tu enemiga o tu justificación, destina al menos 20 a 30 minutos. Puedes controlarlos al estilo clásico, o sea viendo un reloj, o programando las alertas en tu celular. Si entrenas con música, puedes tomar como referencia que cinco canciones completas(usualmente, las versiones para radio) suman unos 20 minutos; si agregas tres más, tienes la media hora.

¿en la mañana, la tarde o la noche? El consenso médico general es que cuando entrenas a primera hora, apenas te despiertas, te cargas de endorfinas para todo el día, que te mantendrán alerta y de buen humor; de paso que no tendrás excusa para huir de tu propio régimen. Sin embargo, repetimos, ésto se ajusta a tu propio ritmo de vida; lo importante es que seas constante, que nunca lo abandones.



¿Con aparatos o sin aparatos?
Uno de los prejuicios existentes es que no es posible conseguir en casa los mismos resultados que en un gimnasio porque no tenemos los equipos suficientes, o simplemente no los tenemos. Por supuesto que si pretendes ser un atleta de alto rendimiento, probablemente esta razón pudiera justificarse; pero, si tus propósitos son conservar la línea, o recuperarla, la creatividad es más importante que la complejidad.

Lo universal que aplica a los entrenamientos en un gimnasio, en casa, al aire libre, donde sea, es que al cuerpo se lo debe dividir en grupos musculares clave: hombros, brazos, pecho, espalda, abdomen, glúteos, muslos y pantorrillas. Por lo tanto, tu plan de entrenamiento debe considerarlos todos, ya sea de forma general, focalizada o en circuito.

Las rutinas generales o de cuerpo entero buscan activarte desde la cabeza a los pies con ejercicios que trabajan al mismo tiempo más de un grupo muscular, con movimientos relativamente acrobáticos (hay de todo nivel de dificultad), los que pueden usarse tanto para ganar resistencia como para aumentar potencia, según la cantidad y la intensidad que le pongas.

Muchas veces, conforme ganes más confianza en tus rutinas, terminan pareciendo sesiones de gimnasia olímpica sin aparatos. No te sientas mal si la pirueta no te sale a la primera; tendrás que practicarla hasta conseguirla. Los resultados aparecerán en el proceso.


Las rutinas focalizadas son las que se concentran en un determinado grupo muscular, o un par de ellos, cada jornada, y usualmente se emplea en los entrenamientos de potencia, o sea, los que buscan ganar fuerza y volumen.

Las rutinas de circuito se refieren a las que se focalizan de manera metódica en ciertos grupos musculares, o en todos, por cada sesión, alternándolos para sacar provecho de los momentos de descanso;en otras palabras, en una misma sesión, puedes comenzar con un ejercicio para muslos mientras no haces nada con los brazos, entonces cuando dejas de hacer muslos pasas a los brazos y cuando acabes con ellos regresas a los muslos o pasas a espalda y luego haces pantorrillas.

El entrenamiento funcional es un buen ejemplo de entrenamiento en circuito, aunque no es el único. Recuerda que una de sus ventajas es que aprovecha lo que exista a tu alrededor convirtiéndolo en accesorio para hacer cada ejercicio, desde tu propio peso sobre el suelo hasta los muebles que haya cerca de ti.

Sí, una silla, tu cama, una mesa, un pequeño muro pueden ser útiles para este propósito.

[LEE TAMBIÉN: Aeróbicos en la playa.]

Si eres de quienes ha adquirido o tiene acceso a una máquina casera de entrenamiento del tipo que sea, también se le puede sacar ventajas tan notables como si usaras una docena de ellas en un gimnasio. Algunos entrenadores personales son tan hábiles que incluso te enseñan a adoptar ciertos ángulos con tu cuerpo, de tal modo que un peso de 20 kilos parezca de 60, logrando resultados significativos (por éso te decíamos que debes preguntar bien antes de tener una asesoría en casa).

Algunas personas pueden fabricarse sus propios aparatos o accesorios de entrenamiento como las mancuernas, las que son perfectamente válidas. Lo mismo si las compras en una tienda especializada. Métete en la cabeza que, aunque el cómo es importante, también lo son el qué, el cuándo, el cuánto, el dónde y el por qué.

¿Qué rutina puedo hacer?
Si ya resolviste todos los detalles previos, puedes ponerte en movimiento. Sea con o sin aparatos o accesorios, las partes claves que debe tener tu sesión de entrenamiento son el calentamiento y las rutinas propiamente dichas.

Aunque no somos fanáticos de las fórmulas rígidas, si insistes en saber qué rutina tipo podrías seguir, aquí te damos una, la que puedes ir variando según ganes más potencia o resistencia.


Calentamiento:
- 4 series de 10 abdominales (si las haces sobre el suelo, recuerda proteger tu espalda con una colchoneta o varias prendas que amortigüen y no magullen tu piel).
- 5 minutos de trote o carrera sobre el sitio (si no tienes caminadora, puedes cogerte de una silla con respaldo para no avanzar ni retroceder).
- 15 a 20 lagartijas (en Perú les llamamos planchas) sobre la pared.

brazos,  incluye hombros y torso (pecho y espalda):
- 4 series de 12 lagartijas sobre el suelo (con manos juntas trabajas pectorales, a la altura de tus hombros los trabajas junto con tus brazos, y si alejas más tus manos trabajas espalda).
- 4 series de 10 lagartijas con los pies elevados sobre un sofá, una silla o tu cama (ésto demanda mayor dificultad, aunque según cómo coloques las manos, al igual que el ejercicio anterior, tienes los mismos niveles de trabajo).


Muslos y glúteos:
- 4 series de 20 sentadillas completas (bajando tus nalgas tanto como puedas y sin poner rectas tus piernas, probando primero con los pies juntos, luego algo separados y luego más separados).
- 4 series de 15 flexiones con salto (en Perú les llamamos canguros) sea con los pies juntos o alternando un pie delante y otro detrás).
- 4 series de 10 sentadillas con una pierna mientras la otra la tiras hacia atrás para hacer presión sobre tu glúteo a la hora de bajar; luego haces 10 con la otra pierna.
- una variante es hacer el mismo movimiento y con la misma frecuencia pero avanzando sobre el suelo (en Perú les llamamos zancadas).

Pantorrillas:
- 4 series de 30 elevaciones poniendo la punta de tus pies en un escalón o desnivel y dejando tus talones suspendidos en el aire, los que elevarás y bajarás (procura agarrarte de algo para no perder el equilibrio).
- 4 series de caminata en puntillas durante un minuto (nuestro director dice que probablemente no te comprendan, pero de que trabaja las pantorrillas, las trabaja).

Repetimos que si en tu casa tienes máquinas, aparatos o accesorios, puedes replicar los mismos movimientos como en el gimnasio. Funcionan exactamente igual. También puedes combinarlos con el entrenamiento sin aparatos que te sugerimos líneas arriba.

Y, por último, recuerda siempre que el ejercicio sin una dieta balanceada ni el descanso suficiente, no te será útil.

[LEE TAMBIÉN: La dieta que puedes seguir si eres fisicoculturista, atleta o deportista de alto rendimiento.]

viernes, 20 de febrero de 2015

¿Te animaste a ir al gym?



Por Eder Dioses. Fotos por Jhon Gómez.


Te miras al espejo y quieres lucir un cuerpo bello y saludable. Lo primero que piensas es iniciar una
rutina en el gimnasio.
Lo recomendable es que escojas un gym (del inglés “gymnasium”) que este ubicado dentro de tu ruta diaria. Puede ser camino a tu trabajo, universidad o casa, ya que una de las principales excusas para no ir es la lejanía.
Haz que el gym entre en tu rutina diaria. Así como tienes que ir a trabajar, estudiar, etc.,tienes que ir a ejercitarte.
A continuación te presentaremos algunos puntos para que tu estancia en el gimnasio sea duradera, cómoda y no desistas de tus objetivos.


Costo: Debes tener en cuenta que el gimnasio más caro no necesariamente es el mejor. Antes de inscribirte debes verificar que el gimnasio cuente con las cosas básicas para que tu entrenamiento sea el mejor y por ende los resultados también. Lo ideal es contar con lo siguiente:

_ Aparatos de cardio: verifica que cuente con bicicletas y máquinas elípticas, si no hay zona de cardio será muy difícil que oxides grasa o que tengas calentamientos óptimos.
_ Mancuernas: que tengan los agarres en buenas condiciones.
Amplitud: _ Verifica que haya buen espacio. Lo ideal es hacer ejercicio sin tener que sentir el sudor del usuario de a lado
Seguridad: _ Los aparatos tienen que estar en buena condición. El mantenimiento de las máquinas tiene que ser continuo. Revisa que las poleas, cables y mancuernas estén en condiciones para su uso. Podrías tener un accidente.
_ Instructor(a) certificado(a): como mínimo debe de contar con dos instructores o instructoras que te guíen con tu respectiva rutina y según los objetivos que deseas alcanzar, así como para que te asesore nutricionalmente. Algunos gimnasios tienen un o una especialista en nutrición aparte de la instrucción; no está de más verificar su certificación profesional.

Los primeros días: Si es tu primera vez en el gimnasio, se te tornará algo difícil y probablemente te sentirás intimidado o intimidada ya que es algo nuevo y desconocido para ti; pero ¡¡tranquilo, tranquila!!
Una vez dentro, habla con tu instructor o instructora. Plantea tus dudas y tus objetivos. Él o ella debe ayudarte a  aclarar todo el panorama.
No olvides llevar una toalla, agua, desodorante y ropa extra.

Movimientos básicos: Lo primero que tienes que hacer es CALENTAR para evitar que tus articulaciones y ligamentos se lesionen, pues tienes que prepararlos para un ejercicio más fuerte y al que no estás acostumbrado o acostumbrada.
Monta la bicicleta o sube a la elíptica de 10 a 15 minutos.
Si vas a hacer pesas, es recomendable que preguntes sobre el funcionamiento de la máquina. La intuición en este caso no es muy buena. Puedes realizar cosas que van contra la biomecánica.


Tras la clase: Después de acabar tu rutina toma un baño relajante, cambia de ropa e inmediatamente debes ir a comer. Tu cuerpo esta en un punto crítico donde necesita combustible y de urgencia. Como ya lo habíamos resaltado en artículos anteriores, el cuerpo necesita los nutrientes y proteínas para reponer el desgaste físico.

El dolor es normal: Lo más seguro es que el segundo o tercer día tu cuerpo esté completamente molido y no quieras saber nada con el gimnasio; pero tranquilo, tranquila, es normal.
 Hay un dicho: “si duele es porque lo estás haciendo bien”, y la explicación es que tus niveles de ácido láctico estarán al máximo, y por eso se da el dolor.
Sin embargo, levántate y ve al gym. El remedio para ese dolor es volver a someter tus fibras musculares a actividad física.


Si tienes dudas, preguntas o comentarios, déjalos a continuación, o en nuestras cuentas de Facebook o Twitter.

miércoles, 1 de abril de 2020

El entrenador en los tiempos de pandemia

Cuando el gobierno peruano ordenó que toda la población del país (alrededor de 30 millones de personas) debía entrar en cuarentena obligatoria para evitar contagios por Covid-19, la nueva cepa de coronavirus, al fisicoculturista y campeón nacional José el Churre Escobar se le ocurrió que una forma de entrar en contacto con los alumnos de su gimnasio, el Churretec, ubicado en San Miguel, Lima, era mediante Facebook Live.


Todas las noches a las 19:15 hora peruana (2:15 en la Comunidad Europea), José muestra una clase completa con alguna de sus rutinas de potencia. Y si alguien no llega a ver el video en vivo, el archivo queda disponible para analizarlo o descargarlo en otro momento. Y como Facebook permite los comentarios, la gente puede usar esta función para preguntar si tiene dudas.





No es el único entrenador que ha descubierto la ventaja de esta red social para dirigirse a sus alumnos y a quienes aspiran a serlo. En Paita, Piura, Félix Oviedo (a quien conocimos por su iniciativa de hacer aeróbicos en una playa local) ya lo venía usando como herramienta de promoción para su gimnasio, el PerfectBody, con una buena acogida no solo por su gente alrededor sino la que ni siquiera vive en su ciudad.





Por lo menos en Perú, las autoridades han señalado a las discotecas y los gimnasios como los lugares donde los contagios parecen haberse concentrado. Explicaron que debido a la aglomeración de público en ambos espacios, especialmente jóvenes quienes manifestaron no tener síntoma alguno del Covid-19 se fueron infectando unos a otros, y al llevarlo a su casa terminaron infectando a toda su familia o a sus compañeros en el centro de trabajo.


Si las autoridades de tu país o tu región han explicado la infección comunitaria de este tipo de virus de la misma manera, es obvio suponer que cuando acabe la cuarentena, los gimnasios serán uno de los espacios públicos que estarán sujetos a mayores controles. Si tú trabajas allí, o más aún si eres propietario, podrías enfrentarte a una clausura si es que no sigues las normas locales al pie de la letra. Por lo menos, la inmediata podría ser que las  máquinas estén alejadas entre uno a dos metros una de otra, o que quizás la clase de aeróbicos exija tener la misma distancia o superior. Habrá que esperar la norma para actuar.


En todo caso, tus tareas son básicamente dos: cumplir la norma y reinventarte. En el primer caso, es obvio que si te exigen la lejanía física, tendrás que sacrificar concurrencia por sanidad, quizás ser más estricto en los turnos, quizás experimentar pérdidas económicas mientras te reposicionas en el mercado o hasta que la medida se cancele.


Hazte interesante
Tu camino debería ser el reposicionamiento, todo un plan de innovación en el modelo de tu negocio no solo como establecimiento sino como profesional en cultura física. El ejemplo de Félix y el Churre es una alternativa que podrías considerar.


“Pero nadie va a pagarme por hacer un Live”, comenta un instructor en Villa María del Triunfo, Lima. ¡Correcto! Y lo mismo pasa con los titulares en un puesto de periódicos: la gente se acerca a leerlos y no paga por eso, pero si el contenido le resulta interesante, ten por seguro que sí lo comprará. ¡Bingo! Lo mismo tienes que hacer tú: presentar algo interesante, que llame la atención, que a la gente le deje la sensación de querer más. Ponte creativo.


Poco en público, todo en privado
Quizás no tengas que mostrar una clase completa. ¿Qué tal transmitir en vivo unos 15 a 20 minutos? Cuando el tiempo gratis se cumpla, podrías decirle a tu audiencia algo amable como “gracias por acompañarme, si quieres conocer más de esta rutina, escríbeme o llámame”. Y aquí puedes iniciar un negocio como entrenador personal o de pequeños grupos, sea en la casa de tu cliente o en tu mismo gimnasio.


Como sabes, esta modalidad se ha convertido en un negocio rentable, pero, ojo, la gente tenderá a contratar a un profesional que no solo le diga qué ejercicio le toca, cuántas series y cuántas repeticiones. La gente querrá aprovecharte al máximo en cada sesión, así que si tienes una certificación (real) sobre nutrición, masajes, consejería, o hasta otras disciplinas como la yoga o la meditación, tienes más opciones de mercado.


Vende una experiencia completa
Apostamos que sabes cocinar. ¿Qué tal si tras la rutina te apoderas de la cocina, y preparas algo nutritivo, o enseñas a tu alumno a que aprenda a prepararlo? Y si no sabes cocinar, ¿por qué no te alías a un negocio de restauración que pueda proporcionarle a tu alumnado un menú basado en alimentación saludable?  Tú podrías ofrecer el servicio completo y ganar una comisión por recomendar tal o cual restaurante. Sí, en esta época, las alianzas permitirán la sobrevivencia de los emprendimientos.


Y si el gimnasio resulta teniendo un espacio físico muy pequeño, ¿por qué no pensar en un servicio de paseos a sitios abiertos como el campo, las montañas o la playa donde sirvas como guía, compartas experiencias de conexión con la naturaleza, y desafíes a tu grupo para hacer una rutina usando el relieve o el agua?Igual, éste podría ser un emprendimiento bien interesante, y que además le deje a tu alumno una experiencia completa que comparta por las redes sociales… y eso te conviene como emprendedor.


Más público, más planificado
Como te lo hemos aconsejado cuando hablábamos de formar una actitud positiva o saber atraer a un auspiciador, te reiteramos que no te concentres únicamente en las redes sociales como herramientas de promoción para ti o tu gimnasio. Trata de atraer la atención de los medios de comunicación planteándoles propuestas interesantes como dar consejos de entrenamiento o nutrición, quizás escribir una columna sobre el ttema, hacer una sesión de fotos (como las que José Escobar nos proporcionó para este artículo). No esperes ganar dinero por eso, en todo caso míralo como publicidad a tu favor (asegúrate que tu nombre esté en un lugar visible cuando se publique el material).


Como te dijimos, la consigna en estos tiempos es ponerse creativos sin romper las reglas; al contrario, mas bien se trata de incorporar las reglas para que te conviertas en innovador. ¿Y cuánto dinero necesitas? Primero, habría que bosquejar tu idea para ver cuántos recursos necesitas. Teniendo esto claro, lo siguiente es listar lo que tienes y lo que te falta. El truco consiste en optimizar lo que ya tienes para rentabilizarlo y conseguirlo que te falta, pero debes planificar. Si no haces este paso, avanzarás a ciegas.


Y como siempre, tras leer esto, nos encantará conocer qué ideas se te vienen a la mente y, por qué no, darles un espacio aquí. Recuerda que nos hallas en nuestra cuenta de Twitter y en chulucanasgym@gmail.com