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miércoles, 20 de junio de 2018

Entrenar en casa



¿Se pueden conseguir los mismos resultados que si entrenaras en un gimnasio?

Por ChulucanasGym

A pesar de lo que dicen varias publicaciones en la red, entrenar en casa es una opción para personas que no disponen de mucho tiempo para asistir a un gimnasio, pero que tendrían toda la fuerza de voluntad necesaria para inscribirse en uno.

También es una alternativa para quienes no tienen dinero suficiente para pagar una membresía por diferentes razones, pero que también ostentan la suficiente fuerza de voluntad para destinar una parte del día a ponerse en forma.

Y ése podría ser el punto de partida: la fuerza de voluntad. Si no tienes la suficiente motivación para señalarte una hora de tu día, o disponer de tiempo para ejercitarte, no harás nada. Claro que podrías pedirle a tu mejor amigo o amiga que te visite en casa para hacerlo juntos; pero, ¿qué pasaría el día que no pueda asistir?

Dejar de entrenar no debería ser tu opción, así que la causa que te motive debe nacer de ti, en principio.



Define tus objetivos
La pregunta que todo el mundo se hace es qué ejercicios se puede hacer en casa, y la respuesta es que, antes de diseñar una rutina, primero establece tus metas de desarrollo físico: bahjar de peso, mantenerte o aumentar masa (sí, también es posible).

A menos que ya tengas experiencia previa con entrenamiento dirigido en un gimnasio (lo que tiende a desarrollar disciplina), valdría la pena que inviertas en un entrenador personal que te ayude a establecer esas metas con mayor objetividad y sobre base científica, ésto es, sobre biotipo y medidas corporales, así como la dieta que sueles tener y puedes optimizar, y alguna otra información relevante.

Busca varias opiniones antes de elegir un entrenador personal. Lo ideal es que pueda acompañarte en todo tu proceso de entrenamiento; pero si tu presupuesto no lo permite, podría ayudarte a arrancar con tu primera sesión y luego irte supervisando cada semana, cada quincena, o cada mes.

Recuerda que, aunque puedes desarrollar un grado de confianza y amistad con tu entrenador personal, lo ideal sería que a la hora de ejercitarte, la relación sea estrictamente profesional.

Si no tienes disponibilidad de un entrenador personal, sea por la razón que sea, puedes escribirnos a chulucanasgym@gmail.com para poderte orientar de forma remota (no presencial). Este servicio que te ofrecemos tiene un costo simbólico.



Necesitas espacio
Si bien no hay una norma general sobre el espacio que necesitas para realizar el entrenamiento, el criterio que te recomendamos es tu propia comodidad: quizás necesites un par de metros cuadrados o quizás necesites toda una habitación, o hasta el patio completo de tu casa. Dependiendo de ti, de tu rutina y de la disponibilidad existente, tú debes determinar cuánto espacio vas a abarcar mientras te ejercitas.

La sugerencia que sí podríamos señalar como universal es que tu espacio debe estar libre de obstáculos que pudieran hacerte daño durante tus jornadas. Imagina que entrenas en tu cuarto y tienes todo regado por el suelo; a lo mejor termines lastimándote con tu propia ropa o estropeando tus cosas. Así que, aunque el espacio sea pequeño, mientras esté ordenado y libre, te irá bien.



Versatilidad
Uno de los principales beneficios de entrenar en casa es que tú te pones el horario de entrenamiento y no dependes de los turnos de un gimnasio. Puede que haya uno cerca de tu casa pero el horario que elegiste ya esté saturado de alumnos y alumnas; en cambio, en tu hogar o tu dormitorio ese problema queda resuelto.

A menos que las actividades de tu vida no tengan una hora fija de inicio o de fin, o tus horarios sean irregulares, tú decide el momento en que comenzarás a moverte.

Claro que lo recomendable es, si tienes el control de tu tiempo, establecer una hora fija para entrenar, quizás apenas al despertarte; pero si no es así, cualquier momento libre que tengas viene bien.

Otro aspecto más personal es que en casa, y dependiendo del grado de privacidad que tengas, tú decides con qué ropa entrenas. Incluso puedes hacerlo en ropa interior, o hasta al estilo griego antiguo (sin ropa). Lo que sí debes considerar es que hay ciertas prendas que favorecen mejor determinados tipos de rutina dependiendo de tus objetivos físicos.

Si entrenas con música, otra ventaja es que podrás hacerlo con aquélla que más te guste. Tampoco aquí hay un consenso de cuál música es la ideal. Usa la que te motive y pueda marcarte un ritmo, especialmente si haces entrenamiento de resistencia o funcional. Tanto una selección de Bach como la banda sonora de Rocky son perfectamente válidas.

Otro aspecto que representa una ventaja de la casa o el dormitorio sobre el gimnasio es que no tendrás que esperar en ningún vestuario por la disponibilidad de las duchas. Tras enfriar tu cuerpo, vas directo a la tuya y te aseas.

¿Cuánto tiempo necesito?
Otra ventaja de entrenar en casa es que, si tu turno es concurrido, ya no tendrás que esperar porque la máquina o el espacio esté libre, lo que representa un ahorro en tu tiempo; pero, si crees que el mismo lapso que necesitas en un gimnasio, lo necesitas en tu casa, adelante.

Si la falta de tiempo es tu enemiga o tu justificación, destina al menos 20 a 30 minutos. Puedes controlarlos al estilo clásico, o sea viendo un reloj, o programando las alertas en tu celular. Si entrenas con música, puedes tomar como referencia que cinco canciones completas(usualmente, las versiones para radio) suman unos 20 minutos; si agregas tres más, tienes la media hora.

¿en la mañana, la tarde o la noche? El consenso médico general es que cuando entrenas a primera hora, apenas te despiertas, te cargas de endorfinas para todo el día, que te mantendrán alerta y de buen humor; de paso que no tendrás excusa para huir de tu propio régimen. Sin embargo, repetimos, ésto se ajusta a tu propio ritmo de vida; lo importante es que seas constante, que nunca lo abandones.



¿Con aparatos o sin aparatos?
Uno de los prejuicios existentes es que no es posible conseguir en casa los mismos resultados que en un gimnasio porque no tenemos los equipos suficientes, o simplemente no los tenemos. Por supuesto que si pretendes ser un atleta de alto rendimiento, probablemente esta razón pudiera justificarse; pero, si tus propósitos son conservar la línea, o recuperarla, la creatividad es más importante que la complejidad.

Lo universal que aplica a los entrenamientos en un gimnasio, en casa, al aire libre, donde sea, es que al cuerpo se lo debe dividir en grupos musculares clave: hombros, brazos, pecho, espalda, abdomen, glúteos, muslos y pantorrillas. Por lo tanto, tu plan de entrenamiento debe considerarlos todos, ya sea de forma general, focalizada o en circuito.

Las rutinas generales o de cuerpo entero buscan activarte desde la cabeza a los pies con ejercicios que trabajan al mismo tiempo más de un grupo muscular, con movimientos relativamente acrobáticos (hay de todo nivel de dificultad), los que pueden usarse tanto para ganar resistencia como para aumentar potencia, según la cantidad y la intensidad que le pongas.

Muchas veces, conforme ganes más confianza en tus rutinas, terminan pareciendo sesiones de gimnasia olímpica sin aparatos. No te sientas mal si la pirueta no te sale a la primera; tendrás que practicarla hasta conseguirla. Los resultados aparecerán en el proceso.


Las rutinas focalizadas son las que se concentran en un determinado grupo muscular, o un par de ellos, cada jornada, y usualmente se emplea en los entrenamientos de potencia, o sea, los que buscan ganar fuerza y volumen.

Las rutinas de circuito se refieren a las que se focalizan de manera metódica en ciertos grupos musculares, o en todos, por cada sesión, alternándolos para sacar provecho de los momentos de descanso;en otras palabras, en una misma sesión, puedes comenzar con un ejercicio para muslos mientras no haces nada con los brazos, entonces cuando dejas de hacer muslos pasas a los brazos y cuando acabes con ellos regresas a los muslos o pasas a espalda y luego haces pantorrillas.

El entrenamiento funcional es un buen ejemplo de entrenamiento en circuito, aunque no es el único. Recuerda que una de sus ventajas es que aprovecha lo que exista a tu alrededor convirtiéndolo en accesorio para hacer cada ejercicio, desde tu propio peso sobre el suelo hasta los muebles que haya cerca de ti.

Sí, una silla, tu cama, una mesa, un pequeño muro pueden ser útiles para este propósito.

[LEE TAMBIÉN: Aeróbicos en la playa.]

Si eres de quienes ha adquirido o tiene acceso a una máquina casera de entrenamiento del tipo que sea, también se le puede sacar ventajas tan notables como si usaras una docena de ellas en un gimnasio. Algunos entrenadores personales son tan hábiles que incluso te enseñan a adoptar ciertos ángulos con tu cuerpo, de tal modo que un peso de 20 kilos parezca de 60, logrando resultados significativos (por éso te decíamos que debes preguntar bien antes de tener una asesoría en casa).

Algunas personas pueden fabricarse sus propios aparatos o accesorios de entrenamiento como las mancuernas, las que son perfectamente válidas. Lo mismo si las compras en una tienda especializada. Métete en la cabeza que, aunque el cómo es importante, también lo son el qué, el cuándo, el cuánto, el dónde y el por qué.

¿Qué rutina puedo hacer?
Si ya resolviste todos los detalles previos, puedes ponerte en movimiento. Sea con o sin aparatos o accesorios, las partes claves que debe tener tu sesión de entrenamiento son el calentamiento y las rutinas propiamente dichas.

Aunque no somos fanáticos de las fórmulas rígidas, si insistes en saber qué rutina tipo podrías seguir, aquí te damos una, la que puedes ir variando según ganes más potencia o resistencia.


Calentamiento:
- 4 series de 10 abdominales (si las haces sobre el suelo, recuerda proteger tu espalda con una colchoneta o varias prendas que amortigüen y no magullen tu piel).
- 5 minutos de trote o carrera sobre el sitio (si no tienes caminadora, puedes cogerte de una silla con respaldo para no avanzar ni retroceder).
- 15 a 20 lagartijas (en Perú les llamamos planchas) sobre la pared.

brazos,  incluye hombros y torso (pecho y espalda):
- 4 series de 12 lagartijas sobre el suelo (con manos juntas trabajas pectorales, a la altura de tus hombros los trabajas junto con tus brazos, y si alejas más tus manos trabajas espalda).
- 4 series de 10 lagartijas con los pies elevados sobre un sofá, una silla o tu cama (ésto demanda mayor dificultad, aunque según cómo coloques las manos, al igual que el ejercicio anterior, tienes los mismos niveles de trabajo).


Muslos y glúteos:
- 4 series de 20 sentadillas completas (bajando tus nalgas tanto como puedas y sin poner rectas tus piernas, probando primero con los pies juntos, luego algo separados y luego más separados).
- 4 series de 15 flexiones con salto (en Perú les llamamos canguros) sea con los pies juntos o alternando un pie delante y otro detrás).
- 4 series de 10 sentadillas con una pierna mientras la otra la tiras hacia atrás para hacer presión sobre tu glúteo a la hora de bajar; luego haces 10 con la otra pierna.
- una variante es hacer el mismo movimiento y con la misma frecuencia pero avanzando sobre el suelo (en Perú les llamamos zancadas).

Pantorrillas:
- 4 series de 30 elevaciones poniendo la punta de tus pies en un escalón o desnivel y dejando tus talones suspendidos en el aire, los que elevarás y bajarás (procura agarrarte de algo para no perder el equilibrio).
- 4 series de caminata en puntillas durante un minuto (nuestro director dice que probablemente no te comprendan, pero de que trabaja las pantorrillas, las trabaja).

Repetimos que si en tu casa tienes máquinas, aparatos o accesorios, puedes replicar los mismos movimientos como en el gimnasio. Funcionan exactamente igual. También puedes combinarlos con el entrenamiento sin aparatos que te sugerimos líneas arriba.

Y, por último, recuerda siempre que el ejercicio sin una dieta balanceada ni el descanso suficiente, no te será útil.

[LEE TAMBIÉN: La dieta que puedes seguir si eres fisicoculturista, atleta o deportista de alto rendimiento.]

viernes, 12 de abril de 2019

Entrenamiento al aire libre



Mucho antes de que existieran los gimnasios clásicos, los predecesores helénicos de los establecimientos actuales, la forma cómo las personas se ponían en forma era a la intemperie. Si bien es cierto la cultura griega clásica fue la que más plasmó esas actividades a través de su arte, existe evidencia de que todas las culturas del mundo antiguo destinaban sesiones de entrenamiento orientados principalmente a los ejercicios de guerra, todos hechos a campo abierto.


Conforme ha pasado el tiempo, la concepción del entrenamiento físico se ha ido encerrando en los gimnasios como los conocemos hace más de tres mil años y solo algunas actividades puntuales se han dejado para entrenarse al aire libre, especialmente las que se refieren a adaptarse al relieve natural, como el deporte de aventura. Sin embargo, el afán de buscar un mayor contacto con la Naturaleza está motivando a que la gente dependa menos de los espacios cerrados y redescubra las ventajas de hacerlo sin depender del límite de unas cuatro paredes y un techo.


En la medida en que la calidad ambiental esté garantizada, uno de esos principales beneficios es oxigenarse con aire puro o mayormente puro. Otra de esas ventajas es una mejora mucho más evidente del estado de ánimo respecto a los espacios cerrados, siempre que el paisaje esté cuidado o si éste aún conserva su configuración natural inicial. Por eso, varios activistas del entrenamiento al aire libre, entre ellos nuestro compañeroRonald Benites, han exigido a las autoridades que se destinenn más espacios verdes dentro de las ciudades y se conserven las áreas como los bosques, playas, humedales, o cualquier espacio donde la acción humana haya creado poco o ningún impacto.


Sobre esta base, la posibilidad de actividades de entrenamiento al aire libre es muy amplia, desde la calistenia hasta deportes de mayor exigencia física. Tú elige el que más te guste porque cualquiera vendrá bien. El tema es que te pongas en actividad, y para ello tenemos algunos consejos que podrán serte de mucha utilidad.





1. Verifica las condiciones del tiempo
No hay peor chasco que fijar un día para iniciar tus jornadas de entrenamiento y justo cae una lluvia fuerte. No es que el cielo te esté enviando algún tipo de mensaje; es que olvidaste revisar las condiciones del tiempo para la zona donde vas a entrenar. Entonces, la solución es tan simple como consultar el pronóstico mediante la estación de radio o televisión, o periódico de tu preferencia. Recuerda también que ahora existen servicios con alto nivel de precisión que te permiten no solo conocer el pronóstico del tiempo sino verificarlo en tiempo real, y que puedes tenerlo como una aplicación en tu teléfono inteligente, incluso.


2. Protégete de la radiación solar
Incluso en días nublados, recuerda que pasar largo tiempo a la intemperie significa estar expuesto a los rayos ultravioleta tipo B (UVB), que a diferencia de sus hermanos, los tipo A (UVA), pueden causar quemaduras y hasta cáncer de piel o cataratas en los ojos (cuya protección veremos en el siguiente punto); por lo tanto, usa un bloqueador que te permita aislarlos mientras estás allá afuera. Recuerda que el consenso médico es usar aquéllos con factor de protección solar (FPS) 40 o superior; sin embargo, consulta a tu médico o dermatólogo de confianza cuál es el más adecuado para tu tipo de piel. Recuerda también que el sudor remueve el bloqueador, así que es necesario que te lo repases según se indica, por lo general cada una a dos horas.


3. Elige la ropa adecuada
Una cosa es entrenar en espacios cerrados, donde hasta puedes entrenar desnudo, pero otra muy distinta es hacerlo al aire libre donde tienes que enfrentarte a diferentes elementos como los rayos solares, el viento, la temperatura, la humedad y hasta los insectos. Busca y usa la ropa que te garantice dos cosas al mismo tiempo: protección contra esos elementos y flexibilidad para poder hacer tus movimientos de forma libre y natural. También elige un calzado que te permita un buen agarre al suelo (o a donde tengas que posar tus pies) y que te resulte fácil de manejar. Si entrenas durante el día, usa una gorra o sombrero según la circunstancia y protege tus ojos con lentes especiales que filtren los rayos UVB y que no salgan volando al primer movimiento brusco. Asesórate con tu entrenador, en una tienda deportiva seria y con otras personas que también entrenan al aire libre.


[LEE TAMBIÉN: Máscara para el músculo]



4. Nunca olvides el botiqquín médico
Si no te lo aconsejamos antes es porque suponemos que tu gimnasio tiene uno a mano, pero cuando no estás en una instalación de ese tipo, o si peor aún estás por tu cuenta, y tienes alguna eventualidad como un golpe o cualquier tipo de accidente, ¿quién y cómo te auxilia? Es por ello que vale la pena invertir en un botiquín que contenga banditas autoadhesivas (curitas o tiritas), alcohol en gel, yodo, algodón, gasa, esparadrapo, alguna crema contra picaduras, y hasta tu bloqueador. No sería mala idea que tu botiquín tenga una tarjeta con tu nombre y tus teléfonos en caso de emergencia. Uno nunca sabe. Ah, y nunca está de más tener conocimientos en primeros auxilios.


5. Procura la presencia de un monitor especializado
Cuanta mayor es la dificultad y el riesgo de la actividad física que practicas, lo ideal sería que esté supervisada y guiada por una persona que esté pendiente de ti en forma constante, y que sepa cómo actuar si ocurriera cualquier tipo de eventualidad. Si entrenas en grupo, sería bueno que uno de los integrantes sea alguien que tiene mayor experiencia para que haga las veces de ese monitor. Recuerda que una cosa es el gimnasio, donde estás a solo unos pasos de distancia, pero otra muy distinta es allá afuera donde podrías estar incluso a un par de horas de distancia. Así que escucha atentamente a tu monitor y sigue sus recomendaciones al pie de la letra: la idea es que regreses a entrenar, no que vayas una sola vez y te veas forzado a no regresar por largo tiempo o no regresar jamás.


6. Hidrátate
Sí, es obvio, pero es necesario recordarlo por la misma razón de los consejos anteriores. Si estás en el gimnasio, basta que vayas al dispensador o compres una botella con agua; pero allá afuera, especialmente si estás alejado de concentraciones urbanas, lo mejor es que vayas bien provisto de agua suficiente para irte hidratando antes, durante y especialmente después de tu sesión de entrenamiento. Igual si acostumbras tomar bebidas rehidratantes, las que solo debes consumir después de tu sesión de entrenamiento para reponer sales y carbohidratos, no antes. Encuentra másinformación al respecto aquí.





7. Deja el espacio limpio
No importa si eres la única persona que entrena ahí, y con mucha mayor razón si se trata de un espacio colectivo, evita dejar basura aunque no sea tuya, especialmente si ésta pudiera hacerle daño a otras personas. Entrenar al aire libre implica un gran compromiso con el medio ambiente, así que la higiene sería una actitud lógica y consistente. En consecuencia, no contaminar (de ninguna manera) y educar para que otros no lo hagan mediante tu ejemplo será otra de tus responsabilidades.


8. Crea una comunidad
Aunque algunos preferirán aislarse del resto físicamente para entrenar mejor, nuestra sugerencia es que trates de conectarte con otras personas que como tú practican cierto deporte o disciplina al aire libre alrededor de tu región, tu país o alrededor del mundo para intercambiar experiencias, alertarse por cualquier motivo, o hasta incluso ver la posibilidad de visitarse mutuamente para compartir la experiencia promoviendo una especie de turismo deportivo. Las redes sociales son los vehículos que, en la actualidad, permiten cumplir con este objetivo de forma eficaz y eficiente. Úsalas con responsabilidad.


9. Comparte tu experiencia
Si eres de quien piensa que tus familiares, amigos o conocidos merecen compartir la misma satisfacción que tú tienes cuando entrenas al aire libre, trata de escribir algo y ponerlo en tus redes sociales donde narres cómo la pasaste, describas el lugar y animes a las personas a que vayan contigo o por su cuenta. Si lo deseas, comparte tu experiencia con nuestro equipo mediante nuestra cuenta de Twitter, escribiendo a chulucanasgym@gmail.com o dejando algún mensaje aquí abajo. ¡Nos encantará leerte!


Las fotografías aquí mostradas han sido proporcionadas (de arriba a abajo) por César Campos, Ronald Benites, Pedro Changanaquí y Félix Oviedo.

lunes, 22 de abril de 2019

¿Deberías practicarte un masaje?



Jorge ha terminado su rutina de entrenamiento por hoy. Le ha tocado piernas y las sentadillas concentraron gran parte de su tiempo. Mientras se enfría un poco antes de tomar una ducha, nota que hay cierto hincón en la parte posterior de su cintura, en la zona lumbar para ser más preciso. Y aparentemente no es la primera vez.


Se lo comenta a su instructor quien hace un examen rápido y nota que el músculo está evidentemente resentido. “Deberías examinarte con un especialista, aunque el dolor podrías tratártelo con un masajista”, le aconseja. Mientras Jorge camina hacia las duchas del gimnasio, su instructor repasa otros casos similares. Pareciera que los dolores de cintura fueran una dolencia común entre sus alumnos. Quizás no esté lejos de la verdad.


Varios instructores con quienes hemos conversado  coinciden en este tipo de lesión, la de la zona lumbar, y en algunos casos le agregan la de rodillas, independientemente de si se trata de un entrenamiento de potencia o resistencia o los combinados como el entrenamiento funcional. Las causas podrían ser una mala postura, un movimiento mal ejecutado, o el exceso de peso en los entrenamientos de potencia. Quizás ése sea el caso de Jorge. ¿Pero qué hay sobre el consejo de practicarse un masaje? ¿Funcionaría?


Jonatan Chero es un masajista en la ciudad de Castilla, Piura, y tiene una respuesta clara al respecto: “Sí, dependiendo del caso”. Cuando uno entrena, especialmente con fuerza, tiende a romper las fibras musculares a niveles microscópicos. En compensación, el cuerpo segrega ácido láctico y repara las microlesiones; y si se han consumido proteínas, éstas pasan a ser parte del nuevo tejido. Ése es, de modo resumido, el principio de la reparación muscular y la construcción de nuevas fibras musculares.


¿Pero cómo ayuda un masaje? Puede ser muy eficaz para calmar los efectos del ejercicio intenso ya que tiene la capacidad de reducir los espasmos musculares, aliviar el dolor
muscular y acelerar el proceso de recuperación. “Remueve los líquidos que se acumulan y causan la inflamación, ayuda a la circulación y fomenta la reparación de la fibra muscular”, añade Chero, quien advierte que no siempre funciona en todos los casos.


“Hay que ver el grado de lesión que tenga el paciente”, aclara. “Cuando es muy severo, no es recomendable”; esto es, cuando hay demasiadas fibras rotas. “Eso se puede verificar por el nivel de la hinchazón y sobre todo por el dolor y capacidad de movimiento que tiene el paciente”.


Chero también descarta el prejuicio de que un masaje permita incrementar la masa muscular; solo es una terapia muy puntual que, en todo caso, reduce la fatiga muscular, lo que significa un menor tiempo de recuperación entre rutinas de entrenamiento que favorece un mejor desempeño durante ellas.


¿Cuándo aplicarte un masaje?
Para fisicoculturistas y atletas en general, el masaje  es una práctica tan usual como la rutina de entrenamiento, la alimentación o el descanso, y son dos los momentos en que se debe considerar su aplicación: de modo preventivo apenas termine la sesión de entrenamiento; de modo terapéutico cuando exista una lesión evidente.


en el primer caso, haz tu rutina de entrenamiento como acostumbras. Una vez finalizada, enfríate por unos cinco a diez minutos, ve a tomar una ducha que te refresque y relaje, y apenas estés seco, ponte en manos del masajista. Usualmente una sesión dura entre 15 a 20 minutos, aunque es relativo de acuerdo con tus necesidades. En el procedimiento preventivo la clave es no dejar pasar el tiempo, sino hacer una actividad después de la otra.


El procedimiento terapéutico sí tiene otro manejo de los tiempos. “Nunca es bueno hacer un masaje apenas se evidencie la lesión”, advierte Jonatan Chero. “Lo mejor es dejar pasar unas cuantas horas; por ejemplo, si te lesionas por la noche, acude la mañana siguiente; si es por la mañana, ve por la tarde; si es por la tarde, practícate el masaje por la noche”. En este caso específico, lo mejor es que antes del masaje te revise un especialista, como un médico traumatólogo o similar, y proceder solo si te lo prescribe.


Finalmente, Jonatan Chero comparte con nosotros algunos consejos clave respecto a las sesiones de masaje que pueden serte útiles.


Antes del masaje:
  • Preferentemente programa tu cita para cuando estés completamente libre, quizás al final de tu día, o no te acumules muchas actividades sucesivas por un par de horas.
  • Mentalízate en que será bueno para ti.
  • Acude después de bañarte meticulosamente.
  • Apaga tu celular o ponlo en silencio. Evita que la tecnología te distraiga.



Durante el masaje:
  • Relájate, respira profundo. Desconéctate de tus problemas.
  • Confía en el terapista, siempre que su experiencia esté comprobada.
  • Déjate envolver por las sensaciones que te produce la experiencia: es parte de la terapia.



Después del masaje:
  • Date un tiempo para descansar profundamente.
  • Evita el episodio que te produzca tensión o lesión.



Como siempre, cuéntanos tu experiencia dando o recibiendo masajes a nuestro correo electrónico chulucanasgym@gmail.com, o a nuestra cuenta de Twitter, o deja un comentario a continuación.


Jorge Ramírez ha sido el modelo de este artículo. Fotos distribuídas por FACTORTIERRA.NET

viernes, 27 de octubre de 2017

Calienta primero


5 consejos sobre su importancia y procedimiento correcto.



Por Henry Hernández
Especial para ChulucanasGym

¿Qué es lo primero que tienes que hacer cuando inicias una sesión de entrenamiento en tu casa, al aire libre o en el gimnasio? Lo primero que tienes que hacer es el calentamiento, también conocido en español como calistenia.

Su finalidad es ir preparando todo tu cuerpo en general y cada grupo muscular en particular para la parte seria del entrenamiento, sea el que hayas elegido: potencia, resistencia o funcional. Si te saltas este paso, el riesgo de que sufras lesiones es alto.

Para que entiendas su importancia, te invito a pensar en un pedazo de plastilina o arcilla en bruto. Si te propones usarla plásticamente para dar la forma deseada, ésta se va romper o no va a moldearse como quisieras. Por eso primero se la trabaja, se la calienta con las manos, de tal forma que cuando comience el moldeado sea más fácil.

Más o menos es el mismo principio con tu cuerpo.

Ahora bien, lo que todo alumno me pregunta cuando comienzo a entrenarlo y le pido que caliente es cómo hacerlo correctamente. No solo se trata de ponerse en movimiento. Aquí te doy cinco consejos que nunca debes olvidar:


1. Estírate correctamente
¿qué te toca entrenar hoy? Pues bien, lo primero que debes recordar es que cuando se trabaja un grupo muscular tienes un músculo agonista y antagonista, es decir uno que realiza la acción y otro que se opone o equilibra tal acción. 
El truco es estirar ambos músculos; así, por ejemplo, si haces sentadilla, estira glúteos e isqueotibiales (los músculos de las nalgas y los que están en la parte posterior del muslo, respectivamente).
Los estiramientos permiten preparar mejor las articulaciones y músculos, de tal manera que no te acalambres en el momento menos esperado. Por eso es que este paso es importante.
Planifica con tu instructor los músculos a estirar, el modo  y el tiempo que se le dedicará a este momento.

2. Ojo con las repeticiones
Esto es clave porque la función del calentamiento es preparar el cuerpo, no hacer todo el esfuerzo de golpe al punto que cuando ya entres a la rutina en serio te hayas quedado sin ganas de continuar. Siempre aconsejo hacer unas dos series de 20 a 25 repeticiones.
Conforme tu cuerpo vaya desarrollando, podemos ir incrementando el número de series o de repeticiones; pero si eres principiante, éso sería lo aconsejable.



3. Conserva tu calor corporal
Mejor dicho, descansa el tiempo justo que te permita reponerte pero que impida que tu músculo se enffríe. Cuando entrenas, el movimiento produce cierto calorcito. Pues bien, la idea es no perderlo. Y ese calorcito se consigue haciendo muchas repeticiones; de ese modo, te activas y entras en la onda.
Ojo que este momento es importante porque aquí es cuando realmente comenzamos a ejercitarnos. entonces, si es crucial, comprenderás que nunca debes pasarlo por alto y hacerlo correctamente.

4. Controla el tiempo de tus descansos
Ni tan breves que te agotes de inmediato ni tan largos que te enfríes y tengas que comenzar de cero a cada momento. Dependiendo de tu grado de avance, el tipo de rutina y el tiempo que le dedicas, los descansos pueden ser de 30, 20 o 15 segundos. Siempre comienza con 30 para irte acondicionándo, incluso si regresas a entrenar después de mucho tiempo (por ejemplo más de tres meses).



5. Enfócate totalmente
Aunque hay colegas que lo olvidan y hay alumnos que piensan es una pérdida de tiempo, la importancia de equilibrar tu mente y tu cuerpo durante una sesión de entrenamiento  es tan crucial que se refleja en los resultados. Yo veo alumnos en el gimnasio que realmente lo consiguen y alumnos que se ríen de ellos a sus espaldas. Y yo me río de quienes se ríen porque no saben lo que hacen.
Enfocarte o concentrarte significa que estés consciente del tiempo presente, del movimiento que haces, de cómo estás respirando, qué reacciones hay en tu cuerpo, y especialmente cómo estás manejando las distracciones.
Antes de mover un solo músculo aprende a tomarte un tiempo para ti, dejar toda tu vida fuera del espacio de entrenamiento, y fijarte en cómo respiras: trata de regular tus inhalaciones y exhalaciones hasta que sucedan con naturalidad, tan profundo que sientas llenar tus pulmones y luego vaciarlos del todo para recibir la próxima bocanada de aire.
Cuando lo consigas, ten a mano todo lo que necesites para entrenar, escucha con cuidado las instrucciones de quien te orienta, haz cada repetición y serie fijándote en lo que haces y cómo lo haces, observando tus descansos, atendiendo al cambio de ejercicio si fuera el caso.
Aprende a visualizarte mentalmente con todo el desarrollo físico que buscas. Lo creas o no, este ejercicio mental favorece positivamente el ejercicio físico porque alista tu cuerpo para sacar el máximo provecho del esfuerzo que haces. Mantén la visualización durante la rutina de fondo y una vez que finalices.
Cuando termine tu sesión, siempre profesa gratitud contigo, con quien te apoya y con lo que te rodea. Verás que cuando retomes tu vida, todo se verá distinto y hasta más fácil.

Como siempre, me dará gusto recibir tus inquietudes aquí o directamente a mi cuenta de Facebook, donde podemos hablar en privado.



martes, 27 de octubre de 2015

La teoría del glucógeno

¿Qué comer antes, durante y después de entrenar?
 Por Equipo ChulucanasGym. Modelo: thiago huidobru garcía, fotografiado por Gonzalo herrera.

Ya sabemos que la alimentación es clave si hacemos ejercicio. Y para que lo impacte positivamente, ésta debe realizarse antes, durante y después del mismo, de acuerdo al régimen que estemos siguiendo y a nuestras propias características. No es lo mismo que estés entrenando para bajar de peso, o para subir masa, o para ganar potencia o para desarrollar resistencia. Cada caso es único, así que no se pueden generalizar los métodos de alimentación. 
Sin embargo, hay dos cosas claves que debes tener en cuenta. La primera es que no es lo mismo alimentarse que comer. Alimentarse es seleccionar estratégicamente todo aquello que va a nutrirme para cumplir mi objetivo físico, una vez que tenga claro cuál es. Comer es el acto de engullir alimentos indiscriminadamente o por puro placer. 
Lo segundo es que debes alimentarte de tal forma que tengas energía suficiente para poder cubrir tu periodo de entrenamiento, para recuperarte adecuadamente y para que todas tus funciones corporales se desarrollen con normalidad. 

La palabra clave es el glucógeno, es decir las reservas de glucosa o azúcar que tu cuerpo almacena tanto en tu hígado como en tus músculos. 
La razón por la que almacenamos glucosa es para cubrir todas nuestras necesidades metabólicas y evitar que decaigamos ante cada esfuerzo. 
La glucosa en todas sus formas (sacarosa, lactosa, fructosa) es un carbohidrato, es decir, una fuente natural de energía que el cuerpo humano consume para la realización de todas sus actividades, especialmente el ejercicio. 
El truco consiste en que esas reservas de glucógeno sean constantes, y eso se logra mediante una alimentación balanceada. 
Pero como no todos los organismos tienen las mismas necesidades, primero tenemos que saber cuáles son tus condiciones preexistentes al entrenamiento para saber qué alimentos debes consumir con tal de mantener tus reservas de glucógeno:
 - Si estás bajando o manteniendo tu peso, se debe forzar a que el cuerpo vaya consumiendo sus propias reservas de glucógeno y reponerlas principalmente después de entrenar. 
- Si estás en un plan de incremento de masa o si tienes un entrenamiento de resistencia, debes observar el suministro constante de glucosa en tu cuerpo. 

¿Qué alimentos consumir? | Para comenzar, la literatura disponible recomienda que se consuman alimentos naturales, integrales, no refinados. 
La razón es simple: cuanto más natural, mejor disponibilidad de carbohidratos; por ende, reposición eficiente del glucógeno.
También esas fuentes sugieren que si quieres tener buen rendimiento antes de entrenar, no consumas grasa. Los alimentos que se recomiendan consumir son: miel y jalea real (o mermelada natural), granos integrales y sus harinas sin refinar, leche y yogur, avena, jugos de frutas (cítricos y plátano), papas y menestras. 
Si fuera el caso, puedes conseguir reservas extra en ciertos suplementos, pero se sugiere que eso lo determine un médico internista en interconsulta con un endocrinólogo y un nutricionista. Independientemente de tu plan de entrenamiento, siempre se recomienda que al acabar una sesión del mismo, de inmediato consumas alguno de los productos arriba mencionados. ¡No todos! Puedes combinar dos o tres, de tal modo que tengas variedad. 
Si puedes cuadrar tu sesión de entrenamiento antes de una comida importante (desayuno, almuerzo o cena) sería mucho mejor. Así matas dos pájaros de un tiro: repones tus reservas de glucógeno y cumples con tu plan regular de nutrición. 
Las bebidas rehidratantes para deportistas también son de mucha ayuda, pero recuerda que solo debes tomarlas luego de un esfuerzo físico intenso, especialmente si has perdido mucho líquido. 
De todos modos, no olvides estar en hidratación constante.
Sobre otras comidas que apoyen la acumulación de reservas de glucógeno, te pedimos revisar nuestras dietas sugeridas para perder peso o aumentar masa muscular o mantener la masa ya conseguida.

Post-producido por Sheyla Benavente.








martes, 1 de agosto de 2017

Cómo hacer el gol perfecto

7 consejos de Pedro Bautista, uno de los mayores anotadores en la segunda división, que nunca te fallarán.
Por ChulucanasGym
Fotos por Roberto Saavedra / La República.

Pedro Bautista es el futbolista más admirado y seguido por ser uno de los mayores goleadores de la temporada 2017 en la segunda división peruana. Pero, ¿cómo lo hace? No se trata solo de tener buenos reflejos musculares en las piernas, además de tenerlas desarrolladas. Hay más factores en juego.

Por eso, buscamos a este delantero limeño del Club Defensor La Bocana de Parachique (Sechura, Piura), que acaba de cumplir 30 años de edad, que mide 177 cm de estatura y pesa 74 kg, y quien recientemente ha fichado por el equipo de primera división Unión Comercio de Nueva Cajamarca, San Martín, para que nos comparta sus secretos deportivos y nos aconseje al respecto. ¿Listo? Toma nota y aplícalo en tu vida.

1. Disfruta los entrenamientos:
Es cierto que cuando Pedro se está preparando para su próximo partido, hay una serie de progresos y metas que deben lograrse y tienen que lograrse; pero si crea un ambiente tenso, o agresivo, lo más probable es que sienta al entrenamiento como un deber incómodo, y no como un deber agradable.

"Es importante trabajar con alegría", afirma. "Así las cosas salen mejor".

en ese sentido, Pedro nunca olvida que la camaradería en un deporte colectivo, como el fútbol, es crucial si quiere conseguir los mejores resultados. "Me divierto con mis compañeros en el día-a-día, tratando de ser una familia", dice.



2. Cúidate en lo personal:
Lo que todo deportista demuestra en público tiene mucho que ver con las decisiones que toma en privado, y para Pedro Bautista parten de dos decisiones clave: "comer sano y dormir a mis horas".

Sobre lo primero, él siempre vigila que su dieta esté adecuadamente balanceada de acuerdo a la actividad deportiva que realiza, o a aquéllo que necesite corregir para alcanzar la excelencia.

Lo segundo es algo que la gente descuida a menudo. Dormir todas las horas que necesitas dormir repone energía y va activando mecanismos para que tu cuerpo asimile lo que comes y lo que entrenas. Si trasnochas, no esperes resultados óptimos. Recuerda que se recomiendan de ocho a diez horas de sueño profundo para restablecerte y alistarte para la próxima jornada.



3. Piensa en la persona que más amas:
Parece un vano consejo romántico, pero resulta que sí funciona, y funciona mejor que cualquier reconstituyente.  Pensar e inspirarte en la persona que más quieres, o amas, activa un conjunto de hormonas en tu cuerpo, como las serotoninas, que siempre te mantendrán de buen humor y además altamente inspirado para dar lo mejor de ti cuando entrenas o cuando sales a jugar en la cancha, o concursar en el podio, o demostrar de qué estás hecho.

Es mejor concentrarse en los afectos que siempre serán permanentes, no pasajeros.  En el caso de Pedro, ese cariño que lo inspira es el de su propio hijo: ""la motivación más grande es mi bebé y es lo que me lleva a ser cada día mejor profesional".

Y recuerda: siempre hay alguien que te quiere y te quiere bien. Date el tiempo para descubrir a esa persona, disfrutar, aprender a compartir la calidad de cada momento, y convertir esa energía en tu propia motivación.

4. No te creas perfecto:
Un pecado en el que solemos caer todos es la soberbia; más si eres deportista, y mucho más si eres un deportista exitoso.

Ojo que una cosa es tener autoestima y otra es vanagloriarse. La primera siempre se manifiesta en que tengo bien claro el concepto sobre mí al margen de lo que el resto cree sobre mí; lo segundo siempre consiste en exagerar mis cualidades positivas al punto que no tengo la humildad de reconocer que también tengo mi lado malo o pésimo (que de todos modos lo tengo).

"Uno nunca termina de aprender en la vida y siempre estoy presto a aprender en el día-a-día de mis compañeros y de los profes", repite Pedro.

Siempre recuerda que el equilibrio en la vida es importante, especialmente cuando se trata de autocalificarte y autoexigirte.



5. Hacer un gol es un pase a la net:
Este consejo es una creación 100% original de Pedro, y consiste en imaginar que la red del arco es otro de tus compañeros de equipo a quien tienes que darle un pase sí o sí.

Pedro dice que lo usa como una automotivación psicológica y siempre le funciona para marcar una anotación (¿mencionamos que es uno de los mejores goleadores de su liga?). "Pensando así me saco la presión cuando quedo de cara al arco", nos confía. "Es más fácil todo ".

Por supuesto, pobre del guardameta rival... pero, así es el fútbol, ¿no?

6. Quédate a definir tu cuerpo después de la sesión de entrenamiento:
Si eres un deportista de alto rendimiento y tu desarrollo físico parece estar en toda su capacidad, recuerda siempre que no todo es perfecto porque los seres humanos no somos totalmente perfectos. Pedro lo sabe muy bien: "Trato de fortalecer [mi cuerpo] dándole un 'plus', y reforzar lo que me falta".

Así que una vez que termine tu sesión de entrenamiento usual, no dejes de dedicarle unos minutos adicionales a verificar y corregir esas partes o ese rendimiento que esté por debajo de lo esperado.

Claro está, tampoco caigas en la vigorexia. Conversa con tu entrenador o instructor al respecto y definan qué hacer para corregir y mejorar allí donde realmente se necesita.

7. Vive feliz haciendo lo que te gusta:
Sí, parece un mantra, y de hecho lo es: nadie alcanza la excelencia en su campo... ¡si le disgusta hacer lo que hace! O sea, imagina hacer las cosas que no te gustan hacer. ¿No sería una especie de suicidio largo y lento?



"soy muy feliz porque trabajo en lo que me gusta, que es jugar fútbol", recuerda Pedro.  "Todas las personas que hacen lo que les gusta tienen un buen rendimiento en lo que hacen", añade.

Recuerda que no es lo mismo cumplir con un deber que te incomoda que cumplir con un deber que te agrada y te satisface. Nadie te dirá cómo marcar la diferencia si es que tú mismo no te conoces, no te exiges, no te pruebas y no eres consciente del talento que tienes.

¿Y cuándo es el mejor momento para comenzar? Pues, ¡ahora mismo!

sábado, 1 de abril de 2023

¿Por qué debo tomar un sauna?

Cuando un simple duchazo con jabón no es suficiente, este procedimiento permite purificarte desde dentro.

 


El o la sauna, también conocido como baño sauna, es someter al cuerpo a altas temperaturas para que los poros de la piel se abran, se sude mucho más y se eliminen impurezas y toxinas de una forma complementaria al baño diario con agua y jabón.

 

No es una moda reciente. Investigaciones arqueológicas han encontrado que ya se venía practicando en Escandinavia desde hace 7000 años, mucho antes que los gimnasios clásicos. Ni qué hablar de los romanos imperiales para quienes la terma no solo era un sitio de salud física sino de encuentro social.

 

Si eres fisicoculturista o atleta, tomar un sauna debería ser parte de tu rutina semanal porque necesitas purificar tu piel a profundidad, necesitas un espacio de relajación personal y porque estimula la buena circulación. Y recuerda que, aunque hagas entrenamiento anaeróbico, una buena irrigación sanguínea favorece el desarrollo y mantenimiento de los músculos.

 


¿Cómo debo tomar un sauna?

Es recomendable programar una a dos visitas semanales al sauna. La técnica se basa en someter al cuerpo a cambios controlados de temperatura corporal para estimular la sudoración.

 

  1. Debes tomar una ducha fría, frotando la piel con jabón, comenzando por los pies y subiendo a la cabeza.
  2. entra al baño y permanece por lapsos de 15 a 20 minutos si eres principiante, y 30 a 45 minutos si ya tienes experiencia.
  3. Vuelve a tomar una ducha fría de 5 minutos comenzando por los pies y subiendo a la cabeza (también te puedes sumergir en una piscina o tina con agua fría).
  4. Repite todo el procedimiento una o dos veces más.
  5. Descansa acostado unos 15 minutos en un ambiente tranquilo y con poca luz.

 

Si eres principiante, con un ciclo de enfriamiento-calentamiento-enfriamiento, estás perfecto hasta que te atemperes para repetirlo, pero en una siguiente sesión.

 

¿Vapor o seco? Lo importante es que sudes. Sin embargo, podrías iniciar el primer ciclo con un baño de vapor y al siguiente entrar al baño seco. O en una sesión hacer seco, y vapor a la siguiente. Cada servicio de sauna debería tener un especialista que te indique incluso dónde debes ubicarte para gozar mejor de los beneficios.

 

Ah. Toma el baño sauna totalmente desnudo (si las reglas del lugar lo permiten). Si te cubres, tu cuerpo no sudará parejo, y la idea es que todo lo malo que tus poros retienen, se libere con suma facilidad. Es cierto que puedes sentir vergüenza, pero piensa que esto lo haces por salud, no necesariamente por vanidad. Aunque también es válido.

 


¿en qué casos no debo tomar un sauna?

  • Nunca tomes un baño sauna apenas termines de entrenar. Date un tiempo de descanso de, al menos, 15 minutos, e inicia el ciclo de enfriamiento. Si obvias este paso, puede que te desconpenses porque tu cuerpo ha sido sometido a agotamiento y el calor puede terminar por extenuarte.
  • Tampoco tomes un baño sauna apenas termines de comer. Espera unas 4 horas. No entres al sauna con el cuerpo sin glucosa: come algo que aumente ligeramente tu azúcar para evitar la descompensación debido al sudor.
  • Si sufres del corazón o los riñones, mejor consulta primero a un médico. Igualmente si tu piel sufre de irritación o tiene infecciones por bacterias o virus, es preferible que un médico tte indique si el sauna te hace bien o mal.
  • Al terminar la sesión de sauna, rehidrátate con agua o jugos de frutas. Nunca tomes bebidas alcohólicas porque si ya sales deshidratado, el alcohol terminará por deshidratarte más.

 

Por último: temazcal, hammam, onsen. ¿Cuál es mejor? En realidad todos funcionan bajo el mismo principio, solo que las formas de operación y los lugares donde se hallan más difundidos son diferentes; pero en esencia, todos consiguen el mismo exacto beneficio. ¿

 

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