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jueves, 17 de noviembre de 2022

“Me incomoda cuando me lo quedan viendo”

Qué puedes hacer cuando esas partes de tu cuerpo mejor desarrolladas parecen llamar la atención del resto.

 

    


Percy (41) trabaja por turnos en la recepción de una oficina pública. El uniforme le entalla perfecto y más de una persona le ha preguntado si hace ejercicio; Percy responde que sí. Pero, a su juicio, también ha notado que varias personas, independientemente del sexo, se quedan mirándole el trasero.

 

“El uniforme es de tela delgada”, relata; “entonces, cuando me pongo de pie, siento que la gente se queda mirándome las nalgas”. Es cuando lo invade una sensación confusa: “Por un lado, se siente bien cuando la gente se queda mirando… pero a veces, sientes como que las miradas quieren desnudarte”.

 

Entre sus posibilidades, Percy ha considerado disminuir su masa muscular a base de ejercicio; esto es, hacer más cardio que potencia, o más aeróbico que anaeróbico, si lo decimos de otro modo. Eso podría ser una opción; pero, ¿es la adecuada?

 

    


Si tener mucha masa muscular es un riesgo para tu salud física, sí, deberías considerarlo. Pero, ¿y si la razón no está en el plano físico? ¿Qué puedes hacer? Aquí algunos consejos prácticos:

 

  1. No olvides aquéllo que te motivó: Lo primero que debes recordar es la razón por la que te metiste a entrenar. ¿Sientes la misma convicción que el primer día? ¿Ha aumentado o ha disminuido? Si ese entusiasmo se mantiene intacto o se ha incrementado, valdría la pena que te lo recuerdes todos los días al levantarte. Pero, si hubiera decrecido, siéntate a hablar a solas con tu entrenador para revisar qué está pasando y definir qué hacer en adelante.
  2. Usa tu lenguaje corporal con inteligencia: Asume que la gente va a ver mientras tenga ojos y tú no puedes hacer nada por evitarlo. Incluso puede opinar al respecto, y tampoco puedes prohibírselo, siempre que no se convierta en acoso. Sin embargo, si detectas que alguien se queda viendo esa parte de tu cuerpo que se ha desarrollado más, no actúes agresivamente. Dirígele una mirada y una sonrisa amigables, como si fuese un saludo. La persona advertirá que ya te diste cuenta y preferirá mirar hacia otro lado.
  3. Si todo eso es tuyo, ponle orgullo: Para que nadie te avergüence con tu cuerpo, comienza por no avergonzarte de tu cuerpo tú mismo. Tómate un tiempo a solas para contemplarlo y reflexionar que esas formas que llaman la atención son fruto de tu esfuerzo (y quizás tu genética), por lo tanto asúmelos como logros o ventajas competitivas. Cuando aprecias tu cuerpo de manera positiva, puedes andar con mayor seguridad y actitud, y eso la gente lo notará de inmediato. Te seguirán viendo, pero ya no te sentirás abrumado por la forma cómo te  miren.
  4. No lo hagas si es por vergüenza: Comprar ropa ancha solo es una opción si es que eso le da comodidad a tu cuerpo, pero si lo haces para evadir al problema, te va a incrementar el complejo porque, aunque cubras bien esa parte que destaca, siempre estarás con la idea de que la siguen viendo de todas maneras.
  5. Cambia de círculo social: Comienza a hacer amistades que te aprecien por tus talentos más allá de la forma de tu cuerpo, o de esa parte de tu cuerpo que destaca e incomoda. O, que te aprecien como un conjunto y que te ayuden a convertir lo incómodo en algo natural. Por supuesto, eso demandará que esas amistades tengan mucha apertura de criterio, sin contar la suficiente madurez psicológica; pero considera que si te relacionas con gente que siempre te está repitiendo lo mismo y en el mismo tono, tarde o temprano creerás que ess la única forma de ver al mundo… y a tu cuerpo. Salir de las zonas cómodas es lo que caracteriza a un ganador.

 

    


¿te sirven estos consejos? ¿Tienes otras inquietudes? Escríbenos a nuestra cuenta de Twitter o a nuestro correo electrónico: chulucanasgym@gmail.com


viernes, 5 de noviembre de 2021

Importancia de la mentoría y el legado en el fisicoculturismo


El fisicoculturismo se ha mantenido vivo como tal desde que se comenzó a difundir y promover en Europa en la segunda mitad del siglo XIX y en los Estados Unidos a inicios del siglo XX, y desde ambos centros sociales y culturales hacia todo el mundo. En la actualidad, es muy raro el rincón del planeta donde no se practique, especialmente si hablamos de naciones con una alta vocación deportiva como Brasil, aquí en América Latina.

 

No solo se ha tratado de abrir más gimnasios. El gimnasio es, en todo caso, el espacio ideal para que la tradición  se mantenga siempre viva; pero la Historia nos cuenta que desde Lacedemonia, antigua Grecia, en el siglo XVIIII a.C., hasta Esse, actual Alemania, en 1852, y desde ahí a nuestros días, la importancia de esta institución para el aprendizaje y el desarrollo de la cultura física no ha decaído. Todo lo contrario.

 

Consideremos esta primera idea: no es la instalación lo que hace perdurable al fisicoculturismo. Los primeros gimnasios eran grandes terrenos al aire libre  delimitados con muros, donde los atletas entrenaban completamente desnudos; hoy, aunque la idea podría sonar muy exótica de rescatar, lo que ttenemos son edificios que conservan el mismo concepto de aquellos grandes terrenos pero bajo techo (la mayor parte) y con las comodidades de la arquitectura moderna.

 

Obviamente, la mayoría ya no entrenamos desnudos sino que incluso a la hora de nuestra rutina, inevitablemente terminamos sucumbiendo al mercadeo de las grandes marcas deportivas. Recordemos que también podemos entrenar al aire libre y podríamos conseguir el mismo efecto si lo hacemos correctamente.

 

Entonces, una segunda idea que deberíamos considerar es que el gimnasio, antes que el espacio físico, se trata de una institución con 38 siglos de existencia, y en tanto creación humana, es sin duda la presencia de personas que entrenan e inspiran a otras para seguir entrenando y consiguiendo nuevas metas.

 


¿Cuánto influye nuestro ejemplo en la motivación que nuevos fisicoculturistas y atletas tienen para iniciar sus propias carreras deportivas, o al menos un estilo de vida saludable? La verdad que influye mucho, si no, piensa en quién o quiénes te inspiraron a ti para asistir aquel primer día y continuar persistiendo hasta lograr tus primeros resultados y luego tus logros actuales.

 

Esos modelos que nos inspiran, los conozcamos en persona o no, en pedagogía se les llama mentores, las personas que forman en nuestras cabezas aquello que deseamos o queremos ser. Tenemos mentores para todas las cosas: nuestra profesión, nuestra forma de vestir, nuestros ccriterios para elegir pareja o amistades, en fin… piensa en tu vida actual y entenderás que alguien te inspiró a ser quien eres y hay alguien que te está inspirando a ser alguien más.

 

es probable que no nos propongamos ser mentor de nadie, y estamos en nuestro derecho, pero igual somos un ejemplo y alguien se va a ver en nosotros para seguir entrenando, o dejar de hacerlo. Y a medida que avancen los años, ese a quien hemos inspirado va a inspirar a otra nueva generación, y así sucesivamente.

 

Pero si eres consciente de cuánto tu ejemplo puede influir en la vida de otra persona o de otras personas y deseas tomar control de la situación, sí sería bueno que tengas en mente un plan o metodología que le permita a quien o a quienes inspiras que aprendan el fisicoculturismo de modo progresivo y secuencial, que lo aprecien de manera positiva, y que valoren sus primeros logros como una creación propia que pueden ir mejorando.

 

De este modo, vas construyendo un legado o herencia de conocimientos y actitudes en torno al fisicoculturismo, cuyo propósito debe ser la mejora de las formas de entrenamiento, el incremento de la calidad de vida, la autovaloración afirmativa y positiva, y el anhelo de que quienes vienen detrás evolucionen la cultura física para su beneficio y el de quienes vendrán tras ellos. En este sentido, la mentoría y el legado harán del fisicoculturismo una actividad sostenible en tiempo y espacio.

 


No eres un sustituto

Esto implica que te eduques, que te prepares para que cuando ese nuevo fisicoculturista o atleta se te acerque, tengas respuestas verdaderas, precisas e inspiradoras. No es que te vas a convertir en su entrenador físico, pero podrías complementar favorablemente el trabajo de estos profesionales de tal forma que esa persona tenga ganas de regresar a ejercitarse al día siguiente, y la semana siguiente, y el mes siguiente, y el año siguiente.

 

Sería interesante si esas estrategias de mentoría y legado se coordinan precisamente con el entrenador físico para que haya unidad en los mensajes y en la calidad de los ejemplos. Además, esto, más allá de cuánto peso levantas, puede convertirse en una oportunidad natural para forjar relaciones sociales constructivas que formen una comunidad con la que siempre se pueda contar.

 

Prepárate y cuéntanos tu experiencia, o intercambiemos consejos: conversemos en nuestras cuentas de Facebook o Twitter o también en nuestro correo, chulucanasgym@gmail.com

A continuación te enlazamos a la experiencia que se está desarrollando en Callao, Perú.

El modelo presentado en esta entrada es José Escobar. 

miércoles, 1 de abril de 2020

El entrenador en los tiempos de pandemia

Cuando el gobierno peruano ordenó que toda la población del país (alrededor de 30 millones de personas) debía entrar en cuarentena obligatoria para evitar contagios por Covid-19, la nueva cepa de coronavirus, al fisicoculturista y campeón nacional José el Churre Escobar se le ocurrió que una forma de entrar en contacto con los alumnos de su gimnasio, el Churretec, ubicado en San Miguel, Lima, era mediante Facebook Live.


Todas las noches a las 19:15 hora peruana (2:15 en la Comunidad Europea), José muestra una clase completa con alguna de sus rutinas de potencia. Y si alguien no llega a ver el video en vivo, el archivo queda disponible para analizarlo o descargarlo en otro momento. Y como Facebook permite los comentarios, la gente puede usar esta función para preguntar si tiene dudas.





No es el único entrenador que ha descubierto la ventaja de esta red social para dirigirse a sus alumnos y a quienes aspiran a serlo. En Paita, Piura, Félix Oviedo (a quien conocimos por su iniciativa de hacer aeróbicos en una playa local) ya lo venía usando como herramienta de promoción para su gimnasio, el PerfectBody, con una buena acogida no solo por su gente alrededor sino la que ni siquiera vive en su ciudad.





Por lo menos en Perú, las autoridades han señalado a las discotecas y los gimnasios como los lugares donde los contagios parecen haberse concentrado. Explicaron que debido a la aglomeración de público en ambos espacios, especialmente jóvenes quienes manifestaron no tener síntoma alguno del Covid-19 se fueron infectando unos a otros, y al llevarlo a su casa terminaron infectando a toda su familia o a sus compañeros en el centro de trabajo.


Si las autoridades de tu país o tu región han explicado la infección comunitaria de este tipo de virus de la misma manera, es obvio suponer que cuando acabe la cuarentena, los gimnasios serán uno de los espacios públicos que estarán sujetos a mayores controles. Si tú trabajas allí, o más aún si eres propietario, podrías enfrentarte a una clausura si es que no sigues las normas locales al pie de la letra. Por lo menos, la inmediata podría ser que las  máquinas estén alejadas entre uno a dos metros una de otra, o que quizás la clase de aeróbicos exija tener la misma distancia o superior. Habrá que esperar la norma para actuar.


En todo caso, tus tareas son básicamente dos: cumplir la norma y reinventarte. En el primer caso, es obvio que si te exigen la lejanía física, tendrás que sacrificar concurrencia por sanidad, quizás ser más estricto en los turnos, quizás experimentar pérdidas económicas mientras te reposicionas en el mercado o hasta que la medida se cancele.


Hazte interesante
Tu camino debería ser el reposicionamiento, todo un plan de innovación en el modelo de tu negocio no solo como establecimiento sino como profesional en cultura física. El ejemplo de Félix y el Churre es una alternativa que podrías considerar.


“Pero nadie va a pagarme por hacer un Live”, comenta un instructor en Villa María del Triunfo, Lima. ¡Correcto! Y lo mismo pasa con los titulares en un puesto de periódicos: la gente se acerca a leerlos y no paga por eso, pero si el contenido le resulta interesante, ten por seguro que sí lo comprará. ¡Bingo! Lo mismo tienes que hacer tú: presentar algo interesante, que llame la atención, que a la gente le deje la sensación de querer más. Ponte creativo.


Poco en público, todo en privado
Quizás no tengas que mostrar una clase completa. ¿Qué tal transmitir en vivo unos 15 a 20 minutos? Cuando el tiempo gratis se cumpla, podrías decirle a tu audiencia algo amable como “gracias por acompañarme, si quieres conocer más de esta rutina, escríbeme o llámame”. Y aquí puedes iniciar un negocio como entrenador personal o de pequeños grupos, sea en la casa de tu cliente o en tu mismo gimnasio.


Como sabes, esta modalidad se ha convertido en un negocio rentable, pero, ojo, la gente tenderá a contratar a un profesional que no solo le diga qué ejercicio le toca, cuántas series y cuántas repeticiones. La gente querrá aprovecharte al máximo en cada sesión, así que si tienes una certificación (real) sobre nutrición, masajes, consejería, o hasta otras disciplinas como la yoga o la meditación, tienes más opciones de mercado.


Vende una experiencia completa
Apostamos que sabes cocinar. ¿Qué tal si tras la rutina te apoderas de la cocina, y preparas algo nutritivo, o enseñas a tu alumno a que aprenda a prepararlo? Y si no sabes cocinar, ¿por qué no te alías a un negocio de restauración que pueda proporcionarle a tu alumnado un menú basado en alimentación saludable?  Tú podrías ofrecer el servicio completo y ganar una comisión por recomendar tal o cual restaurante. Sí, en esta época, las alianzas permitirán la sobrevivencia de los emprendimientos.


Y si el gimnasio resulta teniendo un espacio físico muy pequeño, ¿por qué no pensar en un servicio de paseos a sitios abiertos como el campo, las montañas o la playa donde sirvas como guía, compartas experiencias de conexión con la naturaleza, y desafíes a tu grupo para hacer una rutina usando el relieve o el agua?Igual, éste podría ser un emprendimiento bien interesante, y que además le deje a tu alumno una experiencia completa que comparta por las redes sociales… y eso te conviene como emprendedor.


Más público, más planificado
Como te lo hemos aconsejado cuando hablábamos de formar una actitud positiva o saber atraer a un auspiciador, te reiteramos que no te concentres únicamente en las redes sociales como herramientas de promoción para ti o tu gimnasio. Trata de atraer la atención de los medios de comunicación planteándoles propuestas interesantes como dar consejos de entrenamiento o nutrición, quizás escribir una columna sobre el ttema, hacer una sesión de fotos (como las que José Escobar nos proporcionó para este artículo). No esperes ganar dinero por eso, en todo caso míralo como publicidad a tu favor (asegúrate que tu nombre esté en un lugar visible cuando se publique el material).


Como te dijimos, la consigna en estos tiempos es ponerse creativos sin romper las reglas; al contrario, mas bien se trata de incorporar las reglas para que te conviertas en innovador. ¿Y cuánto dinero necesitas? Primero, habría que bosquejar tu idea para ver cuántos recursos necesitas. Teniendo esto claro, lo siguiente es listar lo que tienes y lo que te falta. El truco consiste en optimizar lo que ya tienes para rentabilizarlo y conseguirlo que te falta, pero debes planificar. Si no haces este paso, avanzarás a ciegas.


Y como siempre, tras leer esto, nos encantará conocer qué ideas se te vienen a la mente y, por qué no, darles un espacio aquí. Recuerda que nos hallas en nuestra cuenta de Twitter y en chulucanasgym@gmail.com

jueves, 30 de agosto de 2018

¡Gracias! Un deportista no solo debe ser bueno en su disciplina; también debe formar una actitud positiva.


Por ChulucanasGym
Modelo y fotografías por Ronald Benites.

Uno de los problemas que enfrentan muchos y muchas deportistas es el anonimato, sea porque no tienen clara una estrategia de imagen y marca personal, sea porque no consiguen atraer la atención de los medios masivos. Y cuando no existes públicamente, ¿quién estará pendiente de las cosas que haces y consigues?

Si estás en ese grupo, tus alternativas son desanimarte o seguir luchando. Si optas por lo segundo, puedes hacerlo desde el resentimiento -actitud que la mayoría equivocadamente adopta-, o puedes hacerlo desde el propio entusiasmo, desde la convicción de que estás superando tus propios límites y que puedes romper marcas.

¿Cuánto tiene que ver todo ésto en un o una atleta? Tiene mucho que ver, porque en la medida cómo vayas educando y desplegando tu actitud, en esa medida sabrás asumir tus resultados e imponerte nuevos retos. Si te mantienes siempre positivo, las victorias y las derrotas te significarán aprendizajes; si, en cambio, tiendes a ser negativo, todo te generará ansiedad y vivirás en un estado constante de frustración.

Por supuesto que tu entorno tiene mucho que ver en la formación de una actitud positiva o negativa, y en ese sentido, debes tener la inteligencia suficiente para darte cuenta cuándo te impulsa y cuándo te hace daño. Dependiendo de la respuesta, debes tener la valentía para dar el paso siguiente, o mantenerte donde estás.

A continuación, algunos consejos que puedes aplicar para ir creando actitud positiva, basados en la experiencia de mucha gente que, como tú, vive con y gracias al deporte, y puede superarse a través de él.

Nada te cuesta ser amable
Dicen que las dos expresiones que abren puertas son "por favor" y "gracias" (no son "jale" ni "empuje"), y ésta es la clave de todo tu éxito: el respeto. En la medida en que tú tratas bien a las personas, las personas te tratarán bien a ti... o al menos la mayoría. 

La amabilidad es la capacidad que tienes de llevar tu vida de buenas maneras, con afecto, haciéndote merecedor o merecedora del cariño del resto. Aunque ser amable se recuerda del mismo modo que ser grosero, la amabilidad predispone favorablemente a las personas para que te escuchen y te ayuden en lo que necesites. Incluso si la persona no tiene bajo su control la capacidad de poder resolver tus problemas, ten por seguro que tu buen trato podría comprometerla para permitirte encontrar una respuesta, una solución, o simplemente para que te haga ese favor que necesitas de la mejor manera posible.

Ser amable también atrae a las personas y les genera interés en ti. Y como deportista, una de las cosas que más debe enfocarte es el respaldo sea por simple aliento, o sea para conseguir diferentes cosas  algo complejas, como un auspicio. También te permite tener ciertas concesiones en los servicios que sueles utilizar. Un o una deportista siempre causa admiración, pero un o una deportista amables siempre serán las personas a las que todo el mundo querrá apoyar en lo que pueda.

Y como siempre, hazlo porque te nace. La gente suele darse cuenta, tarde o temprano, cuando tu actitud es real o cuando solo es un disfraz.



Humilde, pero no tímido
La humildad es el reconocimiento propio de todo lo capaz que eres sin creerte más o menos importante que el resto. Simplemente se trata de cuán grande puedes llegar a ser, y que te ha costado trabajo ir consiguiendo, sin que éso te haga altanero, despectivo o soberbio, que sería su peor extremo opuesto.

El otro extremo negativo de la humildad es la timidez, la sensación que tienes de no merecer lo que has conseguido o el reconocimiento que te dan, y que nace de tu propia inseguridad. Y ésta es la palabra clave de todo este consejo.

Si brillas con tu propia luz (no prestada, no robada), no tengas miedo de que el resto se dé cuenta; simplemente brilla. No cometas el error de apagar ese brillo porque te arrepentirás a la larga, o alimentarás un recelo tonto contra el resto por no darte tal o cual espacio u oportunidad.

El truco está primero en que aprendas a quererte con lo bueno y lo malo que tienes, a reconocer que puedes mejorar lo bueno y corregir lo malo, y sentir orgullo (no soberbia) por cada meta que vas logrando.

¿Recuerdas lo de decir "gracias"? Si te lo reconocen, agradécelo, no te desconcentres de ti mismo y persigue tu próxima meta. Y cuando la obtengas, repite la operación. Y este consejo también aplica para las redes sociales. No importa si tienes muchos o pocos seguidores (lo que es relativo), decirles qué vas logrando y agradecer cuando la gente te lo aprecia, te alimenta el alma y te prepara el cuerpo para ir adelante con mayor gusto.

Y si la gente no te lo reconoce, tómatelo con calma, analiza si se trata de una crítica dura o de simple envidia. En cualquier caso, no dejes que éso te desanime; conviértelo en combustible para continuar hacia el infinito y más allá.

Tu privacidad tiene límites
Toda persona que destaca en cualquier campo de interés público, incluyendo el deportivo, podría generar inquietud y curiosidad. Es natural y hasta es legítimo. La pregunta es hasta dónde pueden llegar esa inquietud y esa curiosidad. Respuesta: hasta donde tú lo permitas.

Establece círculos de acceso a tu vida y otorga a las personas un privilegio de acceso según el grado de confianza que vayas desarrollando con ellas: lo íntimo, que solo te importa a ti; lo privado, que usualmente tiene que ver con tu entorno más cercano; lo público, que puede ser conocido por el resto.

Nunca cometas el error que un círculo invada al otro, porque cuando pierdes el control de los accesos, ni tú mismo te darás cuenta qué corresponde a quién, y en qué momento. sí, así de confuso terminarás.

No des tu confianza total a las personas que se te acercan. en cierto modo, primero estúdialas con cuidado, de ser posible pide referencias confiables a personas que te han demostrado una visión más objetiva, y anda despacio en esos terrenos. Lo mismo aplica para las redes sociales.

Tu entorno no debe ser tóxico
Hablando de la gente que te rodea, un error que solemos cometer es interactuar con personas que nos alimentan tanto el ego que, cuando nos encontramos con personas más juiciosas, creemos que nos están agrediendo. Al otro extremo, tenemos las personas que parecen que nos dan un libro de Aritmética o Álgebra: problemas tras problemas.

Ten la claridad suficiente para detectar cuando tus entornos comienzan a hacerse tóxicos, venenosos, contaminantes. Y cuando las cosas no sean claras para ti, ten el coraje de pedirle a alguien confiable (no de esos entornos) que te ayude a ver la situación, no a que resuelva el problema por ti.

Lo saludable en estos casos es abandonar los entornos tóxicos y migrar a otros en los que puedas crecer en forma equilibrada. Será difícil, pero recuerda que te hiciste para remontar lo difícil, así que tiene que ver más con valor para tomar una decisión radical.

Ésto no solo aplica a las personas sino también a los espacios. Si puedes dejarlos de lado, sería lo más recomendable; si no, adecuarlos de tal manera que, al menos, te provean un lugar tranquilo donde puedas descansar. Igual con tus redes sociales.



Las metas toman tiempo
Todo el mundo te lo repite, pero también es cierto que todo el mundo busca la manera de que ésto se abrevie lo más posible, y ahí está el error. En el esfuerzo de hacerlo todo más inmediato, mucha gente termina quemando etapas y causándose un daño a largo plazo que puede terminar, incluso, con su propia vida.


Acostúmbrate a dar un paso a la vez y a pararte firme cuando lo consigas; entonces, da el siguiente. Aunque la tentación de saltar está presente todo el tiempo, y aunque lo puedas, es mejor seguir paso a paso.

Obviamente que esto significa invertir tiempo más que todo, pero la virtud de todo y toda deportista es la perseverancia, enfocarse en algo hasta conseguirlo. Repasa lo que pusimos sobre ser humilde líneas arriba, por si acaso.

Aquí también es bueno recordar el poder del No, una vez que se compruebe que, efectivamente, la idea o propuesta planteada no es la mejor. Sí, tendrás que desarrollar tu capacidad de analizar las cosas con cabeza fría. Tampoco se consigue de un momento a otro, y puede que te equivoques al inicio. Hazlo, porque de los errores también se aprende, o mejor dicho, especialmente de los errores se aprende.

Diversifícate
Si escuchaste que alguien te aconsejó (especialmente papá o mamá) que tengas en mente algo además del deporte, hazle caso. Recuerda que, incluso si te dedicas exclusivamente a él, el deporte tiene una vida limitada dentro de toda tu vida, ¿y qué harás cuando llegue ese momento?

Varios y varias deportistas poseen una o más profesiones adicionales, que ejercen de manera paralela o una vez que su ciclo ha finalizado. Incluso si has pensado poner tu propia academia, gimnasio o escuela de entrenamiento, ¿no crees que sería útil llevar algún curso de Administración o Contabilidad?

Es recomendable que te profesionalices en el deporte que practicas, y actualmente muchas federaciones a nivel mundial ofrecen cursos y certificaciones oficiales que te dan más peso... profesional, es decir. Además, no es mala idea aliarse con alguna universidad o instituto para crear cursos de extensión que apunten al mismo propósito.

Ahora bien, si tus opciones están fuera del campo deportivo, prepárate para ellas, de tal forma que si las tienes que asumir, lo hagas con la competencia requerida. Ojo que poner en tu hoja de vida que eres deportista calificado, aumenta puntos. Te lo aseguramos.



Cuerpo sano en mente sana
Sí, sabemos que la máxima es al revés, pero en la formación de tu actitud también aplica esta variante. Y es que no solo se trata de que consigas un físico espectacular, sino que éso vaya a la par con saber manejar tus emociones, ir resolviendo adecuadamente tus problemas, aprender a relacionarte positivamente con las personas, y -por qué no- liberarte de prejuicios (ideas anticipadas) y estereotipos (etiquetar a la gente sin conocerla).

Gran parte de tu desempeño físico depende de cuán preparada tengas tu mente. Cuando una de ellas se desequilibra, te desequilibra todo.

Tu trabajo mental no solo pasa por recibir un consejo profesional adecuado y especializado (un psicólogo, y de preferencia deportivo, es recomendable), sino porque también te tomes el tiempo necesario para ir ejercitando tu mente a través de la neuroprogramación o la meditación. Algunas personas preferirán confiar en el poder de la oración, lo que también te permite proyectarte a un plano espiritual: hazlo porque también funciona.

La lectura o hacer otros pasatiempos productivos también ayudarán a que no solo cultives tu mente sino que adquieras nuevos conocimientos que puedes incorporar a la práctica de tu deporte o disciplina. Finalmente, no solo se trata de ser hábil sino sabio.

Si te estresas, pierdes
Como resultado de lo anterior, aprende a detectar cuando tu nivel de tensión aumenta tanto que no solo te afecta mentalmente, también físicamente. Y si te afecta físicamente, tu rendimiento podría decaer. Sin embargo, aprende a trabajar bajo presión. Por éso, los propios deportistas de mayor experiencia aconsejan que te dediques al deporte que más te gusta para que puedas procesar esos niveles de tensión en forma positiva, evitando que te desanimes, lo que sería fatal.



Ríe, canta, baila. Haz algo que te saque de la zona de estrés, que despeje tu mente, de tal forma que te sea fácil retomar la concentración cuando sea necesario. Y aprende que tus tiempos de descanso son para el descanso.

Tu opinión importa... ¡e inspira!
Todo lo que aprendes en tu proceso de entrenamiento, competición, y en general todo lo que rodea a tu vida de deportista puede ser una interesante lección de vida que vaya más allá de lo deportivo. No pierdas la oportunidad de compartir esos aprendizajes con la gente, en especial las nuevas generaciones, las que siempre están buscando un modelo a seguir.

Del mismo modo, te recordamos no perder la oportunidad de usar los medios de comunicación para compartir esos saberes. Aunque éstos podrían estar interesados en el número de medallas o tu próximo evento deportivo, no temas agregar a tus declaraciones algo nuevo que genere titulares destacados. Si tienes dudas al respecto, contáctanos para aconsejarte.

Si te identificas con alguna causa social, no dudes en destinarle tiempo y prestar tu imagen, incorporando tu experiencia como deportista para lograr que más gente adopte actitudes positivas. Desde el lavado correcto de las manos hasta las campañas contra el hostigamiento y la discriminación, siempre hay una causa esperando por ti para darle fuerza.