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jueves, 14 de diciembre de 2017

Aeróbicos en la playa


Con tanto espacio libre y el mar como fondo, ¿por qué no poner el cuerpo en movimiento?

Por ChulucanasGym

Durante mucho tiempo la playa El Toril de Paita, Piura, estaba en el abandono. Además de la contaminación propia de la arena debido a los residuos sólidos, el mar frente a ella ha estado sufriendo un proceso parecido debido a la emisión de desagües.

Las autoridades peruanas tomaron el control de lo segundo, y comenzaron un plan de vigilancia que permitió identificar las empresas que no controlaban sus emisiones para corregir o sancionar de ser el caso. Lo primero implicó un movimiento ciudadano al que luego se sumaron las autoridades locales, hasta que en los últimos años se han emprendido varias jornadas de limpieza para dejar el espacio en condiciones aceptables, al menos , para tomar el sol.

La playa El Toril es concurrida por deportistas debido a que está junto a  la ciudad de Paita, además de tener al mar allí mismo. Gente trotando, jugando pelota, entrenando de alguna manera, y hasta nadando, se encuentra allí a diario.



Para el instructor Félix Oviedo, del gimnasio Perfect Body, la playa es un sitio ideal para conseguir equilibrio entre salud física y mental poniendo el cuerpo en movimiento; por eso junto con su equipo la seleccionó como el lugar perfecto para hacer una clase master de aeróbicos, el pasado 2 de diciembre.

Durante tres horas, unas 40 personas se reunieron para aprender con instructores venidos de las ciudades alrededor de Paita. "Lo que queríamos era que la gente se quite el estrés, que queme grasa, y que disfrute de la playa", comentó Oviedo a ChulucanasGym.

Hacer aeróbicos al aire libre no es novedoso, aunque sí divertido. Y no es novedoso porque la humanidad, incluso desde antes que evolucionara como tal, estuvo en constante movimiento y necesitaba agilidad y resistencia para moverse y conseguir todo lo que le hiciera falta.



Esencialmente, el ejercicio aeróbico consiste en una serie de movimientos de impacto moderado con altas repeticiones, y que a nivel interno del cuerpo, usa el oxígeno para descomponer la grasa entre los músculos, empleándola como combustible. 

Como resultado, el tono de los tejidos internos y externos mejora, se regula el ritmo del corazón, se incrementa la capacidad cognitiva, y se ralentiza el envejecimiento a todo nivel; y en un país con altos niveles de violencia, reduce el estrés y aumenta la sensación de bienestar.

Por definición, correr, montar bicicleta, nadar, caminar y hasta hacer las labores domésticas con vigor son tipos de ejercicio aeróbico. Lo que se hace en una clase de gimnasio es focalizar el esfuerzo en ciertos grupos musculares o en todo el cuerpo, controlando la secuencia y las repeticiones.

Para quienes están tratando de perder peso, el ejercicio aeróbico es ideal por el mismo proceso de eliminación de la grasa entre los músculos, lo que son buenas noticias para quienes buscan marcarlos; es decir, quedar con la masa magra, lo que mejora la estética. Recuerda que podrías tener volumen, pero si no tiene forma deffinida, no va a lucir bien.



Vale la pena amplificar el hecho de que mejora el ritmo cardiacco en gran parte porque amplía los vasos existentes, lo que reduce el esfuerzo del corazón incluso en estado de reposo; además, mantiene a raya el colesterol LDL (malo) y los triglicéridos, muy relacionados con la hipertensión.

Además, hace más eficiente la vascularización, permitiendo que la sangre llegue a lugares de tu cuerpo donde antes lo hacía con dificultad.

Si bien el ejercicio en general somete al cuerpo a un proceso de renovación constante, es notable el aeróbico porque permite regenerar las neuronas, tus células nerviosas, y ésa es la explicación de que mejore tus niveles cognitivos, claro está, acompañado de hábitos como la lectura, el estudio académico y hasta los juegos de memoria.



Y si ésto parece poco, disminuye los niveles de adrenalina, la hormona relacionada con el estrés, y mas bien aumenta las endorfinas, las hormonas que nos dan la sensación de satisfacción.

Y no nos olvidemos que el aeróbico mejora la respiración, lo que aumenta la resistencia, y por lo mismo permite soportar mejor el esfuerzo físico.

Si a todo este conjunto le sumamos el hecho de practicarlo en un espacio al aire libre, preferentemente natural, vemos que el beneficio se multiplica, y ésa es la intención de Félix Oviedo y el equipo de Perfect Body, que se involucró en la actividad de la playa.

"Con ésta ya es la sexta vez que hacemos aeróbicos en la playa", agrega.




Para enterarte cuándo será su próxima actividad, puedes seguirles en su página de Facebook.

Finalmente, debes saber que la Organización Mundial de la Salud recomienda al menos media hora diaria de actividad física del tipo que sea, o 15 minutos diarios en modalidad intensa como mínimo, y que antes de entrar a una clase de aeróbicos, visites a tu cardiólogo de confianza para que, mediante una prueba de esfuerzo, determine cuál es el ritmo y tiempo perfectos para ti.

Y ahora sí, ¿vamos a la playa a entrenar?

jueves, 17 de noviembre de 2022

“Me incomoda cuando me lo quedan viendo”

Qué puedes hacer cuando esas partes de tu cuerpo mejor desarrolladas parecen llamar la atención del resto.

 

    


Percy (41) trabaja por turnos en la recepción de una oficina pública. El uniforme le entalla perfecto y más de una persona le ha preguntado si hace ejercicio; Percy responde que sí. Pero, a su juicio, también ha notado que varias personas, independientemente del sexo, se quedan mirándole el trasero.

 

“El uniforme es de tela delgada”, relata; “entonces, cuando me pongo de pie, siento que la gente se queda mirándome las nalgas”. Es cuando lo invade una sensación confusa: “Por un lado, se siente bien cuando la gente se queda mirando… pero a veces, sientes como que las miradas quieren desnudarte”.

 

Entre sus posibilidades, Percy ha considerado disminuir su masa muscular a base de ejercicio; esto es, hacer más cardio que potencia, o más aeróbico que anaeróbico, si lo decimos de otro modo. Eso podría ser una opción; pero, ¿es la adecuada?

 

    


Si tener mucha masa muscular es un riesgo para tu salud física, sí, deberías considerarlo. Pero, ¿y si la razón no está en el plano físico? ¿Qué puedes hacer? Aquí algunos consejos prácticos:

 

  1. No olvides aquéllo que te motivó: Lo primero que debes recordar es la razón por la que te metiste a entrenar. ¿Sientes la misma convicción que el primer día? ¿Ha aumentado o ha disminuido? Si ese entusiasmo se mantiene intacto o se ha incrementado, valdría la pena que te lo recuerdes todos los días al levantarte. Pero, si hubiera decrecido, siéntate a hablar a solas con tu entrenador para revisar qué está pasando y definir qué hacer en adelante.
  2. Usa tu lenguaje corporal con inteligencia: Asume que la gente va a ver mientras tenga ojos y tú no puedes hacer nada por evitarlo. Incluso puede opinar al respecto, y tampoco puedes prohibírselo, siempre que no se convierta en acoso. Sin embargo, si detectas que alguien se queda viendo esa parte de tu cuerpo que se ha desarrollado más, no actúes agresivamente. Dirígele una mirada y una sonrisa amigables, como si fuese un saludo. La persona advertirá que ya te diste cuenta y preferirá mirar hacia otro lado.
  3. Si todo eso es tuyo, ponle orgullo: Para que nadie te avergüence con tu cuerpo, comienza por no avergonzarte de tu cuerpo tú mismo. Tómate un tiempo a solas para contemplarlo y reflexionar que esas formas que llaman la atención son fruto de tu esfuerzo (y quizás tu genética), por lo tanto asúmelos como logros o ventajas competitivas. Cuando aprecias tu cuerpo de manera positiva, puedes andar con mayor seguridad y actitud, y eso la gente lo notará de inmediato. Te seguirán viendo, pero ya no te sentirás abrumado por la forma cómo te  miren.
  4. No lo hagas si es por vergüenza: Comprar ropa ancha solo es una opción si es que eso le da comodidad a tu cuerpo, pero si lo haces para evadir al problema, te va a incrementar el complejo porque, aunque cubras bien esa parte que destaca, siempre estarás con la idea de que la siguen viendo de todas maneras.
  5. Cambia de círculo social: Comienza a hacer amistades que te aprecien por tus talentos más allá de la forma de tu cuerpo, o de esa parte de tu cuerpo que destaca e incomoda. O, que te aprecien como un conjunto y que te ayuden a convertir lo incómodo en algo natural. Por supuesto, eso demandará que esas amistades tengan mucha apertura de criterio, sin contar la suficiente madurez psicológica; pero considera que si te relacionas con gente que siempre te está repitiendo lo mismo y en el mismo tono, tarde o temprano creerás que ess la única forma de ver al mundo… y a tu cuerpo. Salir de las zonas cómodas es lo que caracteriza a un ganador.

 

    


¿te sirven estos consejos? ¿Tienes otras inquietudes? Escríbenos a nuestra cuenta de Twitter o a nuestro correo electrónico: chulucanasgym@gmail.com


domingo, 8 de marzo de 2015

Hidratación y algo más





El agua es buena tanto por dentro como por fuera. No es broma, ni doble sentido.
Para quienes entrenamos, el consumo de agua es irrenunciable, pues todos los días debemos hidratarnos, y la primera razón es que nuestro cuerpo es agua en su 70%; por ejemplo: sangre, otros fluídos, tejidos internos, células de todos los tipos y hasta la piel.
Está claro que el consumo diario de agua que debemos tener es de dos a tres litros. Como referencia, se suele decir que cuatro vasos equivalen a un litro.
Especialistas que consultamos precisan que esta cantidad debe ser únicamente ese líquido. La que contienen los alimentos, especialmente las frutas ricas en ella (como la sandía), no entran en el conteo sino en las raciones de tu dieta, dependiendo de si recién te inicias o si ya tienes tiempo entrenando.
Mas bien, el agua y los alimentos son una excelente combinación, porque se transportan más rápidamente, y favorece que tu cuerpo elimine al máximo todo aquello que ya no necesita y que mas bien puede hacerte daño; esto quiere decir que es buena para el metabolismo de los alimentos, además de regularizar las funciones de excreción (Sudor, orina, heces).
En ese sentido, también el agua permite que el trabajo de ciertos electrolitos, o minerales que mejoran las funciones del cuerpo como el potasio (K) y el magnesio (Mg), se realice correctamente.
El K y el Mg están en los alimentos que consumes; el agua hace más fácil su transporte a través de la sangre, evitando el desgaste muscular.
Claro que esto solo ocurre si tu ciclo de dieta y ejercicio son adecuados.
Asimismo, el agua es clave a nivel microscópico para que las células de tu cuerpo realicen todas sus funciones en los tiempos adecuados.
Otro punto en el que coinciden los especialistas en salud es que te hidrates durante todo el día para que tus riñones estén purificando la sangre de manera constante.
“Si solo lo haces una vez al día, vas a terminar dañándolos porque habrá un momento en que no tengan cómo filtrar la sangre y termines acumulándoles trabajo; entonces, se enfermarán”, nos explicó uno de ellos.

Agua y musculación | Si  estás desarrollando entrenamiento para incrementar masa muscular, es obligatorio que consumas agua.
Su función principal es favorecer el crecimiento muscular. No es que el agua reemplace a la proteína, pero sí la ayuda a ser más rápidamente absorbida por el organismo, como ya lo contamos arriba.
Es importante que te hidrates a lo largo del día, pero con mayor cuidado antes de entrenar, durante el entrenamiento y tras él.
La primera ‘carga’ debe realizarse 20 minutos antes; luego durante tus descansos entre serie y serie o entre ejercicio y ejercicio. Cuando acabe tu sesión, debes hidratarte de inmediato.
Debido a que vas a sudar, necesitas reponer todo el líquido que pierdes para evitar que el cuerpo se fatigue con mayor rapidez, y te canses de inmediato. Si te cansas, no podrás rendir en tu rutina.
“es como si a un carro le pones gasolina pero olvidas el aceite”, nos compara un especialista. “Tarde o temprano, la máquina se fundirá!.
Esta apreciación médica contradice a la de varios instructores quienes recomiendan no tomar agua durante el entrenamiento. Y preferimos creerle a los médicos.
Cabe recordar que la sudoración es el proceso mediante el que nuestro cuerpo conserva la temperatura ideal para funcionar correctamente, es decir 36°C.
Hay bebidas especializadas para deportistas que te prometen rehidratación inmediata. Publicaciones orientadas a consumidores en Estados Unidos han indicado que solo se las beba siempre y cuando hayas realizado actividad física intensa, debido a que son ricas en carbohidratos. Si los ingieres, y no los necesitas, terminarán acumulándose en tu organismo como tejido que no necesitas.
Otro consejo que dan es que elijas las que no tienen color, ya que las sustancias que se lo dan podrían jugarte otros problemas de salud a la larga.

¿Cómo rehidratarte? | Ya dijimos que el agua es lo esencial para rehidratarte. Aunque las bebidas, jugos, frutas y hasta ciertos alimentos sólidos la contienen, no cuentan en tu cuota diaria. Nunca lo olvides.
A continuación, algunas reglas que siempre debes recordar:
  • Consume aua segura. Hiérvela si la obtienes de la red de agua potable; si la adquieres embotellada, infórmate (en los sitios de noticias) si tu empresa proveedora no ha tenido problemas sanitarios. Más líquido perderás si es que no tienes precaución en este punto, y todo lo que lograste, podría venirse abajo.
  • A propósito, preferentemente ten tu propia agua a la mano.
  • Nunca te hidrates con agua helada ni muy fría. La norma es que esté más fría que la temperatura ambiente, lo que usualmente llamamos “agua fresca”.
  • Si consumes bebidas rehidratantes, tómate un tiempo para leer sus valores nutricionales (Nutrition Facts), y comprobar si no te provocará otro tipo de efecto que no desees.
  • Mientras más agua elimines, más agua debes tomar, especialmente si enfermas. Durante la producción de este artículo no hemos encontrado consenso sobre las cantidades específicas que debes tomar durante el día, y como cada organismo es un mundo aparte, vale la pena que consultes a un médico sobre tu propio caso, y de esa manera puedas organizar tu propia estrategia de hidratación. Probablemente debas tomar un vaso de agua por hora con el consiguiente incremento antes, durante y después de entrenar.
  • No esperes tener sed para beber. Especialistas coinciden que la sed es el alerta que lanza tu organismo para decir que está deshidratándose. Incluso si no sientes sed, bebe agua.
  • Aunque las bebidas alcohólicas tienen agua, la verdad es que las tienes contraindicadas (especialmente si estás tomando suplementos), pues tu híghado y tus riñones consumen más de prisa tus reservas de agua para compensarte. Además, las bebidas alcohólicas aportan grandes cantidades de azúcar, que estropean cualquier ciclo de entrenamiento.
Y como dijimos al inicio, el agua es buena por dentro y por fuera. Ya te lo contamos anteriormente: después de entrenar toma un baño con agua fría para estimular la circulación de la sangre.
En periodos de frío, el agua caliente es la tentadora forma de no obviar el baño diario, pero ciertos médicos han sugerido que acelera el envejecimiento de la piel.
En este punto, recuerda no desperdiciar agua mientras te bañes. Solo úsala para humedecer tu cuerpo y para enjuagar el jabón; pero eso de tener la llave abierta si no la requieres, desperdicia agua que incluso tú necesitarás en el futuro. Promueve esta conducta entre la gente con quien entrenas, y en el gimnasio al que acudes.

Y ya que entrenar genera ambientes llenos de gérmenes, antes de llevarte cualquier cosa a la boca, lávate bien las manos con agua y jabón (líquido, de preferencia). Una simple medida sanitaria de 20 segundos que evitará que pierdas más agua de lo que requieres al día.

sábado, 11 de julio de 2020

Redescubrí el placer de verme bien

Especial para ChulucanasGym.



Hace años entrenaba con bastantes ganas, fuerza, pasión; sin embargo, la motivación se perdió y yo dejé el maravilloso mundo del ejercicio. Me acostumbré a que los malos hábitos me convirtieran en su esclavo.


Fue entonces cuando decidí ser normal. Comía fuera de mis horarios, o a veces ni comía, las horas de sueño ni hablar, me amanecía diariamente; las grasas nunca faltaban, la terrible comida rápida. El alcohol tampoco faltaba en mi ‘gloriosa’ vida normal.


Amanecía todos los días cansado, con dolor de cabeza, pesadez; la gastritis fue avanzando conforme mi ‘gran vida’ avanzaba. Pensaba que en algún momento mi cuerpo mejoraría por sí solo; estaba esperando ese ‘gran milagro’ (mejor dicho, sumergirme en la mediocridad de que algo me caiga del cielo) .


Estaba tan ahogado en mi vida normal, la que no estaba esperanzado en dejar, porque me encantaba desobedecer las necesidades de mi cuerpo, sentía placer con tal de saber que sería “aprobado” por el resto. Pero un día, decidí cambiar por invitación de mi gran amigo David Saldarriaga Noel, quien siempre me ayuda a ser mejor.


 Todo era un reto para mí. Desde comer sano, descansar a mis horas por el insomnio, despegarme del alcohol. Nada fue fácil. Sin embargo, comencé a progresar, ya no sentía dolor, sentía placer de ver mi progreso, fueron esos pequeños intentos en conjunto lo que definieron mi avance (fuese pequeño o grande), estaba orgulloso de mis  cambios; luego recordé el poder de la perseverancia. Sin saber estaba volviéndome disciplinado y regresando a este maravilloso mundo.


Al mismo tiempo estaba cansado porque nunca había hecho ejercicio funcional, estuve siguiendo las rutinas todos los días, hasta que se presentó el evento Super Online Challenge, en el que me sentí muy cómodo debido a que todos buscaban lo mismo que yo: una mejor versión tanto física como mental, una vida fuera de lo normal, una vida fuera de estrés, una vida hecha a mi medida.


La motivación compartida en el grupo es única, se siente ese poder en conjunto que siempre te da ganas de seguir “un poco más”; me ayudaron a cambiar de hábitos evitando ser una más de esas personas normales. De eso se trata seguir adelante, sea poco, sea regular. Estoy avanzando, es mi meta, son mis sueños, me lo planteé bien y no me rendí. ¡Éstos son los resultados de no rendirse!


Las fotos de esta entrada son cortesía de Carlos Porro.

miércoles, 15 de diciembre de 2021

Tu palabra clave debe ser equilibrio

Por Luis Curay

 


Cuando se le pregunta a las personas por qué hacen cualquier tipo de actividad física, más aún si practican algún tipo de deporte, y más aún si practican fisicoculturismo o fitness, las dos respuestas tipo que suelen dar es para estar saludables o, quizás siendo más sinceros, para verse bien físicamente y robar las miradas del resto.

 

Podrían ser respuestas muy sencillas o para salir del paso, pero qué tal si reprogramas tu cerebro para decir algo más consistente como que lo haces para conservar una buena salud, ganar seguridad y aumentar tu energía. Pero esos tres componentes son la consecuencia; ¿cuáles serían las formas de conseguirlo todo? A continuación, tres claves que permitirán llegar a ese propósito y filosofía de vida.

 

Clave 1: Equilibra tu cuerpo. El cuerpo se equilibra usando lo que te rodea: el aire, los alimentos, las personas. Es muy importante mantener siempre una mente ocupada y optimista. Por ejemplo, tu primer pensamiento al levantarte día a día; eso ayuda mucho a tu mente y encamina tus acciones.

 

Clave 2: Equilibra tu mente. Cuando logras que tu energía se encamine a tu objetivo diario, verás que tu mente se hace fuerte. No es fácil: la mente traiciona. Debes romper costumbres, mitos; pero una mente se hace fuerte con lo que escucha y con lo que ve; de ahí viene tu etapa de concentración, control de respiración, y todo se calma. Fluye como un río.

 

Clave 3: Balancea tu alimentación. El cuerpo habla, te dice cuándo necesita descanso, cuándo quiere actividad, cuándo hay un exceso. Haz la famosa PAUSA y escucha. Debemos tener en cuenta que el cuerpo es un conjunto de músculos que necesitan ejercicio, así como tu mente necesita pensamientos.

 

Clave extra: Balancea todo. Salud, Seguridad y Energía: Somos un complemento con la naturaleza; por ende debemos entender que somos parte de la misma. La naturaleza es Sabia, es energética y segura para cada hábitad.

 


El ciclo natural es el siguiente: nosotros estamos conformados por bacterias buenas; las malas llegan pero las buenas hacen su trabajo; Lo que comes te da energía para que te muevas de la mejor manera; con los movimientos correctos haces que tu cuerpo sea fuerte y seguro; con toda la maquinaria en el camino correcto tu mente fluye y será más fácil pensar, decidir, dar el paso al siguiente nivel….

 

Si quieres profundizar más sobre el tema o necesitas una asesoría personalizada, contáctame en mis cuentas de Facebook e Instagram.

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miércoles, 20 de junio de 2018

Entrenar en casa



¿Se pueden conseguir los mismos resultados que si entrenaras en un gimnasio?

Por ChulucanasGym

A pesar de lo que dicen varias publicaciones en la red, entrenar en casa es una opción para personas que no disponen de mucho tiempo para asistir a un gimnasio, pero que tendrían toda la fuerza de voluntad necesaria para inscribirse en uno.

También es una alternativa para quienes no tienen dinero suficiente para pagar una membresía por diferentes razones, pero que también ostentan la suficiente fuerza de voluntad para destinar una parte del día a ponerse en forma.

Y ése podría ser el punto de partida: la fuerza de voluntad. Si no tienes la suficiente motivación para señalarte una hora de tu día, o disponer de tiempo para ejercitarte, no harás nada. Claro que podrías pedirle a tu mejor amigo o amiga que te visite en casa para hacerlo juntos; pero, ¿qué pasaría el día que no pueda asistir?

Dejar de entrenar no debería ser tu opción, así que la causa que te motive debe nacer de ti, en principio.



Define tus objetivos
La pregunta que todo el mundo se hace es qué ejercicios se puede hacer en casa, y la respuesta es que, antes de diseñar una rutina, primero establece tus metas de desarrollo físico: bahjar de peso, mantenerte o aumentar masa (sí, también es posible).

A menos que ya tengas experiencia previa con entrenamiento dirigido en un gimnasio (lo que tiende a desarrollar disciplina), valdría la pena que inviertas en un entrenador personal que te ayude a establecer esas metas con mayor objetividad y sobre base científica, ésto es, sobre biotipo y medidas corporales, así como la dieta que sueles tener y puedes optimizar, y alguna otra información relevante.

Busca varias opiniones antes de elegir un entrenador personal. Lo ideal es que pueda acompañarte en todo tu proceso de entrenamiento; pero si tu presupuesto no lo permite, podría ayudarte a arrancar con tu primera sesión y luego irte supervisando cada semana, cada quincena, o cada mes.

Recuerda que, aunque puedes desarrollar un grado de confianza y amistad con tu entrenador personal, lo ideal sería que a la hora de ejercitarte, la relación sea estrictamente profesional.

Si no tienes disponibilidad de un entrenador personal, sea por la razón que sea, puedes escribirnos a chulucanasgym@gmail.com para poderte orientar de forma remota (no presencial). Este servicio que te ofrecemos tiene un costo simbólico.



Necesitas espacio
Si bien no hay una norma general sobre el espacio que necesitas para realizar el entrenamiento, el criterio que te recomendamos es tu propia comodidad: quizás necesites un par de metros cuadrados o quizás necesites toda una habitación, o hasta el patio completo de tu casa. Dependiendo de ti, de tu rutina y de la disponibilidad existente, tú debes determinar cuánto espacio vas a abarcar mientras te ejercitas.

La sugerencia que sí podríamos señalar como universal es que tu espacio debe estar libre de obstáculos que pudieran hacerte daño durante tus jornadas. Imagina que entrenas en tu cuarto y tienes todo regado por el suelo; a lo mejor termines lastimándote con tu propia ropa o estropeando tus cosas. Así que, aunque el espacio sea pequeño, mientras esté ordenado y libre, te irá bien.



Versatilidad
Uno de los principales beneficios de entrenar en casa es que tú te pones el horario de entrenamiento y no dependes de los turnos de un gimnasio. Puede que haya uno cerca de tu casa pero el horario que elegiste ya esté saturado de alumnos y alumnas; en cambio, en tu hogar o tu dormitorio ese problema queda resuelto.

A menos que las actividades de tu vida no tengan una hora fija de inicio o de fin, o tus horarios sean irregulares, tú decide el momento en que comenzarás a moverte.

Claro que lo recomendable es, si tienes el control de tu tiempo, establecer una hora fija para entrenar, quizás apenas al despertarte; pero si no es así, cualquier momento libre que tengas viene bien.

Otro aspecto más personal es que en casa, y dependiendo del grado de privacidad que tengas, tú decides con qué ropa entrenas. Incluso puedes hacerlo en ropa interior, o hasta al estilo griego antiguo (sin ropa). Lo que sí debes considerar es que hay ciertas prendas que favorecen mejor determinados tipos de rutina dependiendo de tus objetivos físicos.

Si entrenas con música, otra ventaja es que podrás hacerlo con aquélla que más te guste. Tampoco aquí hay un consenso de cuál música es la ideal. Usa la que te motive y pueda marcarte un ritmo, especialmente si haces entrenamiento de resistencia o funcional. Tanto una selección de Bach como la banda sonora de Rocky son perfectamente válidas.

Otro aspecto que representa una ventaja de la casa o el dormitorio sobre el gimnasio es que no tendrás que esperar en ningún vestuario por la disponibilidad de las duchas. Tras enfriar tu cuerpo, vas directo a la tuya y te aseas.

¿Cuánto tiempo necesito?
Otra ventaja de entrenar en casa es que, si tu turno es concurrido, ya no tendrás que esperar porque la máquina o el espacio esté libre, lo que representa un ahorro en tu tiempo; pero, si crees que el mismo lapso que necesitas en un gimnasio, lo necesitas en tu casa, adelante.

Si la falta de tiempo es tu enemiga o tu justificación, destina al menos 20 a 30 minutos. Puedes controlarlos al estilo clásico, o sea viendo un reloj, o programando las alertas en tu celular. Si entrenas con música, puedes tomar como referencia que cinco canciones completas(usualmente, las versiones para radio) suman unos 20 minutos; si agregas tres más, tienes la media hora.

¿en la mañana, la tarde o la noche? El consenso médico general es que cuando entrenas a primera hora, apenas te despiertas, te cargas de endorfinas para todo el día, que te mantendrán alerta y de buen humor; de paso que no tendrás excusa para huir de tu propio régimen. Sin embargo, repetimos, ésto se ajusta a tu propio ritmo de vida; lo importante es que seas constante, que nunca lo abandones.



¿Con aparatos o sin aparatos?
Uno de los prejuicios existentes es que no es posible conseguir en casa los mismos resultados que en un gimnasio porque no tenemos los equipos suficientes, o simplemente no los tenemos. Por supuesto que si pretendes ser un atleta de alto rendimiento, probablemente esta razón pudiera justificarse; pero, si tus propósitos son conservar la línea, o recuperarla, la creatividad es más importante que la complejidad.

Lo universal que aplica a los entrenamientos en un gimnasio, en casa, al aire libre, donde sea, es que al cuerpo se lo debe dividir en grupos musculares clave: hombros, brazos, pecho, espalda, abdomen, glúteos, muslos y pantorrillas. Por lo tanto, tu plan de entrenamiento debe considerarlos todos, ya sea de forma general, focalizada o en circuito.

Las rutinas generales o de cuerpo entero buscan activarte desde la cabeza a los pies con ejercicios que trabajan al mismo tiempo más de un grupo muscular, con movimientos relativamente acrobáticos (hay de todo nivel de dificultad), los que pueden usarse tanto para ganar resistencia como para aumentar potencia, según la cantidad y la intensidad que le pongas.

Muchas veces, conforme ganes más confianza en tus rutinas, terminan pareciendo sesiones de gimnasia olímpica sin aparatos. No te sientas mal si la pirueta no te sale a la primera; tendrás que practicarla hasta conseguirla. Los resultados aparecerán en el proceso.


Las rutinas focalizadas son las que se concentran en un determinado grupo muscular, o un par de ellos, cada jornada, y usualmente se emplea en los entrenamientos de potencia, o sea, los que buscan ganar fuerza y volumen.

Las rutinas de circuito se refieren a las que se focalizan de manera metódica en ciertos grupos musculares, o en todos, por cada sesión, alternándolos para sacar provecho de los momentos de descanso;en otras palabras, en una misma sesión, puedes comenzar con un ejercicio para muslos mientras no haces nada con los brazos, entonces cuando dejas de hacer muslos pasas a los brazos y cuando acabes con ellos regresas a los muslos o pasas a espalda y luego haces pantorrillas.

El entrenamiento funcional es un buen ejemplo de entrenamiento en circuito, aunque no es el único. Recuerda que una de sus ventajas es que aprovecha lo que exista a tu alrededor convirtiéndolo en accesorio para hacer cada ejercicio, desde tu propio peso sobre el suelo hasta los muebles que haya cerca de ti.

Sí, una silla, tu cama, una mesa, un pequeño muro pueden ser útiles para este propósito.

[LEE TAMBIÉN: Aeróbicos en la playa.]

Si eres de quienes ha adquirido o tiene acceso a una máquina casera de entrenamiento del tipo que sea, también se le puede sacar ventajas tan notables como si usaras una docena de ellas en un gimnasio. Algunos entrenadores personales son tan hábiles que incluso te enseñan a adoptar ciertos ángulos con tu cuerpo, de tal modo que un peso de 20 kilos parezca de 60, logrando resultados significativos (por éso te decíamos que debes preguntar bien antes de tener una asesoría en casa).

Algunas personas pueden fabricarse sus propios aparatos o accesorios de entrenamiento como las mancuernas, las que son perfectamente válidas. Lo mismo si las compras en una tienda especializada. Métete en la cabeza que, aunque el cómo es importante, también lo son el qué, el cuándo, el cuánto, el dónde y el por qué.

¿Qué rutina puedo hacer?
Si ya resolviste todos los detalles previos, puedes ponerte en movimiento. Sea con o sin aparatos o accesorios, las partes claves que debe tener tu sesión de entrenamiento son el calentamiento y las rutinas propiamente dichas.

Aunque no somos fanáticos de las fórmulas rígidas, si insistes en saber qué rutina tipo podrías seguir, aquí te damos una, la que puedes ir variando según ganes más potencia o resistencia.


Calentamiento:
- 4 series de 10 abdominales (si las haces sobre el suelo, recuerda proteger tu espalda con una colchoneta o varias prendas que amortigüen y no magullen tu piel).
- 5 minutos de trote o carrera sobre el sitio (si no tienes caminadora, puedes cogerte de una silla con respaldo para no avanzar ni retroceder).
- 15 a 20 lagartijas (en Perú les llamamos planchas) sobre la pared.

brazos,  incluye hombros y torso (pecho y espalda):
- 4 series de 12 lagartijas sobre el suelo (con manos juntas trabajas pectorales, a la altura de tus hombros los trabajas junto con tus brazos, y si alejas más tus manos trabajas espalda).
- 4 series de 10 lagartijas con los pies elevados sobre un sofá, una silla o tu cama (ésto demanda mayor dificultad, aunque según cómo coloques las manos, al igual que el ejercicio anterior, tienes los mismos niveles de trabajo).


Muslos y glúteos:
- 4 series de 20 sentadillas completas (bajando tus nalgas tanto como puedas y sin poner rectas tus piernas, probando primero con los pies juntos, luego algo separados y luego más separados).
- 4 series de 15 flexiones con salto (en Perú les llamamos canguros) sea con los pies juntos o alternando un pie delante y otro detrás).
- 4 series de 10 sentadillas con una pierna mientras la otra la tiras hacia atrás para hacer presión sobre tu glúteo a la hora de bajar; luego haces 10 con la otra pierna.
- una variante es hacer el mismo movimiento y con la misma frecuencia pero avanzando sobre el suelo (en Perú les llamamos zancadas).

Pantorrillas:
- 4 series de 30 elevaciones poniendo la punta de tus pies en un escalón o desnivel y dejando tus talones suspendidos en el aire, los que elevarás y bajarás (procura agarrarte de algo para no perder el equilibrio).
- 4 series de caminata en puntillas durante un minuto (nuestro director dice que probablemente no te comprendan, pero de que trabaja las pantorrillas, las trabaja).

Repetimos que si en tu casa tienes máquinas, aparatos o accesorios, puedes replicar los mismos movimientos como en el gimnasio. Funcionan exactamente igual. También puedes combinarlos con el entrenamiento sin aparatos que te sugerimos líneas arriba.

Y, por último, recuerda siempre que el ejercicio sin una dieta balanceada ni el descanso suficiente, no te será útil.

[LEE TAMBIÉN: La dieta que puedes seguir si eres fisicoculturista, atleta o deportista de alto rendimiento.]

martes, 7 de marzo de 2023

Cuida tu piel: 6 consejos básicos


Se nos olvida muchas veces, pero quienes practicamos fisicoculturismo y fitness tenemos a la piel como nuestro principal instrumento de trabajo. Aunque los cambios que experimentamos gracias al entrenamiento comienzan desde un nivel tan microscópico como el celular (lo que estimula el desarrollo muscular), el hecho es que los efectos se ven en nuestra figura. ¿Cómo la estamos cuidando?

 

Para quienes crean que esto es un asunto de mujeres, les adelantamos que se equivocan: quizás la piel masculina es la que requiere mayores cuidados por las mismas modificaciones a las que se somete.

 

  1. Conócela a fondo: ¿Grasosa, seca o neutra? Por increíble que parezca, muchos ignoramos qué tipo de piel tenemos. La piel grasosa brilla todo el tiempo, sus poros están tan dilatados que retienen mucha suciedad, suele brotarle acné o espinillas, tiene una textura áspera.  La piel seca tiene una textura fina, pero está tan tensa que llega a agrietarse, su apariencia es opaca, con poros casi invisibles. Considera que el pH (índice de acidez/alcalinidad) ideal para la piel va de 4,7 a 5,75. ¿estás en ese rango? Deberías saberlo. Un dermatólogo puede absolver tus dudas, así que es hora de visitar alguno.
  2. Come sano: Aunque cada cierto tiempo aparece un alimento o producto de moda, lo cierto es que comer balanceado es lo mejor para que tu piel se mantenga saludable; sin embargo, hay alimentos naturales que la optimizan: zanahoria, papa (patata), calabaza, mango, melocotón (durazno), papaya, kiwi, pimientos (chile morrón), frutos rojos, granada, aceite de oliva, frutos secos, berros, lácteos, huevos y pescados azules. ¿Te das cuenta?  Revisa aquí nuestras dietas sugeridas.
  3. Báñate a conciencia: Parece una recomendación obvia, pero muchos creemos que el aseo personal es solo el acto de quedar limpio. No exclusivamente. El momento del baño es perfecto para relajarte y rreencontrarte contigo y tus logros físicos. Agrega que quienes entrenamos, sudamos más que el promedio, así que debemos ser más meticulosos con ese momento tan personal, especialmente si hablamos de comisuras (axilas, entrepierna, entre las nalgas) o zonas con mucho vello donde el sudor puede promover la aparición de bacterias. ¿El mal olor? Precisamente lo provocan esas bacterias. Usa productos adecuados a tu tipo de piel o las condiciones que ésta pueda desarrollar. ¿Recuerdas al dermatólogo? Él también puede orientarte.
  4. Huméctala siempre: Tomar agua o consumir alimentos ricos en ella es una forma práctica y natural de garantizar elasticidad a la piel, además de promover su regeneración a nivel celular. El uso de cremas o productos es una alternativa de uso externo o tópico, pero el gel natural de aloe vera (directo de la sábila) ha demostrado ser una alternativa mucho mejor, especialmente si te sueles someter a depilación mecánica o química.
  5. Maneja el estrés:  ¿Cómo estás lidiando con tu vida diaria? Si tu piel se pone roja, comienza a picarte, te aparece urticaria o acné, podrían ser signos de alerta. Así como te entrenas físicamente, entrénate mentalmente para afrontar los problemas de cada día, uno a la vez y entendiendo que eres más grande que ellos; por lo tanto, puedes aceptar que existen pero que también puedes tenerlos bajo control, y mejor si puedes resolverlos. Meditar, hablar con un amigo de verdad, darte momentos para hacer nada o para dedicarte a alguno de tus pasatiempos van a ayudar mucho, y tu piel va a agradecerlo también.
  6. Disfrútala siempre: Nunca consideres a tu piel como la ropa que te pones sino como un elemento clave de tu identidad. encuentra momentos en el día para conectar con ella y  sentirte bien con ella. Cuando te auto-compensas, tu propia piel lo irradia. No es magia, es bioquímica pura: las hormonas que segregamos naturalmente cuando entrenamos hacen esa parte del trabajo. ¿Otra forma de estimularlas aparte del ejercicio físico? Sí. Sonreír siempre aunque no haya motivo: el buen humor hace maravillas.

 


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