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domingo, 4 de diciembre de 2022

¿Qué es realmente un gymbro?

entre la admiración, la curiosidad o la incomprensión, aquí te orientamos sobre lo bueno o lo malo de serlo.

 


Si eres una de esas personas que se pasa todos sus ratos libres entrenando o permaneciendo en el gimnasio, si estás al día con los suplementos, si pagas puntualmente tu membresía, si estás vigilando al milímetro lo que comes(lo que incluye cuánto, cómo, cuándo y por qué), si te has vuelto experto en descifrar las tablas de datos nutricionales… en fin, si tu vida personal y social gira en torno al gimnasio, quizás seas un gymbro (del inglés gym brother o hermano del gimnasio).

 

Por extensión, al menos en Perú, se denominan gymbros a esos compañeros de entrenamiento con quienes se comparte el mismo exacto estilo de vida en el mismo exacto lugar, al punto que la relación iniciada en el gimnasio puede trascender a otras esferas de tu vida.

 

“Por lo general, los gymbros comienzan compartiendo la misma máquina, y pronto cuadran toda su vida para entrenar el mismo grupo muscular, usar el mismo suplemento, y hasta llegar al punto que si uno se cambia de gimnasio, el otro lo sigue”, nos cuenta un entrenador.

 


Cuándo sí, cuándo no

Los gymbros pueden transformarse en verdaderas comunidades, las gymfrats (del inglés gym fraternity o fraternidad de gimnasio). Para la gente que no pertenece al mundo del fitness, esto les puede causar curiosidad y hasta motivo de burla (hay muchos memes al respecto), pero para varios entrenadores profesionales, toparse con gymbros es cosa seria porque pueden ser capaces de mover clientela a favor o en contra, dependiendo de la experiencia que tengan en el gimnasio.

 

“Todos quienes ahora somos entrenadores en algún momento comenzamos siendo gymbros”, nos agregan.

 

También hay quienes utilizan el término para enmascarar una relación romántica o sexual que se inició en las salas del gimnasio. En principio, no es malo enamorarte de tu gymbro, pero sería bueno no usarlo como eufemismo para evitar decir compañero sentimental o pareja sexual, especialmente si vas a una consulta médica por algún problemita de salud íntima: los médicos no son tontos, aunque tú creas que sí.

 


Beneficios y perjuicios

¿Es bueno o malo ser un gymbro, fitness freak (loco del fitness) o gymrat (rata de gimnasio)? Como solemos decir aquí, depende de la situación.

 

  • Positivo: Tu tiempo está mejor organizado tanto que tu calidad de vida mejora notablemente respecto del promedio.
  • Negativo: Llegas al punto en que estás en el gimnasio por el puro gusto de estar allí, creyendo que no serás feliz en alguna otra parte.

 

  • Positivo: Tu otro gymbro se convierte en tu principal motivador para nunca abandonar el entrenamiento, tanto que las metodologías tipo sparring les funcionan de maravillas.
  • Negativo: Ir al gimnasio depende de que tu gymbro vaya; si no va, no vas. En otras palabras, anulas tu proactividad.

 

  • Positivo: No eres fácilmente seducible por la publicidad cuando se trata de presentarte algún producto nuevo.
  • Negativo: La euforia te invade y te conviertes en comprador compulsivo de cuánto suplemento, aparato, prenda, método  o ‘receta milagrosa’ se anuncie.

 

  • Positivo: Tu gymfrat no solo está en las buenas; también está en las malas, y especialmente en las peores.
  • Negativo: Creer que tu gymfrat es todo el círculo social al que puedes aspirar.

 

  • Positivo: Tu gymbro siempre te animará a conquistar un nuevo logro.
  • Negativo: Tu gymbro usa su influencia para inducirte conductas opuestas al deporte.

 


A tener en cuenta…

Dicho esto, ser un gymbro no tiene nada de malo siempre que sepas tenerlo a raya en el gimnasio, o si de pronto se convierte en un gran apoyo físico y apoyo emocional; pero si comienza a invadir tus otras dimensiones, preocúpate. Quizás necesites ayuda profesional para ver qué te está pasando.

 

Finalmente, no confundir un gymbro con un gympro, que es la persona que entrena a conciencia en un gimnasio porque vive de su cuerpo, ya sea para una competición o porque tiene una carrera en la que el físico es clave (modelos, artistas, agentes de seguridad, rescatistas). De hecho, un gympro sabe que debe darle la dedicación necesaria al entrenamiento, pero también es consciente que debe guardar un equilibrio  físico,mental o social.

 

¿te gustaría compartirnos tu historia como un gymbro? Cuéntanos en nuestra cuenta de Twitter o en chulucanasgym@gmail.com. A lo mejor vale la pena publicarse. 

jueves, 17 de noviembre de 2022

“Me incomoda cuando me lo quedan viendo”

Qué puedes hacer cuando esas partes de tu cuerpo mejor desarrolladas parecen llamar la atención del resto.

 

    


Percy (41) trabaja por turnos en la recepción de una oficina pública. El uniforme le entalla perfecto y más de una persona le ha preguntado si hace ejercicio; Percy responde que sí. Pero, a su juicio, también ha notado que varias personas, independientemente del sexo, se quedan mirándole el trasero.

 

“El uniforme es de tela delgada”, relata; “entonces, cuando me pongo de pie, siento que la gente se queda mirándome las nalgas”. Es cuando lo invade una sensación confusa: “Por un lado, se siente bien cuando la gente se queda mirando… pero a veces, sientes como que las miradas quieren desnudarte”.

 

Entre sus posibilidades, Percy ha considerado disminuir su masa muscular a base de ejercicio; esto es, hacer más cardio que potencia, o más aeróbico que anaeróbico, si lo decimos de otro modo. Eso podría ser una opción; pero, ¿es la adecuada?

 

    


Si tener mucha masa muscular es un riesgo para tu salud física, sí, deberías considerarlo. Pero, ¿y si la razón no está en el plano físico? ¿Qué puedes hacer? Aquí algunos consejos prácticos:

 

  1. No olvides aquéllo que te motivó: Lo primero que debes recordar es la razón por la que te metiste a entrenar. ¿Sientes la misma convicción que el primer día? ¿Ha aumentado o ha disminuido? Si ese entusiasmo se mantiene intacto o se ha incrementado, valdría la pena que te lo recuerdes todos los días al levantarte. Pero, si hubiera decrecido, siéntate a hablar a solas con tu entrenador para revisar qué está pasando y definir qué hacer en adelante.
  2. Usa tu lenguaje corporal con inteligencia: Asume que la gente va a ver mientras tenga ojos y tú no puedes hacer nada por evitarlo. Incluso puede opinar al respecto, y tampoco puedes prohibírselo, siempre que no se convierta en acoso. Sin embargo, si detectas que alguien se queda viendo esa parte de tu cuerpo que se ha desarrollado más, no actúes agresivamente. Dirígele una mirada y una sonrisa amigables, como si fuese un saludo. La persona advertirá que ya te diste cuenta y preferirá mirar hacia otro lado.
  3. Si todo eso es tuyo, ponle orgullo: Para que nadie te avergüence con tu cuerpo, comienza por no avergonzarte de tu cuerpo tú mismo. Tómate un tiempo a solas para contemplarlo y reflexionar que esas formas que llaman la atención son fruto de tu esfuerzo (y quizás tu genética), por lo tanto asúmelos como logros o ventajas competitivas. Cuando aprecias tu cuerpo de manera positiva, puedes andar con mayor seguridad y actitud, y eso la gente lo notará de inmediato. Te seguirán viendo, pero ya no te sentirás abrumado por la forma cómo te  miren.
  4. No lo hagas si es por vergüenza: Comprar ropa ancha solo es una opción si es que eso le da comodidad a tu cuerpo, pero si lo haces para evadir al problema, te va a incrementar el complejo porque, aunque cubras bien esa parte que destaca, siempre estarás con la idea de que la siguen viendo de todas maneras.
  5. Cambia de círculo social: Comienza a hacer amistades que te aprecien por tus talentos más allá de la forma de tu cuerpo, o de esa parte de tu cuerpo que destaca e incomoda. O, que te aprecien como un conjunto y que te ayuden a convertir lo incómodo en algo natural. Por supuesto, eso demandará que esas amistades tengan mucha apertura de criterio, sin contar la suficiente madurez psicológica; pero considera que si te relacionas con gente que siempre te está repitiendo lo mismo y en el mismo tono, tarde o temprano creerás que ess la única forma de ver al mundo… y a tu cuerpo. Salir de las zonas cómodas es lo que caracteriza a un ganador.

 

    


¿te sirven estos consejos? ¿Tienes otras inquietudes? Escríbenos a nuestra cuenta de Twitter o a nuestro correo electrónico: chulucanasgym@gmail.com


jueves, 3 de noviembre de 2022

Bullying: cómo ser parte de la solución

Millones de personas son víctimas a diario en todo el mundo por el simple hecho de ser quienes son y no parecerse al “estándar social” predominante.

 



 

¿Pueden ser los gimnasios o campos de entrenamiento otros espacios donde los acosadores pueden encontrar nuevas víctimas, o insistir con las que ya lo son? La respuesta es sí, y mucho va a depender de ti, entrenador, el que esto se evite o se corrija.

 

El bullying consiste en que durante un tiempo sostenido se acosa a alguien con la finalidad de herirle en su autoestima, o para forzar a que se segregue de cierto grupo de personas. Las agresiones pueden ser físicas,  psicológicas, verbales, sexuales, sociales y hasta laborales (mobbing).

 

La razón por la que no debes permitir el bullying en tu gimnasio o campo de entrenamiento es tan simple como que quienes asisten van a aprender y perfeccionarse compitiendo consigo mismos; por lo tanto, si detectas que el espíritu competitivo da paso a la agresión hacia a el oponente, debes cortar la situación de inmediato.

 

Lo ideal sería que tu espacio tenga una regla escrita clara al respecto (ejemplo: aquí no permitimos el bullying). Pero lo cierto es que con regla o sin regla, los acosadores siempre buscarán la forma de agredir. Por eso, aquí te damos algunas ideas urgentes que puedes aplicar mientras las partes buscan ayuda profesional especializada para sanar esa situación.

 



 

Como entrenador

  • Ten claras tus reglas de conducta:  Deben basarse en el respeto, deben demostrarse con actos concretos. Si tus alumnos ven que agredes, aunque les reprendas, entenderán que tienen una autorización sobreentendida para agredir.
  • Selecciona con cuidado las maneras cómo vas a motivar a tu alumno: Compararle con un tercero no es la mejor idea; o si no hace la rutina con la intensidad que tú esperas, antes que descalificarle, lo mejor sería indagar por qué su rendimiento no es el deseado.
  • No hagas bando ni con los agresores ni con el agredido: Más que neutral, recuérdales que tú eres la autoridad en la sala o el campo, así que si no son capaces de respetarse entre sí, al menos que te respeten a ti; no tienes que gritarlo sino decirlo firme.
  • No ignores la agresión; tampoco la alientes: Haz que el gimnasio o campo de entrenamiento sea un lugar amable para todos, pero tampoco hagas de cuenta que nada pasa porque la indiferencia, en este caso, es más peligrosa que cualquier tipo de acción, puesto que puede interpretarse como asentimiento o complicidad.

 



 

Contra el agresor o los agresores

  • Una vez hayas identificado quién o quiénes agreden, habla por separado y en privado. Tu mensaje debe ser claro y firme: al menos dentro del gimnasio o el campo de entrenamiento, esa conducta no está permitida.
  • Si quien o quienes agreden reinciden en la conducta, llámales la atención en público. El mensaje y el tono deben ser exactamente los mismos. Si puedes agregar que no vas a tolerarlo una vez más, eso podría funcionar.
  • Si ambas medidas anteriores no tienen efecto y tu gimnasio o campo de entrenamiento tiene una política anti-bullying escrita, aplica la máxima sanción.
  • Nunca dejes que quien o quienes agreden te integren a su bando. Usualmente, quien o quienes agreden se fortalecen cuando le hacen creera la víctima que no se trata de él o su grupo sino que hay muchas más personas de su lado. Cuando tú les dices que no eres parte de su agresión, ésta comienza a debilitarse.
  • Si quien o quienes agreden son menores de edad, contacta a sus padres o apoderados y explica la situación, así como tu posición al respecto.
  • No agregues rutinas extenuantes de entrenamiento como castigo. La verdadera penalidad para quien o quienes agreden no es hacer dos series más o quedarse media hora más, sino tener el acceso restringido al espacio o los servicios que ofreces.
  • Es probable que quien o quienes agreden cancelen su membresía o matrícula. No lo veas como una pérdida; velo como una acción afirmativa que busca proteger la experiencia positiva de ejercitarse en el gimnasio o campo de entrenamiento.

 



 

Con la víctima

  • Habla en privado y déjale claro que debe tomar acción para bloquear las agresiones de un modo asertivo, y que tú no ves razón alguna para que se avergüence, sienta temor o culpa.
  • Si necesita hablar contigo, dale el espacio y el tiempo adecuados. Recuerda que tú eres la autoridad en el gimnasio o el campo de entrenamiento; entonces, si no eres confiable, ¿en quién más podría desahogar lo que siente? Revisa esta guía si necesitas más orientación.
  • No basta con decir “tienes que ser fuerte”; hay que darle ideas eficaces e inteligentes para lograrlo. Si posees los recursos pedagógicos o psicológicos adecuados, ofrécelos; si no, refiere a la víctima hacia ayuda profesional especializada. Mucha de ella es gratuita.
  • Sobre lo anterior, jamás aconsejes responder una agresión con otra agresión mayor: la violencia solo genera más violencia, y a final de cuentas quien saldrá más magullado serás tú.
  • No revictimices, es decir que no expongas a la víctima a una nueva agresión; tampoco la sobreprotejas.
  • Usa el entrenamiento para darle seguridad y valor, pero eso no significa extenuarle sino que aprenda a sentir orgullo de sus logros y que entienda que se consiguieron en base a su esfuerzo. Es una forma muy práctica de irle educando en su autoestima.
  • Si te hemos recomendado no ser parte del bando agresor, tampoco formes un bando con el agredido. Mantente al centro pero abierto a resolver los conflictos que surjan entre ambas partes.
  • Y no olvides que si la víctima es menor de edad, contacta a sus padres o tutores para coordinar un círculo de apoyo que provea las herramientas y recursos para superar los episodios de agresión.
  • Si la víctima decide cancelar su matrícula o membresía, dale el tiempo y el espacio. Probablemente lo necesita para pensar bien las cosas. Eso sí: déjale claro que las puertas siempre le van a estar abiertas.

 

Si necesitas más orientación, escríbenos a nuestra cuenta de Twitter o a nuestro correo electrónico: chulucanasgym@gmail.com 

martes, 13 de septiembre de 2022

Mira el manga de Mario Kanashiro

[Exclusivo] El bailarín y modelo ahora también nos sorprende como dibujante.

 



Hemos sabido de atletas o fisicoculturistas que sirven de inspiración a los artistas quienes los fotografían, graban en video o cine, los dibujan o esculpen. Hemos sabido de fisicoculturistas o atletas que se convierten en artistas, o al revés, explorando las diferentes formas de manifestación. Incluso los hemos mostrado aquí.

Pero, ¿qué pasa cuando fisicoculturistas y atletas también son artistas sin que eso signifique excluir alguna de esas dimensiones?

Hablando más a nivel profundo, el arte y el deporte comparten valores comunes que a lo mejor ni te habías dado cuenta: la búsqueda de la perfección, el deseo de superar obstáculos, la necesidad del movimiento, la satisfacción de alcanzar metas, la disciplina que convierte lo inusual en cotidiano, el logro reconocido.

 

 



Entonces, que no te sorprenda que un buen día decidas pasar de la cultura física a la artística, o viceversa, y regresar a cualquiera de ambas o estar entre ambas sin que eso represente un conflicto de tiempo o identidad personal/profesional.

Es el caso de nuestro amigo Mario Kanashiro en Nagoya, Japón. Ya te habíamos contado su historia por aquí: tras aprender a bailar y darse cuenta que lo hacía muy bien, ahora es un instructor trabajando en la tierra del Sol naciente.

Pero, recordemos también que Mario ya venía de una experiencia artística previa: la música. Entonces, incursionar en el baile costó, pero fue relativamente sencillo de ir logrando. Adicionalmente, no olvidemos que trabajó como modelo. Repasa la historia de Mario aquí.

 



Sin embargo, lo que no sabíamos era que Mario también tiene habilidad para el dibujo: “ Cuando estaba en secundaria, dibujé unos meses como pasatiempo”, nos cuenta. Pero un buen día de 2021, decidió retomarlo, y desde junio de 2022 lo está practicando con mayor intensidad. Incluso lo comparte mediante sus cuentas de redes sociales.

Lo que principalmente plasma son personajes de manga, el arte japonés de la historieta, y anime, que sería algo así como llevar el manga a la animación a mano o por computadora. “Me gustan los dibujos, me gusta diseñarlos y crear algo original”, agrega.

Y esto es muy consistente con su faceta de bailarín y coreógrafo, cuyas creaciones también sigue compartiendo mediante sus redes sociales. En todas ellas imprime su toque personal y a sus seguidores les encanta; incluso “me dan consejos para mejorar”. A continuación te presentamos una selección de los dibujos que el propio Mario hizo dentro de toda su obra. ¿Qué te parecen?

 







Dibujos por Mario Kanashiro.

 

Cabe indicar que el dibujo, como cualquier tipo de arte, influye positivamente en la salud mental de cualquier fisicoculturista o atleta porque le permite lidiar con las presiones diarias, desarrolla sus niveles de concentración de modo más eficaz al no hacer siempre la misma cosa, y aumenta el ánimo para retomar la actividad física. En algunos casos, la propia actividad física influye en la inspiración artística al abrir la mente desde el cuerpo a otro estado de consciencia.

¿Lo has intentado tú? Cuéntanos en los comentarios abajo, en nuestra cuenta de Twitter o enchulucanasgym@gmail.com. Nos encantará saber qué haces y, si lo permites, compartirlo con toda nuestra comunidad.

Y no olvides seguir a Mario mediante sus cuentas de Facebook, Twitter, Instagram y YouTube.



El modelo presentado en esta entrada es Mario Kanashiro.