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lunes, 13 de mayo de 2019

Así puedes controlar si tu cuerpo mejora o no



Todas las personas que vamos a un gimnasio o realizamos cualquier tipo de entrenamiento estamos pendientes de nuestros progresos. ¿Hemos superado algo que antes no podíamos superar, estamos en el mismo estado cuando comenzamos o, en el peor de los escenarios, ni siquiera estamos cerca de donde hemos comenzado?


El problema de medir nuestros progresos es cuánta objetividad ponemos a nuestra apreciación. En ese sentido, el primer error que solemos cometer es confiar en la simple vista, en lo que vemos en el espejo, y casi siempre el diagnóstico que obtenemos es engañoso; por lo mismo, el pronóstico que establecemos tiende a ser equivocado.


¿Hay alguna forma objetiva de controlar nuestro progreso? Sí, la hay. La antropometría es la disciplina que nos ayuda a tener información ajustada a la realidad sobre la que podemos realizar nuestros análisis y plantear nuestras estrategias para mejorar o corregir nuestro desarrollo físico. Esta información debe ser clave para ti y tu instructor a la hora de definir si es necesario ajustar la rutina de entrenamiento, la dieta, el estilo de vida en general, o todo en su conjunto.


A continuación te presentamos esos indicadores clave que tú puedes controlar desde tu casa, incluso, y que te darán esa visión objetiva sobre lo que está pasando a tu cuerpo. Ojo que los datos que obtengas no pueden ser tomados de forma aislada sino en conjunto; de ese modo, las conclusiones a las que llegues y los planes de acción que tomes serán mucho más precisos que actuar por simple suposición o adivinanza.


Estatura
Esta medida es básica puesto que sirve para hacer cálculos de otras medidas corporales como las absolutas, los índices y los porcentajes, de los que hablaremos más adelante. Puedes usar un tallímetro, que es la herramienta especializada en medir tu estatura, aunque también puedes tomarte el trabajo de pegar una cinta métrica en la pared o pintar una escala numérica en centímetros (o pies y pulgadas en los Estados Unidos) tomando como punto cero al nivel del suelo.


A continuación, quítate tus zapatos, yérguete naturalmente y pega tu cuerpo a la columna del tallímetro o la pared. Sobre los 20 años de edad, para ambos sexos, la estatura es invariable al menos hasta la senectud cuando puede reducirse debido a que perderás tejido óseo y muscular.


Peso corporal (PC)
Es un primer indicador de progreso, pero por sí solo es insuficiente ya que solo nos dirá si hemos aumentado o hemos disminuido respecto de la última medición. Sin embargo, ofrece primeras pistas.


La forma de tomártelo es tan sencilla como subir a la balanza y esperar la lectura en kilogramos y gramos (en los Estados Unidos, en libras y onzas). En lo que sí hay que tener cuidado es cómo te tomas el peso: siempre tienes que descalzarte y subir al aparato; por tu ropa no te preocupes (siempre que sea deportiva) ya que el incremento que añade es irrelevante, a menos que seas atleta o fisicoculturista profesional o de competencia, y sí será necesario que te quites casi toda o toda la ropa para tener el dato correcto. Por supuesto que esto dependerá de cuánta privacidad haya en el lugar y cuánto confíes en quien pudiera estar contigo.


Las básculas de baño no suelen ser tan precisas como las balanzas clínicas que deberían existir en todo buen gimnasio. Algunos aparatos electrónicos solo son confiables en la medida en que el fabricante así lo advierta; entonces, lee bien las instrucciones antes de darle credibilidad y compara varias lecturas tomadas con diferentes aparatos para saber cuál es la más acertada. De igual manera, sugerimos que tengas un registro mensual o quincenal de tu peso. Algunos instructores probablemente te exigirán tener un control semanal si estás entrenando para una competencia. Hazles caso.


Medidas corporales absolutas  (MCA)
Las llamamos medidas corporales absolutas o MCA porque nos dan indicadores de avance o retroceso que solo aplican a nuestro cuerpo tanto como partes de él se han ensanchado o se han adelgazado respecto de un control previo. Para ello, lo que nos importa es tomar lecturas de contorno o perímetro, expresadas en centímetros (o pulgadas en los Estados Unidos) que, puestos en una tabla, nos den una idea matemática de tu volumen corporal. Quienes se dedican al modelaje y al fisicoculturismo/fitness saben muy bien a qué nos referimos; sin embargo, un instructor físico profesional tendrá aquí información complementaria al PC mediante el que pueda evaluar la eficacia del plan de entrenamiento, dieta o estilo de vida.


La mejor forma de tomar estas medidas es con una cinta métrica que se posa encima de la piel sin apretarla demasiado ni soltarla tanto, sino dejando que se ajuste naturalmente a la forma de tu cuerpo. La precisión de la medida se obtiene cuando la cinta hace contacto directo con tu piel. Si entre ambas hay ropa de por medio, se debe depreciar este exceso, o se debe prescindir de él definitivamente. Otro truco, si deseas mayor precisión, es tomarte la medida antes de consumir alimentos o comenzar a entrenar. Y si quieres mayor precisión aún, toma tres medidas de la misma zona y luego date el trabajo de promediarlas para eliminar el error por exceso o por defecto.


Las medidas se toman sobre áreas específicas de tu cuerpo. Recuerda que necesitamos conocer los contornos, es decir, debes tomar la cinta métrica y rodear cada parte del cuerpo, ir alrededor de ella. No nos interesan medidas lineales (como las que se toman en costura); queremos tener una idea de los volúmenes. Los lugares donde se obtienen estas lecturas son:
  • Hombros: Toma como referencia la parte donde se vea más pronunciado y coloca allí el inicio de la cinta; entonces, pásala por debajo de tus dos clavículas hasta llegar a la parte más pronunciada de tu otro hombro. Desde aquí, haz que la cinta recorra la parte superior de tu espalda hasta encontrarse con el punto donde inicia la cinta. Para que tengas una idea si has tomado correctamente la medida, si eres varón y mides 170 centímetros o 5 pies 7 pulgadas de estatura, tu contorno de hombros debería estar entre los 118 y los 120 centímetros, o 46,5 pulgadas y 47,1 pulgadas; sin embargo, esta medida es relativa según tu edad, contextura y metas deportivas.
  • Pecho: Seas varón o seas mujer, toma como referencia la parte donde esté más pronunciado (probablemente los pezones, en ambos casos) y rodéate con la cinta incluyendo tus omóplatos. Para las mujeres, tomarse esta medida será sencillo pues corresponde a la misma que el contorno de busto, muy requerida en costura o los concursos de belleza. Si eres un varón de  170 centímetros o 5,7 pies de estatura, tu contorno de pecho podría estar entre los 106 y los 108 centímetros, o 41,2 y 42,5 pulgadas, pero te recordamos que las medidas son relativas, como lo aclaramos en el punto anterior.
  • Brazos y antebrazos: Los bíceps y tríceps te permiten saber cómo andas de brazos, así que tendrás que rodearlos al mismo tiempo con la cinta métrica y tomar la lectura. Si eres un varón de 170 centímetros o 5,7 pies de estatura, puede que tus brazos crezcan hasta 38 o 39 centímetros, o 15 o 15,4 pulgadas de contorno. Para el caso de los antebrazos, toma como referencia su parte más pronunciada y rodéalos con la cinta, aunque esta medida se usa muy poco.
  • Cintura: En los varones se toma como referencia un punto a 3 centímetros o 1,2 pulgadas debajo del ombligo, y en las mujeres la zona donde se hace más estrecha, , por lo general 2 centímetros o 0,8 pulgadas arriba del ombligo. Entonces te rodeas con la cinta incluyendo la espalda baja en el caso de los varones y la espalda media en caso de las mujeres. La Organización Mundial de la Salud recomienda que los varones no deberían tener más de 95 centímetros o 37,4 pulgadas de contorno de cintura y las mujeres no más de 65 centímetros o 25,6 pulgadas, aunque no tanto por un criterio de belleza sino para prevenir varias condiciones causadas por el sobrepeso y la obesidad.
  • Abdomen: En el caso de las mujeres, es la misma que se toma para la cintura en los varones. Básicamente busca saber cuán plana está tu panza, en términos matemáticos, obviamente.
  • Cadera: Tanto en varones como mujeres, se toma como referencia la parte más prominente de tus glúteos y se rodean ambos lados donde se pronuncia más el hueso de la pelvis, pasando por tu pubis. Si eres un varón (y, además de las sentadillas, tu genética te ayuda), puede que llegues a tener hasta 102 centímetros o 40,2 pulgadas de contorno si mides 170 centímetros o 5,7 pies de estatura.
  • Muslo: es la sección de tu pierna que comienza en tu pelvis y acaba en tu rodilla. Busca su parte más ancha y rodéatela con la cinta métrica para medirla. ¡Ojo! Se toma un solo muslo por medida, nunca los dos al mismo tiempo. Si eres varón con 170 centímetros o 5,7 pies de estatura, tu muslo puede tener entre 59 a 60 centímetros, 23,2 a 23,6 pulgadas  cuando menos, aunque va a depender de tu tipo de entrenamiento. Lo que sí está claro es que por cada 3 centímetros o 1,2 pulgadas de muslo que tengas, tu brazo no puede superar los 2 centímetros o 0,8 pulgadas.
  • Pantorrilla: Es la parte de tu pierna que está entre tu rodilla y tu talón. Busca su parte más prominente y rodéate allí con la cinta métrica. Igual que con el muslo, nunca se miden ambas pantorrillas al mismo tiempo sino una a la vez. Si eres un varón de 170 centímetros o 5,7 pies de estatura, tu pantorrilla puede tener entre 37 a 38 centímetros, o 14,6 a 15 pulgadas cuando menos. Sí, cuando menos.



Índices y porcentajes corporales
Si te pareció que ya es mucha matemática por hoy, aún no hemos terminado. Hay indicadores más especializados que te permiten ir midiendo tus progresos, especialmente si estás en un entorno de entrenamiento profesional o de competencia.
  • Índice de masa corporal (IMC): Básicamente nos da una idea más exacta de si estás en tu peso ideal, o si estás en sobrepeso u obesidad. Se calcula dividiendo tu peso en kilogramos entre tu estatura elevada al cuadrado. Supongamos que eres un varón de 170 centímetros (1,7 metros o 5,7 pies) y pesas 70 kilogramos (154,3 libras), tu IMC será 24,2. Está dentro de lo saludable; si excediera de 30, podríamos estar hablando de obesidad.
  • Porcentaje de grasa corporal (BFP): es una medida mucho más especializada que, como dice su nombre, busca saber si hay un balance saludable entre la grasa corporal que necesitas para tus funciones vitales y la que almacenas para realizar tus funciones –digamos- electivas, como entrenar. Aquí no basta la matemática sino que se deben usar procedimientos y aparatos especiales que nos den una lectura. Se obtiene multiplicando la cantidad de tu grasa por la cantidad de tu masa corporal y todo eso dividido entre 100. Las mujeres siempre tendrán un BFP mayor que los varones puesto que se reserva grasa para funciones reproductivas. Sobre porcentajes, se considera que los atletas van entre el 10% y el 15% dependiendo de la actividad física que desarrollen. Un instructor profesional te educará cómo controlar tu BFP para optimizar mejor tu entrenamiento, aunque también lo combinará con dieta y mejoras en tu estilo de vida. De hecho, es probable que le preste mayor atención.



Así que si solo confiabas en tu espejo, o tu báscula o tu cinta métrica, ya ves que al final tenemos que combinar todo eso y mucho más si queremos medir progresos. Y por cierto, no es mala idea que ingreses todos tus datos en una hoja de cálculo electrónica que te permita apreciar gráficamente si mejoras, te mantienes, o necesitas esforzarte más. Sí, es mucho trabajo, pero bien vale la pena; además, te dará más conciencia de ti, especialmente si le agregas una asesoría psicológica para ver si hay algún problema de motivación o algo por el estilo.


Como siempre, nos dará gusto conocer tus inquietudes aquí en los comentarios, en nuestra cuenta de Twitter o en nuestro correo electrónico: chulucanasgym@gmail.com


Los modelos que aparecen en esta entrada son Frank Álamo, Edgard Córdova, Christian Mauricio y Alfredo Rivera.

jueves, 17 de noviembre de 2022

“Me incomoda cuando me lo quedan viendo”

Qué puedes hacer cuando esas partes de tu cuerpo mejor desarrolladas parecen llamar la atención del resto.

 

    


Percy (41) trabaja por turnos en la recepción de una oficina pública. El uniforme le entalla perfecto y más de una persona le ha preguntado si hace ejercicio; Percy responde que sí. Pero, a su juicio, también ha notado que varias personas, independientemente del sexo, se quedan mirándole el trasero.

 

“El uniforme es de tela delgada”, relata; “entonces, cuando me pongo de pie, siento que la gente se queda mirándome las nalgas”. Es cuando lo invade una sensación confusa: “Por un lado, se siente bien cuando la gente se queda mirando… pero a veces, sientes como que las miradas quieren desnudarte”.

 

Entre sus posibilidades, Percy ha considerado disminuir su masa muscular a base de ejercicio; esto es, hacer más cardio que potencia, o más aeróbico que anaeróbico, si lo decimos de otro modo. Eso podría ser una opción; pero, ¿es la adecuada?

 

    


Si tener mucha masa muscular es un riesgo para tu salud física, sí, deberías considerarlo. Pero, ¿y si la razón no está en el plano físico? ¿Qué puedes hacer? Aquí algunos consejos prácticos:

 

  1. No olvides aquéllo que te motivó: Lo primero que debes recordar es la razón por la que te metiste a entrenar. ¿Sientes la misma convicción que el primer día? ¿Ha aumentado o ha disminuido? Si ese entusiasmo se mantiene intacto o se ha incrementado, valdría la pena que te lo recuerdes todos los días al levantarte. Pero, si hubiera decrecido, siéntate a hablar a solas con tu entrenador para revisar qué está pasando y definir qué hacer en adelante.
  2. Usa tu lenguaje corporal con inteligencia: Asume que la gente va a ver mientras tenga ojos y tú no puedes hacer nada por evitarlo. Incluso puede opinar al respecto, y tampoco puedes prohibírselo, siempre que no se convierta en acoso. Sin embargo, si detectas que alguien se queda viendo esa parte de tu cuerpo que se ha desarrollado más, no actúes agresivamente. Dirígele una mirada y una sonrisa amigables, como si fuese un saludo. La persona advertirá que ya te diste cuenta y preferirá mirar hacia otro lado.
  3. Si todo eso es tuyo, ponle orgullo: Para que nadie te avergüence con tu cuerpo, comienza por no avergonzarte de tu cuerpo tú mismo. Tómate un tiempo a solas para contemplarlo y reflexionar que esas formas que llaman la atención son fruto de tu esfuerzo (y quizás tu genética), por lo tanto asúmelos como logros o ventajas competitivas. Cuando aprecias tu cuerpo de manera positiva, puedes andar con mayor seguridad y actitud, y eso la gente lo notará de inmediato. Te seguirán viendo, pero ya no te sentirás abrumado por la forma cómo te  miren.
  4. No lo hagas si es por vergüenza: Comprar ropa ancha solo es una opción si es que eso le da comodidad a tu cuerpo, pero si lo haces para evadir al problema, te va a incrementar el complejo porque, aunque cubras bien esa parte que destaca, siempre estarás con la idea de que la siguen viendo de todas maneras.
  5. Cambia de círculo social: Comienza a hacer amistades que te aprecien por tus talentos más allá de la forma de tu cuerpo, o de esa parte de tu cuerpo que destaca e incomoda. O, que te aprecien como un conjunto y que te ayuden a convertir lo incómodo en algo natural. Por supuesto, eso demandará que esas amistades tengan mucha apertura de criterio, sin contar la suficiente madurez psicológica; pero considera que si te relacionas con gente que siempre te está repitiendo lo mismo y en el mismo tono, tarde o temprano creerás que ess la única forma de ver al mundo… y a tu cuerpo. Salir de las zonas cómodas es lo que caracteriza a un ganador.

 

    


¿te sirven estos consejos? ¿Tienes otras inquietudes? Escríbenos a nuestra cuenta de Twitter o a nuestro correo electrónico: chulucanasgym@gmail.com


martes, 21 de febrero de 2017

Financiando tu carrera deportiva

11 consejos para moverse dentro del público, los medios y los auspiciadores.
Por Equipo ChulucanasGym

Un buen o una buena deportista no solo tiene un rendimiento óptimo. Casi de inmediato adquiere reconocimiento público ya sea por sus logros, su forma de ser, o una combinación de ambas; y éso es clave a la hora de atraer financiamiento para tu carrera.

Si bien muchos y muchas se preparan para derrotar sus propios límites físicos y mentales con tal de lograr la excelencia (lo que consiguen la mayor parte de veces), sufren grandes derrotas cuando manejan su imagen pública. La explicación no es ningún secreto: casi nadie te prepara para que te manejes a nivel de la gente.


En una época de abundante información, restarte de la discusión pública es cometer suicidio, especialmente si estás comenzando tu carrera, por una simple razón: si nadie sabe que existes, nadie te tomará en cuenta.


Una de las dificultades que más atraviesan la mayoría de deportistas en el Perú es financiar sus entrenamientos, viajes y competiciones. Y la dificultad aumenta mientras menos popular sea tu deportte o disciplina, no importa cuántas medallas recibas: si se necesita atraer auspicios, hay que hacerse público.


Al igual que la forma cómo practicas tu deporte, abrirse paso en medio de la llamada 'sociedad de la información' necesita aprenderse bien cada movimiento, repetirlo con diligencia hasta perfeccionarlo y saber en qué momento emplearlo. en otras palabras, requieres una estrategia, una guía adecuada y un sistema que te permita medir cuánto estás avanzando o rretrocediendo.


A continuación, algunos consejos prácticos para que tu lucha por un auspicio y el reconocimiento público sean tan victoriosos como tus podios y medallas.


1. Usa tus redes sociales con inteligencia:
El primer lugar en el que un potencial auspiciador va a buscarte es en tus cuentas de redes sociales. Por lo general querrá saber cuánta gente te sigue, cómo estás anunciando tus logros, qué te están respondiendo  y cómo te estás destacando de otras personas en tu mismo deporte o misma disciplina.

Piensa dos veces antes de publicar algo. Pregúntate qué efecto podría crear no solo en quienes te siguen sino en quienes podrían auspiciarte. 


Si tienes dudas sobre qué, cómo y cuándo publicar, pregunta a un profesional de confianza (nuestra publicación matriz te puede ofrecer consejería gratuita vía Facebook).


Nunca descuides detalles técnicos como la calidad de una foto o un video, o la ortografía en tus textos: todo comienza a venderse por los ojos.


¡Ah! Y jamás de los jamases publiques algo con la cabeza caliente. Es posible que luego tengas que arrepentirte o hasta pedir disculpas por algún exabrupto o exageración.


 
2. Se original
Si en medio de las manzanas rojas hay una verde, ¿a dónde crees que se dirigirá la mirada de quien las compra? Del mismo modo, no importa que hayan cien personas practicando tu deporte o disciplina, esfuérzate por no parecerte a nadie, encuentra tu propia identidad, desarróllala y muéstrala. 

Es preferible que te imiten a que imites.
 "No perder tu esencia es clave para construir tu propio camino a la meta que quieras alcanzar", recomienda el psicólogo Bryan Luzuriaga, en Piura.

La originalidad puede tener diferentes variantes, pero en tu caso apuesta por ser un referente positivo dentro de tu deporte o disciplina. Que tu nombre sea una marca de excelencia, personalidad y trascendencia a tu favor y a favor de lo que haces.


No pretendas ser quien no eres; se tú mismo. Esto no descarta que vayas eliminando ciertos defectos y potenciando tus ventajas.

Si aún tienes dudas al respecto, tus amigos y amigas de verdad (quienes te dicen las cosas buenas y malas sin anestesia) podrían aconsejarte y ayudarte, o también un especialista en salud mental puede ser de gran ayuda.

3. Ganarás más siendo honesto
Una de las cosas más estúpidas que hace una persona en público y para el público es mentir. En una época en que es más fácil contrastar todo lo que digas, basta una sola mentira para traerse abajo toda tu carrera, y hasta ganarte serios problemas con la ley, como ha pasado con decenas de deportistas.

Sé lo que realmente eres, ni menos, ni más; lo jjusto. Y eso justo es lo que debes proyectar a todo el mundo.


Actualiza siempre tu currículum deportivo y procura que los datos que registras se puedan comprobar. Si no es posible comprobarlo, no lo pongas. Algunos profesionales pueden ayudarte personalizadamente a organizar tu información.


4. Huye de quienes te adulan... y también de quienes te denigran
Si bien el aliento nos llena de orgullo, el insulto puede herirnos psicológicamente. Lo ideal es estar al margen, o por lo menos mantener el equilibrio.

Te feliciten o te manden a rodar, siempre agradece y sigue con tu vida. Jamás entres en la pelea ni dejes que te traten como guiñapo; pero, cuando la circunstancia lo amerite, no dejes de disfrutar el gozo de un triunfo sin despegar tus pies del suelo.


Nunca dejes que la sonrisa abandone tu rostro. es un arma letal contra el desaliento y es un antídoto contra la vanagloria.


 
5. Mantente en tu carril; el resto que se ocupe del suyo
Aunque tu carrera deportiva sí es objeto de opinión, así como lo es la carrera de las personas que sigues, conoces, o con las que compites, procura que tu opinión se quede en términos como "me pareció bien", "me pareció mal", "creo que podría mejorarse" o "a a seguir esforzándonos".

Por nada del mundo se te ocurra usar tu derecho de opinión para hablar pestes de las otras personas. Aunque eso pone los reflectores sobre ti (y te da publicidad), automáticamente también te pone una etiqueta de 'desconfiable'.


"es importante tener tolerancia a la frustración ya que estarás en boca de quienes quieran criticar lo bien o mal que haces ", recuerda el psicólogo Bryan Luzuriaga.

Lo mal que te caiga otra persona o tus rencillas, guárdatelas bien adentro, o procésalas con un profesional en salud mental; pero nunca por nunca las expreses en público, o en todo caso dícelas personalmente pero con respeto.


"Si aprendemos a controlar nuestro temperamento, tendremos el sartén por el mango", aconseja el psicólogo Luzuriaga.

Si alguien habla pésimo de ti, no le respondas en los mismos términos y la misma vía. Usualmente hay otros mecanismos más efectivos, incluyendo el legal, que pueden poner las cosas en su sitio... y hasta generarte un ingreso extra.


6. Tú decides si quieres ser un símbolo sexual
Hacer deporte significa estar en forma, estar en forma significa llamar la atención del resto, llamar la atención del resto significa que te envidien, te admiren o te deseen. El alimentar o desanimar los deseos de la gente es algo que está bajo tu control, así que, aunque no te lo propongas, nunca subestimes tu propio potencial para convertirte en un símbolo sexual.

La mejor manera de ser el centro de la atención y sobrevivir sin problemas es tomártelo como la cosa más natural del mundo, sin tanto miedo que parezca que todas las personas te abruman, ni tanta vanidad que termines haciendo una caricatura de tu propia persona.


en la medida en que tengas una relación saludable y natural con tu propio cuerpo, lo de ser símbolo sexual va a pasar a segundo plano. Si tienes problemas con este tema, es bueno consultar a un o una especialista en salud mental para que te aconseje; pero esta imagen puede ayudarte mucho: tú eres quien esculpe tu propia obra de arte, y solo quienes alcanzan maestría pasan a la posteridad. No tengas miedo a trascender.


7. Desnúdate si quieres; pero ten cuidado con el impacto
Una de las consecuencias del consejo anterior es que tu desarrollo físico también puede merecerte ofertas para posar con poquísima o ninguna ropa. Y seamos directos y desterremos tabúes: muchos y muchas deportistas reciben propuestas de este tipo muchas veces.

¿éso es bueno o es malo? Respuesta: es relativo. ¿Por qué? Porque depende de ti, y solamente debería depender de ti, aceptar o no tales ofertas. 


Nadie más tiene derecho sobre tu cuerpo excepto tú, así que tú tienes también el control de un Sí o un No.


Si te niegas, no pasa nada, ni pierdes puntos (quizás dinero), ni se acaba el mundo.


Si aceptas, tienes que medir muy bien las consecuencias de tu decisión, no porque sea ilegal (si eres mayor de edad, no hay ningún problema), sino por la actitud y la respuesta que adoptarás cuando éso trascienda a la opinión pública. Y como la formación de las personas es diversa, vas a hallarte con gente que le dará lo mismo, otra que te felicitará y otra que se escandalizará. 


Algo que puede ayudarte en tu decisión es compartirlo con una persona de tu entera confianza (y de criterio amplio) con quien analizar tranquilamente lo positivo y lo negativo. La decisión final es tuya y te responsabilizas por ella.


Infórmate si tu federación tiene reglas escritas y claras que te prohíban hacer desnudos.


8. Si te prostituyes, el mayor riesgo lo corren tu salud y tu integridad
En lugares como Perú, donde es difícil vivir del deporte (a menos que seas futbolista profesional), la mayor parte de deportistas tienen que conseguirse un empleo para ganarse la vida y financiar su carrera. En algunos casos, quienes tienen espíritu emprendedor se crean sus propios puestos de trabajo y pueden combinarlo con su carrera de forma exitosa, incluso entrenando o instruyendo a más deportistas.

Quienes no encajan en  lo anterior o no tienen suficiente dinero podrían estarse prostituyendo para cumplir con sus propias finanzas; esto es, recibiendo pagos de cualquier tipo a cambio de tener relaciones sexuales con una o varias personas.


Al margen de las consideraciones morales, emplearse en esta actividad tiene ciertas implicancias legales: debes ser mayor de edad y debes seguir un estricto control médico porque te expones a infecciones de transmisión sexual e incluso el VIH/SIDA, condiciones que no son cubiertas por ningún seguro privado de salud.


Si estás financiando tu carrera ofreciendo sexo, deberías capacitarte en todos los procedimientos que previenen que tú o tu cliente puedan infectarse. Esta información la puedes pedir como una consejería gratuita y confidencial en todos los centros de salud públicos del país, en los que incluso pueden proporcionarte métodos de protección.


ten cuidado con quienes te ofrecen reclutarte en agencias o llevarte a otros lugares, o pagarte grandes sumas de dinero. Muchas veces podrías terminar siendo víctima de trata de personas, un delito que se persigue internacionalmente. Infórmate al respecto y no arriesgues tu carrera.


Deves estar consciente que si logras hacerte popular y te has dedicado a prostituírte, no va a faltar alguien que lo haga público o te lo saque en cara (que es lo mismo). Claro que éso es una evidente doble moral, pero también es lo que hay; entonces, si tienes las agallas de meterte en estas cosas también debes tener la actitud suficiente para pararte y saber responder ante los cuestionamientos por muy duros que sean.


Si no tienes disponibilidad a soportar el qué dirán, lo mejor será que a la primera oferta digas un No redondo. Y No es No.



9. Nada de palabra; todo por escrito
¿En qué se diferencia un ofrecimiento de auspicio de un ofrecimiento formal de auspicio? en que el primero siempre se dice pero nunca se cumple y no hay manera de exigirlo más allá del terreno amistoso, porque a las palabras se las lleva el viento; lo segundo usualmente consiste en una oferta por escrito, sea en papel o en electrónico, dirigida a ti y donde se detalla qué se exige de ti y qué recibes a cambio.

A las primeras diles "gracias"; las segundas exigen que te tomes un tiempo para leerlas, estudiarlas, e incluso hacer una contraoferta también por escrito de tal modo que pases a algo llamado negociación. 


Ojo que este juego consiste en saber ganar y ceder, y no siempre te sale bien a la primera. Entonces, lo mejor será que tus primeros ejercicios de negociación los hagas bajo asesoría profesional de confianza, y los abogados son perfectos en este punto. 


Sí, quizás tengas que invertir en tu abogado, pero míralo de este modo: será mas caro en el futuro cuando descubras que lo que te vendieron como beneficio mas bien te perjudica.


Archiva todas las ofertas que recibas, las contraofertas que hagas, los contratos que celebres (incluso sus borradores), recibos de pago... en fin todo documento que pruebe una negociación.


También al inicio vas a tener que dedicarte a tu propia contabilidad: tendrás que registrar todo dinero que recibas y justificar la forma cómo lo administras o usas, no importa que nadie te esté exigiendo las cuentas. Sirve para tu control. 


Y si el dinero que recibes proviene de una donación, auspicio o premio, ese control podría ahorrarte muchos problemas en el futuro si acaso se descubre que la fuente de financiamiento no es lícita.


Sí, es tedioso, pero es una disciplina en la que también debes ejercitarte.


10. Usa los medios de comunicación a tu favor
ésta es la parte graciosa de todo deportista que busca reconocimiento para conseguir auspicios: suele huir de los medios de comunicación. ¿Y qué entidades crees que pueden acercarte al público, darte cierta popularidad y llegar a quienes pueden financiar tu carrera?

Cuando veas un micrófono, una cámara o una grabadora, no huyas, acércate, preséntate, di qué te destaca, responde con claridad y serenidad, trata de identificar dónde está tu carisma, conecta con el público.... ¡ah! Y ten tu celular prendido y cargado por si alguien te llame para apoyarte o auspiciarte.


Ármate de proactividad y no esperes a que el medio te descubra. Tócale la puerta con toda confianza. eso sí, a los medios nos encantan las historias que llamen la atención, así que sin olvidar todo lo anterior, ordena tus ideas para que cuando cuentes la tuya, ningún editor o periodista se resista a publicar.


Modestia aparte, en ChulucanasGym buscamos historias como la tuya, te orientamos sobre cómo darle más atractivo y te publicamos para que el mundo sepa que existes. eventualmente podemos contactarte con amigos y amigas en otros medios que sabemos querrán cubrirte también.


Aprende a cultivar este tipo de relación profesional ya que en tanto el medio sea creíble, te hace creíble.


Si consigues una publicación, hazle toda la publicidad que puedas usando tus redes sociales y archiva todos los materiales en un dossier o álbum con el que toques las puertas de los auspiciadores. Como éstos suelen trabajar como anunciantes en los medios, la posibilidad de contrastar la veracidad de los datos es inmediata.


En algunos casos, si quieres invertir algo más, apuesta por los llamados 'books', que suelen ser asesorados y producidos por las agencias de publicidad.


11. Nunca te deshagas de la humildad
Si alguien te aconsejó alguna vez de que para hacerte la persona más importante debes servir a todo el mundo, hazle caso. 

Cuanto más escales, más afirma tus pies sobre la tierra, nunca olvides cómo iniciaste, gracias a quiénes fuíste avanzando, qué esfuerzos y sacrificios debiste pasar y hasta que´errores y aciertos tuviste.


Da gracias por lo bueno y lo malo que tienes, y siempre que te lo pidan, comparte tu experiencia con otras personas: ¡no sabes cuántas pueden inspirarse con tu ejemplo y mejorar sus vidas! ¡Incluso hasta podrían salvarlas gracias a ti! ¿Te das cuenta?


Si tienes tiempo, devuelve un poco de lo que ganes a alguna entidad que esté trabajando por resolver un problema social, y no te conformes con donar dinero o materiales, sino que anímate a participar activamente en la solución de esas problemáticas.


No esperes a que la vida te golpee para entender por qué debes conectarte con la humanidad. Si tú puedes dar el primer paso, adelante. ¿Publicarlo? Analízalo cuidadosamente. Si eso ayuda a que un problema se resuelva, es una opción a considerar. 


Para información más específica o ponerte en contacto con nuestro equipo, escríbenos por correo electrónico a chulucanasgym@gmail.com