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lunes, 14 de agosto de 2023

Mi perfil: Ronny Rondón

Mi cambio comenzó esa tarde cuando me vi en el espejo frente a la ducha.

 


Soy Ronny José Rondón Acosta, entrenador de fitness y musculación, hijo de Juan José Rondón Tovar y Nely Josefina Acosta Vallejo; nací en Cumaná (Venezuela) en 1989.

 

El gran cambio que di a mi vida sucedió a los 18 años de edad; pero antes, quiero que pienses en este dicho del filósofo griego clásico Sócrates ( 470 aC a 399 aC) : “Una vida sin examen no merece la pena de ser vivida”. Acompáñame a continuación para entender cómo aplicó a la mía.

 

En 2007, egresé como Bachiller en Ciencias del Liceo José Castro Machado y las buenas calificaciones no era lo único que traía desde mi niñez: el sobrepeso me venía perturbando la vida constantemente. De hecho, era uno de esos tres venezolanos y venezolanas que estaban por encima o muy por encima de un peso saludable.  

 

Con mi 1,70 metros de estatura, yo tenía 96 kilos. Para que te hagas una idea, solo entraba en pantalones talla 36 y mis camisas tenían que ser talla XL.

 


Según la Clínica Mayo, “La obesidad es una enfermedad compleja que consiste en tener una cantidad excesiva de grasa corporal. Agrega que no solo se trata de un “problema estético. Por su parte, para el Diccionario Oxford, la segunda acepción de sobrepeso es, simplemente, “el exceso de peso de una persona o un animal”. Para mí, no era así de simple.

 

Cuando tienes obesidad, a menudo tu imagen corporal  es negativa o distorsionada respecto a  la realidad: te sientes mal, sufres, y hasta sientes que la sociedad te rechaza. En este punto, conviene que trabajemos y readaptemos para liberar esa insatisfacción con nuestro cuerpo; pero sigamos con mi experiencia.

 

Crecí en la casa de mis abuelos maternos. Una tarde, entré al baño justo antes de llegar al patio. Mientras me duchaba, miré mi cuerpo en el espejo. Allí mismo, entre esas cuatro paredes, me juré que nunca más  volvería a ser gordo.

 

Ese mismo día decidí entrar en un gimnasio. Me tocó una de las mejores profesoras de musculación y fitness, que me fue desafiando a entrenar y lograr el cuerpo que tengo ahora”, y que luzco orgulloso. Hoy uso camisas talla M debido a que tengo mi espalda ancha, y mis pantalones son talla 32.

 



Como dije al inicio, soy entrenador de fitness y musculación. Hoy tengo alumnas que comenzaron como yo, con obesidad, y tiempo después lucen físicos atractivos.

 

Cuando veo hacia atrás, y concretamente a esa tarde cuando mi imagen se reflejaba en ese espejo mientras me duchaba, y me comparo con el momento actual, por encima de todo siento orgullo, y siento que ésta es apenas una de las primeras metas que he conseguido en mi vida. Aún me falta mucho terreno por conquistar, pero espero contártelo en otra entrada. ¿Volverás a acompañarme?

 

Contacta a Ronny Rondón | Conversemos en X | chulucanasgym@gmail.com

  

miércoles, 23 de febrero de 2022

No dejes para después la rutina que puedes hacer ahora


Si en tu agenda diaria ahora mismo te toca ejercitar y de pronto crees que eso debería esperar sin otra razón que hacerlo esperar, o porque de pronto había que hacer otro tipo de actividades más ligeras que no representen una prioridad, posiblemente estés procrastinando: dejando para después lo que debes o puedes hacer ahora.

 

Nadie está libre de procrastinar en su entrenamiento físico. La pregunta que debes hacerte es por qué lo estás haciendo. La respuesta clásica que podrías tener es “tengo pereza”, en otras palabras, que estás desmotivado. Esta palabrita nos remite inmediatamente a nuestra mente.

 

La elección de inscribirte en un plan de entrenamiento, asistir al gimnasio o esperar al entrenador, y especialmente cumplir con la rutina del día, es ante todo una decisión. En medio de varias posibilidades, optas por la más conveniente, adecuada, correcta, válida; en fin, eliges la óptima en medio de otras tantas buenas, regulares o malas.

 

Ése es el camino racional. ¿Qué pasa cuando decidimos no seguirlo y hacemos todo lo opuesto a lo que inicialmente habíamos considerado como la mejor opción? En muchos sitios y muchos entrenadores pueden ensayar varias respuestas, pero si vamos a la raíz de todo, podríamos enfocarnos en tres que suelen hacernos corto circuito a la hora de empezar a ejercitarnos.

 

  • La primera es el miedo. Es la sensación que nos advierte de un peligro real o imaginario que puede provocarnos dos reacciones: paralizarnos o ir en sentido contrario.
  • La segunda es la culpa. Consiste en sentir responsabilidad por aquello que se hizo o que no se hizo y que terminó en una consecuencia negativa. La reacción clásica es que constantemente nos estamos acusando por aquello que fue o no fue y que debió ser.
  • La última, pero no menos importante, es la vergüenza. Básicamente se trata de ocultarnos o hacernos pequeños cuando sentimos que el punto de vista nuestro o de mucha gente parece reprobarnos de forma fulminante o burlona. Nuestra reacción en este caso es desaparecer del mapa al precio que sea.

 


¿Hay solución?

Relee los conceptos y las reacciones de estas tres causas profundas y notarás que las dos primeras dependen mucho de nosotros como individuos; en la tercera participa lo que el resto piensa o cree de nosotros. Sea como sea, todo puede formar parte de algo que suele llamarse mochila o aquellos lastres que llevamos a todas partes, muchas veces como cosas que no necesitamos porque no dejan que avancemos hasta conseguir nuestros objetivos.

 

Por lo tanto, siguiendo con la lógica, cuando sientas que lo que debes o puedes hacer hoy comienza a ser pospuesto por cualquier razón discutible o sinrazón, pon pausa y analiza en silencio absoluto y de forma muy serena si estás sintiendo miedo por algo o alguien, si te estás sintiendo culpable por algo o alguien, o si no eres capaz de soportar tu propio escrutinio o el de los demás.

 

Si puedes hacerlo mentalmente, vas bien, pero si te cuesta trabajo, escríbelo, léelo,léelo de nuevo y pregúntate: ¿puedo resolverlo?Si depende de ti, y es urgente, piensa en un plan de acción, o ve a ejercitarte y con la mente más clara comienza a resolverlo justo después.

 

Si sientes que la solución depende de ti pero vas a necesitar algún tipo de consejo u orientación, busca a una persona que tú sabes racionalmente tiene un criterio amplio y equilibrado para darte luz en el camino, o acude sin problemas a un profesional en salud mental. La meditación o la yoga también ayudan, y mucho.

 

Finalmente, aprende a organizar tu vida de forma realista, con tiempos, tareas y metas que sabes vas a alcanzar en un plazo determinado. Cuesta, pero recuerda tu primer día entrenando: lo mejor se siente al terminar. Y nunca por nunca dejes para mañana lo que debes o puedes hacer ahora. ¿Comenzamos?

 

Comenta esto en la caja debajo o en nuestras cuentas de Facebook y Twitter. ¿Te gustaría aprender más? Escríbenos a chulucanasgym@gmail.com

Las fotografías presentadas en esta entrada son parte del Archivo ChulucanasGym. 

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Entrenamiento al estilo Chulucanas Gym

   Cinco lecciones para ganar músculos y valores.

Por: Nelson Peñaherrera Castillo (@nelsonsullana) / FACTORTIERRA.NET
Fotos: Jhon Gómez / Chulucanas Gym


CHULUCANAS, Perú  -- “Venga por aquí”, me orienta amablemente Bruno Rosas, 26 años, haciendo un alto al cabildeo que realiza para buscar auspicios.
Bruno es aficionado al fisicoculturismo y es parte de Proyecto Chulucanas Gym (CG), donde se busca promover esa disciplina deportiva, junto al ‘fitness’, para diseminar estilos de vida saludable en su comunidad, y para lograr que haya más representantes de la misma ante competencias regionales y nacionales.
Una de las metas es llegar al Mister Piura, que se realiza todos los meses de marzo, y, a la larga, a la nacional. Pero tal meta requiere mucha inversión en esfuerzo, tiempo, actitud y dinero.
Bruno ha sido muy cumplido con las tres primeras: ha desarrollado cierta musculación y armonía, organiza su horario para dedicarle un par de horas a entrenar y persevera. Lo que falta es el dinero.
El fisicoculturismo, como casi todos los deportes de competencia, requiere mucha inversión económica, y Bruno no posee recursos suficientes. “Trabajo en lo que encuentre”, me confía. Su presupuesto variable y ajustado se prioriza en su hija de año y medio, luego en sí mismo: entrenar.

LECCIÓN 1: CALENTAMIENTO. El fisicoculturismo (algunos especialistas prefieren que lo llamemos “físicoconstruccionismo” como su traducción al inglés “bodybuilding”) es una disciplina deportiva donde se busca destacar la anatomía humana ya sea por la ganancia de volumen muscular, incluso más allá del promedio, o el hecho de mantenerse en forma sin perder la estética (fitness).
Por lo menos en todo Piura, el fisicoculturismo ha comenzado a tener relevancia en los últimos 25 años, lo que se traduce en la apertura de gimnasios para todos los gustos y presupuestos.
Primero comenzó Piura, luego Sullana, Talara, y así en todas las capitales provinciales (Ayabaca y Huancabamba se unieron en los últimos cinco años), y más despreocupadamente en ciertas capitales distritales.
En Chulucanas, la ola llegó hace más de una década, considerándose primero una rareza, casi una excentricidad, o un asunto de mujeres por último.

 LECCIÓN 2: DISCIPLINA. La ola tocó a Bruno hace dos años, y desde que lo hizo, no pudo librarse de ella. De hecho, el joven no bebe alcohol, no fuma y ha conseguido cierto equilibrio emocional en medio de los problemas que debe enfrentar diariamente. Al final, todo eso se queda fuera del gimnasio todas las tardes de cinco a siete.
Si no tuviera tantas cosas pendientes por hacer, podría darse un tiempo para desarrollar otra de sus habilidades: “cantar”.
Mientras tanto, está aprendiendo a cabildear, a pararse frente a una persona y convencerla de que les dé ayuda para conseguir indumentaria, suplementos o apoyo para concursar. Para ser exacto, Bruno funciona como radar.
“¿Por qué no le dices?”, le indica al a abogado Jhon Gómez, 26, coordinador de CG, Quien hace mas de dos meses comenzó a entrenar. Aunque Gómez fue atleta cuando estudiaba la secundaria, sus primeros años de la universidad y de desempeño profesional lo alejaron no solo del deporte sino de los estilos de vida saludable, hasta que una mañana se confrontó a sí mismo, fue al gimnasio y pagó una membresía. Por la tarde, inició su entrenamiento.
Dos días después, estaba tan adolorido que se prometió vanamente no levantarse de la cama. Entonces, la ‘incomodidad’ se convirtió en disciplina, y conforme se fue involucrando más, conoció las historias de chicos con mucho talento y actitud pero poco dinero.

LECCIÓN 3: SUPERAR EL TEMOR. Luego de trabajar en una oficina casi todo el día, Jhon se dedica a redactar oficios, visitar (casi interceptar) potenciales auspiciadores, convencerles y arrancar los primeros compromisos de apoyo.
Hasta ha incursionado en algo que no necesariamente es parte de su formación profesional: “la producción de videos promocionales sobre CG”.
Se ha convertido en productor de un par de ellos, lanzados por el canal de FACTORTIERRA.NET en YouTube, que han logrado llamar la atención de cibernautas en…. ¡Inglaterra y escocia!
Además, la red social Red Hit ha recomendado los materiales.
Los audiovisuales son manufactura de CG. De hecho, Jhon hace cámaras.

LECCIÓN 4: TODOS EMPEZAMOS COMO NOVATOS. Harold Palacios, 22, entrena por las mañanas y por las tardes está aprendiendo Nutrición en la filial de la Universidad Sedes Sapientae en Chulucanas.
Harold también se prepara para concursar pero el presupuesto no le alcanza, por eso es uno de los beneficiarios a mediano plazo de CG.

LECCIÓN 5: EL ENTRENAMIENTO CONTINÚA FUERA DEL GIMNASIO. Pero no solo de gimnasio viven estos hombres. Jhon Gómez está contactando especialistas para conseguir asesoría médica, nutritiva y hasta psicológica, pues es consciente que algunas aficiones, como las del fisicoculturismo, esconden trastornos como el manejo de la ira, la ansiedad, la depresión o hasta la fármacodependencia, por mencionar algunos.
“Los muchachos no solo deben conseguir un buen físico sino también armonía mental y espiritual”, anota.
Mientras tanto, CG sigue explorando posibilidades y elaborando planes para proyectarse hacia su comunidad como referente deportivo, buscando auspicios, perseverando, viendo logros con satisfacción, aunque el resto no los entienda.
“Mi mamá me dice que me estoy poniendo flaco, pero la verdad es que la ropa que antes ni me quedaba ahora ya me la puedo poner”, me confía uno de ellos bajo promesa de no publicar su nombre.
¿Los veremos compitiendo alguna vez?
Es cuestión de tiempo y esfuerzo, las mismas variables clave para conseguir el cuerpo perfecto.

Fotos: Jhon Gómez/Proyecto CG.

Para canalizar ayudas al Proyecto Chulucanas Gym, puedes escribirles a chulucanasgym@gmail.com

© 2014 Asociación Civil Factor Tierra (@factortierra). Todos los derechos reservados.

lunes, 13 de mayo de 2019

Así puedes controlar si tu cuerpo mejora o no



Todas las personas que vamos a un gimnasio o realizamos cualquier tipo de entrenamiento estamos pendientes de nuestros progresos. ¿Hemos superado algo que antes no podíamos superar, estamos en el mismo estado cuando comenzamos o, en el peor de los escenarios, ni siquiera estamos cerca de donde hemos comenzado?


El problema de medir nuestros progresos es cuánta objetividad ponemos a nuestra apreciación. En ese sentido, el primer error que solemos cometer es confiar en la simple vista, en lo que vemos en el espejo, y casi siempre el diagnóstico que obtenemos es engañoso; por lo mismo, el pronóstico que establecemos tiende a ser equivocado.


¿Hay alguna forma objetiva de controlar nuestro progreso? Sí, la hay. La antropometría es la disciplina que nos ayuda a tener información ajustada a la realidad sobre la que podemos realizar nuestros análisis y plantear nuestras estrategias para mejorar o corregir nuestro desarrollo físico. Esta información debe ser clave para ti y tu instructor a la hora de definir si es necesario ajustar la rutina de entrenamiento, la dieta, el estilo de vida en general, o todo en su conjunto.


A continuación te presentamos esos indicadores clave que tú puedes controlar desde tu casa, incluso, y que te darán esa visión objetiva sobre lo que está pasando a tu cuerpo. Ojo que los datos que obtengas no pueden ser tomados de forma aislada sino en conjunto; de ese modo, las conclusiones a las que llegues y los planes de acción que tomes serán mucho más precisos que actuar por simple suposición o adivinanza.


Estatura
Esta medida es básica puesto que sirve para hacer cálculos de otras medidas corporales como las absolutas, los índices y los porcentajes, de los que hablaremos más adelante. Puedes usar un tallímetro, que es la herramienta especializada en medir tu estatura, aunque también puedes tomarte el trabajo de pegar una cinta métrica en la pared o pintar una escala numérica en centímetros (o pies y pulgadas en los Estados Unidos) tomando como punto cero al nivel del suelo.


A continuación, quítate tus zapatos, yérguete naturalmente y pega tu cuerpo a la columna del tallímetro o la pared. Sobre los 20 años de edad, para ambos sexos, la estatura es invariable al menos hasta la senectud cuando puede reducirse debido a que perderás tejido óseo y muscular.


Peso corporal (PC)
Es un primer indicador de progreso, pero por sí solo es insuficiente ya que solo nos dirá si hemos aumentado o hemos disminuido respecto de la última medición. Sin embargo, ofrece primeras pistas.


La forma de tomártelo es tan sencilla como subir a la balanza y esperar la lectura en kilogramos y gramos (en los Estados Unidos, en libras y onzas). En lo que sí hay que tener cuidado es cómo te tomas el peso: siempre tienes que descalzarte y subir al aparato; por tu ropa no te preocupes (siempre que sea deportiva) ya que el incremento que añade es irrelevante, a menos que seas atleta o fisicoculturista profesional o de competencia, y sí será necesario que te quites casi toda o toda la ropa para tener el dato correcto. Por supuesto que esto dependerá de cuánta privacidad haya en el lugar y cuánto confíes en quien pudiera estar contigo.


Las básculas de baño no suelen ser tan precisas como las balanzas clínicas que deberían existir en todo buen gimnasio. Algunos aparatos electrónicos solo son confiables en la medida en que el fabricante así lo advierta; entonces, lee bien las instrucciones antes de darle credibilidad y compara varias lecturas tomadas con diferentes aparatos para saber cuál es la más acertada. De igual manera, sugerimos que tengas un registro mensual o quincenal de tu peso. Algunos instructores probablemente te exigirán tener un control semanal si estás entrenando para una competencia. Hazles caso.


Medidas corporales absolutas  (MCA)
Las llamamos medidas corporales absolutas o MCA porque nos dan indicadores de avance o retroceso que solo aplican a nuestro cuerpo tanto como partes de él se han ensanchado o se han adelgazado respecto de un control previo. Para ello, lo que nos importa es tomar lecturas de contorno o perímetro, expresadas en centímetros (o pulgadas en los Estados Unidos) que, puestos en una tabla, nos den una idea matemática de tu volumen corporal. Quienes se dedican al modelaje y al fisicoculturismo/fitness saben muy bien a qué nos referimos; sin embargo, un instructor físico profesional tendrá aquí información complementaria al PC mediante el que pueda evaluar la eficacia del plan de entrenamiento, dieta o estilo de vida.


La mejor forma de tomar estas medidas es con una cinta métrica que se posa encima de la piel sin apretarla demasiado ni soltarla tanto, sino dejando que se ajuste naturalmente a la forma de tu cuerpo. La precisión de la medida se obtiene cuando la cinta hace contacto directo con tu piel. Si entre ambas hay ropa de por medio, se debe depreciar este exceso, o se debe prescindir de él definitivamente. Otro truco, si deseas mayor precisión, es tomarte la medida antes de consumir alimentos o comenzar a entrenar. Y si quieres mayor precisión aún, toma tres medidas de la misma zona y luego date el trabajo de promediarlas para eliminar el error por exceso o por defecto.


Las medidas se toman sobre áreas específicas de tu cuerpo. Recuerda que necesitamos conocer los contornos, es decir, debes tomar la cinta métrica y rodear cada parte del cuerpo, ir alrededor de ella. No nos interesan medidas lineales (como las que se toman en costura); queremos tener una idea de los volúmenes. Los lugares donde se obtienen estas lecturas son:
  • Hombros: Toma como referencia la parte donde se vea más pronunciado y coloca allí el inicio de la cinta; entonces, pásala por debajo de tus dos clavículas hasta llegar a la parte más pronunciada de tu otro hombro. Desde aquí, haz que la cinta recorra la parte superior de tu espalda hasta encontrarse con el punto donde inicia la cinta. Para que tengas una idea si has tomado correctamente la medida, si eres varón y mides 170 centímetros o 5 pies 7 pulgadas de estatura, tu contorno de hombros debería estar entre los 118 y los 120 centímetros, o 46,5 pulgadas y 47,1 pulgadas; sin embargo, esta medida es relativa según tu edad, contextura y metas deportivas.
  • Pecho: Seas varón o seas mujer, toma como referencia la parte donde esté más pronunciado (probablemente los pezones, en ambos casos) y rodéate con la cinta incluyendo tus omóplatos. Para las mujeres, tomarse esta medida será sencillo pues corresponde a la misma que el contorno de busto, muy requerida en costura o los concursos de belleza. Si eres un varón de  170 centímetros o 5,7 pies de estatura, tu contorno de pecho podría estar entre los 106 y los 108 centímetros, o 41,2 y 42,5 pulgadas, pero te recordamos que las medidas son relativas, como lo aclaramos en el punto anterior.
  • Brazos y antebrazos: Los bíceps y tríceps te permiten saber cómo andas de brazos, así que tendrás que rodearlos al mismo tiempo con la cinta métrica y tomar la lectura. Si eres un varón de 170 centímetros o 5,7 pies de estatura, puede que tus brazos crezcan hasta 38 o 39 centímetros, o 15 o 15,4 pulgadas de contorno. Para el caso de los antebrazos, toma como referencia su parte más pronunciada y rodéalos con la cinta, aunque esta medida se usa muy poco.
  • Cintura: En los varones se toma como referencia un punto a 3 centímetros o 1,2 pulgadas debajo del ombligo, y en las mujeres la zona donde se hace más estrecha, , por lo general 2 centímetros o 0,8 pulgadas arriba del ombligo. Entonces te rodeas con la cinta incluyendo la espalda baja en el caso de los varones y la espalda media en caso de las mujeres. La Organización Mundial de la Salud recomienda que los varones no deberían tener más de 95 centímetros o 37,4 pulgadas de contorno de cintura y las mujeres no más de 65 centímetros o 25,6 pulgadas, aunque no tanto por un criterio de belleza sino para prevenir varias condiciones causadas por el sobrepeso y la obesidad.
  • Abdomen: En el caso de las mujeres, es la misma que se toma para la cintura en los varones. Básicamente busca saber cuán plana está tu panza, en términos matemáticos, obviamente.
  • Cadera: Tanto en varones como mujeres, se toma como referencia la parte más prominente de tus glúteos y se rodean ambos lados donde se pronuncia más el hueso de la pelvis, pasando por tu pubis. Si eres un varón (y, además de las sentadillas, tu genética te ayuda), puede que llegues a tener hasta 102 centímetros o 40,2 pulgadas de contorno si mides 170 centímetros o 5,7 pies de estatura.
  • Muslo: es la sección de tu pierna que comienza en tu pelvis y acaba en tu rodilla. Busca su parte más ancha y rodéatela con la cinta métrica para medirla. ¡Ojo! Se toma un solo muslo por medida, nunca los dos al mismo tiempo. Si eres varón con 170 centímetros o 5,7 pies de estatura, tu muslo puede tener entre 59 a 60 centímetros, 23,2 a 23,6 pulgadas  cuando menos, aunque va a depender de tu tipo de entrenamiento. Lo que sí está claro es que por cada 3 centímetros o 1,2 pulgadas de muslo que tengas, tu brazo no puede superar los 2 centímetros o 0,8 pulgadas.
  • Pantorrilla: Es la parte de tu pierna que está entre tu rodilla y tu talón. Busca su parte más prominente y rodéate allí con la cinta métrica. Igual que con el muslo, nunca se miden ambas pantorrillas al mismo tiempo sino una a la vez. Si eres un varón de 170 centímetros o 5,7 pies de estatura, tu pantorrilla puede tener entre 37 a 38 centímetros, o 14,6 a 15 pulgadas cuando menos. Sí, cuando menos.



Índices y porcentajes corporales
Si te pareció que ya es mucha matemática por hoy, aún no hemos terminado. Hay indicadores más especializados que te permiten ir midiendo tus progresos, especialmente si estás en un entorno de entrenamiento profesional o de competencia.
  • Índice de masa corporal (IMC): Básicamente nos da una idea más exacta de si estás en tu peso ideal, o si estás en sobrepeso u obesidad. Se calcula dividiendo tu peso en kilogramos entre tu estatura elevada al cuadrado. Supongamos que eres un varón de 170 centímetros (1,7 metros o 5,7 pies) y pesas 70 kilogramos (154,3 libras), tu IMC será 24,2. Está dentro de lo saludable; si excediera de 30, podríamos estar hablando de obesidad.
  • Porcentaje de grasa corporal (BFP): es una medida mucho más especializada que, como dice su nombre, busca saber si hay un balance saludable entre la grasa corporal que necesitas para tus funciones vitales y la que almacenas para realizar tus funciones –digamos- electivas, como entrenar. Aquí no basta la matemática sino que se deben usar procedimientos y aparatos especiales que nos den una lectura. Se obtiene multiplicando la cantidad de tu grasa por la cantidad de tu masa corporal y todo eso dividido entre 100. Las mujeres siempre tendrán un BFP mayor que los varones puesto que se reserva grasa para funciones reproductivas. Sobre porcentajes, se considera que los atletas van entre el 10% y el 15% dependiendo de la actividad física que desarrollen. Un instructor profesional te educará cómo controlar tu BFP para optimizar mejor tu entrenamiento, aunque también lo combinará con dieta y mejoras en tu estilo de vida. De hecho, es probable que le preste mayor atención.



Así que si solo confiabas en tu espejo, o tu báscula o tu cinta métrica, ya ves que al final tenemos que combinar todo eso y mucho más si queremos medir progresos. Y por cierto, no es mala idea que ingreses todos tus datos en una hoja de cálculo electrónica que te permita apreciar gráficamente si mejoras, te mantienes, o necesitas esforzarte más. Sí, es mucho trabajo, pero bien vale la pena; además, te dará más conciencia de ti, especialmente si le agregas una asesoría psicológica para ver si hay algún problema de motivación o algo por el estilo.


Como siempre, nos dará gusto conocer tus inquietudes aquí en los comentarios, en nuestra cuenta de Twitter o en nuestro correo electrónico: chulucanasgym@gmail.com


Los modelos que aparecen en esta entrada son Frank Álamo, Edgard Córdova, Christian Mauricio y Alfredo Rivera.

martes, 27 de marzo de 2018

Rumbo a la tarima

Cinco lecciones que no debes olvidar cuando te propones competir.



Por ChulucanasGym

La estampa de las celebridades de lucha libre inspiró a Henry Hernández a matriculars en un gimnasio. "Si ellos pueden, tal vez yo pueda". entonces tenía 18 años; hoy tiene 29.

La primera vez que concursó fue en 2013, en Chulucanas, Piura, su ciudad natal y donde reside actualmente, tras ver varias revistas y películas sobre Arnold Schwarzenegger: "Me llamó la atención lo estético sobre el cuerpo". Y en el caso de Arnold, piensa que su mejor parte es el pecho, sin duda.

Lección 1: Supera la vergüenza y el temor
Una de las cosas con las que tuvo que lidiar fue con la mala onda de la gente, pero pronto aprendió a restarle importancia: "Todo lo que escuchaba me entraba por una orejha y me salía por la otra; solo le escuchaba a mi cuerpo, y solo seguí hacia adelante".

Otra cosa con la que tuvo que lidiar fue pararse semidesnudo en público y en una tarima; pero al ver que el resto de concursantes lo hacía, se le pasó. "Soy muy nervioso, así que veía a los otros concursantes cómo se desemvolvían sin tanta complicación y trataba de controlar ese miedo, para poder seguir los protocolos", confiesa.



[TAMBIÉN LEE: Nuestros 11 consejos si estás buscando un auspicio.]

¿Algo peor que éso? sí. Que se te olvide la coreografía y las poses que tenías programadas hacer. "Solo tenía que concentrarme viendo al jurado, o cerraba los ojos, evitaba ver al público, y me enfocaba en que mi técnica estuviera bien ejecutada".

Henry dice que, con el paso del tiempo, ha ido trabajando en ese tema, así que espera que en las siguientes ocasiones que le toque concursar haya superado el temor, que, por otro lado, es natural. Incluso artistas experimentados dicen sentirlo cada vez que se paran en un escenario, y hasta es un indicador de que están haciendo las cosas correctamente.

El trabajo mental de un concursante es tan fuerte como la preparación física, ya que no solo debe lidiar con estas situaciones, que suelen ser muy comunes entre quienes participan. También deben trabajar mucho en su actitud, de tal manera que se refleje en la fluidez de sus movimientos en el escenario, y tener siempre presente que, aunque se trate de una competencia, hay que disfrutar al máximo el momento. Estar arriba ya es un gran triunfo.

[TAMBIÉN LEE: La estrategia de René Baró para conseguir verdaderas victorias.]




Lección 2: Internet no siempre tiene la razón
La primera vez que decidió concursar en un Mister Piura, un concurso de alcance departamental, fue en 2014, y se puso a buscar información en Google para diseñar su estrategia de entrenamiento, pero no logró los resultados que esperaba. Entonces entendió algo: lo que aparece en los motores de búsqueda no siempre es cierto; por ejemplo, que los últimos días había que eliminar el sodio, y terminó reteniendo líquidos.

"Unos decían una cosa, otros decían otra cosa", recuerda Henry. "La verdad es que no puedo estar arriesgando mi salud".

No es que la Internet mienta, aunque en principio debería decir la verdad. Lo que tienes que hacer es recoger cuanta información relevante te ssea posible, compararla y verificarla con fuentes conocidas y certificadas. A veces es mejor demorarse varios días hasta tener la información completa, que emocionarse por la que aparece en los primeros diez segundos de averiguación.

"Ahora sigo a las personas que hayan concursado y las fuentes que sean apropiadas", afirma Henry.

En el caso de ChulucanasGym, tenemos un protocolo que puede servirte: una vez que recolectamos todos nuestros datos, los consultamos con fuentes científicas para determinar cuáles son verdad, cuáles son mito y cuáles hay que manejar con cuidado; descartamos los dos últimos y solo nos quedamos y difundimos lo que sea una verdad científica e independiente de preferencia, ya que mucha viene comercialmente contaminada.



Lección 3: No solo de pesas vive el cuerpo
A nivel físico, el entrenamiento y la preparación son dos aspectos claves a cuidar.

"Tengo que manejar una dieta que se adapte a mí porque no todos los cuerpos son iguales", cuenta Henry. Lo que sí es común a todos los cuerpos es que las dietas deben balancear proteínas, grasas, vitaminas y carbohidratos en las cantidades justas.

Si tienes acceso a un o una nutricionista, te podrá ayudar a crear un régimen hecho según tus necesidades.

Henry también come cinco a seis veces al día"para que el cuerpo esté metabólicamente activo, [además] mucha fruta, mucha agua".

La última semana previa a una competición se baja la ingestión de carbohidratos aunque se aumenta su frecuencia  de consumo, cada dos horas en el caso de Henry. Asimismo se reduce el consumo de agua y potasio al punto que el último día casi no se toma líquido.

"Tienes que verte rocoso", apunta Henry.

[TAMBIÉN LEE: La importancia de una alimentación saludable.]

El otro aspecto es cumplir rigurosamente con tu rutina de entrenamiento. Las primeras semanas, la idea es ir construyendo músculo y estabilizando su volumen conforme crece. Usualmente se trata de ejercicios con mucho peso y repeticiones cortas.

Las semanas previas a una competición, el esquema cambia. "Hago ejercicios de hipertrofia con poco peso y bastantes repeticiones o ejercicios de bombeo  para mantener, para que se vea más definido", explica Henry. En las últimas semanas ya no se hacen ejercicios con mucho peso, porque no vas a ganar masa muscular.

Recuerda que dos herramientas que debes tener a mano son siempre una cinta métrica para controlar progresos de forma objetiva, sobre medidas corporales, y una báscula que no mienta, para controlar tu peso y estar seguro de pertenecer a la categoría dentro de la que planeas concursar.

[TAMBIÉN LEE: Los 5 consejos de Henry para un calentamiento correcto.]



Lección 4: Ten todo listo
usualmente el día de la competición se divide en dos partes: el control de peso y la presentación propiamente dicha. Asegúrate de que tienes a mano todo lo que necesitas para cada una de esas fases.

Si alguien puede ayudarte para que no estés cargando con todo a todas partes, y de paso que te ayude a quitarte un motivo de tensión, será lo mejor.

Si eres de quienes suele olvidar las cosas a última hora, haz una lista por escrito en una libreta o tu celular, y apunta todo lo que necesites, de tal forma que cuando tengas que llevártelo consigo, lo verifiques. Por supuesto, que no se te olvide dónde dejaste esa libreta o tu celular. Si sabes organizarte, todo será más sencillo.



Lección 5: No te rindas
Con toda esta preparación, Henry no obtuvo puesto alguno al último concurso que se presentó. ¿Qué salió mal? Según él, cree que su preparación fue la adecuada pero no le quedó claro cuál fue el criterio del jurado a la hora de calificar.

Muchos concursante suelen reaccionar con enfado cuando los resultados no le son favorables. Es natural. Pero también recuerda que puede haber muchos factores personales y externos que no generan una victoria.

Supera el enfado, pasa la página, sigue preparándote a conciencia. Lo peor que puede hacer un deportista es rendirse. No está hecho para éso. No es parte de su ADN. Entonces, continúa superándote, ponte nuevas metas, vuelve a concursar.

Recuerda que no siempre se consigue triunfar al primer intento, pero tampoco esperes conseguir algo si no lo intentas. Pueden derrotarte en la tarima, pero donde nunca deben derrotarte es en tu actitud.

[TAMBIÉN LEE: Los 7 consejos de Pedro Bautista para triufar en la vida y los deportes.]