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sábado, 13 de octubre de 2018

Pranayama, la salud en tu respiración


Por Christian Palacios (incluye fotos)

Vivimos en tiempos agitados. Todo se ha acelerado con el uso de la tecnología y las personas cada vez más se ven afectadas por desequilibrios psicosomáticos como el estrés y la ansiedad.

El yoga es una ciencia milenaria que incorpora la práctica de pranayamas (ejercicios de respiración) y la meditación, como parte de un proceso que permite
activar las fuerzas curativas de nuestro cuerpo, para lograr un estado óptimo de salud, el equilibrio de nuestra mente y un estado de calma que nos conduce a la armonía con nosotros mismos y con todo lo que nos rodea.

Las prácticas de pranayama nos permiten lograr una mejor oxigenación de la sangre. Todos los componentes del cuerpo requieren oxígeno para su óptimo funcionamiento y gracias a la práctica de pranayama podemos equilibrar los procesos químicos que ocurren en nuestro interior.


Los ejercicios de pranayama nos permiten lograr una respiración más larga y profunda, lo cual se refleja en una mayor oxigenación y aumento de la circulación de la sangre.

Beneficios de practicar pranayama:
  • Te brinda mayor energía y vitalidad.
  • Ayuda a desintoxicar la sangre.
  • Mejora la circulación.
  • Fortalece el sistema inmunológico.
  • Ayuda a limpiar los pulmones.
  • Reduce la sensación de depresión.
  • Mejora el sistema digestivo.
  • Beneficia al funcionamiento de la columna.
  • Ayuda a aliviar problemas de tiroides.

De acuerdo al Dr Thakur Dass, la práctica de pranayama puede "aumentar el volumen normal de ventilación por 10 veces sin ejercicios físicos". El investigador indica que "la oxigenación crea la energía, generando ATP (adenossintrifosfato), lo que retarda la degeneración de las células", de forma que la práctica de pranayama actúa como un antioxidante.


Dass afirma que la práctica de pranayama proporciona la cantidad suficiente de oxígeno al cuerpo entero y ayuda a aliviar enfermedades del sistema respiratorio como la bronquitis, la laringitis, el asma bronquial; ayuda en casos de enfermedades del corazón como la trombosis y permite controlar la presión arterial;

influye en el sistema endocrino; ayuda a aliviar enfermedades como la diabetes y ayuda a mejorar la condición de enfermedades renales.



[LEE TAMBIÉN: ¿Cómo calmarse?]

Nidra Yoga
Esta práctica está basada en la meditación y procura lograr que la persona aprenda
a dominar los mecanismos biológicos de su cuerpo desde su mente, para lograr una relajación profunda, que le ayude a dormir adecuadamente y evitar problemas como la ansiedad y el insomnio.

Si necesitas más información, y estás en Piura, visítanos en Reiki Yoga Piura: Urb Magisterial Jr Bernal 490, frente al parque Santa Ana. También puedes seguirme en mi fanpage.

jueves, 10 de marzo de 2022

“Lo hago para sentirme bien conmigo mismo”


Una de las respuestas que se están haciendo más frecuentes en personas que inician cualquier tipo de entrenamiento en gimnasio, casa o al aire libre es: “Lo hago porque quiero sentirme bien conmigo mismo”. Y con eso marcan una posición muy clara respecto de quienes van con la evidente intención de construir músculo o simplemente estar en forma.

 

El perfil de quienes dan esta razón es usualmente gente profesional con mucha carga laboral o familiar, que se potenció durante la pandemia de la Covid-19, y cuyos niveles de estrés son altos. En este grupo también están quienes perdieron familiares o gente muy querida debido a la peste que se ha llevado decenas de millones de vidas en todo el mundo.

 

Desde el punto de vista de la salud mental, no hay mucho que explicar. El poder del ejercicio físico como un generador de equilibrio emotivo está harto comprobado por la simple razón de que el entrenamiento hace más eficiente tu segregación hormonal, en especial el que evita o controla condiciones como la depresión o la ansiedad, y regula tu metabolismo.

 


“ahora sí duermo de corrido desde las 11 de la noche hasta las 6 de la mañana”, nos cuenta un contador de 30 años de edad en Tambogrande, Perú, quien prefirió no ser identificado. Si bien durante mucho tiempo ha jugado fútbol, la ansiedad no tratada lo ha traicionado casi sin darse cuenta. Comía a cualquier hora, no dormía bien, de 70 kg aumentó a ¡más de 100 kg!Y solo tiene 1,72 metros de estatura.

 

Tras ingresar a un grupo que entrena gimnasia y funcional, está bajando de peso (anda por los 85 kg), ha notado que su salud física y mental ha mejorado, y encima su estado de ánimo pasó de la ira a la risa y la calma. Sin embargo, cuando le pedimos posar para unas fotos, declinó: “Ahí nomás; solo lo hago porque quiero sentirme bien conmigo mismo”.

 

Igual pasa con un comunicador social en Piura, Perú, 31 años, 1,83 metros de estatura, y que de 100 kg ahora está pesando 90 kg… y bajando. “Yo no entreno para que la gente me vea o me admire sino porque me siento mejor conmigo mismo”, repite. Y todas las mañanas acude al gimnasio para su rutina de pesas y funcional. Y testimonios como los suyos se repiten.

 

Y si eres entrenador, ya lo habrás notado. Quizás te frustre el hecho de que, a diferencia de otros alumnos que sí quieren mejorar su físico sea para competición o por simple vanidad, este grupo no pone ese objetivo por delante.

 

No te equivoques al interpretar que no les interesa crecer de forma visible. Lo que en realidad les interesa es crecer internamente. Tu trabajo, antes que criticarles por no ser como el resto, o cometer el error de compararles con el alumno más musculoso de tu clase, es elevar sus niveles de motivación personal, desafiarles a ser una mejor versión de sí mismos. Quizás en algún momento, necesiten conversar para sanar, así que te recordamos cómo proceder en esos momentos.

 

En la medida en que reciban este tipo de retroalimentación, es probable que progresivamente vayas estimulando su espíritu competitivo-deportivo, y ellos mismos sean quienes se vayan agregando mayores niveles de exigencia hasta conseguir resultados similares o mejores que los de tus alumnos de competición o de ejercitarse-para-verse-bien. No te sorprenda si algún día, ellos mismos te pidan que los prepares para el siguiente torneo.

 

Comenta esto en la caja debajo o escríbenos a nuestras cuenta de Twitter. También contáctanos a chulucanasgym@gmail.com 

jueves, 14 de julio de 2016

Una medicina llamada ritmo


¿Por qué una sola mañana de baile no debe quedar en… una sola mañana de baile?




El pasado 10 de julio, un grupo de chicas y chicos agrupados en una asociación llamada Fuerza de la Juventud convocó a la población de la ciudad de Piura a pasar una mañana bailando.
Su objetivo era incluir a la gente en una actividad saludable, aunque no ahondó en más razones. Aún así, consiguió que 50 personas, entre varones y mujeres, se integraran a la idea. Además consiguió que Bodytech aceptara monitorearla.

Eso es lo positivo; pero creemos que Fuerza de la Juventud respondió más a la espontaneidad de ‘hacer algo’, por lo que pudimos hablar con uno de sus portavoces, antes que articular un proyecto posiblemente beneficioso para una población con los mayores índices de cardiopatías, diabetes, sobrepeso, depresión y ansiedad.
De hecho, desde que se juntaron, siguen iniciativas aisladas más alimentadas por el entusiasmo –lo que no es malo- en lugar de la planificación estratégica.

Sin embargo, al ser un grupo que apenas está dando sus primeros pasos, tiene la posibilidad de corregir y acoger ideas y especializarse en algunas en particular; y el baile es una de las mejores que se les pudo ocurrir y que deberían continuar de manera articulada, planificada y con metas secuenciales… como el mismo baile y la actividad física en general lo son por definición.



Enseña, evita y cura
A nivel físico, diversas publicaciones tienen el cuidado de separar los aspectos pedagógicos, preventivos y terapéuticos del baile.
Aunque lo usual es que el ser humano tenga la facultad de moverse por reflejo, el baile permite organizarlos para darles un ritmo. Esto significa coordinar el oído y los músculos, eventualmente la vista también. Al programar nuestros reflejos para tener ritmo, desarrollamos memoria auditiva y espacial, y los músculos se hacen más flexibles para responder mejor la próxima vez que sean estimulados a moverse en una o varias direcciones determinadas.

A nivel preventivo, el baile implica sudar, lo que libera toxinas; pero poca gente advierte que el movimiento regula nuestra circulación sanguínea e impacta positivamente a todos los fluídos de nuestro cuerpo. En consecuencia, reduce o controla las condiciones del corazón, mejora la respiración, corrige la postura, evita o reduce el daño de músculos y articulaciones, regenera la piel con mayor rapidez y ralentiza el envejecimiento.

Por lo mismo, y siempre que se cuente con supervisión médica, una vez que estas condiciones han aparecido, el baile ha demostrado ser una terapia favorable para los procesos de recuperación, incluso en condiciones degenerativas como el mal de Parkinson.

“Ayuda a mejorar la respiración gracias a los trabajos que se asen antes y durante un baile, como calentamiento de respiración y de cuerpo ya sea de brazos, abdomen o piernas, y algunos trabajos de concentración de energía, algo parecido a la meditación”, acota Germán Aguirre, instructor radicado en Picsi, Lambayeque.


Actividad integradora
Si los beneficios a nivel físico son significativos, a nivel mental lo son por igual. Desde que el baile es un proceso de aprendizaje, cada logro que consigues te aporta más seguridad, y eso fortalece tu autoestima. Y en este aspecto, eso también implica conocer mejor tu cuerpo y sus respuestas, lo que impacta en quererte más, en apreciarte más.

Partiendo de aquí, al tener a tu cerebro enfocado en bailar bien, lo llevas a un nivel superior que te aleja de cualquier condición mental, especialmente la depresión, no importa si te fue diagnosticada o si posees factores de riesgo que te lleven a ella. Lo mismo con la ansiedad.
Y cuando el baile pasa de ser una experiencia individual a una colectiva, como lo que planteó Fuerza de la Juventud, y bajo un adecuado monitoreo, mejora tus habilidades sociales y estimula valores como la solidaridad, el compañerismo y el respeto.

“El baile grupal tiene demasiados beneficios ya que las personas, al formar un grupo, primero tienen que conocerse para así trabajar bien en conjunto y posterior mente, con el tiempo, ayuda a que conozcan más cosas diferentes: pasos combinados, cargadas y Maniobras”, puntualiza el instructor Germán Aguirre.
Por eso consideramos que una mañana de baile no puede quedarse en una actividad espontánea y aislada, sino que debe responder a un programa frecuente que mejore la salud de cada persona, y que nos reconstruya como una comunidad saludable en cuerpo, mente y espíritu. El desafío queda al voto.

Post-producido por Sheyla Benavente.

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lunes, 18 de mayo de 2020

Llegó el momento de ponerte en modo audición

Por lo menos en Perú, la infección por Covid-19 va a cambiar mucho la cultura sobre estilos de vida saludable, y posiblemente sea para mejor. Una de las medidas que el gobierno ha tomado es que la gente con un índice de masa corporal (IMC) igual o superior a 40 no podrá trabajar de manera presencial cuando la economía se reactive por ser uno de los grupos humanos más vulnerables al contagio.


La razón médica es simple. El virus inutiliza los alveolos pulmonares, unos saquitos que tenemos donde el oxígeno alimenta a la sangre permitiendo que las funciones de nuestro cuerpo se desarrollen en forma normal. Cuando ese gas vital escasea –una condición conocida como hipoxia—nuestras células comienzan a debilitarse y hasta morir, entonces desencadenan otras condiciones de salud que pueden acortar nuestra vida.


La diabetes y las enfermedades cardiovasculares también tienen que ver mucho con la obesidad. Inicialmente, el gobierno peruano se ciñó a la recomendación de la Organización Mundial de la Salud de que las personas con IMC igual o mayor a 30, por ahora, no fuesen habilitadas para el trabajo presencial; pero un reclamo popular movió la valla 10 puntos más arriba.


¿Podría tu país o tu jefe tomar las mismas decisiones? Si lo pensamos por el enfoque del riesgo laboral, es una posibilidad. Quejarte podría ser una opción, pero es la opción más fácil. La alternativa podría ser que no esperes a que la idea se convierta en norma y tomes control de tu propia salud, pero muchos comienzan con entusiasmo al inicio y poco a poco pierden la motivación.


Aquí es cuando primero tiene que trabajar nuestro cerebro para reprogramarse. Sí se puede. Y, aunque no somos partidarios de que tomes una imagen como espejo, la situación sanitaria actual sí nos exige que busquemos referentes muy inspiradores, y tras mucho explorar, nos encontramos con la actitud expectante que tienen los y las modelos. Sí, , las personas que ves luciendo en las revistas, los afiches o la televisión. Siempre están listos y listas para el próximo trabajo, así que todo su esfuerzo se enfoca en su próxima audición.


Quizás esta misma actitud es la que tú deberías adoptar pero sin caer en paranoia ni incrementar tu ansiedad, así que aquí tenemos una receta completa que puede serte de mucha ayuda. Más fácil, imposible.


Mantén tu cuerpo en forma
Cuando un o una modelo pasa una audición, lo primero que van a verle es el estado físico, y eso solo se consigue con ejercicio físico, alimentación saludable y descanso suficiente y reparador. Recuerda que debes dedicarle al menos media hora a ejercitar tu físico, que tu alimentación debe cubrir todas tus necesidades de energía en el justo equilibrio, y que todo el periodo de descanso realmente te revitalice en cuanto a alerta y temperamento.


Entonces, tienes que organizar tu vida para que cumplas cada una de esas actividades y debes fijarte metas reales y verificables que permitan controlar si triunfas o pasa todo lo contrario. ¿Dudas? Contacta a un entrenador físico ahora.


Enfoca tu mente
Cuando un o una modelo va a una audición sabe de más que el cuerpo no es suficiente; lo que sus examinadores van a evaluar es también cuánta concentración va a desarrollar en la actividad para la que se le requiere. Si tu cuerpo está aquí pero tu mente está en otro lado, las cosas no van a funcionar bien y eso es fácil de notar, especialmente en tiempo de crisis.


Dirige toda tu atención al momento actual, hazte consciente de cada ccosa que haces o dices (incluso sin mencionar palabra),sigue la secuencia de cualquier actividad desde su inicio hasta su fin y pasa a la siguiente cuando la anterior haya sido completada, respira profundo y piensa en ti para poderte proyectar hacia afuera. La meditación es un excelente ejercicio y conocemos a alguien quien te puede ayudar.


Perfecciona tu talento
Ya tenemos un cuerpo en buen estado físico, ya tenemos una mente enfocada; pero, ¿y qué sabes hacer tú? Es probable que lo que tú sabes hacer lo hagan del mismo modo muchas otras personas; entonces tu esfuerzo personal debe ser mejorarlo para destacarte. En ese sentido, más que competir contra las otras personas, deberías competir contra ti, contra quien solías ser; como dicen, hacerte una mejor versión de ti a cada momento.


¿Y qué sucede si no te seleccionan? Esta es la mayor probabilidad que un o una modelo tiene clara, entonces lo primero que aprende es a remontar el fracaso y reinventarse para afrontar el siguiente reto, nunca desanimarse, seguir luchando hasta conseguirlo: ser resiliente.


¿Usar las redes sociales para mostrar al mundo cuánta preparación has logrado en lo que mejor sabes hacer? ¡Por supuesto que sí! Ahora más que nunca, es una excelente decisión, pero hazlo de modo inteligente, estratégico, no tratando de parecerte al resto sino diferenciándote por ser mejor que el resto. Si necesitas orientación, tenemos alguien que puede ayudarte. Y recuerda jamás perder la fe en ti.


Como verás, estar en modo audición no solo es un estado de la mente. El cuerpo y tu espíritu también tienen que ver. No es complicado en la medida en que tú no lo veas complicado. Tampoco es un super pan comido, sino que demanda cierto esfuerzo. Lo que sí está claro es que no puedes perder más tiempo y tienes que comenzar ahora de tal manera que, cuando te llamen, la probabilidad de que te digan “comienza a trabajar ahora” sea muy alta.


Por supuesto que nos encantará conocer tus logros o dudas en nuestra cuenta de Twitter o a nuestro correo electrónico: chulucanasgym@gmail.com


Gracias a Carlos Maceda por cedernos sus fotos para ilustrar esta entrada.

miércoles, 26 de febrero de 2025

El Ayuno en el Fisicoculturismo y el Fitness: Beneficios, Riesgos y Cómo Practicarlo


Si alguna vez te has preguntado si el ayuno puede ayudarte en tu camino como fisicoculturista o atleta, la respuesta no es tan simple como un "sí" o un "no". El ayuno intermitente y otras formas de restricción alimentaria han ganado popularidad en el mundo del fitness, pero antes de implementarlo en tu rutina, es crucial que entiendas sus beneficios, riesgos y la mejor manera de practicarlo según tus objetivos.

 

¿Qué es el ayuno en el fitness y el fisicoculturismo?

El ayuno, en términos generales, es la abstinencia voluntaria de alimentos por un período de tiempo determinado. En el mundo del fitness y el fisicoculturismo, el ayuno intermitente es el método más utilizado. Este consiste en dividir el día en ventanas de alimentación y de ayuno, siendo las más comunes el protocolo 16/8 (16 horas de ayuno y 8 de alimentación) y el 20/4 (20 horas de ayuno y 4 de alimentación).

La idea detrás del ayuno es aprovechar ciertos procesos metabólicos que pueden optimizar la quema de grasa, mejorar la sensibilidad a la insulina y permitir una mejor regulación hormonal.

 


Beneficios del ayuno para fisicoculturistas y atletas

Si se implementa de forma estratégica, el ayuno puede ofrecerte múltiples ventajas:

  • Pérdida de grasa sin perder músculo: Al reducir el tiempo de ingesta calórica, puedes facilitar el déficit calórico sin afectar gravemente la masa muscular, siempre que tu ingesta proteica sea adecuada.
  • Mejor sensibilidad a la insulina: Esto favorece la partición de nutrientes, asegurando que los carbohidratos que consumes vayan hacia el músculo y no se almacenen como grasa.
  • Optimización hormonal: Durante el ayuno, aumentan la hormona del crecimiento y la noradrenalina, lo que puede mejorar la quema de grasa y la conservación de masa muscular.
  • Mayor claridad mental y energía estable: Al reducir los picos de insulina y permitir que el cuerpo utilice grasa como fuente de energía, puedes experimentar mayor concentración y menos fatiga.
  • Simplicidad en la alimentación: Reducir la cantidad de comidas al día puede facilitar la planificación de tu dieta, evitando excesos y reduciendo la ansiedad por la comida.

 

Riesgos y desventajas del ayuno en atletas y fisicoculturistas

No todo es positivo cuando se trata del ayuno, y su impacto puede variar según tu nivel de entrenamiento y objetivos:

  • Pérdida de rendimiento: Si entrenas con intensidad y no tienes suficientes reservas de glucógeno, tu rendimiento puede verse afectado.
  • Pérdida de masa muscular: Aunque el ayuno bien manejado no implica catabolismo muscular, si no consumes suficiente proteína o pasas demasiado tiempo sin comer, puedes comprometer tus ganancias.
  • Dificultad para alcanzar requerimientos calóricos: Si necesitas una ingesta calórica alta para ganar músculo, un tiempo de alimentación reducido puede dificultarlo.
  • Fatiga y baja recuperación: La falta de nutrientes en los momentos clave puede afectar tu recuperación post-entrenamiento y tu energía a lo largo del día.
  • Impacto hormonal negativo en algunos casos: En especial para atletas con bajo porcentaje de grasa corporal, el ayuno prolongado puede afectar la producción de testosterona y otras hormonas clave para el crecimiento muscular.
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Cómo practicar el ayuno de forma efectiva en el fitness y fisicoculturismo

Si decides probar el ayuno, sigue estas recomendaciones para evitar problemas y maximizar beneficios:

Elige un protocolo adecuado: Si eres principiante, comienza con el método 12/12 o 14/10 y ajusta progresivamente.

Consume suficiente proteína: Asegúrate de ingerir al menos 2g de proteína por kg de peso corporal dentro de tu ventana de alimentación.

Planifica tu entrenamiento: Si entrenas en ayunas, enfócate en sesiones más ligeras o haz cardio moderado. Para entrenamientos de fuerza intensos, considera romper el ayuno antes del entrenamiento.

No descuides la nutrición post-entrenamiento: Prioriza comidas ricas en proteínas y carbohidratos complejos después de entrenar para optimizar la recuperación.

Mantente hidratado: Durante el ayuno, bebe agua, café negro o té sin azúcar para evitar la deshidratación.

Escucha a tu cuerpo: Si notas pérdida de fuerza, fatiga extrema o disminución en el rendimiento, es posible que el ayuno no sea la mejor opción para ti.

 


 

El ayuno en el fisicoculturismo y el fitness puede ser una herramienta útil para la pérdida de grasa y la optimización metabólica, pero no es obligatorio ni ideal para todos. Si decides implementarlo, hazlo de manera inteligente, asegurándote de mantener una ingesta adecuada de nutrientes y adaptándolo a tu estilo de vida y objetivos.

Recuerda que la clave del progreso siempre será la consistencia en el entrenamiento y la alimentación adecuada. ¡Escucha a tu cuerpo y ajusta según lo que mejor funcione para ti!. | Síguenos en X | WhatsApp | chulucanasgym@gmail.com

  

martes, 18 de junio de 2019

Cómo ser de ayuda cuando alguien tiene un problema




La presión pública que existe sobre un fisicoculturista o un atleta en general puede ser tan alta como esta persona haya construído una marca, y esa marca sea sinónimo de logros, de conocimiento o de popularidad; pero, el problema llega cuando el personaje sobre el que se aplica presión no siempre va en consonancia con la persona que lo encarna, y cuando eso sucede, la reacción puede ser autodestructtiva.


Cuando eso llega a pasar, la reacción del público suele ser mixta según el grado de simpatía o antipatía hacia el personaje, el que muchas veces tiene que nacer, crecer y mantenerse en una forma vertiginosa, respondiendo más a los mandatos del mercado que a los propios procesos de construcción personal. Y la justificación de muchos deportistas es que, ante todo, tienen que responder ante un auspiciador, si lo tienen, o adaptarse a las condiciones que le impone un potencial auspiciador, si lo encuentran. Y si la persona no se ha preparado mentalmente para entender estas exigencias y saber hasta qué punto puede poner un límite, la frustración, la tristeza, la ansiedad pueden manifestarse por alguna parte hasta explotar en diferentes grados.


Muchas carreras deportivas se han visto frustradas cuando ese punto de no-retorno se ha manifestado súbitamente o se ha hecho público, y si la tendencia autodestructiva ya estaba manifiesta en la cresta de la ola, puede que se acentúe una vez que ésta rompa, y el círculo vicioso termina hundiendo más y más a quien esté dentro de él.


Es por eso que la asistencia psicológica es clave en el trabajo y la vida de cualquier deportista; sin embargo, muchos programas de patrocinio no lo incluyen y muchos instructores o personas reconocidas como mentores no tienen todas las herramientas para servir como un soporte’ emocional porque piensan que no es parte del trabajo, porque creen que eso se corrige solo o porque también están en esa tendencia autodestructiva. Y lo que es peor, los propios fisicoculturistas o atletas prescinden de este tipo de servicio alegando que no están ni locos ni dementes.


Entonces, aquí la clave es romper ese círculo vicioso, y el trabajo no es solo del fisicoculturista o atleta; también tiene que ver su entorno, en particular otros fisicoculturistas oatletas que tengan cierta claridad para detectar cuándo uno como ellos comienza a hacer corto circuito y podría ir acumulando energía que puede estallar en el momento menos esperado. Como este problema suele ser más común de lo que mucha gente piensa, aunque no se hable sobre él, vamos a delinear aquí un protocolo que puede funcionarte.


Si alguien te lanza soga es porque alguien necesita ayuda
Una regla básica consiste en diferenciar entre la persona que necesita ayuda y la persona que busca ayuda. La primera muestra signos evidentes de que sus cosas no están marchando bien pero prefiere guardárselas para sí misma o prefiere ignorarlas; la segunda sabe que algo anda mal, como un barco a la deriva, y siempre estará viendo en la orilla a dónde lanzar soga para que alguien le ayude a recuperar el rumbo. Concéntrate en este segundo tipo de personas porque son las que realmente querrán salir del hoyo.


Entonces, si ves que alguien parece estar en problemas, mantente a la expectativa y procura que lo tenga claro. Un cordial “siempre cuentas conmigo” dicho en privado será más que suficiente para que la persona en problemas esté sobreaviso de que, cuando decida dar el paso, realmente tendrá con quién contar. Por supuesto, haz que no sean palabras vacías o diplomáticas, sino que se trate de una promesa real.


Ahora bien, ¿qué hacer si la persona necesita ayuda y no la busca? A menos que te creas con la capacidad suficiente para asumir todo un proceso de consejería y acompañamiento, lo mejor es esperar a que cambie de actitud. Aún así, si crees que debes lanzarle un “siempre cuentas conmigo”, hazlo, pero no te frustres si después del “gracias” no pasa nada.


Si tú eres quien está en problemas, busca a alguien que va a decirte las cosas claras para salir de ellos, no quien va a decirte lo que quieres escuchar y engañarte de que no pasa nada.


Detecta las frases, anticípate a los temas centrales
Muy poca gente suele pedir ayuda bajo la fórmula de “Me pasa esto, necesito un consejo”. Por lo general, la persona suele proyectar el problema y usa una fórmula del tipo “Qué harías tú si te sucediera esto o aquello?”. Claro que si la persona usa la primera fórmula quiere decir que su decisión de afrontar y resolver su problema es firme… aunque esto es muy relativo.


Sea cual fuere la forma, lo primero que debes hacer antes de responder es verificar si el espacio es el correcto y el tiempo es suficiente (ver el siguiente paso). Si la respuesta es afirmativa, trata de contestar de manera sincera y sintética: recuerda que, por el momento, quien tiene el problema es la otra persona. Aunque eso no resta que tú también puedas estar pasando por lo mismo o por otra situación diferente, sí sería correcto que aprendas a respetar cada caso individual.


Si el espacio y el tiempo no son los adecuados, actúa con sensibilidad. Un “Es una pregunta muy interesante y me gustaría responderla; pero, ¿te parece si lo conversamos más calmados?” puede funcionar, quizás subrayado con un gesto que signifique “aquí no es bueno hablar”, una palmada cálida en el hombro y una sonrisa. Sí, todo eso es un poderoso calmante.


Otra cosa que debes considerar es irte anticipando a lo que va a contarte esa persona. Ponte en todos los escenarios, imagina las frases que puede soltar, y prepara respuestas (mira más abajo en estos consejos). No hay peor retroalimentación para esa persona que poner tu mejor cara de sorpresa, desolación o terror. Simplemente contribuirás con acentuarle la idea de que no tiene remedio, y eso no es cierto. No de primera mano. Claro que esto funciona mejor si sabes mantener tu mente abierta; si no, lo mejor será que digas un “Entiendo, ¿lo hablamos después?”, y asunto arreglado.


Desconectar con el mundo, reconectar consigo mismo
Una vez que acuerden reunirse para conversar sobre el problema, tienes que considerar dos cosas: primero, tener todo el tiempo posible para que la persona se explaye; segundo, que el lugar donde van a reunirse no tenga distracciones de ningún tipo. Además, con esto de la hegemonía tecnológica, tiene que ser un espacio y un tiempo en que puedan prescindir de ella al máximo.


No es una reunión social, es una conversación privada, así que mientras menos elementos distractores tengan podrán concentrarse más en el asunto. Considera que se trata de una actitud de respeto con esa persona, consigo misma y contigo. Si van a depender de un celular prendido, lo mejor es que lo dejen para otro momento, porque no hay nada más desconcertante que abrir el corazón y de pronto una llamada o un mensaje imposibles de evadir corten toda la hilación.


Sobre el tiempo, obviamente busquen aquél cuando ambos no tengan nada que hacer. Los fines de semana son ideales puesto que siempre se dedican al descanso. Sobre el lugar, como dijimos, algo que evite las distracciones y que en todo caso favorezca la comodidad de la otra persona, no la tuya. Aunque nuestro consejo es buscar un sitio como un espacio rural o una playa, si la otra persona se siente más cómoda bajo techo, respeta su decisión.


La primera vez es para desahogarse
Cuando alguien tiene un problema y nunca antes lo ha conversado con alguien más, pasa que experimenta algo llamado catarsis o liberación del yo interior. Lo peor que puedes hacer es cortar este proceso, así que deja que transcurra sin interrumpir. Permite que esa persona vaya tomando confianza, vaya desahogando lo que siente, vaya construyendo su historia o su argumento con toda libertad hasta que se haya deshecho de todo. Por eso insistíamos en la importancia de cuidar el espacio y el tiempo.


Si detectas que tiene dificultad para hacer esa catarsis pero desea experimentarla, podrías crear algún tipo de dinámicas simple que ayude a este propósito. Si manejas ejercicios de meditación, éstos suelen ser muy beneficiosos. Si no manejas ambas técnicas, puedes escribirnos a chulucanasgym@gmail.com para darte ideas.


Sobre tu lenguaje corporal, lo que recomiendan los psicólogos es que se ubiquen cómodamente tan cerca como la confianza se los permita, ya sea frente a frente, o uno al lado del otro. Lo importante es que exista un entorno de intimidad que favorezca desahogarse. Solo si su grado de confianza es alto (especialmente si son amigos personales), una mano en el hombro o un brazo  sobre los hombros con un rostro sereno son increíbles, así que no dejes de experimentar el contacto físico. Pero, si la persona lo rechaza, no insistas.


Escucha sin juzgar
Dijimos anteriormente que una de las cosas que debes hacer cuando alguien te pide ayuda es anticiparte para saber cómo reaccionar. No se trata de armarte con prejuicios; se trata de hacerte más fuerte para poder proporcionar la ayuda que se requiere. Por lo mismo, cuando esa persona comience a desahogarse, y mientras lo haga, no la interrumpas para decirle si fue bueno o malo lo que hizo o dijo, solo deja que haga su proceso. Una vez que haya finalizado, puedes emitir algún juicio de valor cuidando ser muy sensible y firme al mismo tiempo.


Dijimos anteriormente que debes tener una mente muy abierta para enfrentarte a lo que tengan que contarte, y en este aspecto considera que cualquier tema controvertido puede aparecer en la conversación. En nuestra experiencia, los escenarios probables que constituyen cargas emotivas muy fuertes para cualquier persona son: su situación familiar o económica, el consumo de sustancias prohibidas o adictivas, alguna condición crónica de salud, acoso o violencia, algún problema legal, una orientación sexual reprimida o una decisión laboral poco convencional o extradeportiva.


Sería complicado aquí decirte cómo reaccionar ante cada escenario porque los problemas varían de persona a persona; sin embargo, insistimos en que tu serenidad, tu firmeza, tu afecto y tu sentido común (especialmente) van a ser de muchísima ayuda.


Aconseja con sinceridad y aprende a poner límites
Una de las cosas que más se va a valorar cuando te toque dar tu punto de vista es decir lo que piensas con honestidad, no lo que la otra persona esperaría escuchar, si no, ¿por qué te buscó a ti? Sin embargo, aunque la persona tenga toda la intención de solucionar el problema, es probable que oponga resistencia al inicio. Si eso pasa, no te esfuerces en hacerle cambiar de opinión porque será peor; solo da tu punto de vista y deja que, tras la charla, lo reflexione consigo misma y tome el curso de acción más adecuado.


Una vez que ambos no tengan más que conversar, cierren el momento de manera natural, amistosa, alegre, que se sienta como algo liberador todo el rato que se invirtió, no que se añada más cargas ni para ti ni para esa persona, porque de eso no se trata.


Si ambos creen que una sesión no bastará, pónganse a disposición para hablar y escuchar según sea el caso; pero, eso sí, adviértele cuáles son tus tiempos disponibles para que también exista sentido de respeto desde su propio proceso. Recuérdale que te dará gusto escucharle, agradécele por la confianza que te depositó, y desafíale a que vaya tomando pasos para resolver lo que le agobia. Esto tiene que estar claro de todas maneras. Lo mismo con los espacios personales: ¡no pueden invadirse cuando a alguno le dé la gana!


Por nada del mundo dejes que tu participación se convierta en dependencia de ningún tipo. Eso sí sería perjudicial. Una cosa es la humanidad y el sentido de solidaridad, pero otra cosa es aprovechar la oportunidad para subyugarse en cuerpo y alma. No permitas eso, y cuando sientas que está sucediendo, páralo y toma la mejor decisión para ambos, incluso tomar distancia.


Tu ayuda no reemplaza la ayuda profesional
Como dijimos al inicio, muchos fisicoculturistas y atletas prescinden de una atención profesional por parte de un psicólogo o un psiquiatra, si fuera el caso, pero también son conscientes que en varios momentos de su vida requieren tener su mente saludable (tanto o más que su cuerpo). Es allí cuando tu ayuda como un soporte emocional funciona favorablemente; sin embargo, una cosa que debes tener muy clara es que tú no reemplazas el trabajo de un psicólogo o un psiquiatra, a menos que lo seas, lo que significa una doble ventaja para quien te pide ayuda. Pero, si no eres ninguno de esos profesionales, tu trabajo consiste en complementar y apoyar las terapias o los tratamientos siempre que se indiquen.


En ese sentido, tu responsabilidad como soporte emocional es incluir dentro de tu paquete de consejos el que la persona que te pida ayuda consulte a uno de estos profesionales de la salud. Incluso podrías acompañarlo el día de la consulta.


Ahora bien, no todos los casos tienen que terminar ante un psicólogo o un psiquiatra, sino aquéllos donde tus recursos como soporte y los recursos de esa persona para sanarse a sí misma estén limitados, cuando sinceramente vean que hay una barrera que el simple consejo no va a superar. Ahí es cuando uno tiene que ser valiente y aceptar la ayuda profesional.


Si en tu comunidad no hay un psicólogo deportivo, averigua qué psicólogos clínicos hay, así como los médicos psiquiatras existentes. Vale la pena tener a mano sus números de teléfono y preguntar por referencias a personas serias para que las consultas sean realmente sanadoras, porque –hay que decirlo- muchos profesionales de la salud mental suelen tenerla más deteriorada que una persona promedio.


Edúcate al respecto, acumula sabiduría
¿Recuerdas cuando hablábamos de anticiparte a la conversación? Es probable que esta etapa la hagas sobre la información que ya conoces; pero, ¿cuán acertada es esa información? Si eres de quienes adora leer de todo y tener una cultura general por encima del promedio, puede que te dé más amplitud de criterio para comprender lo que la persona que pide ayuda va a decirte. Eso suma puntos.


Sin embargo, por más que te anticipes, habrán temas que estarán fuera de tu alcance. No es tu culpa porque no podemos saberlo ni intuirlo todo. Cuando eso suceda, ayuda dentro de tus posibilidades, pero comprométete a investigar y aprender sobre el tema en fuentes confiables que puedes encontrar ahora incluso en la Internet. Si consigues que ese proceso de investigación y educación lo hagas con la persona que te pide ayuda, mucho mejor. Es probable que ambos descubran que la solución era mucho más sencilla de encontrar.


De todos modos, date un tiempo y un espacio para continuar aprendiendo sobre el tema que involucra a la persona que te pide ayuda. Si es posible, consulta especialistas serios, intenta educar a tu entorno, especialmente en el lugar de entrenamiento. Tú sabes muy bien que es uno de los lugares donde los prejuicios son abundantes, y muchas veces mata más la ignorancia que el propio problema. Hasta puede salvar tu propia vida.


Recuerda que ayudarás a resolver un problema, no que vas a resolver el problema por la otra persona
Como dijimos anteriormente, un error fatal cuando se da soporte emocional es dejar que la persona que te pide ayuda te deje todo el problema encima para que tú se lo resuelvas, o generar lazos de dependencia mediante los que esa persona no va a mover un dedo a menos que tú se lo indiques. Ambos escenarios no son adecuados ni saludables, así que debes evitarlos desde el inicio del proceso.


Un “Mira, yo voy a ayudarte en lo que pueda, pero quien va a resolver el problema eres tú” dicho con amabilidad y firmeza desde el primer momento es un buen inicio. Nunca dejes de incluir esta advertencia. Del mismo modo, cuando sientas que esa persona te lanza un “hazlo por mí” o fórmulas similares, tú responde con la misma actitud algo como “eso no fue lo que acordamos” o “Es como si quisieras ser Mr. Universo pero yo entreno por ti”.


Siempre hazle hincapié a la persona que aunque tú puedas darle pautas o ideas para encontrar una solución al problema, es esa persona quien tiene la responsabilidad exclusiva de resolverlo. No cedas al chantaje emocional de “si fueras mi amigo” o “pero tú me dijiste”, Recuérdale y recuerda que cada individuo tiene libertad para tomar sus decisiones, así que el éxito o el fracaso está en sus manos, no en tus manos ni en las manos de nadie.


Lo que te diga muere contigo
Uno de los requisitos de cualquier soporte emocional es la confidencialidad. Todo lo que se converse, la forma cómo se reaccione, el contenido de la conversación es algo que debe quedar únicamente entre ustedes. Nadie más tiene derecho a saberlo, y en todo caso, es la persona que pide ayuda quien tiene que decidir con quién y cómo comparte lo que le está pasando.


Incluso si el contacto se hace mediante las redes sociales (que es una posibilidad válida), nunca se te ocurra utilizar los espacios virtuales públicos para establecer contacto o aconsejar. En todo caso, utiliza el chat, que ofrece cierta privacidad. Aunque en la medida de lo posible, lo mejor es el contacto presencial.


Si tienes que felicitar a la persona por haber avanzado en su proceso o haberlo concluído, procura que sea en privado. Si la persona, a pesar de tus precauciones, desea que su problema se haga público, es su derecho. Decide si también quieres salir a la luz como la persona que ayuda, pero hazlo siempre que la persona te lo pida. Jamás tomes la iniciativa de destacar por tu cuenta porque destruirás todo el proceso de sanación y se verá como una acción muy desagradable.


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