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lunes, 13 de mayo de 2019

Así puedes controlar si tu cuerpo mejora o no



Todas las personas que vamos a un gimnasio o realizamos cualquier tipo de entrenamiento estamos pendientes de nuestros progresos. ¿Hemos superado algo que antes no podíamos superar, estamos en el mismo estado cuando comenzamos o, en el peor de los escenarios, ni siquiera estamos cerca de donde hemos comenzado?


El problema de medir nuestros progresos es cuánta objetividad ponemos a nuestra apreciación. En ese sentido, el primer error que solemos cometer es confiar en la simple vista, en lo que vemos en el espejo, y casi siempre el diagnóstico que obtenemos es engañoso; por lo mismo, el pronóstico que establecemos tiende a ser equivocado.


¿Hay alguna forma objetiva de controlar nuestro progreso? Sí, la hay. La antropometría es la disciplina que nos ayuda a tener información ajustada a la realidad sobre la que podemos realizar nuestros análisis y plantear nuestras estrategias para mejorar o corregir nuestro desarrollo físico. Esta información debe ser clave para ti y tu instructor a la hora de definir si es necesario ajustar la rutina de entrenamiento, la dieta, el estilo de vida en general, o todo en su conjunto.


A continuación te presentamos esos indicadores clave que tú puedes controlar desde tu casa, incluso, y que te darán esa visión objetiva sobre lo que está pasando a tu cuerpo. Ojo que los datos que obtengas no pueden ser tomados de forma aislada sino en conjunto; de ese modo, las conclusiones a las que llegues y los planes de acción que tomes serán mucho más precisos que actuar por simple suposición o adivinanza.


Estatura
Esta medida es básica puesto que sirve para hacer cálculos de otras medidas corporales como las absolutas, los índices y los porcentajes, de los que hablaremos más adelante. Puedes usar un tallímetro, que es la herramienta especializada en medir tu estatura, aunque también puedes tomarte el trabajo de pegar una cinta métrica en la pared o pintar una escala numérica en centímetros (o pies y pulgadas en los Estados Unidos) tomando como punto cero al nivel del suelo.


A continuación, quítate tus zapatos, yérguete naturalmente y pega tu cuerpo a la columna del tallímetro o la pared. Sobre los 20 años de edad, para ambos sexos, la estatura es invariable al menos hasta la senectud cuando puede reducirse debido a que perderás tejido óseo y muscular.


Peso corporal (PC)
Es un primer indicador de progreso, pero por sí solo es insuficiente ya que solo nos dirá si hemos aumentado o hemos disminuido respecto de la última medición. Sin embargo, ofrece primeras pistas.


La forma de tomártelo es tan sencilla como subir a la balanza y esperar la lectura en kilogramos y gramos (en los Estados Unidos, en libras y onzas). En lo que sí hay que tener cuidado es cómo te tomas el peso: siempre tienes que descalzarte y subir al aparato; por tu ropa no te preocupes (siempre que sea deportiva) ya que el incremento que añade es irrelevante, a menos que seas atleta o fisicoculturista profesional o de competencia, y sí será necesario que te quites casi toda o toda la ropa para tener el dato correcto. Por supuesto que esto dependerá de cuánta privacidad haya en el lugar y cuánto confíes en quien pudiera estar contigo.


Las básculas de baño no suelen ser tan precisas como las balanzas clínicas que deberían existir en todo buen gimnasio. Algunos aparatos electrónicos solo son confiables en la medida en que el fabricante así lo advierta; entonces, lee bien las instrucciones antes de darle credibilidad y compara varias lecturas tomadas con diferentes aparatos para saber cuál es la más acertada. De igual manera, sugerimos que tengas un registro mensual o quincenal de tu peso. Algunos instructores probablemente te exigirán tener un control semanal si estás entrenando para una competencia. Hazles caso.


Medidas corporales absolutas  (MCA)
Las llamamos medidas corporales absolutas o MCA porque nos dan indicadores de avance o retroceso que solo aplican a nuestro cuerpo tanto como partes de él se han ensanchado o se han adelgazado respecto de un control previo. Para ello, lo que nos importa es tomar lecturas de contorno o perímetro, expresadas en centímetros (o pulgadas en los Estados Unidos) que, puestos en una tabla, nos den una idea matemática de tu volumen corporal. Quienes se dedican al modelaje y al fisicoculturismo/fitness saben muy bien a qué nos referimos; sin embargo, un instructor físico profesional tendrá aquí información complementaria al PC mediante el que pueda evaluar la eficacia del plan de entrenamiento, dieta o estilo de vida.


La mejor forma de tomar estas medidas es con una cinta métrica que se posa encima de la piel sin apretarla demasiado ni soltarla tanto, sino dejando que se ajuste naturalmente a la forma de tu cuerpo. La precisión de la medida se obtiene cuando la cinta hace contacto directo con tu piel. Si entre ambas hay ropa de por medio, se debe depreciar este exceso, o se debe prescindir de él definitivamente. Otro truco, si deseas mayor precisión, es tomarte la medida antes de consumir alimentos o comenzar a entrenar. Y si quieres mayor precisión aún, toma tres medidas de la misma zona y luego date el trabajo de promediarlas para eliminar el error por exceso o por defecto.


Las medidas se toman sobre áreas específicas de tu cuerpo. Recuerda que necesitamos conocer los contornos, es decir, debes tomar la cinta métrica y rodear cada parte del cuerpo, ir alrededor de ella. No nos interesan medidas lineales (como las que se toman en costura); queremos tener una idea de los volúmenes. Los lugares donde se obtienen estas lecturas son:
  • Hombros: Toma como referencia la parte donde se vea más pronunciado y coloca allí el inicio de la cinta; entonces, pásala por debajo de tus dos clavículas hasta llegar a la parte más pronunciada de tu otro hombro. Desde aquí, haz que la cinta recorra la parte superior de tu espalda hasta encontrarse con el punto donde inicia la cinta. Para que tengas una idea si has tomado correctamente la medida, si eres varón y mides 170 centímetros o 5 pies 7 pulgadas de estatura, tu contorno de hombros debería estar entre los 118 y los 120 centímetros, o 46,5 pulgadas y 47,1 pulgadas; sin embargo, esta medida es relativa según tu edad, contextura y metas deportivas.
  • Pecho: Seas varón o seas mujer, toma como referencia la parte donde esté más pronunciado (probablemente los pezones, en ambos casos) y rodéate con la cinta incluyendo tus omóplatos. Para las mujeres, tomarse esta medida será sencillo pues corresponde a la misma que el contorno de busto, muy requerida en costura o los concursos de belleza. Si eres un varón de  170 centímetros o 5,7 pies de estatura, tu contorno de pecho podría estar entre los 106 y los 108 centímetros, o 41,2 y 42,5 pulgadas, pero te recordamos que las medidas son relativas, como lo aclaramos en el punto anterior.
  • Brazos y antebrazos: Los bíceps y tríceps te permiten saber cómo andas de brazos, así que tendrás que rodearlos al mismo tiempo con la cinta métrica y tomar la lectura. Si eres un varón de 170 centímetros o 5,7 pies de estatura, puede que tus brazos crezcan hasta 38 o 39 centímetros, o 15 o 15,4 pulgadas de contorno. Para el caso de los antebrazos, toma como referencia su parte más pronunciada y rodéalos con la cinta, aunque esta medida se usa muy poco.
  • Cintura: En los varones se toma como referencia un punto a 3 centímetros o 1,2 pulgadas debajo del ombligo, y en las mujeres la zona donde se hace más estrecha, , por lo general 2 centímetros o 0,8 pulgadas arriba del ombligo. Entonces te rodeas con la cinta incluyendo la espalda baja en el caso de los varones y la espalda media en caso de las mujeres. La Organización Mundial de la Salud recomienda que los varones no deberían tener más de 95 centímetros o 37,4 pulgadas de contorno de cintura y las mujeres no más de 65 centímetros o 25,6 pulgadas, aunque no tanto por un criterio de belleza sino para prevenir varias condiciones causadas por el sobrepeso y la obesidad.
  • Abdomen: En el caso de las mujeres, es la misma que se toma para la cintura en los varones. Básicamente busca saber cuán plana está tu panza, en términos matemáticos, obviamente.
  • Cadera: Tanto en varones como mujeres, se toma como referencia la parte más prominente de tus glúteos y se rodean ambos lados donde se pronuncia más el hueso de la pelvis, pasando por tu pubis. Si eres un varón (y, además de las sentadillas, tu genética te ayuda), puede que llegues a tener hasta 102 centímetros o 40,2 pulgadas de contorno si mides 170 centímetros o 5,7 pies de estatura.
  • Muslo: es la sección de tu pierna que comienza en tu pelvis y acaba en tu rodilla. Busca su parte más ancha y rodéatela con la cinta métrica para medirla. ¡Ojo! Se toma un solo muslo por medida, nunca los dos al mismo tiempo. Si eres varón con 170 centímetros o 5,7 pies de estatura, tu muslo puede tener entre 59 a 60 centímetros, 23,2 a 23,6 pulgadas  cuando menos, aunque va a depender de tu tipo de entrenamiento. Lo que sí está claro es que por cada 3 centímetros o 1,2 pulgadas de muslo que tengas, tu brazo no puede superar los 2 centímetros o 0,8 pulgadas.
  • Pantorrilla: Es la parte de tu pierna que está entre tu rodilla y tu talón. Busca su parte más prominente y rodéate allí con la cinta métrica. Igual que con el muslo, nunca se miden ambas pantorrillas al mismo tiempo sino una a la vez. Si eres un varón de 170 centímetros o 5,7 pies de estatura, tu pantorrilla puede tener entre 37 a 38 centímetros, o 14,6 a 15 pulgadas cuando menos. Sí, cuando menos.



Índices y porcentajes corporales
Si te pareció que ya es mucha matemática por hoy, aún no hemos terminado. Hay indicadores más especializados que te permiten ir midiendo tus progresos, especialmente si estás en un entorno de entrenamiento profesional o de competencia.
  • Índice de masa corporal (IMC): Básicamente nos da una idea más exacta de si estás en tu peso ideal, o si estás en sobrepeso u obesidad. Se calcula dividiendo tu peso en kilogramos entre tu estatura elevada al cuadrado. Supongamos que eres un varón de 170 centímetros (1,7 metros o 5,7 pies) y pesas 70 kilogramos (154,3 libras), tu IMC será 24,2. Está dentro de lo saludable; si excediera de 30, podríamos estar hablando de obesidad.
  • Porcentaje de grasa corporal (BFP): es una medida mucho más especializada que, como dice su nombre, busca saber si hay un balance saludable entre la grasa corporal que necesitas para tus funciones vitales y la que almacenas para realizar tus funciones –digamos- electivas, como entrenar. Aquí no basta la matemática sino que se deben usar procedimientos y aparatos especiales que nos den una lectura. Se obtiene multiplicando la cantidad de tu grasa por la cantidad de tu masa corporal y todo eso dividido entre 100. Las mujeres siempre tendrán un BFP mayor que los varones puesto que se reserva grasa para funciones reproductivas. Sobre porcentajes, se considera que los atletas van entre el 10% y el 15% dependiendo de la actividad física que desarrollen. Un instructor profesional te educará cómo controlar tu BFP para optimizar mejor tu entrenamiento, aunque también lo combinará con dieta y mejoras en tu estilo de vida. De hecho, es probable que le preste mayor atención.



Así que si solo confiabas en tu espejo, o tu báscula o tu cinta métrica, ya ves que al final tenemos que combinar todo eso y mucho más si queremos medir progresos. Y por cierto, no es mala idea que ingreses todos tus datos en una hoja de cálculo electrónica que te permita apreciar gráficamente si mejoras, te mantienes, o necesitas esforzarte más. Sí, es mucho trabajo, pero bien vale la pena; además, te dará más conciencia de ti, especialmente si le agregas una asesoría psicológica para ver si hay algún problema de motivación o algo por el estilo.


Como siempre, nos dará gusto conocer tus inquietudes aquí en los comentarios, en nuestra cuenta de Twitter o en nuestro correo electrónico: chulucanasgym@gmail.com


Los modelos que aparecen en esta entrada son Frank Álamo, Edgard Córdova, Christian Mauricio y Alfredo Rivera.

sábado, 17 de diciembre de 2022

Ahora es tiempo de ponerte metas

Ya lograste enganchar al entrenamiento y todo indica que no quieres dejarlo… ¿qué viene luego?

 


¿Los grandes del fisicoculturismo y el fitness comenzaron siendo grandes? Definitivamente no. Aunque no hay una regla general, lo más probable es que hayan comenzado como curiosos, que posteriormente se hayan aficionado al ver los primeros resultados y eso les haya entusiasmado para ir escalando más y más.

 

Quizás  algunos de ellos decidieron ir un nivel superior, y comenzaron a competir profesionalmente consiguiendo títulos locales, luego nacionales, luego internacionales. En este punto, es importante decir que tales logros no fueron fruto del azar sino de un planeamiento estratégico, cuyos pasos se fueron cumpliendo minuciosamente. A eso se llama establecer  y lograr metas.

 

Si acabas de entrar al entrenamiento, quizás no lo veas tan claro; si ya llevas algún tiempo, lo podrías considerar como posibilidad. Pero si sientes que ya has llegado a un tope, es probable que todo comience a volverse rutinario, sin mayor expectativa. Y si llegas a aburrirte, lo más probable es que termines abandonando.

 


Necesitas una estrategia

La mejor manera de evitar una deserción en el corto o mediano plazo es ponerte metas o puntos de llegada progresivos y lógicos a lo largo del tiempo que no solo signifiquen desarrollo físico sino que sostengan la sensación de bienestar que ya has conseguido en un primer momento.

 

Si tenemos un punto de llegada, por lógica tenemos un punto de partida, y ese es tu estado actual: cuáles son las medidas actuales de tu cuerpo, cuál es la dieta que sigues, cuál es tu estilo de vida ahora; incluso, tu estado de salud.  En fin, información de base sobre la que se pueda construir un plan. El requisito es que estos datos sean lo más honestos como te sea posible.

 

A partir de esta información de base, comienza el proceso de establecer metas progresivas a corto plazo, mediano plazo y largo plazo. Si tienes la experiencia suficiente entrenando, tómate todo el tiempo necesario para pensar y escribir este plan. Si no tienes esa experiencia, siéntate a solas con tu entrenador y comiencen a ponerlo todo en blanco y negro. Si no tienes confianza con tu entrenador, más adelante te dejamos nuestros contactos.

 

Pero no basta con establecer metas. Para llegar a ellas tienes que tener un conjunto de acciones secuenciales que te acerquen cada vez más: la estrategia de entrenamiento. ¿Qué rutina harás el primer mes, qué rutina harás al siguiente mes, y al siguiente, y así hasta que llegues a tu meta en un tiempo determinado.

 

Y alrededor de la rutina para ejercitarte, cuál dieta debes seguir, qué cosas debes ajustar en tu estilo de vida y qué indicadores de salud debes tener presentes. Suena aburrido, pero cuando uno comienza a conocer mejor su cuerpo, esto se convierte en una tarea fascinante. Míralo de esa forma.

 

Cuando llegues a tu primera meta, analiza qué te funcionó y qué no, qué debes fortalecer y qué debes corregir, vuelve a tomarte medidas, revisar dieta, verificar tu estilo de vida, monitorizar tu estado de salud. Si todo ello da resultados positivos, prémiate y comienza a trabajar por la siguiente meta. Si no lo consigues, sigue luchando y no te rindas.

 


Más acciones prácticas

Aunque el entrenador, si lo tuvieras, es la persona preparada para orientarte en el proceso, te aconsejamos que tengas también un apoyo físico y emocional que te permita conversar, motivarte, no rendirte. Puede ser un compañero de entrenamiento, tu mejor amigo, un familiar… alguien a quien puedas recurrir siempre.

 

Sobre este punto, como siempre insistimos, no es recomendable seguir la estrategia de otra persona y aplicarla como si fuese la tuya porque dos organismos, incluso siendo de la misma parentela, no reaccionan igual.

 

Siempre haz el ejercicio de mirarte al espejo a solas y apreciar esos pequeños o grandes cambios que vas experimentando y a asumirlos como tus logros. Tú mismo ya nos contarás qué se siente cuando pasas por esa experiencia. Más adelante te dejaremos las formas de contactarnos.

 

Y, finalmente, siempre habrán días en que estamos altamente entusiasmados y otros en los que no tendremos ganas de hacer nada. Con los primeros no hay tanto problema; con los segundos, precisamente el reto consiste en sobreponerte al desánimo y comenzar el entrenamiento. Si te dejas vencer por él, aunque sea un milímetro, poco a poco irá ganando terreno y te irá derrotando. Y, recuerda, ya te enganchaste; ahora es tiempo de ir por más.

 

Puedes enviarnos tus consultas o comentarnos tus logros e inquietudes escribiéndonos a nuestra cuenta de Twitter o a nuestro correo electrónico: chulucanasgym@gmail.com

Las fotografías presentadas en esta historia han sido tomadas de la cuenta del fisicoculturista César Quispe en Facebook. 

jueves, 21 de septiembre de 2017

Máscara para el músculo


¿Cuán bueno es este accesorio para que incrementes masa y resistencia?

Por ChulucanasGym

Hay una seria desventaja entre quien entrena a nivel del mar y quien lo hace a mayor altitud, o sea de mil metros para arriba quizás. A medida que más asciendes, el aire se te enrarece más y tu necesidad de consumir más oxígeno para realizar cualquier esfuerzo aumenta. Ésa es, en esencia, la razón por la que las personas de tierras bajas sienten como que 'les falta el aire' cuando están más alto.

Sin embargo, un accesorio a lo Darth Vader (antes que se le terminara de malograr el rostro) podría crear la sensación de aire enrarecido a baja altitud, exigir que tus pulmones inhalen más aire, y con ello aumentes la resistencia durante tus entrenamientos. 

"Antes iba a entrenar al gimnasio y además jugaba fútbol, pero desde que comencé a estudiar en la Escuela de Policía de La Unión, ya no tengo tanto tiempo porque mi formación y mis primeras salidas a campo son mi prioridad", cuenta Pedro Changanaquí (25), quien es parte del grupo  fundador del equipo ChulucanasGym.

Un buen día encontró una máscara confeccionada en hule (jebe) y núcleo de espuma (corespum), con la que estuvo realizando sus entrenamientos cardiovasculares.



¿Cómo funciona?
Se supone que la máscara induce la hipoxia, es decir un bajo nivel de oxígeno, tratando de simular a baja altitud el mismo efecto que tendría entrenar por encima de los 2500 metros. 

Si tomamos a Chulucanas como base (90 metros de altitud), un deportista podría viajar dos horas y media hasta Chalaco (2200 metros de altitud) donde podría entrenar; pero, ¿resulta rentable hacer el trayecto todos los días para tener sesiones de una a tres horas de entrenamiento? 

Quizás para la mayoría ésto es imposible, y ahí es donde la máscara supliría la necesidad de viajar, recreando a 90 metros de altitud la misma sensación que tomaría entrenar a 2200 metros o más (la altitud máxima promedio de la provincia de Morropón es 3000 metros). 

Es probable que donde tú vivas, la accesibilidad a mayores altitudes sea así de fácil, o mucho más difícil, o puede que ya vivas en altitud y justo sobre los 2000 metros.


Resultados controvertidos
Pero, ¿realmente se adquiere más resistencia al entrenar a mayor altitud? La teoría dice que sí porque si te oxigenas más, entonces puedes rendir más, pero el desarrollo se da mas bien a nivel del músculo respiratorio. 

Aparentemente, las pruebas médicas revelan que los indicadores en sangre y la cantidad de energía usada respecto a quienes entrenan en altitudes menores no son notables. De hecho, uno de nuestros productores realiza entrenamiento combinado convencional de potencia y resistencia diario por 30 a 45 minutos en modalidad funcional a 60 metros de altitud. Cuando tuvo que trabajar a 1400 metros y aún ascendiendo una montaña con 50% de pendiente sobre los 2700 metros, no experimentó la escasez de aire asociada a la desaclimatación.

Del mismo modo, las pruebas clínicas aplicadas hasta el año pasado a personnas utilizando la máscara tampoco revelaron más desarrollo que a nivel del músculo respiratorio, aunque sí un ligero aumento en la capacidad anaeróbica (potencia), que es consistente con el incremento muscular que dice experimentar Pedro; sin embargo, especialistas advierten que las pruebas no son concluyentes.



Entonces, ¿quiere decir que no funciona? No quiere decir éso exactamente, sino que aún no se puede ni afirmar ni descartar pues hace falta hacer más pruebas independientes. Por otro lado, si en tu caso particular notas que hay beneficios, y está descartado cualquier riesgo clínico, podrías -ojo, podrías- continuar entrenando con la máscara. Recuerda que lo que funciona con otros podría no funcionar contigo y viceversa. 

En lo que a Pedro respecta, y hasta que no probemos lo contrario, pareció funcionarle: cree que su rendimiento aeróbico pudo haber aumentado entre un 25% a 30% respecto al tiempo en que entrenaba sin máscara, aunque todavía hay que verificar detalles como el tiempo de entrenamiento continuo y suspendido, y por lo mismo su capacidad de respuesta muscular ante cualquier tipo de esfuerzo. En otras palabras, hará falta someterlo a pruebas.

Recordemos otro detalle clave: él ya había entrenado antes y practicado deporte, así que tiene memoria muscular. Esto significa que al menor esfuerzo físico, su cuerpo va a responder favorablemente en la construcción de masa muscular o desarrollo de mayor resistencia aeróbica.

En todo caso, la uses o no la uses, ¿puedes compartirnos acá tu experiencia?

martes, 6 de enero de 2015

Alimentarte con calidad

FACTORTIERRA.NET

¿Cómo aumentar, reducir o mantener?

La respuesta es entrenando correctamente, descansando lo suficiente, erradicando estilos de vida dañinos y alimentándote balanceadamente.

Pero, ¿cómo se hace cada cosa? A lo largo de cada post te lo iremos contando. Por ahora, ¿qué te parece si nos concentramos en el último aspecto?

La alimentación cuando se entrena es clave. Hay gente que te aconseja que comas de todo. En cierto modo, el consejo es correcto; el problema es que entendemos “comer de todo” por “comer en cantidades” y esto no es saludable.

Alimentarte balanceadamente significa comer con calidad antes que en cantidad, dependiendo de indicadores como: tu edad, tu peso, tu estatura, tus condiciones de salud anteriores y actuales, tu nivel de desgaste diario, tu tipo de entrenamiento, tu propio metabolismo y hasta el tiempo que tienes entrenando.

Por eso, especialistas recomiendan que no imites dietas, sino que acudas a una consulta con ellos para que te asesoren en una. Donde sí coinciden es que nuestro cuerpo debe consumir: carbohidratos, grasas insaturadas (fácilmente asimilables por el organismo), proteínas, vitaminas y minerales.

Esos cinco grupos nunca te deben faltar.

Ahora bien, ¿dónde los encuentras? A continuación te compartimos una tabla con once productos que puedes encontrar hasta en la tienda de la esquina, y que adecuadamente combinados, son tu fuente de calorías y todo lo que necesitas para sustentar una parte clave de tu entrenamiento.

En nuevos posts, te ampliaremos más la información. Mas bien, déjanos tus preguntas aquí o en chulucanasgym@gmail.com

¡ah! ¿La lista? Presiona aquí para descargarla y hasta imprimirla.

 

 

lunes, 26 de abril de 2021

Ganando limpio

Una guía infalible para triunfar en el deporte, y en la vida.

 


Ya te hemos presentado a Ronald Jonathan Benites Rangel, un estudiante de Derecho con tres diplomados en temas penales, conciliador extrajudicial, activista ecologista, y además aficionado al fisicoculturismo y al ciclismo. Su travesía deportiva comenzó en 2010 cuando decidió que quería mejorar su condición física mediante el entrenamiento de potencia, y no paró hasta participar en tres certámenes de Mister Piura, en 2012, 2013 y 2014.

 

“Lo hice porque me quería probar a mí mismo cuánto he podido avanzar, y comparar mi nivel con el de otros fisicoculturistas de Piura, y, por qué no, de otras partes”, afirma. Además, quería demostrar que se puede participar de cualquiera de estos concursos y pasar luego las pruebas anti-dopaje sin temor a objeciones o señalamientos.

 

“¡No sabes la sensación que uno tiene de subir al escenario y concursar! Es una emoción que sólo puedes describirla en ese mismo instante”, comenta orgulloso, mientras sus ojos se iluminan de satisfacción. “No gané, pero me atreví”. La travesía no es sencilla. Los obstáculos aparecen en todo momento, y el más difícil es la indiferencia hacia el deporte. “Una cosa que me preocupa es que el fisicoculturismo no tiene auspicio de las empresas y las instituciones de mi localidad”, reclama tranquilo pero convencido.

 


La genética y la alimentación natural, que aún se puede lograr en una comunidad agrícola como Chulucanas, Perú, hizo posible que creciera muscularmente hablando, sin necesidad de recurrir a suplementación sintética. “Como todo lo que puedo, pero balanceado, además de mi rutina de ejercicios”, cuenta.

 

Aunque al inicio su familia no vio con buenos ojos su afición, pronto se dio cuenta que estaba consiguiéndole beneficios: “Me gusta salir con mis amigos, pero no fumo, no bebo alcohol, duermo lo suficiente, ¡ah! Y menos consumo drogas”, explica. Además, Ronald tiene un buen rendimiento académico, es líder estudiantil, y ha descubierto una faceta como conferencista y motivador, logrando atrapar el interés de su público.

 

En un taller para jóvenes en Sullana, logró convencer a su auditorio sobre la necesidad de producir y consumir alimentos aludables.  Tras la exposición, fue uno de  los ponentes más requeridos por los y las participantes para hacerse fotos.

 


La estrategia RJ

Basados en su propia experiencia, nos pusimos a reflexionar qué cosas funcionaron con Ronald que podrían funcionar contigo, y encontramos un patrón algo exigente, pero que, si lo sigues, también podrás enorgullecerte de tus propios resultados, y jugando limpio.

  • Encuentra la razón dentro de ti: Casi todas las personas se animan a iniciar un plan de acondicionamiento físico si otra persona les acompaña. Claro que ayuda, pero crea dependencia; entonces, la idea es que la chispa para empezar, seguir y lograr debe nacer dentro de ti. Si nadie quiere seguirte, avanza: el triunfo o el fracaso será tu propia responsabilidad.
  • Establécete metas claras y realistas: Sí, es necesario que traces un plan personal –ojo, personal- que te indique cuáles serán tus objetivos deportivos y qué procedimientos serán los adecuados para lograrlos. Asesórate de un especialista confiable para ver cuáles serán los que te permitan optimizar tu propia energía, sin subesforzarte ni sobreesforzarte. Ronnald también te puede asesorar, y al final te dejaremos su contacto.
  • Destierra el ‘qué dirán’: La gente tiene derecho a opinar, pero nunca olvides que tú tienes derecho a mejorar. Fortalece tus convicciones, y aprende a manejar la crítica, es decir, valórala dependiendo de quién venga. Obviamente, no le prestes oídos a quien no sabe nada de esto: es perder tiempo valioso.
  • Aplica la honestidad a tu propio plan: aunque no lo creas, hay gente que trata de engañarse a sí misma incluso cuando entrena. No cometas ese error, pues o te vas a frustrar o te vas a hacer un daño irreparable. No aceptes las ‘recetas mágicas’ que abundan: todo en la vida se consigue trabajando duro, y ése es el camino. Puede tomarte años incluso, pero si eres paciente y perseverante, verás que lo conseguirás, y nadie podrá cuestionar tus triunfos.
  • Penalízate y prémiate: ¡espera! Esto no quiere decir que comiences a hacerte daño, sino que establezcas castigos y premios apropiados a tus metas. De ese modo, aprenderás a valorar tu propio esfuerzo. Tu asesor deportivo o Ronald pueden aconsejarte sobre este tema.
  • Registra tu proceso:  ¿estás progresando? ¿Y según qué documento? Recuerda que hay indicadores de avance para cada deporte (antropometría, marcas de velocidad, peso, etc.), entonces tómate unos minutos para llevar tu propia estadística,y así tener una herramienta objetiva que te indique si todo va bien o no. Hasta puede ser divertido que diseñes tu propia base de datos deportiva personal, para que establezcas escenarios de progreso.
  • Comparte tu experiencia: No sabes la cantidad de desinformación que hay, incluso en los gimnasios, sobre estrategias de entrenamiento físico, por lo que hace falta que las personas que han sabido seguir un plan, y probar que funciona, puedan hacer una especie de ‘consejería de pares’ que complemente el asesoramiento deportivo especializado. Además, sentirás la satisfacción de ver que todo tu esfuerzo no fue en vano.

 

Ronald está disponible para sesiones personalizadas de entrenamiento y asesoría deportiva, así como para charlas y conferencias, mediante ronal_27_89@hotmail.com , su cuenta de Facebook o nuestra cuenta en Twitter.