Una de las rutas ciclísticas extremas al norte del Perú necesita afinar algunos detalles para recibirte.
Casi dos mil 600 metros sobre el nivel del mar. Debajo de la malla, los músculos se preparan para aferrarse del pedal e ir cuesta abajo unos mil 300 metros. De ahí subir hasta dos mil 300 y terminar en mil 800. Si estas cifras son pocas, son unos 50 km de recorrido sobre el suelo, que en línea recta parece menos.
Ese es el reto que ofrece el distrito de Pacaipampa, y que
ha llevado al gobierno local a promover el ciclismo donde el relieve y el clima juegan roles clave para
ofrecernos una de las rutas más extremas en la sierra de Piura, Perú. Aunque sin continuidad, al menos cuatro
campeonatos fueron convocados en esta geografía.
La zona es abrupta en extremo ya que contiene a
casi todos los pisos altitudinales de los Andes piuranos, desde el páramo o jalca sobre los tres mil
metros, hasta las yungas o tierras
cálidas a los mil 200 metros. Aquí nace
el río Quiroz, y sus múltiples fuentes han
creado profundas heridas que son el escenario ideal para poner a prueba la
fortaleza y la adrenalina. Este río nace en las lagunas de los páramos.
El guía turístico Segundo Neyra sostiene que
hay cerca de 70 de estos espejos de agua, “y acabamos de descubrir una nueva, a
unos tres mil 700 metros”, esto es casi la altitud del monte Fuji en Japón. La
laguna más alta de Pacaipampa que se tenía conocimiento está a 3500 metros.
Hay dos rutas: la de ciclismo comienza en el
caserío de Totoras a casi 2600 metros, se precipita a Curilcas a unos 1300
metros, vuelve a trepar a los 2300 y termina en la capital distrital a los
1800; hay otra de maratón, que comienza en el caserío
de Ñoma a unos 2500, y va cuesta abajo hasta Pacaipampa.
Probando muslos y pantorrillas
Para comprobar el grado de dificultad que
representa la ruta, FACTORTIERRA organizó una prueba sobre el
escenario real con el apoyo de la Municipalidad
Distrital de Pacaipampa y el Comité Local de
administración de salud. Para saber cómo
se comportaría un deportista de veras, se contactó a dos ciclistas con muchas
horas de pedaleo y competencias previas. A ellos se les pidió que elijan tramos
de la ruta y que cuenten sus reacciones.
Los ‘cobayas’ fueron Elio Nizama Vásquez (26) y
Gonzalo Pintado López “El
Gato” (33), ambos pertenecientes a la Federación Nacional de Ciclismo del Perú. Además de dos productores
de FACTORTIERRA, se exigió la presencia de un médico y un preparador
físico(Obdulio Julcahuanca chanta) que monitorearan el desempeño de los
atletas, y que estuvieran a la expectativa de cualquier contingencia.
Hay algunas variables que vale la pena
considerar. El Gato TENÍA más de una década de experiencia, mayor masa muscular
y conoce la ruta: “Ya estuve aquí”, dijo. Elio reportaba sobrepeso (tirando a
obesidad), jamás estuvo por acá y su experiencia es menor. La producción de FACTORTIERRA advirtió a los
ciclistas que no disimularan los efectos y que reportaran cualquier incidencia,
y reiteró a los funcionarios municipales que el análisis sería totalmente
independiente, basado en el monitoreo médico.
Las máquinas que utilizaron son profesionales y
similares en modelo, y debieron correr sobre un suelo de barro empapado por chubascos
que se precipitaron por dos días y apenas una hora antes de la prueba. Los muchachos eligieron un tramo cuesta
arriba entre los dos mil y dos mil 300 metros en la vía Pacaipampa a Curilcas.
“La presión atmosférica aumenta con la altitud”, explicó el preparador físico
…, “y el cuerpo puede descompensarse”.
Alto rendimiento requerido
Las dos horas diarias de entrenamiento y la
mejor condición física del Gato hacen que su desempeño sea adecuado, y, contra
su temor de llegar a las 180 pulsaciones por minuto, apenas tuvo un pico de
156. El médico del puesto de salud de
Pacaipampa, … dijo que no debió temer, pues la cifra de riesgo es 240: “No es
que te vaya a dar un infarto, pero sobre esa cantidad, el corazón comienza a
tener fallas”.
Elio siempre se mantuvo detrás del Gato, pero
logró cumplir la ruta aunque sus pulsaciones fueron menores: poco más de
60. Sin embargo, el profesor Obdulio le
advirtió: “Te me pones a dieta”, ya que su sobrepeso pudo jugarle una mala
pasada. Hay que indicar que todos los
organismos no reaccionan de la misma manera, por lo que una revisión médica a
conciencia es necesaria, y los resultados de Elio y Gonzalo fueron
referenciales.
tras la prueba, los muchachos fueron a tomar un
baño y el agua que había en el hospedaje es fría. El efecto inmediato pudo ser
calambres en la cintura, trasero y piernas debido al alto nivel de
congestionamiento sanguíneo. Afortunadamente, no pasó nada. Quien mas bien la sufrió fue el productor de
fotografía pues tuvo que correr para lograr buenos ángulos, y no es lo mismo
hacerlo a 60 metros sobre el nivel del mar, que a más de treinta veces esa
altitud.
Otra conclusión es que, a pesar de lo extremo
que puede parecer, el circuito puede ser la delicia de los y las ciclistas
profesionales, pues ofrece los grados de dificultad usuales en competencia,
incluso si comienza a llover copiosamente.
El problema puede ser para los vehículos de apoyo, más pesados, que
podrían quedarse en el barro. El tramo entre Chalaco y Pacaipampa tampoco está
en buen estado, y parte de él es empleado para otra prueba: maratón. El camino
es estrecho y barroso.
El otro problema de Pacaipampa es que no tiene
capacidad hotelera suficiente para albergar a participantes en torneos masivos,
y éstos tendrían que ir a distritos vecinos como Chalaco, a hora y media por
carretera, o Morropón, a tres horas. Si estos hospedajes se quedan sin agua
potable, habrá problemas a la hora de tomar un baño, y ni pensemos en el uso de
inodoros. Como apunte, el rrestaurante en el pueblo de Chalaco no tenía baños
en buen estado.
En el propio Pacaipampa es imposible encontrar
una tienda y la gente no sabe dar indicaciones para llegar a cualquier parte, a
pesar que la municipalidad local ha venido impulsando hace 15 años un programa
de desarrollo turístico.
Aún no se tiene un número exacto de
maratonistas y ciclistas locales, pero se presume que no están debidamente
implementados. Sólo en ciclismo, uno de
los promotores creía que muchas de las máquinas, no adecuadas para una competencia
profesional, terminarían destrozadas y sus conductores, accidentados, una
contingencia que el puesto de salud no tiene capacidad de atender en caso de un
torneo masivo.
En una zona donde el deporte de aventura tiene
mucho potencial, todavía faltan condiciones que le permitan a quienes lo
practican tener la seguridad de servicios oportunos y amables, y justo en las
zonas donde estas actividades tendrían más pegada, las comunidades locales son reacias
a los visitantes por malentendidos con una empresa minera. Mientras la
autoridad local y su población no afinen estos detalles, Pacaipampa no será un
destino para la aventura, sino una aventura considerarlo como destino. Pero, si alguien se anima, el espacio está a disposición. .
Producido por Franco Alburqueque y Nelson Peñaherrera con el apoyo de Gloria Namuche. © 2011 por la
Asociación Civil Factor Tierra. Todos los derechos reservados.
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