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miércoles, 21 de agosto de 2024

La Importancia de Celebrar los Logros en el Tiempo para un Fisicoculturista


En el mundo del fisicoculturismo, cada etapa del proceso de transformación física representa un desafío que exige dedicación, disciplina y paciencia. Desde las largas horas en el gimnasio hasta la cuidadosa planificación de la nutrición, los fisicoculturistas invierten una gran cantidad de esfuerzo en esculpir sus cuerpos.

 

Sin embargo, en medio de este enfoque en el progreso continuo, a menudo se pasa por alto un aspecto fundamental del viaje: la celebración de los logros a lo largo del tiempo.

 

Reconocer el Progreso

El fisicoculturismo no es solo una meta final, sino un viaje compuesto de pequeñas victorias. Cada incremento en la fuerza, cada cambio visible en la musculatura y cada mejora en la técnica son logros que merecen ser reconocidos. Celebrar estos hitos es una forma de mantenerse motivado y recordar que el éxito no se logra de la noche a la mañana, sino a través de la consistencia.

 


Reconocer el progreso personal también ayuda a mantener una mentalidad positiva. En un deporte tan competitivo y exigente como el fisicoculturismo, es fácil caer en la trampa de la autocrítica excesiva. Valorar los logros alcanzados fortalece la autoestima y brinda una perspectiva más equilibrada sobre el desarrollo físico.

 

Refuerza la Motivación

La motivación es un factor clave en el éxito de cualquier fisicoculturista, y celebrar los logros, tanto grandes como pequeños, puede ser un poderoso refuerzo motivacional. Cuando se celebra un objetivo alcanzado, el cerebro libera dopamina, un neurotransmisor asociado con el placer y la recompensa. Esta liberación no solo genera una sensación de satisfacción, sino que también incentiva a continuar trabajando hacia la próxima meta.

 

Además, estas celebraciones crean una mentalidad de progreso continuo, en la que cada logro abre la puerta a nuevas posibilidades y retos. Esto ayuda a mantener la energía y el entusiasmo a largo plazo, factores esenciales en un deporte donde la perseverancia es clave.

 


Establecer Nuevas Metas

Cada celebración de un logro es también una oportunidad para reflexionar sobre el camino recorrido y para establecer nuevas metas. Un fisicoculturista que toma tiempo para celebrar sus logros también está más preparado para definir los próximos pasos en su evolución. Este proceso de reflexión y planificación es fundamental para el crecimiento sostenido en el deporte, permitiendo que cada victoria se convierta en la base de futuros éxitos.

 

Crear un Equilibrio Saludable

El fisicoculturismo, al igual que cualquier otro deporte de alto rendimiento, puede ser mental y físicamente exigente. La presión por mejorar constantemente puede generar estrés, lo que podría afectar tanto la salud mental como el rendimiento físico. Celebrar los logros ayuda a mantener un equilibrio saludable entre la ambición de alcanzar nuevas metas y la necesidad de disfrutar el presente.

 

Tomarse el tiempo para celebrar no significa detener el progreso, sino reconocer el esfuerzo realizado y disfrutar del viaje. Este equilibrio entre el trabajo duro y la recompensa es crucial para evitar el agotamiento y mantener una actitud positiva a lo largo del tiempo.

 


En resumen, celebrar los logros en el tiempo es una parte esencial del viaje de un fisicoculturista. No solo refuerza la motivación y ayuda a mantener una mentalidad positiva, sino que también proporciona un equilibrio necesario para un desarrollo sostenible. Al valorar cada hito alcanzado, los fisicoculturistas pueden mantener el impulso, disfrutar de sus logros y seguir avanzando hacia sus objetivos con mayor entusiasmo y determinación.

 

El modelo de esta entrada es José Escobar. Síguelo en Facebook e Instagram. Síguenos en X | WhatsApp | chulucanasgym@gmail.com 

jueves, 3 de noviembre de 2022

Bullying: cómo ser parte de la solución

Millones de personas son víctimas a diario en todo el mundo por el simple hecho de ser quienes son y no parecerse al “estándar social” predominante.

 



 

¿Pueden ser los gimnasios o campos de entrenamiento otros espacios donde los acosadores pueden encontrar nuevas víctimas, o insistir con las que ya lo son? La respuesta es sí, y mucho va a depender de ti, entrenador, el que esto se evite o se corrija.

 

El bullying consiste en que durante un tiempo sostenido se acosa a alguien con la finalidad de herirle en su autoestima, o para forzar a que se segregue de cierto grupo de personas. Las agresiones pueden ser físicas,  psicológicas, verbales, sexuales, sociales y hasta laborales (mobbing).

 

La razón por la que no debes permitir el bullying en tu gimnasio o campo de entrenamiento es tan simple como que quienes asisten van a aprender y perfeccionarse compitiendo consigo mismos; por lo tanto, si detectas que el espíritu competitivo da paso a la agresión hacia a el oponente, debes cortar la situación de inmediato.

 

Lo ideal sería que tu espacio tenga una regla escrita clara al respecto (ejemplo: aquí no permitimos el bullying). Pero lo cierto es que con regla o sin regla, los acosadores siempre buscarán la forma de agredir. Por eso, aquí te damos algunas ideas urgentes que puedes aplicar mientras las partes buscan ayuda profesional especializada para sanar esa situación.

 



 

Como entrenador

  • Ten claras tus reglas de conducta:  Deben basarse en el respeto, deben demostrarse con actos concretos. Si tus alumnos ven que agredes, aunque les reprendas, entenderán que tienen una autorización sobreentendida para agredir.
  • Selecciona con cuidado las maneras cómo vas a motivar a tu alumno: Compararle con un tercero no es la mejor idea; o si no hace la rutina con la intensidad que tú esperas, antes que descalificarle, lo mejor sería indagar por qué su rendimiento no es el deseado.
  • No hagas bando ni con los agresores ni con el agredido: Más que neutral, recuérdales que tú eres la autoridad en la sala o el campo, así que si no son capaces de respetarse entre sí, al menos que te respeten a ti; no tienes que gritarlo sino decirlo firme.
  • No ignores la agresión; tampoco la alientes: Haz que el gimnasio o campo de entrenamiento sea un lugar amable para todos, pero tampoco hagas de cuenta que nada pasa porque la indiferencia, en este caso, es más peligrosa que cualquier tipo de acción, puesto que puede interpretarse como asentimiento o complicidad.

 



 

Contra el agresor o los agresores

  • Una vez hayas identificado quién o quiénes agreden, habla por separado y en privado. Tu mensaje debe ser claro y firme: al menos dentro del gimnasio o el campo de entrenamiento, esa conducta no está permitida.
  • Si quien o quienes agreden reinciden en la conducta, llámales la atención en público. El mensaje y el tono deben ser exactamente los mismos. Si puedes agregar que no vas a tolerarlo una vez más, eso podría funcionar.
  • Si ambas medidas anteriores no tienen efecto y tu gimnasio o campo de entrenamiento tiene una política anti-bullying escrita, aplica la máxima sanción.
  • Nunca dejes que quien o quienes agreden te integren a su bando. Usualmente, quien o quienes agreden se fortalecen cuando le hacen creera la víctima que no se trata de él o su grupo sino que hay muchas más personas de su lado. Cuando tú les dices que no eres parte de su agresión, ésta comienza a debilitarse.
  • Si quien o quienes agreden son menores de edad, contacta a sus padres o apoderados y explica la situación, así como tu posición al respecto.
  • No agregues rutinas extenuantes de entrenamiento como castigo. La verdadera penalidad para quien o quienes agreden no es hacer dos series más o quedarse media hora más, sino tener el acceso restringido al espacio o los servicios que ofreces.
  • Es probable que quien o quienes agreden cancelen su membresía o matrícula. No lo veas como una pérdida; velo como una acción afirmativa que busca proteger la experiencia positiva de ejercitarse en el gimnasio o campo de entrenamiento.

 



 

Con la víctima

  • Habla en privado y déjale claro que debe tomar acción para bloquear las agresiones de un modo asertivo, y que tú no ves razón alguna para que se avergüence, sienta temor o culpa.
  • Si necesita hablar contigo, dale el espacio y el tiempo adecuados. Recuerda que tú eres la autoridad en el gimnasio o el campo de entrenamiento; entonces, si no eres confiable, ¿en quién más podría desahogar lo que siente? Revisa esta guía si necesitas más orientación.
  • No basta con decir “tienes que ser fuerte”; hay que darle ideas eficaces e inteligentes para lograrlo. Si posees los recursos pedagógicos o psicológicos adecuados, ofrécelos; si no, refiere a la víctima hacia ayuda profesional especializada. Mucha de ella es gratuita.
  • Sobre lo anterior, jamás aconsejes responder una agresión con otra agresión mayor: la violencia solo genera más violencia, y a final de cuentas quien saldrá más magullado serás tú.
  • No revictimices, es decir que no expongas a la víctima a una nueva agresión; tampoco la sobreprotejas.
  • Usa el entrenamiento para darle seguridad y valor, pero eso no significa extenuarle sino que aprenda a sentir orgullo de sus logros y que entienda que se consiguieron en base a su esfuerzo. Es una forma muy práctica de irle educando en su autoestima.
  • Si te hemos recomendado no ser parte del bando agresor, tampoco formes un bando con el agredido. Mantente al centro pero abierto a resolver los conflictos que surjan entre ambas partes.
  • Y no olvides que si la víctima es menor de edad, contacta a sus padres o tutores para coordinar un círculo de apoyo que provea las herramientas y recursos para superar los episodios de agresión.
  • Si la víctima decide cancelar su matrícula o membresía, dale el tiempo y el espacio. Probablemente lo necesita para pensar bien las cosas. Eso sí: déjale claro que las puertas siempre le van a estar abiertas.

 

Si necesitas más orientación, escríbenos a nuestra cuenta de Twitter o a nuestro correo electrónico: chulucanasgym@gmail.com 

martes, 1 de agosto de 2017

Cómo hacer el gol perfecto

7 consejos de Pedro Bautista, uno de los mayores anotadores en la segunda división, que nunca te fallarán.
Por ChulucanasGym
Fotos por Roberto Saavedra / La República.

Pedro Bautista es el futbolista más admirado y seguido por ser uno de los mayores goleadores de la temporada 2017 en la segunda división peruana. Pero, ¿cómo lo hace? No se trata solo de tener buenos reflejos musculares en las piernas, además de tenerlas desarrolladas. Hay más factores en juego.

Por eso, buscamos a este delantero limeño del Club Defensor La Bocana de Parachique (Sechura, Piura), que acaba de cumplir 30 años de edad, que mide 177 cm de estatura y pesa 74 kg, y quien recientemente ha fichado por el equipo de primera división Unión Comercio de Nueva Cajamarca, San Martín, para que nos comparta sus secretos deportivos y nos aconseje al respecto. ¿Listo? Toma nota y aplícalo en tu vida.

1. Disfruta los entrenamientos:
Es cierto que cuando Pedro se está preparando para su próximo partido, hay una serie de progresos y metas que deben lograrse y tienen que lograrse; pero si crea un ambiente tenso, o agresivo, lo más probable es que sienta al entrenamiento como un deber incómodo, y no como un deber agradable.

"Es importante trabajar con alegría", afirma. "Así las cosas salen mejor".

en ese sentido, Pedro nunca olvida que la camaradería en un deporte colectivo, como el fútbol, es crucial si quiere conseguir los mejores resultados. "Me divierto con mis compañeros en el día-a-día, tratando de ser una familia", dice.



2. Cúidate en lo personal:
Lo que todo deportista demuestra en público tiene mucho que ver con las decisiones que toma en privado, y para Pedro Bautista parten de dos decisiones clave: "comer sano y dormir a mis horas".

Sobre lo primero, él siempre vigila que su dieta esté adecuadamente balanceada de acuerdo a la actividad deportiva que realiza, o a aquéllo que necesite corregir para alcanzar la excelencia.

Lo segundo es algo que la gente descuida a menudo. Dormir todas las horas que necesitas dormir repone energía y va activando mecanismos para que tu cuerpo asimile lo que comes y lo que entrenas. Si trasnochas, no esperes resultados óptimos. Recuerda que se recomiendan de ocho a diez horas de sueño profundo para restablecerte y alistarte para la próxima jornada.



3. Piensa en la persona que más amas:
Parece un vano consejo romántico, pero resulta que sí funciona, y funciona mejor que cualquier reconstituyente.  Pensar e inspirarte en la persona que más quieres, o amas, activa un conjunto de hormonas en tu cuerpo, como las serotoninas, que siempre te mantendrán de buen humor y además altamente inspirado para dar lo mejor de ti cuando entrenas o cuando sales a jugar en la cancha, o concursar en el podio, o demostrar de qué estás hecho.

Es mejor concentrarse en los afectos que siempre serán permanentes, no pasajeros.  En el caso de Pedro, ese cariño que lo inspira es el de su propio hijo: ""la motivación más grande es mi bebé y es lo que me lleva a ser cada día mejor profesional".

Y recuerda: siempre hay alguien que te quiere y te quiere bien. Date el tiempo para descubrir a esa persona, disfrutar, aprender a compartir la calidad de cada momento, y convertir esa energía en tu propia motivación.

4. No te creas perfecto:
Un pecado en el que solemos caer todos es la soberbia; más si eres deportista, y mucho más si eres un deportista exitoso.

Ojo que una cosa es tener autoestima y otra es vanagloriarse. La primera siempre se manifiesta en que tengo bien claro el concepto sobre mí al margen de lo que el resto cree sobre mí; lo segundo siempre consiste en exagerar mis cualidades positivas al punto que no tengo la humildad de reconocer que también tengo mi lado malo o pésimo (que de todos modos lo tengo).

"Uno nunca termina de aprender en la vida y siempre estoy presto a aprender en el día-a-día de mis compañeros y de los profes", repite Pedro.

Siempre recuerda que el equilibrio en la vida es importante, especialmente cuando se trata de autocalificarte y autoexigirte.



5. Hacer un gol es un pase a la net:
Este consejo es una creación 100% original de Pedro, y consiste en imaginar que la red del arco es otro de tus compañeros de equipo a quien tienes que darle un pase sí o sí.

Pedro dice que lo usa como una automotivación psicológica y siempre le funciona para marcar una anotación (¿mencionamos que es uno de los mejores goleadores de su liga?). "Pensando así me saco la presión cuando quedo de cara al arco", nos confía. "Es más fácil todo ".

Por supuesto, pobre del guardameta rival... pero, así es el fútbol, ¿no?

6. Quédate a definir tu cuerpo después de la sesión de entrenamiento:
Si eres un deportista de alto rendimiento y tu desarrollo físico parece estar en toda su capacidad, recuerda siempre que no todo es perfecto porque los seres humanos no somos totalmente perfectos. Pedro lo sabe muy bien: "Trato de fortalecer [mi cuerpo] dándole un 'plus', y reforzar lo que me falta".

Así que una vez que termine tu sesión de entrenamiento usual, no dejes de dedicarle unos minutos adicionales a verificar y corregir esas partes o ese rendimiento que esté por debajo de lo esperado.

Claro está, tampoco caigas en la vigorexia. Conversa con tu entrenador o instructor al respecto y definan qué hacer para corregir y mejorar allí donde realmente se necesita.

7. Vive feliz haciendo lo que te gusta:
Sí, parece un mantra, y de hecho lo es: nadie alcanza la excelencia en su campo... ¡si le disgusta hacer lo que hace! O sea, imagina hacer las cosas que no te gustan hacer. ¿No sería una especie de suicidio largo y lento?



"soy muy feliz porque trabajo en lo que me gusta, que es jugar fútbol", recuerda Pedro.  "Todas las personas que hacen lo que les gusta tienen un buen rendimiento en lo que hacen", añade.

Recuerda que no es lo mismo cumplir con un deber que te incomoda que cumplir con un deber que te agrada y te satisface. Nadie te dirá cómo marcar la diferencia si es que tú mismo no te conoces, no te exiges, no te pruebas y no eres consciente del talento que tienes.

¿Y cuándo es el mejor momento para comenzar? Pues, ¡ahora mismo!

miércoles, 17 de mayo de 2017

¿A quién quieres parecerte?


Están en las revistas o la web, o en tu mente o justo en tu espejo: ¿Qué es mejor?

Por ChulucanasGym

Cuando se comienza a entrenar una disciplina, como el fisicoculturismo o el fitness para poner un ejemplo, es inevitable que busquemos un reflejo o referente que se convierta en nuestra meta de desarrollo deportivo.

"Me gustaría parecerme a..." es una respuesta usual entre los novatos y las novatas, quienes en muchos casos terminan investigando la vida de esos y esas referentes al punto de concretar ese deseo.

¿Ésta es una actitud positiva? Depende; así que analizemos los tres posibles escenarios en cuanto a referentes: modelos, arquetipos y egófilos.

Los modelos, por definición, son todos y todas referentes que han llegado a desarrollarse al punto que su nombre y su imagen están fuertemente asociadas y posicionadas en la disciplina que practicamos. Muchas veces están sujetos a la dictadura de la moda; así, el modelo que hace cuarenta años era la idolatría de muchas personas probablemente se le haya reemplazado por otro conforme ha pasado cada década o cada rango de tiempo.

Lo positivo: En la medida que se le asuma como un mentor o una mentora, es decir, alguien cuyo buen ejemplo es digno de imitar. 
Lo negativo: Creer que todo lo que le funcionó me va a funcionar también, cuando lo primero que debemos tener en mente es que ningún organismo es igual a otro, incluso si existe una fuerte influencia genética.

Los arquetipos son las ideas positivas que nos hacemos de algo o alguien y que suman un conjunto de características específicas o muy específicas sobre lo que consideramos perfecto. No necesariamente responden a un nombre, sino que resultan de nuestro propio conocimiento y que se refleja en diseñar nuestra propia idealización. Dicho de otro modo, es como un o una modelo con cuerpo pero sin una cara en especial, tampoco un nombre en particular. No es un "quiero ser como..." sino un "quiero ser...". en algunos casos, los arquetípicos podrían parecerse unos doctores Frankenstein tomando un brazo de acá, una pierna de allá, un torso de más allá, al extremo de concebir al cuerpo humano como un conjunto de fichas intercambiables.

Lo positivo: No hay una obsesión por seguir a alguien puntual, sino que termina siendo una suma de todo para crear alguien muy distinto, que no existe, pero que se convierte en nuestra meta.
Lo negativo: que nuestro arquetipo exceda tanto nuestras expectativas que se convierta en una obsesión inalcanzable, al punto de que genere cierto sentimiento de culpa o frustración.

Los egófilos no miran a nadie ni piensan en un ideal; solo avanzan tanto como pueden y su desarrollo actual constituye su meta final o parcial. Es difícil precisar si ésto es un síntoma de mucha vanidad, de mucho autoestima o un raro híbrido entre ambas; pero no están pendientes de nadie ni de nada como referentes: ellos y ellas son su propio modelo y arquetipo.

Lo positivo: Puede que sean más realistas a la hora de fijarse metas sin caer en la obsesión compulsiva de parecerse a alguien más o a algo superior.
Lo negativo: podrían caer fácilmente en el conformismo, al extremo de no establecerse metas siquiera; solo entrenar a lo que venga.

El consejo para instructores y alumnos es que se tomen el tiempo para hablar de forma personal acerca de las metas deportivas de cada quien. El instructor debe tener mucho cuidado de no crear un prospecto que se obsesione, se frustre, sienta culpa o se conforme con facilidad. El alumno debe tener en cuenta que el entrenamiento debe tener dos aspectos: disciplina y amenidad; si tu actividad deportiva es otra causa de estrés, entonces no está cumpliendo con su meta de ser un estilo de vida saludable.

Autoconocerme sabiendo cuáles son mis ventajas y limitaciones, y saberlas trabajar a mi favor, podría ser el punto de partida para todo. Luego, elegir un modelo, diseñar un arquetipo o ser un egófilo será una decisión muy personal basada en la razón antes que en la emoción.

lunes, 19 de septiembre de 2016

La estrategia de Baró


Cuatro pasos para que el Perú camine a la excelencia deportiva



Hace unas tres décadas, el Comité Olímpico Peruano comenzó a recibir especialistas deportivos de Cuba para incrementar nuestro rendimiento en diversos eventos.
Como parte de esa tradición, hace cinco años que René Baró Suárez, 56, máster por el Instituto Superior de Cultura Física Manuel Fajardo de la Universidad de La Habana, llegó a nuestro país siendo inicialmente asignado a Tacna, pero hace un año que lo tenemos por Piura.

Uno de sus retos es descubrir y entrenar nuevos talentos del tenis de mesa en La Unión (Bajo Piura), donde ya hay un grupo significativo de niños y niñas en preparación. “La municipalidad me está dando todas las facilidades”, aclara.
Baró está tratando de introducir el modelo cubano que le ha llevado a tener éxito en toda competencia deportiva, o al menos la mayoría de ellas, incluyendo los Olímpicos. “Si tú comparas la cantidad de medallas que tiene Cuba por habitante contra la cantidad de medallas que tiene Estados Unidos por habitante, verás que Cuba tiene muchas más acumuladas”, me explica.

Sin embargo, un primer elemento de resistencia es la idiosincrasia peruana, que todo lo juzga, que parece cumplir aquello de que el peor enemigo de un peruano es otro peruano, y una gran ‘habilidad’ para movernos en la informalidad. Y todo eso afecta el desempeño deportivo.
¿Hay solución al problema? El profesor Baró piensa que sí y tiene una estrategia que puede funcionar bajo la condición que la apliquemos de verdad.


1. Construir una pirámide
En el Perú, la política deportiva más extendida continúa siendo promover el fútbol y el voley, ignorando que hay más deportes y disciplinas mejor ajustados a nuestro biotipo (la configuración general de nuestros cuerpos), en la que destaca nuestra baja estatura. Curiosamente, ésta sería nuestra fortaleza si nos enfocamos en resultados exitosos.

Piura puede ser un buen lugar para promover los deportes de lucha, como el judo, el karate, o la lucha grecorromana”, sugiere Baró. “También la gimnasia, el atletismo o el tenis de mesa”.
La detección del talento debe basarse en pruebas estandarizadas mundialmente, que hagan de lado los cabildeos, la clase social o la red de amistades.

“Entonces, una vez que los detectes, ingresarlos a un Centro de Alto Rendimiento Provincial, donde se les interne para recibir instrucción académica y entrenamiento deportivo controlado”, explica. “Tiene que haber uno en cada provincia del Perú”.

Los mejores talentos a nivel provincial pueden ser promovidos a un Centro de Alto Rendimiento Regional (o Departamental), y quienes destaquen a ese nivel, llegar a un Centro de Alto Rendimiento Nacional.
“Ahí tienes los tres niveles de la pirámide, y si los aplicas, verás que el deporte en el Perú mejora un montón”, asegura Baró.


2. El arte del deporte se basa en su ciencia.
LA tesis que René Baró escribió para graduarse en Cuba inicia explicando la realidad bíopsicosocial del deporte, esto es, que obedece a procesos anatómicos y fisiológicos, que involucra mucho el estado mental de quien lo practica y que es un elemento integrador a nuestra comunidad.

¿Cuántos y cuántas docentes de educación física o instructores e instructoras lo saben?”En Piura hay mucho empirismo”, observa Baró. “es necesario dar seminarios a la gente y hacerle entender que el deporte obedece a un sistema y una metodología”, señala.

“Los dos problemas más fuertes acá son la poca motricidad y lateralidad”, manifiesta el especialista, y esto se refleja en que no sabemos lograr las posturas correctas para practicar cada deporte y… confundimos frecuentemente izquierda y derecha.

“Por eso es importante la educación en cultura física desde que son chiquitos, no para que agarren peso, sino para que se familiaricen con los movimientos y su espacio”, comenta.
El otro aspecto que no se debe perder de vista es la edad mínima y máxima ideales para iniciarse en cualquier deporte o disciplina.




3. Los y las mejores deportistas tienen un alto nivel de instrucción.
Para René Baró, buen deportista es antónimo de cabeza hueca: “Es una persona que debe manejar toda la información relacionada con lo que practica para que su desempeño sea bueno y sea el mejor”.
El especialista recuerda que en Cuba los niveles de instrucción académica –como lo demuestran estudios de organismos internacionales- son altos no solo enfocándose en las matemáticas y el lenguaje, sino en todas las ciencias y las artes, de tal forma que la persona tenga amplia cultura y un criterio más acertado. Y si practica deporte, esto se refleja de inmediato como resultados excelentes: alta competitividad.

“Los dos componentes básicos de cada deportista son la instrucción y la comunicación: sabe cómo actuar, sabe cómo expresarse”, subraya.
Incluso, Baró sugiere que la televisión pública se convierta en una telescuela que combine criterios escolarizados y no escolarizados que le permitan a cada persona obtener mejores calificaciones en sus procesos de graduación.

Por lo tanto, si se sigue explotando la violencia, seguiremos teniendo un país violento.
También recomienda preferir la Internet como fuente de investigación antes que de entretenimiento; de lo contrario, seguiremos teniendo una sociedad que solo consume pero que no evoluciona.



4. Cero actitud negativa.
Cuenta la fábula que en un balde se pusieron cangrejos peruanos y en otro cangrejos japoneses. Se les pidió buscar un líder. Los cangrejos peruanos pugnaban por salir al frente del resto, pero los de abajo los halaban de las patas, y al final toda la multitud terminaba dando vueltas dentro del balde. En el caso de los japoneses, uno salió al frente, y el resto comenzó a seguirlo en fila.

La falta de disciplina, coraje y autoestima son, desde la óptica de Baró, los factores que impiden  al deporte peruano ser una potencia mundial a pesar de tener mucho talento.
“Los peruanos ven a un rival más fuerte y de inmediato tienen una visión negativa de sí mismos, cuando un deportista debe salir a luchar”, critica Baró.
Y cuando la visión negativa no es autosugerida, siempre habrá otro u otra compatriota que se encargue de recordarlo. Y de desánimo en desánimo, no se llega a ninguna parte, como los cangrejos del balde.

Post-producido por Sheyla Benavente

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