martes, 27 de marzo de 2018
Rumbo a la tarima
Por ChulucanasGym
La estampa de las celebridades de lucha libre inspiró a Henry Hernández a matriculars en un gimnasio. "Si ellos pueden, tal vez yo pueda". entonces tenía 18 años; hoy tiene 29.
La primera vez que concursó fue en 2013, en Chulucanas, Piura, su ciudad natal y donde reside actualmente, tras ver varias revistas y películas sobre Arnold Schwarzenegger: "Me llamó la atención lo estético sobre el cuerpo". Y en el caso de Arnold, piensa que su mejor parte es el pecho, sin duda.
Lección 1: Supera la vergüenza y el temor
Una de las cosas con las que tuvo que lidiar fue con la mala onda de la gente, pero pronto aprendió a restarle importancia: "Todo lo que escuchaba me entraba por una orejha y me salía por la otra; solo le escuchaba a mi cuerpo, y solo seguí hacia adelante".
Otra cosa con la que tuvo que lidiar fue pararse semidesnudo en público y en una tarima; pero al ver que el resto de concursantes lo hacía, se le pasó. "Soy muy nervioso, así que veía a los otros concursantes cómo se desemvolvían sin tanta complicación y trataba de controlar ese miedo, para poder seguir los protocolos", confiesa.
[TAMBIÉN LEE: Nuestros 11 consejos si estás buscando un auspicio.]
¿Algo peor que éso? sí. Que se te olvide la coreografía y las poses que tenías programadas hacer. "Solo tenía que concentrarme viendo al jurado, o cerraba los ojos, evitaba ver al público, y me enfocaba en que mi técnica estuviera bien ejecutada".
Henry dice que, con el paso del tiempo, ha ido trabajando en ese tema, así que espera que en las siguientes ocasiones que le toque concursar haya superado el temor, que, por otro lado, es natural. Incluso artistas experimentados dicen sentirlo cada vez que se paran en un escenario, y hasta es un indicador de que están haciendo las cosas correctamente.
El trabajo mental de un concursante es tan fuerte como la preparación física, ya que no solo debe lidiar con estas situaciones, que suelen ser muy comunes entre quienes participan. También deben trabajar mucho en su actitud, de tal manera que se refleje en la fluidez de sus movimientos en el escenario, y tener siempre presente que, aunque se trate de una competencia, hay que disfrutar al máximo el momento. Estar arriba ya es un gran triunfo.
[TAMBIÉN LEE: La estrategia de René Baró para conseguir verdaderas victorias.]
Lección 2: Internet no siempre tiene la razón
La primera vez que decidió concursar en un Mister Piura, un concurso de alcance departamental, fue en 2014, y se puso a buscar información en Google para diseñar su estrategia de entrenamiento, pero no logró los resultados que esperaba. Entonces entendió algo: lo que aparece en los motores de búsqueda no siempre es cierto; por ejemplo, que los últimos días había que eliminar el sodio, y terminó reteniendo líquidos.
"Unos decían una cosa, otros decían otra cosa", recuerda Henry. "La verdad es que no puedo estar arriesgando mi salud".
No es que la Internet mienta, aunque en principio debería decir la verdad. Lo que tienes que hacer es recoger cuanta información relevante te ssea posible, compararla y verificarla con fuentes conocidas y certificadas. A veces es mejor demorarse varios días hasta tener la información completa, que emocionarse por la que aparece en los primeros diez segundos de averiguación.
"Ahora sigo a las personas que hayan concursado y las fuentes que sean apropiadas", afirma Henry.
En el caso de ChulucanasGym, tenemos un protocolo que puede servirte: una vez que recolectamos todos nuestros datos, los consultamos con fuentes científicas para determinar cuáles son verdad, cuáles son mito y cuáles hay que manejar con cuidado; descartamos los dos últimos y solo nos quedamos y difundimos lo que sea una verdad científica e independiente de preferencia, ya que mucha viene comercialmente contaminada.
Lección 3: No solo de pesas vive el cuerpo
A nivel físico, el entrenamiento y la preparación son dos aspectos claves a cuidar.
"Tengo que manejar una dieta que se adapte a mí porque no todos los cuerpos son iguales", cuenta Henry. Lo que sí es común a todos los cuerpos es que las dietas deben balancear proteínas, grasas, vitaminas y carbohidratos en las cantidades justas.
Si tienes acceso a un o una nutricionista, te podrá ayudar a crear un régimen hecho según tus necesidades.
Henry también come cinco a seis veces al día"para que el cuerpo esté metabólicamente activo, [además] mucha fruta, mucha agua".
La última semana previa a una competición se baja la ingestión de carbohidratos aunque se aumenta su frecuencia de consumo, cada dos horas en el caso de Henry. Asimismo se reduce el consumo de agua y potasio al punto que el último día casi no se toma líquido.
"Tienes que verte rocoso", apunta Henry.
[TAMBIÉN LEE: La importancia de una alimentación saludable.]
El otro aspecto es cumplir rigurosamente con tu rutina de entrenamiento. Las primeras semanas, la idea es ir construyendo músculo y estabilizando su volumen conforme crece. Usualmente se trata de ejercicios con mucho peso y repeticiones cortas.
Las semanas previas a una competición, el esquema cambia. "Hago ejercicios de hipertrofia con poco peso y bastantes repeticiones o ejercicios de bombeo para mantener, para que se vea más definido", explica Henry. En las últimas semanas ya no se hacen ejercicios con mucho peso, porque no vas a ganar masa muscular.
Recuerda que dos herramientas que debes tener a mano son siempre una cinta métrica para controlar progresos de forma objetiva, sobre medidas corporales, y una báscula que no mienta, para controlar tu peso y estar seguro de pertenecer a la categoría dentro de la que planeas concursar.
[TAMBIÉN LEE: Los 5 consejos de Henry para un calentamiento correcto.]
Lección 4: Ten todo listo
usualmente el día de la competición se divide en dos partes: el control de peso y la presentación propiamente dicha. Asegúrate de que tienes a mano todo lo que necesitas para cada una de esas fases.
Si alguien puede ayudarte para que no estés cargando con todo a todas partes, y de paso que te ayude a quitarte un motivo de tensión, será lo mejor.
Si eres de quienes suele olvidar las cosas a última hora, haz una lista por escrito en una libreta o tu celular, y apunta todo lo que necesites, de tal forma que cuando tengas que llevártelo consigo, lo verifiques. Por supuesto, que no se te olvide dónde dejaste esa libreta o tu celular. Si sabes organizarte, todo será más sencillo.
Lección 5: No te rindas
Con toda esta preparación, Henry no obtuvo puesto alguno al último concurso que se presentó. ¿Qué salió mal? Según él, cree que su preparación fue la adecuada pero no le quedó claro cuál fue el criterio del jurado a la hora de calificar.
Muchos concursante suelen reaccionar con enfado cuando los resultados no le son favorables. Es natural. Pero también recuerda que puede haber muchos factores personales y externos que no generan una victoria.
Supera el enfado, pasa la página, sigue preparándote a conciencia. Lo peor que puede hacer un deportista es rendirse. No está hecho para éso. No es parte de su ADN. Entonces, continúa superándote, ponte nuevas metas, vuelve a concursar.
Recuerda que no siempre se consigue triunfar al primer intento, pero tampoco esperes conseguir algo si no lo intentas. Pueden derrotarte en la tarima, pero donde nunca deben derrotarte es en tu actitud.
[TAMBIÉN LEE: Los 7 consejos de Pedro Bautista para triufar en la vida y los deportes.]
lunes, 19 de octubre de 2020
martes, 17 de noviembre de 2020
domingo, 21 de marzo de 2021
El peso justo
La abuela tenía razón en todo, menos en este detalle.
No es cosa de juego. La obesidad ha comenzado a pasar facturas muy altas a nuestras comunidades. Sólo en el departamento de Piura, las estadísticas médicas establecen que es la primera causa de males cardíacos (infartos, arterioesclerosis) y diabetes. De hecho, ocupa el segundo lugar de todo el Perú en incidencia de esta condición, que, tratada a destiempo, puede ser mortal.
La dieta y la falta de actividad física son las
causas recurrentes, según especialistas. Las comidas usuales siempre están hechas
a base de arroz, tubérculos y carnes fritas o hervidas con mucho condimento, y
bebidas con demasiado azúcar y colorantes que han reemplazado a los jugos y
refrescos naturales.
Creciendo a los costados
Por otro lado, el nuevo estilo de vida consiste en pasar largas
horas frente al televisor o a la computadora, muchas veces interactuando con
otros pares de forma virtual, pero privándose de espacios y momentos de reunión
física. Este cuadro no es un supuesto.
Los médicos coinciden en que durante la adolescencia,
en lugar de crecer hacia arriba, estamos creciendo hacia los costados. Además,
apuntan que el problema empeora si se ha tenido una mala o deficiente nutrición
durante la niñez, por lo que no se gana suficiente estatura y el cuerpo tiende
a acumular grasa en vez de masa.
El pronóstico médico más optimista es que,
antes de los 40 años, muchas de estas personas ya habrán experimentado su
primer infarto, o, al menos, tendrán problemas del sistema circulatorio. Y el
problema se presenta tanto en comunidades urbanas como rurales.
El plan salvavidas
Sí hay formas de revertir el cuadro, y todo
depende de un compromiso personal fuerte con tu salud. Aquí te presentamos
algunas ideas que te pueden servir.
- Come según tu requerimiento real de energía: No todas las personas tenemos el mismo desgaste, entonces un o
una nutricionista (o especialista en nutriología) puede aconsejarnos lo que
debemos comer, en qué cantidad, a qué hora, por qué y cómo combinarlo de modo
saludable.
- Haz ejercicio: La Organización Mundial de la Salud sugiere
que, como mínimo, 30 minutos al día en casa, en un parque o en un gimnasio, son ideales para mejorar
todas las funciones corporales, incluso la ralentización del envejecimiento
celular.
- Libera tu mente: Desafíate de forma creativa
a desestresarte realizando una actividad que saque a tu cerebro de la rutina,
pero que lo enriquezca.
- Cero vicios: Si no encuentras un norte
(o incluso si lo tienes claro), no recurras al alcohol, el tabaco, las drogas o
algo que te genere daños para el resto de tu vida. Si lo crees conveniente,
visita a un o una especialista en salud mental para recibir orientación.
- Procura despegarte de la tecnología: Sí se puede vivir sin ella. Parece difícil, pero lo que la
publicidad no nos dice es que la dependencia continua de los aparatos
electrónicos nos genera sedentarismo, y, por ende, problemas con
nuestro peso. La otra parte que no nos
dice la publicidad es que se desarrolla una suerte de ‘tecnoadicción’.
- Apréciate: La clave para ser feliz es
quererte por quien eres, no por lo que pareces; pero, eso no significa que te
descuides.
- Prefiere una consulta médica: Si el
cuerpo físico tiene problemas, o no responde como es debido, lo mejor es buscar
a un médico o una médica. Las amistades o los familiares –salvo que tengan un
diploma en Medicina y sean competentes- pueden dar ideas, pero no una opinión
profesional que puede salvar nuestra vida. Sin embargo, siempre busca segundas
y terceras recomendaciones para ir al sitio correcto.
- Investiga y comparte: En Internet hay de todo, y en especial,
información que te abrirá una perspectiva posittiva para cuidar tu salud. Si
accedes a estos contenidos, estúdialos, archívalos, discútelos y compártelos
con tu gente. Quién sabe, el dato que puede mejorar la vida de alguien podría
venir de ti.
El modelo presentado en esta entrada es André Verona y las fotografías
son © Marco Mejía.
lunes, 19 de septiembre de 2016
La estrategia de Baró
- Las
historias del ciclista
Hugo Ruíz, el
nadador Fran Checa y el
luchador de muay thai Daniel Garro.
- Peso muerto.
martes, 18 de junio de 2019
Cómo ser de ayuda cuando alguien tiene un problema
martes, 23 de febrero de 2021
Los beneficios del efecto placebo
Una estrategia para mejorar el tratamiento de enfermedades crónicas.
Cada año en todo el mundo, son millones las personas que son diagnosticadas con alguna enfermedad crónica, es decir, una serie de condiciones que debilitan la salud a largo plazo, y, que de no recibir atención inmediata, pueden empeorar conforme avanza el tiempo.
Algunas personas asumen la noticia como una
sentencia de muerte, a pesar que las estrategias y los tratamientos han
avanzado de manera significativa en las últimas tres décadas.
De hecho, muchos de ellos ahora están diseñados
para atacar con más precisión el mal existente, reduciendo los molestos efectos
secundarios que solían causar años atrás. Pero, la medicina convencional no
será útil si es que el o la paciente no adopta una actitud que va más allá de los
principios activos y las dosis prescritas.
El autoconvencimiento de que se experimentará
una mejoría juega en gran parte a favor para lidiar, y hasta sobrevivir a las
enfermedades crónicas. El holismo insiste en que la mente
juega mucho en los procesos de recuperación de la persona, siempre y cuando
esté debidamente armonizada.
Esta corriente sugiere que el cuerpo humano es proclive a enfermarse o atraer a la enfermedad si la desarmonización lo vulnera. El problema se agrava si creemos que hay personas o elementos que pueden propiciar tales enfermedades. A eso se denomina el efecto nocebo. Un ejemplo es el “daño” o la brujería.
Hay división entre quienes practican el
holismo, sobre si se debe o no incorporar a la medicina convencional; mas,
especialistas independientes aconsejan que se integre para mejorar los efectos
y garantizar el éxito de los tratamientos. Sin embargo, si se toma la teoría
holística de que toda enfermedad es producida por la acumulación de decisiones
equivocadas, o culpa, entre la concepción y los 12 años de edad, ¿es posible
revertir el cuadro?
Lo opuesto al efecto nocebo es el efecto placebo, que no se refiere
únicamente a la sensación de bienestar basado en alguien o algo, sino cómo esto
se canaliza hasta conseguir una cura eventual. Un primer paso es la manera cómo
se proporciona el tratamiento o plan de curación. La actitud de la persona que
sana (médicos o médicas, o terapeutas) basada en sólo dar la receta ayuda, pero
no necesariamente contribuye a la cura.
Muchas veces, lo que cataliza el éxito del tratamiento es la liberación de toda la energía mental negativa del sujeto. Saber escuchar, y en base a ello, saber aconsejar u orientar, resulta favoreciendo la curación de las personas. Por eso, pacientes con enfermedades crónicas que tienen una buena calidad de atención reaccionan mejor, y, si no se curan del todo, se aproximan a un estado que hace que el mal sea fácilmente manejable.
Pero, ¿qué pasa cuando el o la paciente regresa
a casa? Hay formas de complementar los
logros del tratamiento del espacio clínico, lo que no significa convertir el
hogar en otro consultorio, sino en seguir una estrategia muy provechosa, y que,
con la actitud adecuada, ayudará en gran medida a la recuperación de la
persona.
Si partimos de que la mente contribuye mucho en
los procesos de curación, la base de todo es la autovaloración y el liberarse
de los sentimientos de culpa. Si bien
muchas enfermedades pueden adquirirse por descuido, se debe hacer un quiebre y
concienciarse que así como propiciamos la causa, podemos propiciar la cura.
Esa actitud depende del individuo.
Es lo mismo si no fuimos quienes arriesgamos nuestras vidas, sino que fuimos expuestos y expuestas por otras personas. En este sentido, saber manejar el rencor puede ser más saludable que sólo cumplir religiosamente el tratamiento: perdonarse y perdonar es el otro ingrediente. Sobre estas dos bases, aquí presentamos un plan que favorecerá cualquier proceso de sanación, pero que, recomendamos, debe ser coordinado con especialistas, para asegurar su eficacia.
- Alimentación sana: Dicen
que persona enferma que come, no muere, y es bien cierto; pero, hay que
seleccionar siempre aquellos alimentos saludables y naturales de ser posible.
Las personas especializadas en nutrición pueden ayudarnos mucho,
aunque sitios confiables de Internet también pueden ayudarnos en el esfuerzo. .
aquí también se ubica la hidratación y el propio tratamiento con
medicina. Todo es complementario.
- Respira, respira, respira: Las
personas olvidan por completo que el aire que respiramos influye en nuestros
procesos corporales. Así, mientras más puro sea, éstos serán mejores,
especialmente la circulación de fluídos y el propio proceso respiratorio. Entonces, se debe
garantizar la calidad del aire.
- Educa tus sentidos: El alma
también se nutre, y lo hace a través de los sentidos. Si descuidamos lo que
vemos, sentimos y oímos –además de lo que ingerimos y respiramos-, generaremos
un desorden que no favorecerá al cuerpo. El ruido, la violencia gráfica y el
maltrato físico, por mencionar algunos ejemplos, elevan nuestros niveles de
estrés, y contribuyen a abrirle la puerta al deterioro de la salud; entonces,
deberíamos buscar lo opuesto.
- Maneja tus emociones: Las
personas siempre debemos luchar por generar ambientes de tranquilidad y
armonía. La suma de los tres primeros puntos favorece tal estado. Claro que
habrá un momento para todo, pero la idea es que las emociones negativas no se
vuelvan la constante, de lo contrario, estropearán cualquier esfuerzo por
equilibrar cuerpo, mente y espacio.
Como un complemento necesario, es importante la
actividad física.
Debemos coordinar con los y las especialistas que nos examinan, cuál sería la
más adecuada para nuestro proceso de curación, pero nunca –a menos que se
indique lo contrario- debe prescindirse de ella. Recordemos que, como el resto
de los seres vivos, el cuerpo humano fue diseñado para la acción.
El modelo presentado en esta entrada es Christiam Tineo.

















